autoridad

Vídeos para Escuelas de Familia

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Os dejo una brevísima recopilación de vídeos cortos para trabajar en

ESCUELAS / TALLERES PARA FAMILIAS CON HIJOS ADOLESCENTES:

4.- Adolescente que quiere trabajar / dinero para ir a Amsterdam (de la película “Los NIños Salvajes”)

5.- Adolescente se enfrenta a su familia y au cultura para jugar fútlbol (de la película “Quiero ser cómo Beckham)

6.- Adolescentes “filosofan” (de la película “El Bola”)

7.- Discusión entre padre e hijo (de la serie “Farsantes”)

8.- Algo más divertido: Las Diferencias entre la autoridad paterna antes y después (del programa de humor “Vaya Semanita”)

La participación del alumno, clave para recobrar la autoridad del profesor

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La participación del alumno, clave para recobrar la autoridad del profesor

“España es el país de Europa en el que el profesor tarda más en hacer callar a los estudiantes”. El ministro de Educación no pudo resistirse a contar una de las estadísticas que le han obsesionado, cuando se le preguntó por la pérdida de la autoridad docente en las aulas. Gabilondo explicó que, tras estudiarlo, descubrieron que en los países en los que las formas de enseñanza son más participativas y comunicativas, “el docente tarda mucho menos en callar a los alumnos que en España e incluso ni siquiera tiene la necesidad de pedir silencio al alumnado”.

Para Gabilondo, esta pérdida de autoridad en las aulas en España está relacionada “con la falta de formas de participación e innovación docente y también de autoridad moral del profesor”. Pero, ¿qué significa tiene desde el punto de vista jurídico dotar de autoridad a un profesor?, se preguntó ayer el ministro, que opinó que es un asunto pendiente de la sociedad democrática española plantearse el “concepto de autoridad”.

Para leer más:

La Mirada de Jokin.

La participación del alumno, clave para recobrar la autoridad del profesor

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La participación del alumno, clave para recobrar la autoridad del profesor

“España es el país de Europa en el que el profesor tarda más en hacer callar a los estudiantes”. El ministro de Educación no pudo resistirse a contar una de las estadísticas que le han obsesionado, cuando se le preguntó por la pérdida de la autoridad docente en las aulas. Gabilondo explicó que, tras estudiarlo, descubrieron que en los países en los que las formas de enseñanza son más participativas y comunicativas, “el docente tarda mucho menos en callar a los alumnos que en España e incluso ni siquiera tiene la necesidad de pedir silencio al alumnado”.

Para Gabilondo, esta pérdida de autoridad en las aulas en España está relacionada “con la falta de formas de participación e innovación docente y también de autoridad moral del profesor”. Pero, ¿qué significa tiene desde el punto de vista jurídico dotar de autoridad a un profesor?, se preguntó ayer el ministro, que opinó que es un asunto pendiente de la sociedad democrática española plantearse el “concepto de autoridad”.

Para leer más:

La Mirada de Jokin.

22 Alternativas a los Castigos

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By ♥ meninheira ♥

por Jan Hunt, traducido por Marcela Araiza.
Encontrado vía Adivina cuánto te quiero (un imprescindible en la blogosfera)

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Muchos padres reconocen los efectos dañinos de los castigos físicos y verbales. Saben que gritar, bofetear, pegar y dar nalgadas enseña violencia, destruye la autoestima, crea enojo, interfiere con el aprendizaje, y daña la relación entre los padres y los niños.

Pero saber qué no hacer, es sólo el primer paso; los padres se preguntan que deben hacer en lugar de eso. Desafortunadamente, la mayoría de los libros y artículos actuales de crianza recomiendan “alternativas”, las cuales en realidad son castigos alternativos, como el tiempo fuera, negación de permisos y las llamadas “consecuencias lógicas o naturales”.

Todos estos métodos tienen mucho en común con los castigos físicos, y transmiten los mismos mensajes: que a los padres no les interesan las necesidades no satisfechas que ocasionan la conducta y que toman una injusta ventaja de su tamaño y poder sobre el niño. Más significativamente, estas aproximaciones le dicen al niño que alguien al que ama y en el que confía, le quiere causar dolor. Este es un mensaje “para volverse loco”, porque es muy extraño para el entendimiento intuitivo de los niños sobre cómo debe ser el amor.

Finalmente todos estos métodos hacen que se pierdan las mejores oportunidades para aprender. Hacen que los niños tengan fantasías de venganza lo que los distrae de enfocarse en la situación real que tienen a la mano. Las verdaderas alternativas a los castigos son aquellas que ayudan al niño a aprender y crecer de una forma sana. ¡Hay pocas alegrías más grandes en la vida que permitir a nuestros niños enseñarnos que es el amor!

Aquí hay veintidós alternativas que dan mensajes positivos y amorosos:

1. Prevenir la conducta no deseada cumpliendo las necesidades de los niños cuando sean expresadas. Con sus necesidades satisfechas, el niño está libre de moverse a la siguiente etapa de aprendizaje.

2. Proveer un ambiente seguro y adecuado para los niños. No tiene caso tener cosas preciadas al alcance de un bebé o niño pequeño, cuando simplemente se pueden poner fuera de su alcance hasta que el niño esté lo suficientemente mayor para manejarlas cuidadosamente.

3. Aplicar la Regla de Oro. Piensa cómo te gustaría ser tratado si estuvieras en las mismas circunstancias de tu niño. La naturaleza humana es la naturaleza humana, no importa la edad.

4. Muestra empatía por los sentimientos del niño, aún si la conducta del niño parece ilógica, los sentimientos y necesidades subyacentes son reales para él. Declaraciones como “te ves muy triste” es una buena forma de mostrar que estás del lado del niño.

5. Valida los sentimientos del niño para que él sepa que tu entiendes y que te importa, y que nunca será rechazado por tener ningún sentimiento en particular. Por ejemplo, “Eso me asustaba a mi también cuando yo era niño”.

6. Cumple la necesidad subyacente que lleva a la conducta. Si castigamos la conducta externa, la necesidad no satisfecha continuará surgiendo en otras maneras hasta que esté finalmente cumplida. Preguntas como “¿Estas enojado porque hoy he estado mucho tiempo en el teléfono? ¿Te gustaría que fuéramos a caminar juntos?” pueden ayudar al niño a sentirse amado y entendido.

7. Cuando sea posible, encuentra una solución “ganar-ganar” en la que se cumplan las necesidades de todos. Para aprender herramientas de resolución de conflictos, considera tomar un curso de Comunicación no Violenta.

8. Asegúrale a tu hijo que es amado y apreciado. Las llamadas “malas” conductas frecuentemente son intentos de expresar su necesidad de amor y atención, en la mejor forma que ellos lo pueden manejar en el momento. Si él pudiera expresar su necesidad en una forma más madura, lo haría.

9. Distraerlo de la situación que se ha vuelto demasiado estresante para resolver en el momento: “Tomemos un descanso. Que otra cosa te gustaría hacer”.

10. Asegúrate de que tú y tu niño han consumido alimentos nutritivos durante el día para que los niveles de glucosa se mantengan altos. Bocadillos pequeños y frecuentes es lo mejor.

11. ¡Respira! Cuando estamos estresados, necesitamos más oxigeno, pero tendemos a hacer respiraciones cortas. Aún unas cuantas respiraciones profundas nos pueden ayudar a calmarnos y pensar más claramente.

12. Nosotros no esperamos que un carro funcione a menos que tenga gasolina, no debemos esperar que un niño funcione lo mejor que el puede si su “tanque emocional” se está agotando. Dale las tres cosas que llenan el tanque emocional de los niños: contacto ocular, contacto gentil y atención individual.

13. El té de manzanilla es muy relajante para niños y adultos. Si la Mamá que amamanta lo toma una hora antes de ir a dormir, puede ayudar a calmar al bebé. A los niños grandes les puede gustar el té de manzanilla helado o las paletas.

14. Toma un tiempo fuera – con tu niño. Un cambio de escenario – aún si es sólo un poco de tiempo afuera, puede hacer la diferencia para ambos, padres y niños.

15. Toma una Tarjeta de Crianza para que te dé inspiración y aliento o crea tus propias tarjetas recordatorias.

16. Ofrece un masaje. Un masaje a la hora de dormir puede ayudar al niño a dormir más profundamente, lo que le ayuda a recuperarse y a tener energía para el siguiente día.

17. Dale elecciones. Los niños necesitan sentir que tienen voz. Ofrecer elecciones, aún si a ti no te parecen importantes (“¿Cual tasa quieres, la azul o la roja?”) les ayudará a los niños a sentir que pueden decidir sobre su vida, especialmente si ha tenido que lidiar con cambios recientes.

18. Intenta susurrar. Cuando la tensión es alta, susurrar puede ayudar al niño a poner atención y también ayuda a calmar al padre.

19. Dale tiempo al niño. Frases como “Dime cuando estés listo para compartir tu juguete/ subirte al asiento de seguridad/ ponerte tu abrigo” darán al niño la sensación de autonomía y harán que sea más fácil para ellos cooperar.

20. Date tiempo. Cuenta hasta 10 (en silencio). Algunas veces necesitamos un poco de tiempo para pensar las cosas más claramente y verlas más objetivamente.

21. Recuerda que los niños crean imágenes de nuestras palabras: “ve más despacio” es más efectivo que “no corras”. La primera frase crea una imagen de ir más despacio, mientras que la segunda crea una imagen de alguien corriendo (la palabra “no” es demasiado abstracta como para superar la más concreta y convincente imagen de correr). Igualmente, una petición específica es más efectiva que una general: “Por favor deja el vaso” en lugar de “Sé cuidadoso”.

22. Pregúntate a ti mismo “¿Cuando me acuerde de esto me reiré?” Si es el caso ¿Por qué no reírse ahora? Crea un recuerdo que te gustaría tener cuando te acuerdes de ese día.

De esta forma, nosotros podemos lograr la cooperación genuina que buscamos en estos momentos. Pero nuestra más grande recompensa será para toda la vida, ¡un vínculo amoroso y confianza mutua con tu hijo!

Policía local al servicio de población en desventaja social

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Visto en ABC – Talavera de La Reina (Toledo)
Alumnos que padecen acoso escolar, mujeres que sufren violencia doméstica, residentes en chabolas y otros colectivos vulnerables reciben atención directa

EFE
EFE | TALAVERA
Actualizado Lunes , 08-03-10 a las 10 : 32
Todos ellos ya saben que hay dos agentes de la Policía Local de Talavera de la Reina, cuya única misión es la de atenderles y ayudarles en sus problemas. El equipo de atención social de la Policía Local de Talavera de la Reina es el primero de estas características puesto en marcha en Castilla-La Mancha y ha cumplido su primer año de funcionamiento con un balance «muy gratificante, porque trabajas muy directamente con la gente y ves los resultados», explica el agente Javier Fernández.
Este equipo nació a comienzos de 2009 siguiendo la fórmula de trabajo de otros departamentos similares que ya funcionan hace tiempo en ciudades como Fuenlabrada y Getafe, en la provincia de Madrid, o en Valencia. El servicio lo llevan a cabo los policías Javier Fernández, diplomado en Trabajo Social y máster en Igualdad de Género, y Beatriz Merino, que acaba de incorporarse al equipo y tiene formación en violencia juvenil y violencia de género.
«Es un trabajo muy gratificante porque hago algo que he estudiado, que me gusta y que creo que es fundamental en la Policía», ha explicado Fernández. Y ha agregado que los inicios han sido «duros»: dar a conocer el equipo, coordinarse con otros departamentos de la ciudad (en particular la Policía Nacional, los servicios sociales y las áreas de educación y deportes) implicados en la asistencia a los colectivos más vulnerables y tejer una «tela de araña» para actuaciones conjuntas.
Un año después, los jóvenes agentes de este equipo —ambos rondan la treintena— están «muy satisfechos» con la ayuda que prestan pero, sobre todo, perciben agradecimiento de las personas a las que ayudan. Javier Fernández lo ha explicado: «es un trato más personal y la gente te agradece lo que haces, sobre todo los mayores cuando les llamas periódicamente y estás pendiente de ellos, o la mujer que ha sido víctima de violencia de género y se siente más segura cuando estás pendiente de ella».
Lo comprobamos en un asentamiento que Efe visita con el equipo y que es uno de los cinco que actualmente hay en distintas zonas de la ciudad. Allí viven tres familias de origen portugués —aunque ya somos más españolas que portuguesas por el tiempo que llevamos aquí», dice una de las mujeres— que ya distinguen a estos «policías buenos» que llegan, les preguntan cómo se encuentran, se interesan por sus hijos, en particular si acuden al colegio, y les animan a que acudan, si lo precisan, a los servicios sociales municipales.
Varios hombres de este asentamiento han estado recogiendo la aceituna en Espinoso del Rey (Toledo) pero es posible que hasta mayo, cuando trabajarán en la cereza del Valle del Jerte (Cáceres), no tengan más tarea que la venta de chatarra. Con todo, el principal tesón que muestran los agentes es convencer a las madres para que sus hijos no falten al colegio aunque su vida sea errante.
En caso de violencia machista, los policías hablan con la víctima para informarle de los recursos que tiene y hacen un seguimiento de cómo se encuentra días y semanas después de la agresión.«El día que sucede (la agresión) la mujer no puede asumir toda la información pero tres o cuatro días después hablamos con ella y explicamos los recursos que tiene; y si tiene orden de protección, hacemos un seguimiento en coordinación con la Policía Nacional,explica Javier Fernández.
En muchas ocasiones, los agentes actúan con su uniforme reglamentario pero tienen autorización para trabajar de paisano, por ejemplo, si así lo solicita una mujer que ha sufrido violencia machista.

Entrevista a Mariano Fdez. Enguita

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Cuaderno de campo: No está en crisis la autoridad del profesor, sino la de la institución.

ENTREVISTA: MARIANO FERNÁNDEZ ENGUITA / Catedrático de Sociología

“No está en crisis la autoridad del profesor, sino la de la institución escolar”

J. A. AUNIÓN – Madrid – 06/03/2010

A Mariano Fernández Enguita (Zaragoza, 1951), uno de los más reputados estudiosos españoles de las cosas de la enseñanza, le parece muy bien reforzar la autoridad del docente, pero está convencido de que ése no es el problema, sino que se trata de una pérdida a todos los niveles. “Lo que está en crisis no es la autoridad del profesor sobre el alumno, sino la autoridad de la institución. ¿Qué sentido tiene hablar de restablecer la autoridad del maestro y al mismo tiempo que haya un espeso silencio acerca de la autoridad del director sobre los profesores? O del inspector de educación. O incluso de la del Gobierno. ¿Cómo puede legislar el Gobierno que hay que enseñar Ciudadanía y una comunidad decir que se debe enseñar en inglés? Esos mismos, por cierto, son los que luego claman por la autoridad”.

Fernández Enguita ejerce desde su condición de catedrático de Sociología de la Universidad de Salamanca y mira tanto la educación como el pacto con la distancia de un académico, pero con la preocupación de quién considera que es lo suficientemente importante como para que deba tratarse como “una cuestión de Estado”. Pero vuelve a insistir en que hay que atreverse a tocar temas tabú, como la relación entre el Gobierno central y las autonomías: “No puede ser que el sistema se fragmente infinitamente ni que las comunidades del partido que no está en Gobierno se dediquen a torpedear las leyes”.

Pregunta. ¿Cuáles son los males de la educación?

Respuesta. Un 30% de fracaso escolar es producto de una disfunción. Ni los alumnos son tan torpes, ni han perdido tanto el interés, ni nuestra herencia social y cultural es tan pesada, ni los profesores ni el sistema son tan malos. A mí me parece que esas disfunciones son, por ejemplo, la elevada repetición [un 42% de los alumnos de 15 años han repetido al menos una vez], las fórmulas demasiado homogéneas, o no reconocer suficientemente el trabajo de los buenos centros, de los buenos profesores. Pero las estadísticas y el informe Pisa no deberían ocultarnos que, con los mismos mimbres, hay centros que lo hacen muy bien y otros muy mal.

P. ¿Y qué les diferencia?

R. Yo creo que es la organización del centro y el rendimiento individual del profesor. Un centro no es la suma de profesores. Y, en general, creo que las escuelas públicas están por debajo de la suma de sus profesores, porque uno sólo hace algo si quiere y los órganos colectivos se dedican sobre todo a que nada destaque; es un contexto completamente burocratizado. Y luego está el profesor. La mayor parte de los profesores, en principio, lo que quieren es hacerlo bien. Pero luego hay que ser muy fuerte para seguir haciéndolo, cuando pasan los años, cuando tú haces una cosa y el profesor más viejo te mira mal; a ver si luego le van a pedir a él que lo haga.

P. ¿Cree que las soluciones están en la propuesta para el pacto del Ministerio de Educación?

R. Cada vez creo menos en las grandes soluciones y más en las pequeñas. Debemos dejar de pensar que la reforma de un ministerio -me da igual que sea la del Gobierno de turno o el fruto de un acuerdo entre los partidos- es la gran solución. Porque cuando educábamos mucho a poca gente y poco a mucha, el sistema escolar podía ser homogéneo. No pasaba nada: el que no aguantaba estaba fuera y el que seguía era incondicional. Pero ahora que queremos educar mucho a mucha gente, en un mundo tan cambiante, los centros tienen que tener una enorme capacidad de responder a lo que pasa dentro de ellos y a su alrededor. Y eso es un proyecto de centro, una dirección ágil y con capacidad, y responsabilidad profesional individual. Las políticas públicas deben posibilitar su autonomía y al mismo tiempo exigirle.

P. Pero eso ya está planteado, al menos sobre el papel, desde hace tiempo.

R. Claro que se plantea, pero no se cumple. Por ejemplo, sabemos que el 80% de los proyectos de centro están copiados, por lo tanto, no hay. Y, ¿qué autonomía queremos? Con asambleas de 100 profesores que normalmente sirven para que no se haga nada o hay que dar más poder a las direcciones. ¿Qué carrera docente se va a hacer? Porque para algunos es una carrera en la que cada tres años te dan un trienio y cada seis, firmando 10 o 15 horas de formación, un sexenio. Y eso no puede ser. El tiempo pagado de un profesor son 35 horas semanales y tienen entre 15 y 20 horas de clase. No se puede tratar igual al que hace un trabajo sistemático creativo o simplemente esforzado y al que no hace absolutamente nada.

P. ¿Cree que es uno de los grandes problemas la convivencia entre la escuela pública y la concertada (privada subvencionada)?

R. Debería dejar de ser un problema. Yo abogaría por meter más mercado en la pública y más Estado en la privada. Hay que meter en la pública más incentivos que diferencien el buen trabajo del malo. Y hay que someter a la privada concertada a más controles contra frivolidades como la selección de alumnos o el cobro de cuotas. Pero en España este debate se mezcla con la dicotomía entre escuela laica y confesional, y no es lo mismo, ya que hay privada laica. Yo creo que toda la escuela debería ser laica, porque es un instrumento de la sociedad, no de los grupos, por muy importantes o santos que sean.

P. Se repite mucho que hay que ser pacientes porque los cambios en educación son muy lentos.

R. Muy lentos no deberían ser porque la gente tiene a sus hijos escolarizados ahora. Quizá los cambios no se terminen de ver hasta 20 años después, pero se pueden empezar a ver casi de inmediato. Entre otras cosas porque en algunos sitios están tan mal que no es muy difícil mejorarlo.

© EDICIONES EL PAÍS S.L. – Miguel Yuste 40 – 28037 Madrid [España] – Tel. 91 337 8200

Chirigota educativa

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Ya reina Doña Cuaresma, pero aún Don Carnal se resiste a dejarnos del todo.
Os dejo a la comparsa “Medio Siglo” y su visión de la educación: