Vídeos para Escuelas de Familia

Os dejo una brevísima recopilación de vídeos cortos para trabajar en

ESCUELAS / TALLERES PARA FAMILIAS CON HIJOS ADOLESCENTES:

4.- Adolescente que quiere trabajar / dinero para ir a Amsterdam (de la película “Los NIños Salvajes”)

5.- Adolescente se enfrenta a su familia y au cultura para jugar fútlbol (de la película “Quiero ser cómo Beckham)

6.- Adolescentes “filosofan” (de la película “El Bola”)

7.- Discusión entre padre e hijo (de la serie “Farsantes”)

8.- Algo más divertido: Las Diferencias entre la autoridad paterna antes y después (del programa de humor “Vaya Semanita”)

La participación del alumno, clave para recobrar la autoridad del profesor

La participación del alumno, clave para recobrar la autoridad del profesor

“España es el país de Europa en el que el profesor tarda más en hacer callar a los estudiantes”. El ministro de Educación no pudo resistirse a contar una de las estadísticas que le han obsesionado, cuando se le preguntó por la pérdida de la autoridad docente en las aulas. Gabilondo explicó que, tras estudiarlo, descubrieron que en los países en los que las formas de enseñanza son más participativas y comunicativas, “el docente tarda mucho menos en callar a los alumnos que en España e incluso ni siquiera tiene la necesidad de pedir silencio al alumnado”.

Para Gabilondo, esta pérdida de autoridad en las aulas en España está relacionada “con la falta de formas de participación e innovación docente y también de autoridad moral del profesor”. Pero, ¿qué significa tiene desde el punto de vista jurídico dotar de autoridad a un profesor?, se preguntó ayer el ministro, que opinó que es un asunto pendiente de la sociedad democrática española plantearse el “concepto de autoridad”.

Para leer más:

La Mirada de Jokin.

La participación del alumno, clave para recobrar la autoridad del profesor

La participación del alumno, clave para recobrar la autoridad del profesor

“España es el país de Europa en el que el profesor tarda más en hacer callar a los estudiantes”. El ministro de Educación no pudo resistirse a contar una de las estadísticas que le han obsesionado, cuando se le preguntó por la pérdida de la autoridad docente en las aulas. Gabilondo explicó que, tras estudiarlo, descubrieron que en los países en los que las formas de enseñanza son más participativas y comunicativas, “el docente tarda mucho menos en callar a los alumnos que en España e incluso ni siquiera tiene la necesidad de pedir silencio al alumnado”.

Para Gabilondo, esta pérdida de autoridad en las aulas en España está relacionada “con la falta de formas de participación e innovación docente y también de autoridad moral del profesor”. Pero, ¿qué significa tiene desde el punto de vista jurídico dotar de autoridad a un profesor?, se preguntó ayer el ministro, que opinó que es un asunto pendiente de la sociedad democrática española plantearse el “concepto de autoridad”.

Para leer más:

La Mirada de Jokin.

22 Alternativas a los Castigos

By ♥ meninheira ♥

por Jan Hunt, traducido por Marcela Araiza.
Encontrado vía Adivina cuánto te quiero (un imprescindible en la blogosfera)

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Muchos padres reconocen los efectos dañinos de los castigos físicos y verbales. Saben que gritar, bofetear, pegar y dar nalgadas enseña violencia, destruye la autoestima, crea enojo, interfiere con el aprendizaje, y daña la relación entre los padres y los niños.

Pero saber qué no hacer, es sólo el primer paso; los padres se preguntan que deben hacer en lugar de eso. Desafortunadamente, la mayoría de los libros y artículos actuales de crianza recomiendan “alternativas”, las cuales en realidad son castigos alternativos, como el tiempo fuera, negación de permisos y las llamadas “consecuencias lógicas o naturales”.

Todos estos métodos tienen mucho en común con los castigos físicos, y transmiten los mismos mensajes: que a los padres no les interesan las necesidades no satisfechas que ocasionan la conducta y que toman una injusta ventaja de su tamaño y poder sobre el niño. Más significativamente, estas aproximaciones le dicen al niño que alguien al que ama y en el que confía, le quiere causar dolor. Este es un mensaje “para volverse loco”, porque es muy extraño para el entendimiento intuitivo de los niños sobre cómo debe ser el amor.

Finalmente todos estos métodos hacen que se pierdan las mejores oportunidades para aprender. Hacen que los niños tengan fantasías de venganza lo que los distrae de enfocarse en la situación real que tienen a la mano. Las verdaderas alternativas a los castigos son aquellas que ayudan al niño a aprender y crecer de una forma sana. ¡Hay pocas alegrías más grandes en la vida que permitir a nuestros niños enseñarnos que es el amor!

Aquí hay veintidós alternativas que dan mensajes positivos y amorosos:

1. Prevenir la conducta no deseada cumpliendo las necesidades de los niños cuando sean expresadas. Con sus necesidades satisfechas, el niño está libre de moverse a la siguiente etapa de aprendizaje.

2. Proveer un ambiente seguro y adecuado para los niños. No tiene caso tener cosas preciadas al alcance de un bebé o niño pequeño, cuando simplemente se pueden poner fuera de su alcance hasta que el niño esté lo suficientemente mayor para manejarlas cuidadosamente.

3. Aplicar la Regla de Oro. Piensa cómo te gustaría ser tratado si estuvieras en las mismas circunstancias de tu niño. La naturaleza humana es la naturaleza humana, no importa la edad.

4. Muestra empatía por los sentimientos del niño, aún si la conducta del niño parece ilógica, los sentimientos y necesidades subyacentes son reales para él. Declaraciones como “te ves muy triste” es una buena forma de mostrar que estás del lado del niño.

5. Valida los sentimientos del niño para que él sepa que tu entiendes y que te importa, y que nunca será rechazado por tener ningún sentimiento en particular. Por ejemplo, “Eso me asustaba a mi también cuando yo era niño”.

6. Cumple la necesidad subyacente que lleva a la conducta. Si castigamos la conducta externa, la necesidad no satisfecha continuará surgiendo en otras maneras hasta que esté finalmente cumplida. Preguntas como “¿Estas enojado porque hoy he estado mucho tiempo en el teléfono? ¿Te gustaría que fuéramos a caminar juntos?” pueden ayudar al niño a sentirse amado y entendido.

7. Cuando sea posible, encuentra una solución “ganar-ganar” en la que se cumplan las necesidades de todos. Para aprender herramientas de resolución de conflictos, considera tomar un curso de Comunicación no Violenta.

8. Asegúrale a tu hijo que es amado y apreciado. Las llamadas “malas” conductas frecuentemente son intentos de expresar su necesidad de amor y atención, en la mejor forma que ellos lo pueden manejar en el momento. Si él pudiera expresar su necesidad en una forma más madura, lo haría.

9. Distraerlo de la situación que se ha vuelto demasiado estresante para resolver en el momento: “Tomemos un descanso. Que otra cosa te gustaría hacer”.

10. Asegúrate de que tú y tu niño han consumido alimentos nutritivos durante el día para que los niveles de glucosa se mantengan altos. Bocadillos pequeños y frecuentes es lo mejor.

11. ¡Respira! Cuando estamos estresados, necesitamos más oxigeno, pero tendemos a hacer respiraciones cortas. Aún unas cuantas respiraciones profundas nos pueden ayudar a calmarnos y pensar más claramente.

12. Nosotros no esperamos que un carro funcione a menos que tenga gasolina, no debemos esperar que un niño funcione lo mejor que el puede si su “tanque emocional” se está agotando. Dale las tres cosas que llenan el tanque emocional de los niños: contacto ocular, contacto gentil y atención individual.

13. El té de manzanilla es muy relajante para niños y adultos. Si la Mamá que amamanta lo toma una hora antes de ir a dormir, puede ayudar a calmar al bebé. A los niños grandes les puede gustar el té de manzanilla helado o las paletas.

14. Toma un tiempo fuera – con tu niño. Un cambio de escenario – aún si es sólo un poco de tiempo afuera, puede hacer la diferencia para ambos, padres y niños.

15. Toma una Tarjeta de Crianza para que te dé inspiración y aliento o crea tus propias tarjetas recordatorias.

16. Ofrece un masaje. Un masaje a la hora de dormir puede ayudar al niño a dormir más profundamente, lo que le ayuda a recuperarse y a tener energía para el siguiente día.

17. Dale elecciones. Los niños necesitan sentir que tienen voz. Ofrecer elecciones, aún si a ti no te parecen importantes (“¿Cual tasa quieres, la azul o la roja?”) les ayudará a los niños a sentir que pueden decidir sobre su vida, especialmente si ha tenido que lidiar con cambios recientes.

18. Intenta susurrar. Cuando la tensión es alta, susurrar puede ayudar al niño a poner atención y también ayuda a calmar al padre.

19. Dale tiempo al niño. Frases como “Dime cuando estés listo para compartir tu juguete/ subirte al asiento de seguridad/ ponerte tu abrigo” darán al niño la sensación de autonomía y harán que sea más fácil para ellos cooperar.

20. Date tiempo. Cuenta hasta 10 (en silencio). Algunas veces necesitamos un poco de tiempo para pensar las cosas más claramente y verlas más objetivamente.

21. Recuerda que los niños crean imágenes de nuestras palabras: “ve más despacio” es más efectivo que “no corras”. La primera frase crea una imagen de ir más despacio, mientras que la segunda crea una imagen de alguien corriendo (la palabra “no” es demasiado abstracta como para superar la más concreta y convincente imagen de correr). Igualmente, una petición específica es más efectiva que una general: “Por favor deja el vaso” en lugar de “Sé cuidadoso”.

22. Pregúntate a ti mismo “¿Cuando me acuerde de esto me reiré?” Si es el caso ¿Por qué no reírse ahora? Crea un recuerdo que te gustaría tener cuando te acuerdes de ese día.

De esta forma, nosotros podemos lograr la cooperación genuina que buscamos en estos momentos. Pero nuestra más grande recompensa será para toda la vida, ¡un vínculo amoroso y confianza mutua con tu hijo!

Policía local al servicio de población en desventaja social

Visto en ABC – Talavera de La Reina (Toledo)
Alumnos que padecen acoso escolar, mujeres que sufren violencia doméstica, residentes en chabolas y otros colectivos vulnerables reciben atención directa

EFE
EFE | TALAVERA
Actualizado Lunes , 08-03-10 a las 10 : 32
Todos ellos ya saben que hay dos agentes de la Policía Local de Talavera de la Reina, cuya única misión es la de atenderles y ayudarles en sus problemas. El equipo de atención social de la Policía Local de Talavera de la Reina es el primero de estas características puesto en marcha en Castilla-La Mancha y ha cumplido su primer año de funcionamiento con un balance «muy gratificante, porque trabajas muy directamente con la gente y ves los resultados», explica el agente Javier Fernández.
Este equipo nació a comienzos de 2009 siguiendo la fórmula de trabajo de otros departamentos similares que ya funcionan hace tiempo en ciudades como Fuenlabrada y Getafe, en la provincia de Madrid, o en Valencia. El servicio lo llevan a cabo los policías Javier Fernández, diplomado en Trabajo Social y máster en Igualdad de Género, y Beatriz Merino, que acaba de incorporarse al equipo y tiene formación en violencia juvenil y violencia de género.
«Es un trabajo muy gratificante porque hago algo que he estudiado, que me gusta y que creo que es fundamental en la Policía», ha explicado Fernández. Y ha agregado que los inicios han sido «duros»: dar a conocer el equipo, coordinarse con otros departamentos de la ciudad (en particular la Policía Nacional, los servicios sociales y las áreas de educación y deportes) implicados en la asistencia a los colectivos más vulnerables y tejer una «tela de araña» para actuaciones conjuntas.
Un año después, los jóvenes agentes de este equipo —ambos rondan la treintena— están «muy satisfechos» con la ayuda que prestan pero, sobre todo, perciben agradecimiento de las personas a las que ayudan. Javier Fernández lo ha explicado: «es un trato más personal y la gente te agradece lo que haces, sobre todo los mayores cuando les llamas periódicamente y estás pendiente de ellos, o la mujer que ha sido víctima de violencia de género y se siente más segura cuando estás pendiente de ella».
Lo comprobamos en un asentamiento que Efe visita con el equipo y que es uno de los cinco que actualmente hay en distintas zonas de la ciudad. Allí viven tres familias de origen portugués —aunque ya somos más españolas que portuguesas por el tiempo que llevamos aquí», dice una de las mujeres— que ya distinguen a estos «policías buenos» que llegan, les preguntan cómo se encuentran, se interesan por sus hijos, en particular si acuden al colegio, y les animan a que acudan, si lo precisan, a los servicios sociales municipales.
Varios hombres de este asentamiento han estado recogiendo la aceituna en Espinoso del Rey (Toledo) pero es posible que hasta mayo, cuando trabajarán en la cereza del Valle del Jerte (Cáceres), no tengan más tarea que la venta de chatarra. Con todo, el principal tesón que muestran los agentes es convencer a las madres para que sus hijos no falten al colegio aunque su vida sea errante.
En caso de violencia machista, los policías hablan con la víctima para informarle de los recursos que tiene y hacen un seguimiento de cómo se encuentra días y semanas después de la agresión.«El día que sucede (la agresión) la mujer no puede asumir toda la información pero tres o cuatro días después hablamos con ella y explicamos los recursos que tiene; y si tiene orden de protección, hacemos un seguimiento en coordinación con la Policía Nacional,explica Javier Fernández.
En muchas ocasiones, los agentes actúan con su uniforme reglamentario pero tienen autorización para trabajar de paisano, por ejemplo, si así lo solicita una mujer que ha sufrido violencia machista.

Entrevista a Mariano Fdez. Enguita

Cuaderno de campo: No está en crisis la autoridad del profesor, sino la de la institución.

ENTREVISTA: MARIANO FERNÁNDEZ ENGUITA / Catedrático de Sociología

“No está en crisis la autoridad del profesor, sino la de la institución escolar”

J. A. AUNIÓN – Madrid – 06/03/2010

A Mariano Fernández Enguita (Zaragoza, 1951), uno de los más reputados estudiosos españoles de las cosas de la enseñanza, le parece muy bien reforzar la autoridad del docente, pero está convencido de que ése no es el problema, sino que se trata de una pérdida a todos los niveles. “Lo que está en crisis no es la autoridad del profesor sobre el alumno, sino la autoridad de la institución. ¿Qué sentido tiene hablar de restablecer la autoridad del maestro y al mismo tiempo que haya un espeso silencio acerca de la autoridad del director sobre los profesores? O del inspector de educación. O incluso de la del Gobierno. ¿Cómo puede legislar el Gobierno que hay que enseñar Ciudadanía y una comunidad decir que se debe enseñar en inglés? Esos mismos, por cierto, son los que luego claman por la autoridad”.

Fernández Enguita ejerce desde su condición de catedrático de Sociología de la Universidad de Salamanca y mira tanto la educación como el pacto con la distancia de un académico, pero con la preocupación de quién considera que es lo suficientemente importante como para que deba tratarse como “una cuestión de Estado”. Pero vuelve a insistir en que hay que atreverse a tocar temas tabú, como la relación entre el Gobierno central y las autonomías: “No puede ser que el sistema se fragmente infinitamente ni que las comunidades del partido que no está en Gobierno se dediquen a torpedear las leyes”.

Pregunta. ¿Cuáles son los males de la educación?

Respuesta. Un 30% de fracaso escolar es producto de una disfunción. Ni los alumnos son tan torpes, ni han perdido tanto el interés, ni nuestra herencia social y cultural es tan pesada, ni los profesores ni el sistema son tan malos. A mí me parece que esas disfunciones son, por ejemplo, la elevada repetición [un 42% de los alumnos de 15 años han repetido al menos una vez], las fórmulas demasiado homogéneas, o no reconocer suficientemente el trabajo de los buenos centros, de los buenos profesores. Pero las estadísticas y el informe Pisa no deberían ocultarnos que, con los mismos mimbres, hay centros que lo hacen muy bien y otros muy mal.

P. ¿Y qué les diferencia?

R. Yo creo que es la organización del centro y el rendimiento individual del profesor. Un centro no es la suma de profesores. Y, en general, creo que las escuelas públicas están por debajo de la suma de sus profesores, porque uno sólo hace algo si quiere y los órganos colectivos se dedican sobre todo a que nada destaque; es un contexto completamente burocratizado. Y luego está el profesor. La mayor parte de los profesores, en principio, lo que quieren es hacerlo bien. Pero luego hay que ser muy fuerte para seguir haciéndolo, cuando pasan los años, cuando tú haces una cosa y el profesor más viejo te mira mal; a ver si luego le van a pedir a él que lo haga.

P. ¿Cree que las soluciones están en la propuesta para el pacto del Ministerio de Educación?

R. Cada vez creo menos en las grandes soluciones y más en las pequeñas. Debemos dejar de pensar que la reforma de un ministerio -me da igual que sea la del Gobierno de turno o el fruto de un acuerdo entre los partidos- es la gran solución. Porque cuando educábamos mucho a poca gente y poco a mucha, el sistema escolar podía ser homogéneo. No pasaba nada: el que no aguantaba estaba fuera y el que seguía era incondicional. Pero ahora que queremos educar mucho a mucha gente, en un mundo tan cambiante, los centros tienen que tener una enorme capacidad de responder a lo que pasa dentro de ellos y a su alrededor. Y eso es un proyecto de centro, una dirección ágil y con capacidad, y responsabilidad profesional individual. Las políticas públicas deben posibilitar su autonomía y al mismo tiempo exigirle.

P. Pero eso ya está planteado, al menos sobre el papel, desde hace tiempo.

R. Claro que se plantea, pero no se cumple. Por ejemplo, sabemos que el 80% de los proyectos de centro están copiados, por lo tanto, no hay. Y, ¿qué autonomía queremos? Con asambleas de 100 profesores que normalmente sirven para que no se haga nada o hay que dar más poder a las direcciones. ¿Qué carrera docente se va a hacer? Porque para algunos es una carrera en la que cada tres años te dan un trienio y cada seis, firmando 10 o 15 horas de formación, un sexenio. Y eso no puede ser. El tiempo pagado de un profesor son 35 horas semanales y tienen entre 15 y 20 horas de clase. No se puede tratar igual al que hace un trabajo sistemático creativo o simplemente esforzado y al que no hace absolutamente nada.

P. ¿Cree que es uno de los grandes problemas la convivencia entre la escuela pública y la concertada (privada subvencionada)?

R. Debería dejar de ser un problema. Yo abogaría por meter más mercado en la pública y más Estado en la privada. Hay que meter en la pública más incentivos que diferencien el buen trabajo del malo. Y hay que someter a la privada concertada a más controles contra frivolidades como la selección de alumnos o el cobro de cuotas. Pero en España este debate se mezcla con la dicotomía entre escuela laica y confesional, y no es lo mismo, ya que hay privada laica. Yo creo que toda la escuela debería ser laica, porque es un instrumento de la sociedad, no de los grupos, por muy importantes o santos que sean.

P. Se repite mucho que hay que ser pacientes porque los cambios en educación son muy lentos.

R. Muy lentos no deberían ser porque la gente tiene a sus hijos escolarizados ahora. Quizá los cambios no se terminen de ver hasta 20 años después, pero se pueden empezar a ver casi de inmediato. Entre otras cosas porque en algunos sitios están tan mal que no es muy difícil mejorarlo.

© EDICIONES EL PAÍS S.L. – Miguel Yuste 40 – 28037 Madrid [España] – Tel. 91 337 8200

Rasgos del profesor que tiene éxito ante la indisciplina

1) Cuidar el ejemplo.
2) Explicar bien los contenidos de los temas (que los comprendan).
3) Mejorar el ethos del aula (que es una comunidad moral), para encarnar esto:
4) Que se vivan las virtudes humanas como una experiencia. La suma de lo anterior ocasionará
5) un procurar la excelencia de cada alumno.
6) Pero, si los profesores no lo proyectamos. Es decir: el docente es guía, modelo y mentor.
7) Establecer en positivo las normas y la disciplina moral.
8) Organizar un clima democrático-participativo, manteniendo las relaciones verticales.
9) Promover los valores mediante la enseñanza del currículo.
10) uso de procedimientosd, como el aprendizaje cooperativo, que no es incompatible con la enseñanza y aprendizaje en equipos.
11) Para esto el docente ha de tener conciencia de la teoría de la educación.
12) Insertar la reflexión moral, no sólo en tutorías.
13) Introducir en las actividades la manera de resolver conflictos.

Autoridad docente por calidad de las enseñanzas
ANÁLISIS ·SALVADOR PEIRÓ I GREGÒRI,  UNIVERSIDAD DE ALICANTE. GRUPO DE ESTUDIOS DE ACTUALIDAD

VALENCIA, 21.10.2009 -(LAS PROVINCIAS)
Por los datos que disponemos, las cifras de los comportamientos educacionales inadecuados se reflejan en la adolescencia, principalmente. No obstante, ya hay muchas preocupaciones de exabruptos en los niveles correspondientes al segundo ciclo de primaria y hechos raros en el primero de los ciclos. Así mismo, las manifestaciones de indisciplina e interrupciones ya se distribuyen por todos los cursos. Habrá, pues, que tomar el asunto por la edad más crítica, sin dejar de escribir propuestas que valgan para todas las edades.

Consideramos que la adolescencia sigue siendo un proceso en donde los cambios biológicos (su cuerpo adquiere su máximo exponente anatómico), psíquico (descubrimiento de la intimidad, fruto de complejas y sucesivas interacciones), socialización y emparejamientos (relaciones de pertenencia, de acuerdo o no con los mandatos socio familiares), introducción en el pensamiento abstracto (elabora unos cuantos valores y enjuicia todo sólo desde su perspectiva: egocentrismo), visión trascendente del mundo y la vida (religión, filosofía), caracterizan este periodo como una etapa singularmente crítica.

Ante la debilitación de la personalidad y de las costumbres, ¿qué hacer situados en una clase escolar con un grupo de hombretones y ellas, con dos o más años de madurez encima? Un psicólogo de la educación (Child, 1983) reflexiona sobre qué tipo de autoridad hay que ofrecer en las aulas de la ESO. ¿Deberíamos los docentes adolentizarnos o mantener los roles diferenciados? Sobre esto, en principio consideramos que la relación adulto-adolescente debe ser clara y con componentes explícitos, ya que los adultos a lo largo de la historia de la humanidad han socializado a las jóvenes generaciones a través de ese proceso los valores y las actitudes que se esperan de ellos. Hay que señalar que es correcto e incorrecto claramente.

Una relación educativa en donde los roles de docente y discente se diluyen o desconfiguran (permisividad o dejar-hacer) es una relación por lo menos irregular y ajena a la tarea que se encomienda al IES en una sociedad compleja como la nuestra. Es falsa la horizontalidad. La enseñanza comienza cuando el docente planifica los objetivos y prevé los medios para lograrlos. Sin embargo se concreta tanto en el aula, como en una excursión, o en un gimnasio, en cualquier momento y lugar, en que los alumnos realizan actividades y experiencias con la orientación del educador y con la finalidad de alcanzar los objetivos previamente fijados.

Además, se ha comprobado (Uhl, 1997) que la enseñanza permisiva es sólo apropiada para una minoría de alumnos. Se suele decir que el mejor modelo no es autoritario ni permisivo. ¿Qué significa esto? Se debe conocer que el centrado en la norfma, con su control y sanciones no es la única meta educativa, tan sólo es un límite que enseña lo que no está permitido, pero no invita a hacer más de lo mínimo. Podríamos decir que doma, pero no promueve el autocontrol pleno. No obstante, es mejor esto que el dejar-hacer.

Con el fin de generar un proceso responsabilizante, se recomienda, primero, recuperar el sentido de la responsabilidad. Esto no significa que sólo respondan de sus conductas, sino prevenirlas mediante la formación de su carácter en hábitos como puntualidad, obediencia, respeto, orden, laboriosidad (si existiera la palabra “estudiosidad”), etc. A la vez, mejorar las pantallas de la infracultura como serían lso esfuerzos por evitar factores sociopatológicos ( TV, videojuegos, ahigiénicos.). Por supuesto, parar el descenso del rendimiento de los alumnos (la lacra del fracaso escolar y la deserción de los estudiantes). Y, convergentemente con esto, cortar el auge de las interrupciones y la indisciplina, que es caldo de cultivo para que haya acoso y violencia en las aulas.

Un estudio (Castro, 2004) considera que es un error descansar sólo en un sistema basado en reglamento, faltas y sanciones, como medio para enseñar “para mañana la lección siguiente” del libro (instruccionismo). La razón es que las normas no suelen prevenir, sólo controlan. No obstante, como estamos, también, en un proceso de socialización, hay que conjugarlas con la instrucción y formación. Sería utópico, ucrónico y anormal pretender ser sociedad sin normas. Así no llegaríamos a ser autónomos. Lo que si se espera es que las suplementemos y las ordenemos dentro de lo que educativo.

El programa Arora, de1994, lo efectuó mediante los valores del proyecto educativo del centro. Para ello implicó a los padres, alumnos con responsabilidad para decidir, implicando también a otras instituciones. Pero, no se trataba de valores a modo de temas, familiarizaron la vida colegial mediante relaciones humanas; a la vez, concienciaron para que se denunciaran los hechos que atentaran contra la convivencia. Dentro de la mejora del contexto, señalaron la incidencia de la televisión y tenerla en cuenta globalmente.

Con el fin de concretar un tanto más la función docente, cientos de institiuciones educativas de USA (Lickona, T.; Berret, D.; Ryan, K. y otros) subrayan los rasgos del profesor que tiene éxito ante la indisciplina. 1) Cuidar el ejemplo. 2) Explicar bien los contenidos de los temas (que los comprendan). 3) Mejorar el ethos del aula (que es una comunidad moral), para encarnar esto: 4) Que se vivan las virtudes humanas como una experiencia. La suma de lo anterior ocasionará 5) un procurar la excelencia de cada alumno. 6) Pero, si los profesores no lo proyectamos [sic]. Es decir: el docente es guía, modelo y mentor. 7) Establecer en positivo las normas y la disciplina moral. 8) Organizar un clima democrático-participativo, manteniendo las relaciones verticales. 9) Promover los valores mediante la enseñanza del currículo. 10) uso de procedimientosd, como el aprendizaje cooperativo, que no es incompatible con la enseñanza y aprendizaje en equipos. 11) Para esto el docente ha de tener conciencia de la teoría de la educación. 12) Insertar la reflexión moral, no sólo en tutorías. 13) Introducir en las actividades la manera de resolver conflictos.

Por otra parte, sobre los problemas de convivencia, Wynne (1991) sintetiza lo antedicho definiendo una corercta cultura escolar. Esta se compone de un ethos exigente, más buena enseñanza, con un ejemplo positivo del profesor, mantener la disciplina, exigir rendimiento sin bajar el listón en los exámenes, la institución docente ha de abrirse siendo comunidad educativa, y establecer servicios que suplementen las tareas del centro docente. Al aplicar esto, se ha comprobado que las faltas injustificadas, vandalismo e indisciplinas no suceden (Sparks, 1991).
LP

* Salvador Peiró i Gregori es profesor titular de la Universidad de Alicante, Dpto. de Sociología y teoría de la Educación »www.dste.ua.es/profesorado/peiro/

La autoridad del profesor 3

Lo que dije en en el primer post: !es el debate de moda!

Atención al comentario de un lector del diario “Público”:

Hace dos meses un alumno de mi hermano (es profesor de medias) le robó una PDA que usaba en el trabajo, confundiendola con una consola de juegos. Al nene lo trancaron, porque había una camara de seguridad. Sólo cuando vio las imágenes lo reconoció. Su mami vino con él y trató de justificar el robo porque según afirmaba ‘’su hijo pensaba que era una consola de juegos” !!!??? (¿que justificación es esa?). Cuando se le dijo que se le iba a expulsar por cierto periodo de tiempo, la madre afirmó que eso era inadmisible porque el robo se había perpetrado en el recreo, Y TECNICAMENTE NO ERAN HORAS LECTIVAS. Entonces mi hermano (que es más listo que el hambre) le dijo, que entonces lo que técnicamente correspondía era una denuncia en el cuartel de la policía nacional por hurto, con el video como prueba y la intervención de los servicios sociales. Así, de mala gana terminaron aceptando la expulsión del centro. Finalmente y como colofón se supo QUE EL PAPI YA LE HABIA COMPRADO EL CARGADOR DE LA PDA (la misma tarde del robo).

Seguro que el nene estará ahora jugando en casa, y su papi y mami diciéndole lo injusto que ha sido el mundo con él, y que él en el fondo tenía razón y que el cabrón de mi hermano no tenía motivos para ponerse así.

¿Que ley puede luchar contra esto?. Mientras sigamos criando una generación de niños mimados y consentidos a los que toleramos todos y disculpamos todas sus chorizadas, no hay nada que hacer. Mientras pensemos que nuestros hijos son unos colegas que vienen a dormir a casa y con los que compartimos la tele y el ADSL, y que la responsabilidad de su educación está en el estado, no hay nada que hacer.

Un lector de Público.es en los comentarios

Y la continuación de la historia:

Por: Ignacio Escolar sobre Estrategias oblicuas

La anécdota la cuenta un lector en la web de Público. Un alumno roba una agenda electrónica al profesor. Lo pillan gracias a una cámara de seguridad. La madre primero lo niega y después argumenta que “su hijo pensaba que era un videojuego”. Ante la amenaza de expulsión, la madre alega que, como el robo fue en el recreo, “no eran horas lectivas”. Como colofón y colmo, el profesor descubre que el padre de la criatura ya le había comprado un cargador para la agenda robada.

Antes de que se suban a repartir reglazos desde la tarima, como propone Esperanza Aguirre, les recomiendo leer un interesantísimo estudio sobre España y el informe PISA del catedrático de Sociología de la Complutense Julio Carabaña. El sociólogo explica con datos que, a pesar de lo que todo el mundo cree –porque así se repite a diario en las tertulias de la tele y de la radio–, los tres informes PISA no dejan en mal lugar a la educación española, que está en la media europea. “La prensa no aireó la proximidad de los resultados españoles a la media sino el orden de España entre los 31 países. Pero la proximidad entre los países es tan grande que el orden carece de importancia, se parece mucho a la llegada de un pelotón en una carrera ciclista”, escribe Carabaña.

Otra de las conclusiones del sociólogo, a partir de los datos de PISA, es que el factor que más influye en el nivel de cada alumno no es el modelo educativo, sus reformas o ni siquiera la inversión por estudiante, dentro de unos márgenes. Lo más determinante es el nivel sociocultural de sus padres. Y eso, en un país que salió de la pobreza hace apenas unas décadas, es algo que no se arregla de un día para otro.

Y esto no pasa sólo en los periódicos: gran parte de los blogs educativos y de docentes también se hacen eco. LBARROSO nos deja en sub log esta joya:

Cómo colocar la tarima para que surta efecto PDF Imprimir E-Mail
Escrito por lbarroso
sábado, 19 de septiembre de 2009
He estado dándole vueltas a cómo las tarimas pueden acabar con la indisciplina en las aulas. Tengo claro que representan un signo de autoridad, que suponen un barrera y un riesgo, para quienes como yo, vamos y venimos por los pasillos de aula para ver que están haciendo los chicos (me refiero a ver qué están haciendo en sus cuadernos 1, no en vista panorámica), o mientras deambulo si estoy explicando algo (soy de las que sube a la red cuando juega el partido).

Después de mucho pensar por fin he encontrado la solución para colocar las tarimas de modo que consigan que nadie se mueva de su sitio.

tarimas.png
Imagen manipulada de : Pedro X Molina

La autoridad del profesor 2

Julianus me ha dejado un comentario en el post sobre “la autoridad del profesor” que reproduzco aquí y al que doy respuesta en esta segunda parte de ese hilo:

JULIANUS DIJO:

Estamos listos, Aguirre abre el debate sobre la autoridad del profesor en las aulas; pero ¿ y la autoridad de los padres en las famílias?, y ¿ la autoridad de la policía en la calle?, no , ella va siempre a lo más fácil, demonizar a padres y alumnos es una insensatez; puede que algunos profesores hayan perdido su autoridad, quizá es que nunca la tuvieron, o a lo mejor se la quitaron sus ropios jefes de filas, es casi lo más seguro, pero esto no se resuelve con leyes blandas, el problema es consecuencia del propio sistema educativo que está totalmente viciado; por ahí es por donde hay que empezar

MI RESPUESTA:

Hola Julianus…

No creo que la causa del problema se único. Cómo apuntaba en mi post creo que el problema es global, de todda la sociedad. De una sociedad que en 30 años ha sufrido unos cambios estructurales tan rápidos que son difíciles de digerir, y por lo tanto de aceptar. Mucho menos de interiorizar: se crea, nos crean, nos creamos necesidades superfluas que sólo podemos satisfacer con jornadas laborales extenuantes, aunque sólo en parte. Por lo que nos vemos obligados a vivir en extrarradios que alargan más nuestra ya larga jornada laboral con el tiempo de desplazamientos de casa al trabajo.

Y eso conlleva que los centros educativos se convierten en “aparcamientos” de niños y jóvenes: aula matinal desde las 7:00, jornada intensiva de 9:00 a 14:00, comedor escolar (antes los que ofrecían este servicio al menos tenían cocina, ahora vienen en “catering”), actividades extraescolares hasta las 18:00,… y si la ciudad de residencia lo permite: más deporte, más idiomas, más música, más… y no sólo porque busquemos lo mejor para nuestros hijos, porque les queramos dar unas oportunidades que nosotros no tuvimos, que era el discurso de nuestros padres hacia nosotros, sino porque los padres no llegamos a casa hasta bien entrada la tarde, si no la noche…

El rato que compartimos con los hijos se centra solo en un ratito antes de la cena: ¿cómo vamos a discutir con ellos por no comerse el pescado, o vamos a repasar tareas y lecturas a las 21:00?

Y claro, aparecen los problemas de disciplina porque los chavales se sienten solos, sin control ninguno, ni nadie que se lo pueda poner. Pero también desorientados, perdidos.

Hace unos años apareció lo que algunos dimos en llamar “niños llave”: niños que con 4 ó 5 años ya llevaban la llave de casa colgada al cuello en una bonita cinta. Despertaban la admiración de los profes porque “eran muy maduros para su edad”, “porque se calentaban solitos el desayuno en el microhondas”, “porque se vestían y aseaban solos”. Esos mismos niños con 12 años y un retraso escolar más que evidente prefieren quedarse en casa, que en algunos casos está mejor equipada tecnológicamente que los colegios, o en la calle, con los mismos niños un poco más mayores que ya no entran por la puerta del instituto.

Llamas a las familias para intercambiar información y se sienten amenazadas; les quieres dar pautas y se ponene a la defensiva; les pides colaboración y te contestan que “ya se levantan a las 6:00 todos los días para ir a currar, y que no llegan a casa hasta las 21:00 para que no les falta de nada”.

No les falta razón.

¿Aún pensamos que el problema se reduce a profesores poco motivados y/o desautorizados? ¿a falta de medios y recursos? ¿a tener cinco leyes orgánicas de educación en 30 años por la ineficacia y egoismos de los partidos políticos que defienden sus intereses y no los del pueblo que dicen representar?

No… el problema es multivariable y global.

¿Y las soluciones?: compromiso de todas y cada una de las partes afectadas, un pacto político por la estabilidad del sistema educativo, aumento de recursos “útiles” en los centros y mayor estabilidad y formación de las plantillas docentes, y RESPETO: entre familias, alumnos, profesores… sin RESPETO, ¿CÓMO PUEDE HABER EDUCACIÓN?