La caja de las emociones

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1- Introducción

Cada vez son más los autores que exponen y defienden la necesidad de un trabajo de reconocimiento de las propias emociones y la de los otros como mecanismo fundamental para enseñar a nuestros hijos y alumnos a crecer como personas psicológicamente sanas y adaptadas a su entorno social.
Algunos modelos teóricos como los planteados por Howard Gadner en su modelo de Inteligencias múltiples, asume que la Inteligencia no es algo unitario o a la que podamos dar un único valor general, sino que debemos entenderla como un complejo de varios factores susceptibles de ser analizados independientemente.
Según este modelo, el que un alumno tenga unos brillantes resultados académicos no es condición suficiente para asegurar de que dicha persona pueda desenvolverse en la vida eficazmente a otros niveles (profesional, social, sentimental, familiar, etc.).
El autor describe 9 tipos de Inteligencia diferentes pero, a diferencia de otros modelos que intentan evaluarla, el autor describe 2 tipos de marcado perfil emocional: La Inteligencia Intrapersonal y la Inteligencia Interpersonal:
• Inteligencia intrapersonal: permite entenderse a uno mismo, detectar las propias emociones y gestionarlas.
• Inteligencia interpersonal: es la que tiene que ver con la capacidad de entender a otras personas y trabajar con ellas, es decir, con lo que denominamos empatía.
En definitiva, Gadner intuye que en la construcción de la Inteligencia Humana, la capacidad de regular las propias emociones y sentimientos y la comprensión de la de los otros constituyen también unos parámetros esenciales.
La conclusión es que el trabajo y la enseñanza en el terreno emocional, también desde los colegios y escuelas a edades muy tempranas, suponen una inversión esencial para los resultados educativos futuros de nuestros alumnos, no tan sólo en el terreno académico o intelectual sino en el desarrollo pleno como personas en un entorno social, minimizando o efectuando una acción preventiva sobre trastornos emocionales y/o conductuales.
En esta página expondremos algunas ideas para trabajar las emociones en entornos colectivos o escolares.

2- ¿Qué son las Emociones?

La Inteligencia Emocional pues sería la capacidad de entender, tomar conciencia y manejar nuestras emociones y las de terceras personas. Pero ¿qué son las emociones realmente?
La emoción es básicamente un sentimiento subjetivo privado, pero también la expresión o manifestación de respuestas somáticas y autónomas específicas (el corazón late más deprisa, las palmas sudan, aparece la risa o el llanto, etc.). Igualmente pueden considerarse un conjunto de acciones para defenderse o preparar el ataque ante posibles amenazas y, por tanto, con un alto valor adaptativo como apuntó en su momento Charles Darwin. Este mismo autor describió las 4 emociones primarias que consideraba que eran innatas al ser humano ya que se daban en todas las culturas e incluso en personas ciegas y que, por tanto, no habían podido ser aprendidas.
Estas eran:
1-Cólera o Ira
2-Alegría
3-Miedo
4-Tristeza
Posteriormente, en lo que algunos autores denominaron secundarias, se describieron cuatro emociones más:
5-Amor (Enamoramiento)
6-Sorpresa
7-Vergüenza
8-Aversión

Pese a estas divisiones iniciales no cabe duda en que las diferentes emociones no son compartimentos estancos y nuestro estado emocional siempre es fruto de una mezcla peculiar de todas ellas con diferentes pesos específicos según nuestro temperamento y experiencia vital.
Sea como fuere el aprender a identificar y controlar nuestras emociones es un paso previo para lograr una buena Inteligencia Emocional.

3- La Inteligencia Emocional en el aula

El término Inteligencia Emocional fue utilizado por primera vez en 1990 por Peter Salovey y John Mayer, quienes la definen como: “la capacidad de controlar y regular las emociones de uno mismo para resolver los problemas de manera pacífica, obteniendo un bienestar para sí mismo y para los demás”.
Posteriormente, Daniel Goleman describió, basándose en sus propios estudios, la Inteligencia Emocional como un importante factor de éxito afirmando que básicamente consiste en la capacidad “aprensible” para conocer, controlar e inducir emociones y estados de ánimo, tanto en uno mismo como en los demás.
Ya hemos comentado que la Inteligencia Emocional tiene como sustento al carácter multifactorial de las inteligencias de Gadner y en ella se analizan dos inteligencias que tienen mucho que ver con la relación social: La Inteligencia Intrapersonal y la Inteligencia Interpersonal. Veamos ahora cada una de ellas en el aula.

Inteligencias múltiples según Howard Gadner:

La Inteligencia Emocional Intrapersonal en el Aula
La inteligencia intrapersonal hace referencia a cómo se sienten nuestros alumnos y profesores por dentro, determinando en cierta medida el éxito o el fracaso de nuestros estudiantes y nuestra propia motivación como maestros.
Para los alumnos cualquier aprendizaje supone un esfuerzo y, por tanto, el control de las emociones es importante en el día a día. Nuevos aprendizajes de mayor dificultad siempre generan cierta tensión y frustración inicial. Los alumnos que no sepan controlar este tipo de emociones pueden resistirse a intentar actividades nuevas por temor al fracaso.
Desde el punto de vista de los profesores no podemos olvidar que en muchos países la docencia es una de las profesiones con mayor índice de enfermedades mentales como la depresión. Si nuestros estudiantes pasan por periodos de frustración y tensión, ¿qué no decir de nosotros, los profesores?
A pesar de su importancia, la inteligencia intrapersonal está totalmente dejada de lado en nuestro sistema educativo. La inteligencia intrapersonal, como todas las demás inteligencias es, sin embargo, educable.

La Inteligencia Emocional Interpersonal en el Aula
La inteligencia interpersonal es la que va a permitir a nuestros alumnos hacer amigos, trabajar en grupos, o conseguir ayuda cuando la necesita. El aprendizaje es una actividad social en gran medida.
La inteligencia interpersonal es todavía más importante desde el punto de vista del profesor, porque sin ella no podemos entender a nuestros estudiantes, sus necesidades y sus motivaciones.
Por ello, debemos ser capaces de establecer mecanismos y estrategias para ayudar a nuestros alumnos a utilizar la inteligencia emocional con los otros.

4- La caja de las Emociones

Una de las formas con las que podemos trabajar las emociones en clase es mediante la denominada caja de emociones. Su funcionamiento es simple aunque podemos adaptar su funcionamiento a las características o necesidades de nuestra clase. Previo a la implantación de la caja es aconsejable un trabajo con el alumnado acerca de las características de cada una de las emociones. Así podemos explicar las características de la vergüenza, la timidez, la rabia, etc. Esto es más necesario en grupos de alumnos de educación especial. Una vez familiarizados con las emociones básicas podemos empezar a utilizar la caja.
Para poner en marcha este sistema debemos preparar una caja con todo nuestro grupo de alumnos. Para ello cualquier caja de zapatos u otra puede servirnos. En ella podemos escribir el nombre de las diferentes emociones y colocar algún dibujo o cara (ver las fotos que se muestran más abajo).
Esta caja debe estar situada en un lugar visible del aula y ser accesible a todos los alumnos. Igualmente se dispondrá de papel en forma de pequeñas notas para que los alumnos puedan escribir en ellos sus mensajes.

Objetivos y Funcionamiento:

La caja emocional es un instrumento que nos va a ayudar a conseguir que nuestros alumnos aprendan a comunicarse emocionalmente. A partir de estas comunicaciones individuales podemos profundizar en el conocimiento de las diferentes emociones (alegría, tristeza, desesperanza, rencor, etc.). El objetivo es conseguir una mayor Inteligencia emocional y enseñar nuevas formas de afrontamiento de conflictos y canalización adecuada de los sentimientos que la acompañan. Con ello también estamos efectuando un trabajo preventivo respecto a posibles nuevos conflictos.
Veamos ahora el funcionamiento tipo:
1º- Debemos explicar a los alumnos que la caja de las emociones está para recibir nuestros mensajes. Los propios maestros deben erigirse como modelos y pueden utilizarla para expresar diferentes emociones o sentimientos respecto a situaciones que se puedan producir en el aula en el trabajo diario.
2º- Evidentemente no debemos obligar a ningún alumno a que exprese sus sentimientos pero sí a incentivarlo a que lo haga en determinadas circunstancias y para ello lo mejor es tomar nosotros la iniciativa.
3º- El alumno puede comunicar emociones negativas (miedo, tristeza, nervios, pérdida del control, etc.) o positivas (felicidad, alegría, etc.). Para ello debe coger el papel dispuesto a tal efecto y escribir de forma breve la situación concreta y el estado de ánimo que le ha provocado. Una vez escrita deberá introducirla en la caja. Por ejemplo, “Esta mañana no he podido controlar mis nervios y he pegado a un compañero. Me siento mal…”
4º- El maestro/a debe determinar un momento concreto del día para leer las diferentes notas introducidas en la caja. Estas notas pueden ser leídas por los propios autores o, en algunos casos, pueden leerlos los maestros y guardar el anonimato del alumno si este así lo desea.
5º- A partir de la lectura de estas notas, los maestros pueden iniciar un coloquio acerca de las diferentes emociones que se han expresado y los alumnos pueden aportar sus propias vivencias en situaciones semejantes que ellos hayan vivido.

5- Ventajas de su utilización:

1 Regularizar un espacio de comunicación emocional con nuestro grupo de alumnos.
2 Aumentar la seguridad emocional y autoestima de nuestros alumnos al sentirse escuchados y acompañados.
3 Mejorar la vinculación afectiva como grupo. Fomentar estrategias alternativas delante nuevos conflictos.
4 Conseguir reducir el riesgo de conflicto por malentendidos o falta de diálogo.
5 Facilitar un mejor ambiente emocional que puede también ayudar al maestro a estar más motivado.
6 Saber identificar las emociones y autocontrolarlas.

6- Problemas habituales:

1 Falta de tiempo por parte de los maestros. Creemos fundamental considerar cualquier aprendizaje de tipo emocional como muy importante para el desarrollo personal de nuestros alumnos. Por tanto, deberemos buscar los espacios y estrategias adecuadas a nuestro grupo.
2 No ser constantes en su aplicación. Un buen funcionamiento de cualquier técnica requiere perseverancia. Las emociones deben trabajarse día a día y en función de las actividades y circunstancias cotidianas.
3 Dificultades para que los niños participen. Debemos predicar con el ejemplo y si queremos que nuestros alumnos hablen de emociones pongámonos primero nosotros como ejemplo para incentivar su participación. Tengamos muy en cuenta la edad del grupo y busquemos la forma adecuada para motivarlos.
4 Cansancio o sensación de estar perdiendo el tiempo. Los efectos no siempre son inmediatos y pueden desanimarnos si no llegan rápido. No obstante una vez llegan suelen hacerlo para quedarse.

Temas relacionados: El Diario emocional

Otros enlaces:

El Apego Técnicas de Relajación para niños Trabajando el vínculo afectivo con nuestros hijos Entrenamiento en Autoinstrucciones

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