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La Teoría del Caos y su perspectiva en los modelos de educación, 1ª Parte

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La Teoría del Caos y su perspectiva en los modelos de educación,

1ª Parte.

Visto en SALA DE PROFES

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Identificación de competencias y reivindicación del liderazgo

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resumen de la entrada visten FUNDACIÓN LUIS VIVES:

 

Identificación de competencias y reivindicación del liderazgo

¿Qué comprende el talento social? ¿Cómo poner en alza su valor en las organizaciones?

Distintas visiones sobre la situación de crisis que atraviesa el Tercer Sector en la actualidad y su impacto en la motivación.

– singularidades del sector, a la resolución de conflictos a través del consenso y del diálogo y la transparencia, autoexigibles no sólo en lo económico.

– concepto de líder disruptivo, un líder que sabe liderarse a sí mismo, clave para despertar el talento, y detallaba que “también el líder tiene que ser embaucador, creativo, intuitivo”.

– “somos organizaciones difíciles porque tenemos que hacer compatible la gestión con lo ideológico”.

– “la necesidad de manejar un sistema de confianza mutua” y de saber advertir las zonas grises de la organización para impulsar el talento social en ellas

– “El talento requiere madurez. Se debe identificar en una forma de ser y actuar”, porque “el talento o se autocuida o deja de ser talento”.

– El compromiso, la orientación a resultados, la capacidad de comunicación y de trabajo en equipo, la flexibilidad y la empatía se advertían como algunas de las competencias más significativas en cuanto a lo identificativo del talento social

 

Competencias Básicas

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COMPETENCIAS BÁSICAS

por Aníbal de la Torre

“Los estudiantes de hoy en día no están preparados para afrontar los retos que la sociedad les demanda, entre otras cosas, porque las escuelas y universidades están demasiado preocupadas en instruirles para unos exámenes que nada tienen que ver con lo primero.”

Esta afirmación es de Tony Wagner, profesor de la Universidad de Harvard, aunque no es necesario esperar a Harvard para llegar a este tipo de conclusiones; bastaría con estar dentro de los sistemas educativos actuales (incluida la universidad) para darnos cuenta de ello; los currículos actuales han conseguido formularse en base a competencias básicas o a los objetivos necesarios que los jóvenes deben alcanzar; pero es su desarrollo, el que termina por primar los contenidos fulminando inmediatamente cualquier intento de conseguir resultados acordes con la sociedad en la que nos encontramos.

Es más, cualquier profesor que intente dar pasos hacia una formación relacionada con el aprender haciendo, o en base al trabajo por proyectos o en equipo, queda automáticamente sin cobertura legal al no cubrir los desarrollos curriculares oficiales o las programaciones de los departamentos a los que pertenecemos. Sí, es una paradoja casi bestial.

Wagner nos apunta que mucha gente cree que las competencias que un alumno necesita como ciudadano son diferentes de las que necesita como trabajador y eso es un error; buena parte del “éxito” que una persona adquiere como ciudadano pasa por el nivel de realización alcanzado dentro de su mundo laboral.

Además, las empresas de hoy necesitan personas que sean capaces de formular buenas preguntas y de emplear o implicar a otras a través de procesos conversacionales de trabajo en equipo. Por ejemplo, un empresario de hoy en día no necesita personas que aprendieron a manejar la última versión de tal paquete de software; probablemente, el tiempo que transcurre entre la finalización de la formación de una persona y el comienzo de su desempeño laboral conviertan en obsoleto ese tipo de conocimientos. Las cosas van hoy en día demasiado deprisa…

…una empresa puede emplear una o dos semanas del tiempo de un trabajador en formarle en el uso de determinada herramienta, pero una empresa es incapaz de enseñar a pensar a personas…

Wagner fija siete competencias básicas, necesarias para que nuestros estudiantes tengan éxito en la Era de la información y la comunicación:

1. Resolución de problemas y pensamiento crítico
2. Colaboración en redes y liderazgo en las mismas
3. Agilidad y adaptabilidad
4. Iniciativa y espíritu emprendedor
5. Dominio efectivo del lenguaje oral y escrito
6. Acceso a la información y análisis de la misma
7. Curiosidad e imaginación

Fracaso escolar y futuro

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Publicado en el excelente Blog de Ángel fidalgo:

http://innovacioneducativa.wordpress.com/

En los últimos días la prensa recoge noticias relacionadas con el abandono de los estudios. Según los datos del propio Ministerio de Educación, durante el año 2007, el 31% de la población de 18 a 24 años no ha completado el nivel de Secundaria de la 2ª etapa. Este dato es bastante grave, ya que es un porcentaje muy alto y si echamos mano de la “comparativa” se agrava bastante, ya que la media europea es del 14,8% (únicamente Portugal nos supera); además hay dos factores que ya nos dan la “puntilla”:

España es el único país que aumenta de porcentaje respecto a años anteriores (1997, 2002 y 2006), el resto disminuye, lo cual quiere decir que al menos en el resto de países la tendencia de futuro es buena; sin embargo en España es mala.

España (junto a Portugal) es el país en el que menos alumnos hay por profesor en el nivel de secundaria de la segunda etapa; hay 7,8 alumnos por profesor. Este dato no lo suelen reflejar las noticias, sin embargo para mí es importante, ya que significa que se podría aplicar métodos de formación innovadores, paradigmas basados en el aprendizaje y un sin fin de metodologías participativas que no se aplican. Dicho de otra forma, que el abandono no es ni por las infraestructuras, ni por la carencia de profesionales ni por la masificación de las aulas.

En la Universidad la situación es prácticamente idéntica, el abandono supera el 30% (frente a la media europea que es del 16%), la matriculación desciende año a año y los alumnos necesitan prácticamente el doble de tiempo del previsto para titularse.

Lo que sí es curioso es lo que dicen responsables de cada entidad; por ejemplo la Ministra de Educación apunta a la crisis económica y a la “falta de exigencia” del mercado laboral; el mercado laboral suele decir que de la universidad no se sale ni con competencias ni con valores necesarios para el trabajo y desde la universidad se dice que el problema es que los alumnos vienen mal preparados de la enseñanza no universitaria; es decir, cada agente “culpa” a otro de los malos resultados. Probablemente, todo esto significa que el problema es de todos y que todos tenemos que mirar hacia nuestro ombligo para tratar de aportar soluciones (tal y como hace Francisco Michavila en una entrevista realizada en el suplemento campus del periódico “El Mundo”)

Yo me quiero sumar a la búsqueda de soluciones; evidentemente sería pretencioso decir que lo que voy  a comentar es una solución, pero sinceramente creo que ayudaría bastante a reducir la tasa de abandono.

Para ello permítanme remontarme a los años 50 y en los entornos rurales.

La tasa de abandono escolar en esos entornos era altísima; probablemente más del 90%; es cierto que las infraestructuras no eran buenas ni adecuadas (a menudo un maestro para todos l@s niñ@s del pueblo y para todos los niveles educativos; poco material escolar,…) pero la tasa de abandono no tenía nada que ver con todo eso; sencillamente era que los niños se tenían que  incorporar a la economía familiar a muy temprana edad. Muchos de esos niños querían estudiar, aprender les motivaba; sin embargo sus familias no podían permitirse semejante lujo.

En esos contextos, el entorno no ofrecía muchas motivaciones (cuidar el ganado, ayudar en las labores agrarias, no tener dinero más que para las necesidades básicas, etc); sin embargo la Escuela sí que ofrecía algo distinto y novedoso, ofrecía descubrimientos y nuevas “sensaciones”; incluso podría suponer el “pasaporte” para huir del día a día y salir del entorno desmotivador.

Actualmente la situación, desde el punto de vista de la Escuela como elemento motivador, es al contrario.

El contexto actual del niño le ofrece elementos motivadores diarios, fáciles de conseguir y rápidos de obtener. Los anuncios, los juegos electrónicos e Internet (correos, redes sociales y comunicación multimedia) actúan continuamente como elementos motivadores. En el colegio ocurre lo contrario es un elemento desmotivador, ya que mantiene el mismo planteamiento metodológico que en los años 50.  La escuela ni ha sabido ni ha entendido que tiene que competir con los elementos motivadores externos.

Es cierto que las infraestructuras y recursos se han mejorado infinitamente; pero desde luego la situación no es la misma, principalmente para los niños de 7 a 12 años; por tanto los niños se sienten más motivados por el contexto social que por el contexto formativo del colegio.

Dicen los estudiosos del tema que la motivación más importante es la interna; es decir, la motivación por aprender, por obtener reconocimiento profesional, por  satisfacción personal,…. Estas motivaciones internas son las que más influyen en el éxito escolar. Ahora, por favor, díganme a cuantos niños conocen que tengan esos elementos de motivación; dicen además los expertos que si no hay motivación interna es muy difícil conseguirla con la externa (la que pueden hacer los colegios y familiares).

Para complicar más las cosas los niños tienen una motivación externa negativa; es decir, si no aprueban en casa, se les castiga, en el colegio se les suspende (y repiten, que para un niño es una condena, ya que van a ir con los “peques”).

Por todo ello considero que el aspecto más descuidado por todos es la motivación. Desde la familia podríamos motivar a los niños, pero no sabemos. En los colegios deberían motivar a los niños; pero pienso que no se hace.

Cuando un niño de edad comprendida entre los 7 y 12 años fracasa, no es por la dificultad de los contenidos, es por la carencia de motivación.

Si no somos capaces de motivar a nuestros pequeños, nunca seremos capaces de reducir el abandono escolar en los distintos niveles educativos.

En cada nivel educativo, desde primaria hasta la universidad, se debería reflexionar e incluir herramientas que ayudaran a que los alumnos obtengan motivación interna; tampoco estaría de más que para los familiares existieran cursos o guías de cómo motivar a los niños.

Ejemplo de buena didáctica

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Os dejo una ilustración de Geek and Poke

(genial espacio, por cierto)

¡esto sí que es explicar bien!

Saber Hacer, Saber Ser

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Saber Hacer, Saber Ser:

Por Javier Caso Iglesias


Si hay procesos de enseñanza y aprendizaje, si hay metodología, si hay recursos, si hay estrategias, si hay profesionalidad educativa, si hay interacción, si hay modelos organizativos, hay didáctica.

Aprender didáctica es adquirir competencias de relación.

Siempre necesitamos competencias avanzadas para saber hacer, pero el saber hacer debe completarse con el saber ser.

Analistas Fatalistas

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Analistas Fatalistas:

Por Javier Caso Iglesias

[…]


Toda construcción necesita de buenos cimientos; buenos cimientos que no pueden ser otros que nuestro sistema educativo.

– Vuelves al tema, al sis-tema educativo.
– Es necesario, es la clave; ahí se encuentra la metodología y la solución a todo. Como digo en un comentario que he quedado recientemente en el blog amigo: el sistema judicial, el sistema policial existen en la medida en la que no sabemos educar. Si supiéramos educar y hacer aprehender no serían necesarias los sistemas y las medidas coactivas.

Resalta el profesor de universidad Tiberio Feliz que la educación ha tomado cotas de protagonismo impensables en otras épocas. Ha ganado en peso, se ha enriquecido en formas y ha diversificado los contextos de intervención; ha crecido la demanda de asesoramiento y organización técnica; ha provocado un desarrollo sin igual de la investigación y la construcción teórica.

No obstante, nuestro querido profesor se hace una pregunta a modo de reflexión orientativa:

¿por qué este aumento de conocimiento teórico y científico parece tener tan pocas repercusiones sobre la práctica del día a día educativo?

Una de las claves a este interrogante la podemos encontrar, nos dice Tiberio Feliz, en la metodología implícita que se manifiesta en la práctica educativa actual, sus rasgos se podrían resumir en los siguientes:

1.- Marcado formalismo académico, basado esencialmente en sistemas de planificación abiertos en los niveles de concreción más generales, pero muy poco flexibles en la práctica del día a día que peca de una evidente dependencia del libro de texto (saber libresco) como recurso básico sin el cual los docentes no se entiende la formación.

2.- Acentuación de la transmisión de conocimientos sobre otros aspectos y posibilidades formativas, generando paralelamente sistemas de evaluación fundamentalmente escritos y finales, que distorsionan la finalidad misma de los sistemas educativos convirtiendo la propia evaluación en un fin en sí misma.

3.- Evidente disociación entre la cultura escolar y su propio contexto socio-cultural, así como la práctica educativa y su dimensión reflexivo-teórica, llegando a contradicciones evidentes entre el contenido formativo y la realidad envolvente, así como entre la orientación de la práctica y las indicaciones de la teoría.

En resumen, que hemos de superar -como nos recomendara Erasmo de Rotterdam- el mero conocimiento basado en libros en favor de la necesidad de buscarlo en las cosas mismas. O expresado con palabras del gran Séneca: “Non scholae sed vitae discimus”, que traducido es: “No aprendamos para la escuela sino para la vida”.

También podemos redondear este resumen citando a Jesús de Nazaret que ante la pregunta: “¿Cómo podemos leer las leyes de Dios en algún lugar, de no ser en las Escrituras?”, respondía: “No busquéis la ley en vuestras escrituras, pues la Ley es la Vida, mientras que lo escrito está muerto”.

Formación libresca y clase magistral deberían ser conceptos y prácticas del pasado, ubicados ya en el cubo de basura de la historia. Mientras esto no sea así el currículo implícito, el currículo oculto de malas prácticas se impondrá al explícito y oficial. Mientras esto no sea así estaremos sobrados de analistas ejerciendo, como ahora, de fatalistas.