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Competencias Digitales en Familia

Visto en INTERNET SEGURA 4 KIDS

Sabemos que nuestros hijos/as necesitan desarrollar sus propias competencias digitales para desenvolverse en un mundo cada vez más conectado. Sin duda, la mejora de nuestras propias competencias digitales nos facilitará la tarea de acompañar y apoyar a nuestros hijos/as, reforzando nuestra posición como adultos de confianza.

Actualmente, la introducción de la tecnología en la vida de los menores suele ser natural, dado que en la mayoría de los hogares existen dispositivos con conexión a Internet y se utilizan de forma cotidiana desde los inicios de vida del menor. Antes de que nos demos cuenta comenzarán a ver vídeos o jugar con el móvil, la tablet y la consola, así que es el momento para que madres y padres tomemos parte.

El papel de la familia en la educación digital es indiscutible, debe ser en casa donde aprendan la mayor parte de sus habilidades sociales y de protección en línea. Aunque en nuestra infancia no tuviéramos este tipo de dispositivos electrónicos, ahora son parte de la realidad de adultos y menores. Por eso, utilizar la tecnología de forma crítica y segura como adultos, es necesario para desempeñar la labor de enseñarles, acompañarles y protegerles en su desarrollo en el entorno digital.

Hay que plantearse esta parte de su educación como cualquier otra porque es necesaria para que aprendan a ser autónomos y estar protegidos. Pensemos que dejar que los menores se aventuren solos en el entorno de Internet es similar a dejarles solos en medio de una gran ciudad desconocida. Inconcebible, ¿verdad? Es preciso acompañarlos mientras son vulnerables, y tenemos todas las herramientas a nuestro alcance para conseguir que este proceso sea un éxito.

Familia

¿Están los padres y madres de hoy preparados para guiar a sus hijos/as en el mundo digital?

Todos los adultos poseemos la capacidad de ayudar a nuestros hijos/as en su educación digital, teniendo en cuenta que Internet es principalmente un espacio de comunicación, un entorno social. Gracias a la experiencia de vida y formación cotidiana, como personas que convivimos en sociedad tenemos mucho que aportar en el campo de las habilidades sociales. De esta manera, podemos enseñarles cómo comportarse para prevenir o resolver conflictos, cómo ser prudentes o en qué momentos deben sospechar ante un posible riesgo.

Evidentemente, como en cualquier otro ámbito, podemos y debemos seguir aprendiendo, según las necesidades del menor van aumentando, también al ritmo de la evolución del contexto digital. Esto no es un aspecto exclusivo de Internet y la tecnología, ocurre de forma similar con su educación escolar, los retos de la adolescencia o cualquier actividad que emprendan. Vamos a crecer con ellos, acompañándolos en cada paso, porque tenemos capacidad para seguir aprendiendo si estamos motivados para hacerlo.

Aprender competencias digitales para utilizar Internet con seguridad no es tan complejo como puede parecer, solo es cuestión de dedicar algo de tiempo e interés. Además, existen muchos recursos en los que podemos apoyarnos, como este artículo de nuestro blog, donde os animamos a incluir la mediación parental en la rutina familiar, o la propia ”Guía de mediación parental” de INCIBE, a través de IS4K, donde aprenderemos a poner en práctica técnicas positivas de supervisión, según la edad de nuestros hijos/as. También podemos recurrir a este vídeo para aprender a conversar sobre la vida digital con los menores o a nuestro test de conocimientos para saber si estamos al día de las principales medidas de seguridad online.

familia videoconsola

¿Qué necesitan aprender las familias para acompañar a sus hijos/as en la Red?

Existe mucha información sobre Internet, pero para ayudar al menor, podemos centrarnos en ponernos al día en algunas áreas de competencia digital, aquellas que afectan a su actividad online. Debemos, por tanto, contrastar la información intercambiada, analizando cómo se transmite la misma, si la fuente es fiable o si persigue algún fin, de forma que podamos detectar fake news o bulos y desarrollar el pensamiento crítico de nuestros hijos/as.

También es importante saber cómo se comunican niños, niñas y adolescentes en la Red, saber que existen formas de colaborar online, crear contenido propio que luego compartirán con otras personas, y por último, conocer las pautas de seguridad imprescindibles para mejorar su protección en línea; entre otras, cómo configurar sus dispositivos o proteger su privacidad y los pasos básicos en la resolución de los problemas más frecuentes.

¿Parece demasiada información? En realidad, seguramente tenemos una base de estos conocimientos, solo necesitamos adaptarlos al uso que hacen los menores y mantenernos actualizados. Una vez instaurado en la rutina, el proceso de aprendizaje digital y la ciberseguridad formarán parte de la vida familiar de manera cotidiana, y pronto nos acostumbraremos a hablar sobre Internet, sus riesgos y las medidas de prevención.

Hay que ir paso a paso para que este proceso no nos resulte abrumador. Por ejemplo, si nuestro hijo/a tiene 4 o 5 años, aún no es necesario investigar los riesgos de las redes sociales de moda entre los adolescentes. Podemos centrarnos en la configuración de los juegos online que más le gustan a esta edad o las medidas de protección para una tablet infantil.

A partir de ahí, nuestro aprendizaje evolucionará a la vez que aumenten las necesidades digitales del menor. Cada vez que esté preparado para dar el siguiente paso, nosotros deberemos anticiparnos y aprender lo necesario para ayudarle a avanzar de forma segura y progresiva. Así, seguir su ritmo será cada vez más sencillo y no nos supondrá excesivo tiempo o esfuerzo.

En la adquisición de competencias digitales también podemos aprender de forma conjunta, por ejemplo, a través de actividades familiares (tablero de logros familiares, cuaderno de actividades…), así como juegos educativos. A menudo, es suficiente con conocer las aplicaciones y juegos que utiliza, las páginas web que le gusta visitar o su forma de relacionarse en Internet.

En definitiva, si nos familiarizamos con las herramientas como usuarios/as, podremos detectar de forma temprana posibles conductas de riesgo o aspectos de seguridad y privacidad que podrían mejorar su bienestar online.

También es importante colaborar y coordinarnos con el centro educativo, de forma que los aprendizajes de ambos contextos sean coherentes para el menor. La clave está en trabajar conjuntamente, no delegar toda la responsabilidad educativa. De hecho, en el marco de nuestra labor de mediación parental podemos comprobar si en su día a día aplican las competencias digitales que han estado trabajando.

Debemos tener presente que contamos con multitud de servicios de apoyo, donde consultar las dudas y ampliar nuestra formación. En el portal de IS4K, canal especializado en menores de INCIBE, podemos descargar recursos gratuitos para trabajar en casa estas competencias, y en la web de la OSI, canal especializado en ciudadanos de INCIBE, podemos consultar las últimas novedades sobre riesgos online. También contamos con otras entidades colaboradoras de SIC-SPAIN 2.0, que ofrecen contenidos de ayuda. Y recuerda, si tienes dudas, llama al 017, la Línea de Ayuda en Ciberseguridad de INCIBE, y haz tu consulta de forma gratuita y confidencial.

En conclusión, debemos tener en mente una pieza de motivación clave: el contexto familiar es inevitablemente el ejemplo diario en el que los menores basan su desarrollo. Por eso, es tan importante dedicar tiempo y esfuerzo a darles el mejor aprendizaje en todas las áreas que les afectan, también en el entorno digital.Alfabetización MediáticaMediación Parental

Decálogo para educar en un mundo computarizado (Familia + Escuela)

Decálogo para educar en un mundo computarizado (Familia + Escuela)

Otra interesante publicación de Enrique Dans en su blog:

http://www.enriquedans.com/2015/10/ninos-y-tecnologia-un-pequeno-decalogo.html
Voy a tomar algunas frases y resaltar algunas partes del decálogo y al final encontrarán el link al artículo completo.
“¿Para qué educamos a nuestros hijos? Sencillamente, para que sean capaces de desarrollar una vida óptima en un contexto determinado. ¿Debe, por tanto, evolucionar la forma de educar a medida que cambia el contexto? Si alguien no lo piensa así, si alguien cree que es mejor mantener a sus hijos en una burbuja aislada de ese contexto social, es que tiene un problema. Problema que, además, está dispuesto a transmitir a sus hijos.”
“¿Qué elementos debemos, por tanto, tener en cuenta a la hora de educar a nuestros hijos en relación con el desarrollo tecnológico?” 
Y ahora el decálogo:

  1. La incorporación de las tecnologías a la vida cotidiana es imparable, responde a una aceleración constante del propio progreso y desarrollo tecnológico, y no responde a ningún tipo de moda o de fenómeno pasajero. Declararse de alguna manera “objetor” a la tecnología es un acto banal, absurdo y sin sentido, que supone una renuncia a disfrutar de ese progreso. Como opción personal, discutible, aunque obviamente incluida dentro del libre albedrío. Como opción en la educación de los hijos, completamente irresponsable. Tan irresponsable es criar a tus hijos en una “burbuja sin tecnología” como pretender renunciar a su escolarización.
  2. No existe una supuesta “edad adecuada” para acceder a la tecnología. El acceso a la tecnología debe ser algo natural, una simple interacción progresiva con un elemento presente en el entorno. ¿Cuándo debe tener acceso el niño a un smartphone? En cuanto sea capaz de no llevárselo a la boca. Toda familiarización del niño con las interfaces de los elementos tecnológicos presentes en su entorno es positiva.
  3. La idea de que los niños está más preparados para el uso de la tecnología por haber nacido en un año determinado o pertenecer a una generación determinada es completamente absurda. Los nativos digitales no existen. Lo único que existe es la capacidad para incorporar mejor los elementos tecnológicos si (y solo si) se ha llevado a cabo un proceso natural de inmersión en esos elementos tecnológicos. Los niños no manejan la tecnología ni saben más de tecnología que sus padres, salvo que estén más expuestos naturalmente a ellas mientras sus padres llevan a cabo un proceso voluntario de exclusión. El sentido común necesario para manejarse en un entorno determinado por elementos tecnológicos se desarrolla con la experiencia, y por tanto, los padres están mucho más preparados para desarrollarlo y transmitirlo. La idea de que los niños son de alguna manera nativos digitales y de que los padres, por saber supuestamente menos, deben inhibirse en su educación, es completamente irresponsable, y lleva a la aparición de huérfanos digitales.
  4. Los niños, sin supervisión en el uso de la tecnología, la utilizan simplemente para unos pocos usos, determinados generalmente por la interacción social, pero no profundizan en su entendimiento. La curiosidad, el interés, el razonamiento, la deducción, la conciencia, la razón y, en último término, la inteligencia, deben ser necesariamente estimuladas. La idea del “buen salvaje” que aprende todo por sí mismo es completamente absurda e irresponsable. Los padres deben estar ahí en esa labor educativa de estimulación, y no llevar a cabo una dejación de su responsabilidad bajo ningún concepto. El ordenador o el smartphone no son un baby-sitter ni un apaga-niños: los padres deben necesariamente interesarse por lo que sus hijos hacen en la red, del mismo modo que se interesan por lo que hacen cuando están en el colegio, en casa de un amigo o en la calle, y proveer las adecuadas normas que regulen la conducta en cada uno de esos entornos.
  5. Los filtros parentales son una mala idea. Su uso crea una burbuja supuestamente exenta de peligro en el entorno de la red. Eso genera dos efectos: por un lado,una inhibición de los padres, que creen “haber cumplido” con la instalación del filtro, y que tienden a renunciar a una ulterior supervisión. Por otro, una falta de preparación en el niño, que se evidencia en el inevitable momento en que tiene la oportunidad de acceder a una pantalla sin ese filtro parental, y afronta de repente una serie de contenidos para los que no está preparado, que ejercen un potente efecto llamada, y que además, han pasado a tener el atractivo de lo desconocido o incluso de lo prohibido. No, no todos los contenidos en la red son obviamente adecuados para los niños de cualquier edad, y no tiene sentido buscar esos contenidos o renunciar a su control. Pero ese control no debe ser llevado a cabo mediante un elemento tecnológico, sino mediante una supervisión consciente, atenta y preparada para proporcionar explicaciones. Si de verdad crees que es adecuado explicar y alimentar durante algunos años en tus hijos en la creencia de que vinieron de debajo de una col o que los trajo una cigüeña desde París, de verdad… tienes un problema.
  6. Lo más importante de la tecnología no es su uso, sino el entendimiento de lo que tiene detrás. Usar un ordenador o una app es sencillo y las barreras de entrada al aprendizaje no han hecho más que disminuir a lo largo del tiempo. Entender por qué el ordenador funciona no lo es tanto. Es exactamente igual que la Física: entender que u objeto cae cuando lo soltamos es fácil, pero entender por qué cae no lo es tanto. La tecnología y las ciencias de la computación son ya una ciencia al mismo nivel que la Física, la Biología o las Matemáticas. No enseñamos Física a un niño para que se convierta en físico, sino para que entienda que vive en un mundo gobernado por las leyes de la Física. Del mismo modo, debemos enseñar Ciencias de la Computación a niños que están necesariamente destinados a vivir rodeados de objetos programables. La tecnología no puede ser una asignatura accesoria, extraescolar o “que no entra en la media”. Tratar de elegir, en la medida de lo posible, colegios en los que el desarrollo de esas habilidades sea considerado importante es una buena métrica de tu responsabilidad. La educación ha cambiado una barbaridad, la memorización y los libros de texto dejan paso a metodologías apoyadas en la cualificación de la información, en la comprensión activa, en el contraste de fuentes, en los proyectos y en la interacción con el entorno. Si el colegio de tus hijos no va por ese camino, es muy posible que tengas a tus hijos en el colegio equivocado.
  7. La incorporación de juegos que potencian el aprendizaje de la tecnología es fundamental para que los niños desarrollen habilidades en ese sentido, del mismo modo que lo son el mecano, los bloques, o los puzzles. Jugar con tus hijos a iluminar LEDs, a hacer un robot o a programarlo es una tarea que potencia los vínculos familiares y contribuye en gran medida al desarrollo de esas habilidades. Pensar que ese tipo de contenidos o esa parte fundamental de su educación se desarrolla únicamente en el colegio es absurdo e irresponsable.
  8. El control es fundamental. Del mismo modo que nunca se permitió a los niños jugar durante todo el día, no se les puede permitir que no se desconecten a ninguna hora, o que renuncien a otros modos de interacción por estar frente al smartphone o la pantalla. La imagen del niño usando su smartphone sentado a la mesa durante la comida o la cena es aberrante, del mismo modo que la idea de que “no se le puede controlar o reprimir en su uso porque se le puede provocar algún tipo de trauma” es completamente absurda (y obviamente implica que los padres deben ejercer un efecto de demostración y de responsabilidad en ese mismo sentido). La tecnología genera estímulos potentes y gratificaciones instantáneas, y necesita de un cierto nivel de control – como lo necesita prácticamente cualquier otra actividad. Existen juegos muy adecuados para desarrollar numerosas habilidades, pero eso no quiere decir que los niños deban pasar horas sin salir de ellos. El sentido común es fundamental.
  9. Todo cambia. La labor de vigilancia y monitorización tecnológica de los padres debe adecuarse a la evolución de los usos y costumbres de la sociedad, de manera que se vaya exponiendo a los niños a aquellos desarrollos que van surgiendo y van siendo adoptados por ella. No, haber comprado un juego no debería llevarte a pensar que “ya has cumplido”. La educación es un proceso largo, con requerimientos importantes en términos de atención, que no puede ser subcontratado en su integridad, y que debe ser llevado a cabo con responsabilidad. Todo tiene peligros, desde salir a la calle hasta usar un bolígrafo, pero caer en la paranoia y en la idea de que debemos alejar a nuestros hijos de todo posible peligro es una barbaridad. Si haces caso de todo lo que te dicen que es peligroso en la red, te dedicarás a alejar a tus hijos sistemáticamente de ella… y eso es un grave error. No, la Wikipedia no es una fuente de mentiras, no hay un hacker colgado de cada poste de teléfonos, y la red no nos está volviendo idiotas ni atrofiando nuestros cerebros. No te preocupes. Todo va a ir bien.
  10. Una persona que voluntariamente se excluye del progreso tecnológico está renunciando a transmitir a sus hijos una educación que los prepare para un futuro adecuado en una sociedad cada vez más determinada por el desarrollo tecnológico. La educación de los hijos comienza por nuestra propia educación, el desarrollo de habilidades importante para su futuro desarrollo empieza por nuestro propio desarrollo. No, no puedes decir eso de “mis hijos saben más que yo”, por mucho que te enorgullezca ver lo que saben hacer en tal o cual juego.  Su cerebro es más plástico que el tuyo y la incorporación de determinadas habilidades se puede desarrollar más rápido o de manera más natural, pero en sentido común y en desarrollo de experiencia deberías llevarles ventaja – o eso se supone, salvo que hayas renunciado expresamente a ello. Algunas habilidades, como la gestión de información, el filtrado y acceso a fuentes, la verificación, la búsqueda, etc. son FUNDAMENTALES para el futuro de tus hijos. Si eres de los que creen que algo “es verdad porque lo vi en internet” o que “se queda con el primer resultado de Google”, no estás preparado para transmitir a tus hijos valores fundamentales de cara a su desarrollo futuro. Ponte las pilas. Aprende.
Y para reflexionar, nos deja esta frase final:
 
“La tecnología no es un “accidente” ni una “moda”, está aquí para quedarse y forma parte del entorno como lo forman muchas otras cosas. Preparar a nuestros hijos para ese entorno es simplemente una cuestión de responsabilidad.”
Fuente:
Dans, E. (2015, Octubre 3). Niños y tecnología: Un pequeño decálogo. Recuperado Octubre 23, 2015, de http://www.enriquedans.com/2015/10/ninos-y-tecnologia-un-pequeno-decalogo.html

Manual Escuela de Padres

Dibujo
EDITA
Fundación para el Estudio, Prevención y Asistencia a las Drogodependencias
DIRECCIÓN
Agustín Durán Gervilla
COORDINACIÓN
Francisco J. Bueno Cañigral
AUTORES
Agustín Durán Gervilla
M.ª Dolores Tébar Pérez
Beatriz Ochando Korhonen
M.ª Amparo Martí Chiva
Francisco J. Bueno Cañigral
Gonzalo Pin Arboledas
M.ª Magdalena Cubel Alarcón
M.ª Rosario Genís Giner

Manual Escuela de Familias

ÍNDICE
Prólogo
Introducción
1.-LOS PADRES, PRINCIPALES EDUCADORES
a)¿Qué estudiar?
b)¿Para qué educar?
2.-RESPONSABILIDAD DE LOS PADRES EN LA EDUCACIÓNDE LOS HIJOS
a)Atributos de una buena educación
b) Lecciones importantes a enseñar
3.-EL CONOCIMIENTODE LOS HIJOS
a)Niveles de crecimiento y desarrollo
b)Sugerencias para estimular el desarrollo
4.-FORMACIÓN DE LA CONDUCTA
a)Estimulación de conductas positivas
b)Los veinte mandamientos de los padres
5.-FORMACIÓN DEL CARÁCTER
a)Tipologías y temperamentos
b)Cómo saber cuando los hijos son responsables
6.-EDUCANDO AL NIÑO EN LA RESPONSABILIDAD
a)Enseñando a los hijos aser responsables
b)Cómo saber cuando los niños son responsables
7.-DESARROLLO Y EDUCACIÓN DE LA SEXUALIDADHUMANA
a)Educación de la sexualidad en la familia
b)Las metas y el cómo de la educación sexual
8.-LA AUTORIDAD DE LOS PADRES
a)Definamos autoridad
b)Tipos de padres en relación con la autoridad
9.-LA COMUNICACIÓN FAMILIAR .
a)Interrogantes de la comunicación
b)La importancia de la comunicación familiar
10.-LA CONVIVENCIA FAMILIAR Y VISIÓN DE FUTURO
a)Definamos qué es la convivencia familiar
b)Visión de futuro