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Contrato de Conducta

Recopilatorio de artículos para poder hacer un buen CONTRATO DE CONDUCTA

Fundación CADAH » Estrategias TDA-H » Para el autocontrol

Como realizar un contrato conductual

La negociación también es una vía importante para impulsar cambios en nuestros hijos. Recordemos que aunque creamos que un comportamiento cambia con la suficiente presión sobre la otra persona, esto sólo es un espejismo, necesitamos motivar el cambio, ceder, que no perder, para ganar realmente.

Los contratos conductuales

Es un documento escrito, elaborado por las partes implicadas en una situación problemática o por alguien que medie entre ellas. En él se especifican las conductas que las personas implicadas aceptan emitir, así como las consecuencias que se derivan tanto del cumplimiento como del incumplimiento de lo acordado.

Implica el intercambio recíproco de recompensas en relación a conductas específicas de los firmantes del contrato.

Los contratos son especialmente útiles en personas con poca capacidad de autocontrol.

TDAH CONTRATO CONDUCTUAL

En un contrato conductual debe especificarse:

a) La conducta que se espera que emita cada persona implicada.

b) Las consecuencias que se obtendrán en caso de realizar estas conductas.

c) Las consecuencias que se obtendrán en caso de no realizar estas conductas.

Además puede incluir:

a) Cláusula de bonificación por largos periodos de cumplimiento.

b) Un sistema de registro que permita controlar las conductas emitidas y los refuerzos recibidos. 

Reglas básicas para contratos conductuales con niños:

1. La conducta exigida debe ser fácil y la recompensa inmediata. Cuanto más pequeño sea el niño, menor y menos simbólico, debe ser el refuerzo.

2. El contrato debe requerir un incremento progresivo de exigencias.

3. Las recompensas por cumplir el contrato deben ser muy frecuentes aunque sea pequeñas. Puede pasarse del refuerzo material al social.

4. Las conductas deben estar especificadas, de forma que el niño tenga evidencia de hasta que punto lo ha cumplido.

5. Debe recompensarse el comportamiento adecuado después de que este ocurra, nunca antes.

6. El contrato debe ser justo para las dos partes y debe ser aceptado por el niño.

7. Los términos deben estar claros: qué debe hacerse y cuantas veces.

8. El contrato debe ser positivo (que produzca consecuencias positivas y no una retirada de castigo). Motivación intrínseca

9. Debe usarse de manera sistemática y no sólo en ocasiones

10. Las consecuencias a los acuerdos establecidos en el contrato deben ser independientes.

En resumen:

  • Hacer lista de comportamientos problemáticos.
  • Ordenar según nuestras prioridades.
  • Señalar las conductas que empezaremos a modificar. Aconsejamos empezar por las menos complicadas o menos frecuentes, ya que la probabilidad de éxito aumentará y ello motivará tanto a padres y madres como a hijos/as a seguir trabajando.
  • Comenzar con una o dos conductas y olvidar las restantes.
  • Elegir una de las técnicas propuestas, prepararla y llevarla a cabo.
  • Explicarle al niño/a la propuesta elegida, las nuevas normas a seguir.
  • Revisar periódicamente la evolución del niño/a, la eficacia de la técnica elegida y los posibles fallos que puedan estar interfiriendoInsistiendo en la importancia de la

BIBLIOGRAFÍA

 López Muñoz, L. EL CONTRATO CONDUCTUAL: una forma de negociar. La Revista de la Salud Mental. www.saludmental.info

 CONTRATO CONDUCTUAL. Centro de Recursos de Educación Especial de Navarra. Gobierno de Navarra 
Departamento de Educación. Artículos relacionados

Conductas Disruptivas

Conductas disruptivas en el aula: qué son y cómo abordarlas desde una perspectiva psicopedagógica

Conductas disruptivas: qué son, ejemplos y estrategias

Las conductas disruptivas son aquellas conductas de un niño asociadas a la desobediencia, el desconocimiento de los límites y el incumplimiento de normas y/o reglas establecidas. Estas conductas se pueden presentar de manera ocasional, sin embargo, cuando se presentan con una frecuencia constante, podría tratarse de un trastorno, como el TND (Trastorno Negativista Desafiante) o el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

En cualquier caso, es fundamental actuar para poder brindarle toda la ayuda necesaria al niño que está presentando conductas disruptivas. La desobediencia puede generar múltiples problemas, y es por ello que a los padres les resulta tan preocupante cuando sus hijos muestran este tipo de conductas.

Por otro lado, en las aulas de clase, los profesores también se encuentran con niños que presentan conductas disruptivas. Debido a esto, es esencial que tanto padres como profesores sepan cómo actuar frente a esta situación y cómo pueden ayudar a los niños disruptivos.Conductas disruptivas: qué son, ejemplos y estrategiasocultar 1 Ejemplos de conductas disruptivas 1.1 10 Ejemplos de conductas disruptivas 2 ¿Cuál es el tratamiento de las conductas disruptivas? 2.1 Entrenamiento para los padres 2.2 Comunicación 2.3 Escuchar 3 Conducta disruptiva en el aula de clase 3.1 Observar y analizar al niño disruptivo 3.2 Hallar las razones de su conducta 4 Estrategias para ayudar al niño disruptivo en el aula 4.1 Cognitivas 4.2 Conductuales 4.3 Emocionales 4.4 Vínculo 4.5 Muro emocional 4.6 Competitividad asertiva 4.7 Comunicación en el aula

Ejemplos de conductas disruptivas

Es importante destacar que las conductas disruptivas se presentan en cada una de las etapas evolutivas. Esto no significa que no se deba hacer nada al respecto, ya que como adultos es nuestra responsabilidad establecerles límites a los niños, pues esto les ayudará en sus demás etapas.

Ahora bien, durante la infancia, este tipo de conductas suelen aparecer en un principio por la dificultad del niño para diferenciar lo que está bien y lo que está mal. Asimismo, las conductas disruptivas también se presentan cuando el niño desea saber hasta dónde puede llegar, es por ello que es tan importante que los adultos (padres, tutores, educadores) definan bien los límites del niño.

En cuanto a los adolescentes, estos pueden tener conductas disruptivas debido a la falta de límites durante la infancia y el desconocimiento de las consecuencias que acarrea rebasar dichos límites. Cuando esto sucede, el adolescente buscará explorar más aún hasta dónde puede llegar, pudiendo caer en malos hábitos.

Otro motivo por el cual se pueden presentar este tipo de conductas es la presencia de un trastorno o síndrome. Usualmente, las conductas disruptivas se asocian con el TDAH, el TND, el TC (Trastorno de Conducta) e incluso el síndrome de Asperger.

10 Ejemplos de conductas disruptivas

  • Actitud pasivo-agresiva.
  • Actitud hostil
  • Se enfada con facilidad.
  • Negación constante a lo que se le pide.
  • No deja que otros hablen.
  • Da la espalda a una persona mientras habla.
  • Intimida a los demás, puede empujarlos, insultarlos e incluso golpearlos.
  • Actitud vengativa.
  • Puede robar o esconderle los objetos a las otras personas.
  • Se niega a hacer contacto visual.

¿Cuál es el tratamiento de las conductas disruptivas?

En el caso de que estas conductas se presenten de manera ocasional, es fundamental que los padres aprendan ciertas técnicas que le ayudarán a comprender mejor a sus hijos. La atención y el esmero de los padres y/o tutores frente a las conductas disruptivas es esencial para tratarlas.

Entrenamiento para los padres

El entrenamiento para los padres consiste principalmente en la comunicación y la atención que se le presta al niño o adolescente. Los padres deben seguir las siguientes pautas para lograr ayudar a su hijo:

  • Deben aprender nuevas formas de comunicación con el niño o adolescente.
  • Deben procurar ser más asertivos.
  • Es importante que le brinden espacio para que se sienta cómodo y se exprese mejor.
  • Deben ayudarle a identificar y nombrar las emociones que experimenta.
  • Eviten las discusiones y manténganse firmes ante las reglas y normas que han establecido.

Comunicación

Es de suma importancia que se cuide la comunicación con el niño o adolescente. En muchas ocasiones, durante un momento de gran tensión, ambas partes pueden reaccionar de forma defensiva e impulsiva y emplear palabras que pueden lastimar. Por este motivo, es esencial que se cuide la comunicación y que usemos las palabras más adecuadas para expresar lo que deseamos.

Escuchar

Además de la comunicación, es fundamental que como padres escuchemos lo que nuestros hijos tienen para decir. Tras una conducta disruptiva no debemos reaccionar de forma impulsiva e inmediatamente castigarles, sino permitirles expresarse y escucharles con atención. De este modo, aprenderán a detenerse, argumentar y mucho más.

Conducta disruptiva en el aula de clase

En cuanto a las conductas disruptivas en el aula de clase, los profesores deben prepararse bien para afrontar este tipo de situaciones. Por ello, a continuación se proporcionará las estrategias y recomendaciones más apropiadas para afrontar las conductas disruptivas en clase.

Observar y analizar al niño disruptivo

Lo primero será observar bien al niño disruptivo para tratar de comprender las razones de sus conductas disruptivas. Al hacer esto, se debe realizar un análisis para posteriormente conversar con el niño o adolescente, teniendo en cuenta diversos factores (social, madurez, entre otros) y hablando de forma asertiva.

Hallar las razones de su conducta

Cabe mencionar que las razones de una conducta disruptiva pueden ser muy variadas. La presencia de este tipo de conductas puede deberse simplemente al desarrollo evolutivo, o bien, a la presencia de un trastorno que impida que tengan buenas habilidades sociales, como en el caso del síndrome de Asperger, o que le provoque reaccionar de forma impulsiva, como en el TDAH.

Otra de las razones, y una de las más frecuentes, es el mal aprendizaje de las relaciones sociales durante el desarrollo evolutivo. En estos casos, los niños se acostumbran a poner a prueba los límites de las otras personas y creen que es normal relacionarse con los demás de una forma agresiva.

Habitualmente, los niños disruptivos pueden sentir y creer fervientemente que los demás les están provocando pese a que esto no sea así en realidad. En el aula de clase es común que los niños disruptivos presenten estas conductas por la provocación de uno de sus compañeros. Debido a esto, es necesario que el profesor esté atento para evitar los comentarios que puedan alentar la conducta disruptiva.

Estrategias para ayudar al niño disruptivo en el aula

Para mejorar la convivencia del niño disruptivo en el aula de clase se pueden llevar a cabo múltiples estrategias. Al emplear estas estrategias, es muy probable que el niño presente mal comportamiento, por lo que se debe estar preparado ante esta posibilidad. Por último, es fundamental que se mantenga una buena comunicación con el estudiante para poder aplicar las estrategias.

Cognitivas

Antes de comenzar un juego con el estudiante disruptivo y el resto de la clase, es importante que se prepare bien. Se deben establecer las reglas del juego al igual que las normas de comportamiento y hacer una especie de ensayo previo al juego. De este modo, el niño podrá interactuar brevemente con sus compañeros, lo que reducirá sus conductas disruptivas.

Conductuales

El manejo de contingencias y el tiempo fuera son muy buenas estrategias conductuales.  Por un lado, el manejo de contingencias escolar nos permitirá controlar qué sucede antes y después de las conductas disruptivas, mientras que el tiempo fuera nos ayudará a conseguir un espacio en el que se pueda gestionar la frustración del niño disruptivo al no obtener lo que esperaba.

Emocionales

En cuanto a las estrategias emocionales, entre estas se hallan el vínculo, el muro emocional y la competitividad asertiva:

Vínculo

Es esencial crear y fortalecer un vínculo con el niño, para ello, debe ser el adulto el que se acerque a este, siempre antes de una conducta disruptiva. Para lograrlo, el profesor puede interactuar con el pequeño preguntándole cómo se siente, cuáles son sus aficiones y demás.

Muro emocional

Tiene como objetivo crear un contrapeso emocional. Como adultos, tendremos que procurar cambiar las rutinas con el propósito de ayudar al pequeño a que se conecte de forma asertiva con su realidad. Para ello, tendremos que evitar reforzar las conductas que se han estado reforzando y facilitarle la convivencia por medio del aprendizaje de otras estrategias de afrontamiento más adaptativas.

Competitividad asertiva

Para lograr mantener al niño disruptivo motivado, se puede emplear como estrategia la competitividad asertiva:

  • Proponer pequeños y atractivos retos; una vez superados, reforzarle.
  • Realizar comparaciones únicamente con el propio niño.
  • Ayudarle a integrar sus logros como un proceso madurativo y de desarrollo emocional propio.

Comunicación en el aula

Por último, es fundamental que la comunicación en el aula con el niño disruptivo se base en la transparencia, para ello:

  • Transmitir de forma asertiva y sincera nuestros sentimientos y pensamientos.
  • Hacerle saber al niño las emociones que nos genera.
  • Aceptar las emociones tal y como se presentan.
  • Enseñarle explícitamente cómo son las normas sociales básicas.
  • Explicarle a través de experiencias propias que reflejen su situación para ayudarle.
  • Demostrarle que al hablar puede solventar muchos de los problemas que se presentan en el aula con sus compañeros.

Referencias bibliográficas:

Ison, M. S. (2004). Características familiares y habilidades socio-cognitivas en niños con conductas disruptivas.

Nerín, N. F., Nieto, M. Á. P., & de Dios Pérez, M. J. (2014). Relación entre los estilos de crianza parental y el desarrollo de ansiedad y conductas disruptivas en niños de 3 a 6 años. Revista de Psicología Clínica con niños y adolescentes1(2), 149-156.

Pérez, M. R. (2015). Tratamiento cognitivo-conductual de conductas disruptivas en un niño con TDAH y trastorno negativista desafiante. Revista de Psicología Clínica con niños y adolescentes2(1), 45-54.

UNIR Revista

Si quieres aprender a abordar las conductas disruptivas en el aula, no te pierdas estas pautas para una correcta intervención durante tus clases.

“No para de hablar mientras explico”, “Molesta a su compañero constantemente”, “Desafía mi autoridad…” Estas son algunas de las quejas más frecuentes de los docentes sobre su alumnado; y una de las que más dificultan su labor pedagógica diaria en los últimos años. El primer paso es definir qué son las conductas disruptivas y valorar cómo abordarlas desde una perspectiva psicopedagógica. Si quieres aprender a abordar las conductas disruptivas en el aula, no te pierdas estas pautas para una correcta intervención durante tus clases.

Casos habituales de conductas disruptivas en el aula

La conducta disruptiva es aquella que “entorpece el orden y la disciplina en la escuela y el bienestar educativo de los alumnos escolarizados” (Sanders y Hendry, 1997). Se puede manifestar de muy diversas maneras:

Interrumpir intencionadamente durante las explicaciones del maestro o en el tiempo dedicados para las tareas escolares.

–Emitir conductas de provocación hacia el profesor.

Desobedecer las normas del aula.

–Iniciar peleas.

–Generar ruidos molestos, repetitivos…

Llegar tarde a clase, no traer el material escolar, descuidar el mobiliario del centro, etc.

Para abordar este tipo de comportamientos, es conveniente tratar de descubrir cuáles son las causas, así como su intencionalidad. A veces son meras llamadas de atención por parte del alumno con el único objetivo de interferir en el buen clima dentro centro escolar. Sin embargo, en otros casos, las conductas disruptivas son producto de un trastorno de déficit de atención o de hiperactividad.

El porqué de las conductas disruptivas

Los trastornos de conducta no responden a una sola causa. De ahí, la necesidad de valorar todas las variables que pueden afectar al desarrollo de dichos comportamientos disruptivos: los posibles conflictos personales del alumno, la ausencia de rutinas y normas en el ambiente familiar, sus mermadas capacidades sociales y de comunicación o su falta de motivación ante el estudio.

Su incidencia en el resultado académico es sin duda determinante, y es por ello que hoy se ha convertido en uno de los grandes retos de la Psicopedagogía dentro del escenario escolar. Hablamos de conseguir la atmósfera y la predisposición frente al aprendizaje, y ya no sólo en términos académicos, sino también en términos sociales, es el resultado de la tan deseada convivencia escolar.

Estrategias aplicadas al alumno con conductas disruptivas

Para entender qué patrones rigen la conducta disruptiva del alumno, se aconseja que el profesor se reúna con la familia para comprender y analizar su entorno; y que lleve a cabo un registro diario de dichas conductas, anotando tanto los antecedentes inmediatos y consecuentes, a lo largo de la jornada escolar.

Además, se recomienda poner en práctica programas de actuación en base a los principios neuropsicológicos y educativos actuales. Por ejemplo:

–1) Trabajar las emociones y el control de impulsos, así como la autobservación por parte del propio alumno. El objetivo es que aprenda a detectar su comportamiento disruptivo y que sea capaz de inhibir el impulso por sí mismo en el futuro.

–2) Fomentar la empatía. El reconocimiento de los deseos y estados de ánimo en los otros ayuda al alumno a: identificar los suyos propios y mejorar tanto sus habilidades sociales como comunicativas.

–3) Mostrarle técnicas para reducir la ansiedad durante el proceso de aprendizaje.

–4) Crear un ambiente relajado dentro del aula o cambiar a métodos visuales de enseñanza para captar la atención del alumno.

–5) Entrenar las funciones ejecutivas del niño, procesos claves para que el alumno aprenda y ejecute relaciones interpersonales adecuadas.

–6) Hacerle partícipe de la elaboración de las normas del aula y asignarles tareas de responsabilidad social en el centro.

–7) También potenciar el trabajo colaborativo con iguales y, como ya se ha indicado, el refuerzo de los talentos y logros del alumno son claves para minimizar las conductas disruptivas en el aula.

La perspectiva y formación psicopedagógica facilita la incorporación de estrategias y herramientas para abordar conductas disruptivas en el aula. El objetivo es tanto revertir la situación como integrar al alumno para que pueda descubrir sus aptitudes y competencias fuertes y minimizar sus problemas de actitud en clase.

Conductas disruptivas. La asertividad, una competencia docente primordial.

Las conductas disruptivas son acciones perturbadoras o agresivas que rompen la disciplina y alteran la armonía del grupo dificultando el proceso de enseñanza-aprendizaje y la atención en el aula.

Durante el transcurso de la etapa escolar algunos niños pueden presentar en ocasiones, conductas disruptivas en el aula, causando reacciones que pueden resultar negativas también para el propio niño, por ejemplo, el rechazo por parte de sus compañeros y maestros, aislamiento social, así como un incremento del mismo comportamiento inapropiado.

Algunos ejemplos de estas conductas en el aula son:

  • Desafiar activamente a los profesores.
  • Iniciar peleas.
  • Molestar deliberadamente a otras personas.
  • Actitudes de desobediencia.
  • Dificultad para esperar y para seguir instrucciones.
  • Hablar cuando interviene el profesor.
  • Levantarse frecuentemente de su asiento.
  • Llegar tarde a clase.
  • No traer material, desordenar mobiliario
  • entre otras.

La familia como modelo. Educar es una tarea ambiciosa ¿por dónde se empieza?

El primer y más importante referente de virtud y carácter que puede tener un niño es el adulto que se ocupa de él. Las relaciones de los padres con los hijos están fundamentadas en las normas educativas que regulan la convivencia entre todos los miembros que la componen.  Así, por ejemplo, las normas de horarios que deben cumplirse, la colaboración en las tareas domésticas, las exigencias de los padres hacia los hijos para que asuman sus responsabilidades, el estilo de vida que la familia lleva, los límites de lo que les está permitido y no permitido hacer, etc, son las primeras lecciones que los hijos aprenden sobre lo que “está bien” y lo que “está mal”.

Aprender estas lecciones puede resultar fácil para algunos niños y presentar dificultades para otros, según cómo asuman el no ver sus necesidades satisfechas inmediatamente, la capacidad de esfuerzo, el sentimiento de responsabilidad personal, etc.

Por lo cual, la adaptación de los niños con conductas disruptivas depende de tres variables:

  • Las características del niño: seguro de sí mismo o pasivo, extrovertido o introvertido, triste o alegre, tranquilo o inquieto, tímido o audaz…
  • Si presenta dificultades de aprendizaje, desarrollo, emocional y/o comportamental, y si estas han sido detectadas y tratadas o no.
  • El estilo educativo que reciben en el hogar:  Los padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos, y con ese objetivo llevamos a cabo nuestras tareas educativas lo mejor que sabemos. Pero no todo lo que se hace por los hijos resulta adecuado para su educación. Por ejemplo, el autoritarismo o la excesiva permisión en las normas de disciplina resultan perjudiciales para el niño.

La coordinación con el colegio

La acción educativa que lleva a cabo la familia debe complementarse con la que desarrolla el colegio. El niño no debe percibir al colegio como algo enfrentado a la propia familia que actúa de modo diferente. Por ello, los padres debemos mostrarles nuestro interés educativo acudiendo a las citas o reuniones del colegio, entrevistas con el tutor, hablando de manera positiva acerca de los profesores, en definitiva, colaborando y estrechando la relación con los que desean el mismo fin que nosotros.

Si usted es padre o madre o educador, reconozca que ese es su más importante, exigente y gratificador desafío. Lo que usted haga cada día, lo que diga y la manera como actúe, influirá en la conformación del futuro de nuestra sociedad más que cualquier otro factor”. Marion Wrght Edelman

Algunas recomendaciones para prevenir conductas disruptivas en el aula

  • Llega al aula relajadamente, si es posible, antes de que llegue el alumnado.
  • No es recomendable comenzar la clase pidiendo silencio, es preferible mantenerse en un lugar visible hasta que el ambiente se vaya calmando y empezar a hablar con naturalidad.
  • Planifica cuidadosamente las clases, evitando dar apariencia de desorganización. Comienza recordando brevemente lo que se hizo y las conclusiones de la clase anterior, para reenganchar contenidos y dar continuidad a los temas tratados.
  • Es recomendable tratar en primer lugar temas de interés para el alumnado, preguntándoles acerca de ellos y relacionándolos con lo que se va a ver.
  • Favorece la participación, escuchando a los alumnos, ofreciendo la posibilidad de dar opiniones y sugerencias para la clase, asignando responsabilidades, etc.
  • Utiliza tu creatividad y el elemento sorpresa para captar la atención y prevenir el aburrimiento.
  • Es aconsejable moverse por la clase con cierta frecuencia, llevando a cabo una supervisión activa de la tarea y ayudando al alumnado.
  • Es importante cumplir lo pactado. Esto genera en tus alumnos, sentimientos de confianza y de seguridad.
  • Evita considerar la conducta como una agresión personal. Es muy positivo mostrar control de las emociones, una actitud relajada y de confianza en uno mismo a la hora de restablecer el orden.
  • Practica la asertividad.

(Extraído del estudio realizado por la Dirección General de Personal Docente Servicio de Salud y Riesgos Laborales de Centros Educativo de la Junta de Extremadura).

La aportación de dide en la identificación temprana de dificultades del aprendizaje, desarrollo, de comportamiento y emocionales

Conviene subrayar la importancia de identificar a los alumnos con determinados problemas o dificultades que aumentan el riesgo de conductas disruptivas.  Por ejemplo:

  1. Ausencia de habilidades de procesamiento de la información
  2. Falta de control voluntario de su cuerpo
  3. Desadaptación familiar y/o escolar
  4. Desadaptación social
  5. Baja tolerancia a la frustración
  6. Dificultad para gestionar la ira
  7. Conducta dominante, exigente y egocéntrica
  8. Desobediencia
  9. Nuevas tecnologías y su uso desadaptativo
  10. Atención e impulsividad
  11. Estado de ánimo ansioso
  12. Inflexibilidad social, mental, comportamental
  13. Incluso altas capacidades
  14. Ver más indicadores

Estas situaciones requieren una detección e intervención especializada por parte del equipo de orientación educativa y psicopedagógica.

La herramienta díde facilita la recogida automática de información relevante procedente del entorno del niño (sus padres y profesores responden a los cuestionarios) para determinar los factores que están influyendo en estas conductas. La detección temprana evita frustraciones, baja autoestima y fracaso escolar.

No podemos meter a todos los niños con conductas disruptivas en el mismo “saco”. Podemos y debemos identificar el origen de esas conductas para que el profesional educativo pueda ofrecer a cada niño la atención y tratamiento adecuado y a tiempo. Con las herramientas a nuestro alcance, ¿por qué esperar a que sea demasiado tarde?

El clima de convivencia como factor de éxito y mejores resultados académicos

Existen programas, como el de la asociación GINSO  con la que DIDE colabora, que buscan garantizar una buena convivencia escolar en el centro para prevenir los conflictos escolares, el acoso escolar y el ciberacoso. Todo esto desde la formación en valores, el desarrollo emocional, habilidades sociales, empatía, etc

Estilos de respuesta del profesor ante las conductas disruptivas en el aula

Dependiendo de las reacciones de los profesores ante estas conductas, los niños con mal comportamiento en clase las aprovechan para relacionarse con él.

Contrato Conductual

Recopilatorio de artículos sobre CONTRATOS DE CONDUCTA

Contratos de comportamiento: Lo que necesita saber

Lexi Walters Wright Por Lexi Walters Wright https://www.understood.org/static/articles/html/copier.html?v=ed55756f8adccecc1c6897116ef1b47a#https://www.understood.org/es-mx/school-learning/partnering-with-childs-school/working-with-childs-teacher/behavior-contracts-what-you-need-to-know

De un vistazo

  • Un contrato de conducta es un acuerdo escrito entre su hijo y su maestro y, a menudo, usted también.
  • Los chicos pueden tener contratos de conducta, ya sea que tengan o no un IEP o un plan 504.
  • Los contratos de conducta pueden mejorar las habilidades de autocontrol de su hijo.

Muchos chicos con dificultades de aprendizaje y de atención tienen problemas para controlar su comportamiento en la escuela. Si su hijo frecuentemente se mete en problemas por su mal comportamiento o por no seguir las indicaciones en clase, su maestro puede sugerir hacer un contrato de conducta (o usted puede sugerir esta estrategia en la escuela si piensa que podría ser de ayuda).

¿Qué es un contrato de conducta?

Un contrato de conducta es un acuerdo entre su hijo y su maestro. A menudo también lo incluye a usted.

El contrato describe las expectativas que todos tienen en lo que se refiere al comportamiento de su hijo. Contempla cualquier comportamiento específico con el que tenga problemas o en el que esté trabajando, y establece metas de comportamiento.

También describe las recompensas y consecuencias que su hijo obtendrá por cumplir o no con lo establecido en el contrato.

Por ejemplo, si su hijo tiene dificultad para recordar que tiene que levantar la mano para hablar en clase, el contrato puede incluir como meta que él grite menos de tres veces por día. Si el problema es entregar la tarea, el contrato puede especificar que la entregue al menos el 90 por ciento de las veces.

Si su hijo cumple los términos del contrato, recibe un premio que está especificado en el contrato, por ejemplo, tiempo adicional en la computadora. Y una semana de buena conducta en el salón de clases podría significar, por ejemplo, una noche de cine familiar en la casa o dormir en casa de un amigo el fin de semana.

Los contratos de comportamiento pueden adoptar muchas formas. Pueden parecerse a los acuerdos formales, incluyendo “reportes diarios de rendimiento” que el maestro le entregue a su hijo todos los días, o incluso pueden ser tablas o diagramas adhesivos. Ninguna forma es mejor que otra. Lo que importa es que funcione.

¿Quién es un buen candidato para un contrato de conducta?

Un contrato de conducta puede beneficiar a cualquier estudiante que necesite mejorar su comportamiento en la escuela. Puede ayudar a los chicos con TDAH que tal vez tengan dificultades con la impulsividad, la falta de atención o la hiperactividad. Un contrato de conducta puede funcionar bien para los chicos que tienen problemas con la organización y para completar tareas. También podrían beneficiar a chicos que hacen berrinches a menudo, o para aquellos que tienen comportamientos opuestos.

Si su hijo tiene un o un Plan 504

, un contrato de comportamiento lo podría ayudar a lograr cualquier meta de comportamiento que ya esté incluida en ese plan. O un contrato de comportamiento puede ser la continuación de una evaluación funcional del comportamiento o ser parte de un plan de intervención del comportamiento.

Los contratos de conducta tienden a ser más efectivos en niños a partir del segundo grado y hasta el bachillerato. En esas edades es más probable que entiendan cómo funciona el contrato y qué se espera de ellos.

¿Cómo puede ayudar un contrato de comportamiento a su hijo?

Un contrato de comportamiento puede ser una herramienta efectiva por varias razones. Estas son algunas de sus ventajas:

  • Puede mejorar la comunicación entre la casa y la escuela. Idealmente, su hijo, el maestro y usted deben estar presentes cuando se establezcan las metas del contrato de comportamiento. El trabajador social de la escuela, el psicólogo y/o el especialista en conducta también pueden asistir a la reunión. Así todos tienen la misma información.
  • Puede establecer las expectativas de comportamiento más claramente. El contrato de conducta detalla específicamente en qué comportamiento(s) debe enfocarse su hijo. También explica cómo funcionan las recompensas y las consecuencias.
  • Puede motivar a los estudiantes a autorregularse. Su hijo está involucrado en el proceso de establecer las metas del plan del comportamiento y seleccionar sus recompensas. Esto significa que podría estar más interesado en lograr esas metas. Esta participación puede mejorar tanto sus habilidades de autocontrol como para auto supervisión.
  • Puede aumentar la responsabilidad que tiene su hijo sobre sus acciones. Hasta la palabra “contrato” suena formal. Y un contrato de comportamiento es un acuerdo escrito, lo que lo hace fácil de releer si hubiera alguna confusión. (Esto puede ayudar a su hijo a decir algo como: “¡Ah!, olvidé que eso estaba ahí”).
  • Puede ofrecer valiosa retroalimentación para su hijo. Por lo general, al final del día usted podría revisar con su hijo cómo le fue ese día. De tal manera que cada día su hijo pueda hablar acerca de eso y reflexionar en lo que logró y lo que podría hacer mejor.
  • Puede ser usado (y modificado) con el tiempo. Un contrato de conducta puede crearse en cualquier momento del año escolar: no necesita esperar una intervención o una reunión del IEP. Una vez que se crea un contrato, puede modificarse en cualquier momento, siempre y cuando usted, su hijo y el maestro estén de acuerdo con los nuevos términos. Y si un contrato de conducta está funcionando, puede mantenerse así año tras año si todos participan.

Los contratos de conducta pueden ser una manera efectiva de ayudar a su hijo a aprender a manejar sus conductas en la escuela. Si usted está buscando soluciones para los problemas diarios de conducta en la casa, explore Entrenamiento para padres.

Puntos clave

  • Un contrato de conducta puede de ayuda para que su hijo se responsabilice por sus actos.
  • Puede ser creado o modificado en cualquier momento del año escolar.
  • Tener un contrato de conducta puede crear oportunidades para que su hijo reflexione, lo cual puede ayudar a mejorar sus habilidades de autocontrol y para supervisarse a sí mismo.

Es una técnica de modificación, se trata de un acuerdo firmado por el sujeto y todas las personas de su entorno escolar y familiar, que se ven afectadas por conductas desajustadas del sujeto. En él se definen las conductas a modificar, cuáles serán las conductas alternativas y que consecuencias tendrá la modificación o no de dichas conductas para el sujeto.

ĊCONTRATO de conducta.pdf
Ver Descargar
Documento teórico práctico sobre el contrato conductual creado por el Equipo del Creena.  158 kbv. 230 abr 2014 4:18Creena – Conducta CREENA
ĊModelo de Contrato SECUNDARIA.pdf
Ver Descargar
 143 kbv. 230 abr 2014 4:19Creena – Conducta CREENA
ċSalud Mental.Info
Ver
Revista dedicada a la Salud Mental donde en su sección educativa incluye el siguiente artículo:”Contrato Conductual: una forma de negociar”.  23 ene 2013 7:26Creena – Conducta CREENA

¿Cómo realizar un contrato conductual con los niños?

4 minutosLa técnica del contrato conductual es muy útil para modificar o instaurar conductas en la infancia.

¿Cómo realizar un contrato conductual con los niños?

Cuando tratamos de educar a los pequeños, a veces, resulta complicado corregir y modificar sus malos comportamientos. Por suerte, existen técnicas que nos pueden ayudar a conseguir dicho fin, como los contratos de conducta. A continuación, te explicamos cómo realizar un contrato conductual con los niños.

Esta técnica de modificación de la conducta suele ser muy efectiva, puesto que es clara, objetiva y permite que los niños se comprometan y se impliquen activamente en el cambio de conducta.

“Cambiar es una palabra poderosa y es completamente factible, si la eliges”.

-Joe Dispenza-

¿Qué es un contrato conductual y para qué sirve?

Un contrato conductual o de contingencia es una técnica de modificación de la conducta basada en la teoría del condicionamiento operante, creada por el psicólogo Burrhus Frederic Skinner. Esta técnica, consiste en hacer un documento escrito en el que las distintas partes implicadas llegan a un acuerdo. Dichas partes suelen ser:

  • Progenitores e hijos.
  • Profesores y alumnos.
  • Terapeutas y pacientes.Niño con conducta agresiva necesita realizar un contrato conducta para mejorarla.

Dicho contrato se elabora con el fin de disminuir la realización de conductas inapropiadas (agresividad, faltas de respeto, rabietas, etc.) por parte de los pequeños, y potenciar el desarrollo de buenos comportamientos.

Para ello, el adulto y el niño en cuestión, tienen que dialogar y negociar hasta llegar a establecer y especificar:

  • Las conductas que se quieren modificar.
  • Las conductas que se instaurar.
  • Las consecuencias que se pueden obtener al llevar a cabo, o no, estas conductas.

Así, ambas partes conocen las consecuencias de realizar las conductas previamente acordadas y se pueden evitar malentendidos, pues todo está recogido detalladamente en un contrato redactado con objetividad.

“Cuando escoges tu comportamiento, escoges las consecuencias”.

-Anónimo-

¿Cómo realizar un contrato conductual con los niños?

Para realizar un contrato conductual correctamente, es necesario seguir una serie de pasos. Dichos pasos se explican a continuación:

  1. Negociar el contrato entre las partes implicadas:
    • Adulto: madre, padre, profesor u otra figura de referencia.
    • Niño.
  2. Especificar en el contrato:
    • La o las conductas que se quieren modificar.
    • Las conductas positivas que deben realizar cada una de las personas implicadas.
    • Los criterios sobre la frecuencia de dichas conductas y el tiempo en el que tienen que llevarse a cabo.
    • Las consecuencias positivas que se obtendrán por la emisión de estas conductas.
    • Las consecuencias negativas por la no realización de dichas conductas.
    • Los nombres y las firmas de las distintas partes implicadas, es decir, del adulto y del niño.
  3. Revisar periódicamente el contrato para:
    • Evaluar en qué medida se está cumpliendo con lo acordado.
    • Introducir modificaciones, en caso de ser necesario.Madre con su hija en el terapeuta debido a sus problemas de conducta.
  4. Premiar el cumplimiento del contrato a través de reforzadores positivos, los cuales es preferible que sean reforzadores sociales (muestras de atención y cariño, elogios, etc.), o de actividad (excursiones, salidas, planes especiales, etc.), en lugar de materiales (juguetes, comida, etc.).
  5. Finalizar el uso del contrato cuando el niño:
    • Deje de realizar las conductas que se quieren modificar.
    • Haya asimilado ciertos comportamientos deseados.

Posibles problemas a la hora de realizar un contrato conductual con los niños

Según los autores Francisco Carlos Vicioso Cabeza, María Pilar Morales Martín y Paola de Felipe Calvarro, a la hora de intentar poner en práctica la técnica del contrato conductual con los niños, pueden surgir algunos problemas. En este sentido, algunos de los problemas más comunes que pueden darse son:

  • Desacuerdo entre las partes implicadas al establecer las conductas que se quieren modificar o los reforzadores.
  • Excesiva rigidez del contrato.
  • Ausencia de revisiones periódicas del contrato.
  • Incumplimiento del contrato por parte del adulto o del niño.
  • No aplicación de las consecuencias, positivas o negativas, en función de las conductas realizadas.

“La forma en que se lleva a cabo el refuerzo positivo es más importante que la cantidad”.

-Skinner-

EJEMPLO DE CONTRATO DE CONDUCTA:

http://agrega.juntadeandalucia.es/repositorio/01022016/84/es-an_2016020114_9135612/ambezar/files/07documentos/Tecnicas/Contrato_de_conducta.pdf

Como realizar un contrato conductual

La negociación también es una vía importante para impulsar cambios en nuestros hijos. Recordemos que aunque creamos que un comportamiento cambia con la suficiente presión sobre la otra persona, esto sólo es un espejismo, necesitamos motivar el cambio, ceder, que no perder, para ganar realmente.

Los contratos conductuales

Es un documento escrito, elaborado por las partes implicadas en una situación problemática o por alguien que medie entre ellas. En él se especifican las conductas que las personas implicadas aceptan emitir, así como las consecuencias que se derivan tanto del cumplimiento como del incumplimiento de lo acordado.

Implica el intercambio recíproco de recompensas en relación a conductas específicas de los firmantes del contrato.

Los contratos son especialmente útiles en personas con poca capacidad de autocontrol.

TDAH CONTRATO CONDUCTUAL

En un contrato conductual debe especificarse:

a) La conducta que se espera que emita cada persona implicada.

b) Las consecuencias que se obtendrán en caso de realizar estas conductas.

c) Las consecuencias que se obtendrán en caso de no realizar estas conductas.

Además puede incluir:

a) Cláusula de bonificación por largos periodos de cumplimiento.

b) Un sistema de registro que permita controlar las conductas emitidas y los refuerzos recibidos. 

Reglas básicas para contratos conductuales con niños:

1. La conducta exigida debe ser fácil y la recompensa inmediata. Cuanto más pequeño sea el niño, menor y menos simbólico, debe ser el refuerzo.

2. El contrato debe requerir un incremento progresivo de exigencias.

3. Las recompensas por cumplir el contrato deben ser muy frecuentes aunque sea pequeñas. Puede pasarse del refuerzo material al social.

4. Las conductas deben estar especificadas, de forma que el niño tenga evidencia de hasta que punto lo ha cumplido.

5. Debe recompensarse el comportamiento adecuado después de que este ocurra, nunca antes.

6. El contrato debe ser justo para las dos partes y debe ser aceptado por el niño.

7. Los términos deben estar claros: qué debe hacerse y cuantas veces.

8. El contrato debe ser positivo (que produzca consecuencias positivas y no una retirada de castigo). Motivación intrínseca

9. Debe usarse de manera sistemática y no sólo en ocasiones

10. Las consecuencias a los acuerdos establecidos en el contrato deben ser independientes.

En resumen:

  • Hacer lista de comportamientos problemáticos.
  • Ordenar según nuestras prioridades.
  • Señalar las conductas que empezaremos a modificar. Aconsejamos empezar por las menos complicadas o menos frecuentes, ya que la probabilidad de éxito aumentará y ello motivará tanto a padres y madres como a hijos/as a seguir trabajando.
  • Comenzar con una o dos conductas y olvidar las restantes.
  • Elegir una de las técnicas propuestas, prepararla y llevarla a cabo.
  • Explicarle al niño/a la propuesta elegida, las nuevas normas a seguir.
  • Revisar periódicamente la evolución del niño/a, la eficacia de la técnica elegida y los posibles fallos que puedan estar interfiriendoInsistiendo en la importancia de la

BIBLIOGRAFÍA

 López Muñoz, L. EL CONTRATO CONDUCTUAL: una forma de negociar. La Revista de la Salud Mental. www.saludmental.info

 CONTRATO CONDUCTUAL. Centro de Recursos de Educación Especial de Navarra. Gobierno de Navarra 
Departamento de Educación. 

Efectos del abuso de drogas en la conducta violenta

Imagen de Efectos del abuso de drogas en la conducta violenta

Efectos del abuso de drogas en la conducta violenta

Lundholm, L. Substance use and violence. Influence of alcohol, illicit drugs and anabolic androgenic steroids on violent crime and self-directed violence. Digital Comprehensive Summaries of Uppsala Dissertations from the Faculty of Medicine, nº 864, Uppsala, Uppsala University, 2013, 78 págs. A pesar de que son numerosas las causas que inciden en una conducta suicida y/o violenta, está demostrado el efecto del consumo de sustancias sobre este tipo de comportamientos. Si bien esta asociación se ha estudiado en profundidad para el caso del alcohol, escasean los trabajos que profundicen en los efectos que causan otras sustancias. Por ello, la presente tesis analiza la asociación entre el consumo de esteroides y la conducta suicida y/o violenta.
Enlace al documento completo »

Genie, la niña salvaje

En mis clases de CFGS Educación Infantil suelo utilizar la película de Truffaut “El Pequeño Salvaje”  para hablar de los “niños salvajes”.

Hoy quiero compartir este excelente artículo de Mª TERESA VALLEJO sobre otra niña salvaje: Genie

EL EXPERIMENTO PROHIBIDO. GENIE, LA NIÑA QUE VIVIÓ ATADA A UNA SILLA Y QUE GRITABA ¡YA NO MÁS!

 

¿Quién era Genie?

Genie (cuyo nombre de pila, raramente usado, es Susan M. Wiley) es el nombre que las autoridades del estado de California le dieron a una adolescente de tan solo 13 años descubierta en el suburbio angelino de Arcadia de manera fortuita el 4 de noviembre de 1970 en estado semisalvaje, una criatura incapaz de hablar después de haber pasado su vida encerrada en una habitación a oscuras y en condiciones infrahumanas.

Fue maltratada, y literalmente abandonada en un cuarto de su casa, por parte de sus padres. Sus progenitores, al creerla deficiente mental, se deshicieron de ella de la forma más terrible que existe, aislándola totalmente del mundo exterior. En su confinamiento aprendió, a base de palizas, que no debía hacer ruido, ni chillar ni jugar, debiendo guardar silencio total.

Cuando la policía descubrió el caso, la niña solo arañaba, olía y escupía, andaba de una forma muy particular, con las rodillas flexionadas hacia delante y los hombros caídos, parecía que nunca la hubieran enseñado a andar correctamente y hubiera tenido que aprender sola.

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Cuando los psicólogos evaluaron a la niña, presentaba los siguientes síntomas: subdesarrollo en todas las áreas, ausencia de lenguaje, malnutrición, evidentes síntomas de maltrato y abandono. Descubrieron que se comportaba como una criatura salvaje. No sabía hablar y apenas si razonaba como una persona. La niña tenía un vocabulario de veinte palabras, en su mayoría órdenes como “¡para!”, “no” o “¡ya no más!”.

Estaban ante un claro ejemplo de lo que en psicología se denomina niños ferales o salvajes, es decir, niños aislados, confinados o criados por animales que suelen tener un desarrollo cerebral diferente al de las demás personas. Su historia es terriblemente dramática y conmovedora.

Documental

El entorno familiar de Genie.

Su madre, al casarse, dice «mi vida ha muerto». Al padre de Genie no le gustaban los niños, los odiaba. Tras cinco años de matrimonio, su madre quedó embarazada y el padre intentó estrangularla. Nació el bebé y el padre la encerró en el garaje para no sentirla llorar. A los dos meses y medio el bebé moriría de neumonía. Al siguiente año, nacería otro niño, que murió tan sólo dos días después. Se alegó que tragó sus propias mucosidades. Tres años después, otro hijo nació también con los mismos problemas sanguíneos que el bebé anterior: un RH incompatible que, en este caso, se mantuvo en un aparente buen estado de salud con el paso de los días. Más adelante, el niño comenzó a manifestar problemas para aprender a andar, hablar o incluso ir al baño. La abuela paterna se lo llevó a su casa para criarlo, para volver más adelante con sus padres.

Tres años después, el 18 de abril de 1957, Genie (cuarto hijo) nacería con un RH incompatible y con la necesidad de una transfusión un día después de nacer. A los tres meses, el pediatra le diagnosticaba una dislocación congénita de la cadera y necesitaría de una prótesis para sostener ambas piernas. Necesitaba, por tanto, fisioterapia, pero el padre se negó a ello e incluso a que su madre la atendiese. A los catorce meses, con fuertes fiebres, le fue diagnosticada una neumonía. Todos estos problemas tuvieron nefastas consecuencias para Genie, ya que, antes de los veinte meses de edad, quedó encerrada en una pequeña habitación, atada de día a una silla y en una cuna cerrada con rejilla metálica de noche. Viviría en esta situación hasta los 13 años y siete meses. Genie se encargaría de llamar la atención por medio de ruidos que el padre paraba dando fuertes golpes contra la pared de la habitación e, incluso, llegó a imitar a un «perro salvaje», ladrando, sacando dientes y arañando para asustarla, pegándole después. Al principio, la madre intentaba pasar un rato con Genie cada día, pero fue perdiendo progresivamente la vista, siéndole difícil darle algún cuidado. Su hermano, entonces, sería su principal cuidador, pero el padre se lo prohibiría, obligándole a asustarla actuando, también, como un perro salvaje.

Desencadenante del encierro

Genie vivía con sus padres y su único hermano John. La pareja, formada por Irene y Clark Wiley, sufría de frecuentes desavenencias. Irene sufría de ceguera progresiva debido a las cataratas y a su desprendimiento de retina. Clark, por su parte, quien era 20 años mayor que Irene, sufría un cuadro depresivo agravado que se desencadenó a causa de un accidente de tráfico en el que murió su madre, y era un hombre que le propinaba frecuentes palizas a su esposa.

Genie nació con un peso normal respecto a la media, pero debido a la dislocación congénita de cadera que sufría la obligaba a llevar una tablilla en esa parte del cuerpo. Comenzó a hablar un poco tarde, a los 20 meses. Un médico familiar sugirió que la niña presentaba problemas de aprendizaje y que posiblemente también un retraso mental.

Clark tomó esta situación al extremo, llegando a creer que las autoridades le quitarían a su hija, o que sería llevada a una institución especializada, y que era su deber proporcionarle un tratamiento doméstico y protegerla de los peligros del mundo exterior.

El Encierro

A partir de ese momento, Genie comenzó a experimentar los efectos del aislamiento. Hasta los 13 años de edad, Genie no tuvo contacto con el mundo, ni con persona alguna, salvo su padre (según la reconstrucción de hechos). Se especula que pasaba los días encerrada en una habitación, ataviada únicamente con un pañal y atada a una silla-orinal (potty chair, silla entrenadora en inglés) con una especie de aparato doméstico para atar gente (Frank Linley, Sargento de Temple City y una de las primeras personas en conocer a Genie). Cuando era de noche, su padre la colocaba en una especie de bolsa de dormir, la ataba y la dejaba dentro de una jaula parecida a la de los pollos, hecha de alambre y madera. A veces se le olvidaba desatarla y la niña pasaba la noche en la silla, sin abrigo (de acuerdo al testimonio de su madre). Tenía prohibido emitir sonidos o hacer ruido. Si llegaba a hacerlo, su padre la golpeaba o le ladraba como un perro feroz para asustarla. Ni siquiera la enseñó a comer o a ir al baño por sí sola. Su alimentación, hasta los 13 años, consistió en comida de bebé, cereales y huevos cocidos, todos los cuales le eran proporcionados de mano, sin entrenamiento.

Su habitación era un cuarto sellado sin ningún adorno en las paredes. No tenía acceso a radio, televisión, ni a material didáctico. Lo único de lo que disponía (cuando no estaba atada) era de algunos envases de queso cottage, un par de impermeables de plástico, estambre y revistas viejas de TV Guide. Si acaso llegaba a oír palabras, éstas eran primitivas y agresivas. A la edad de 13 años, la niña sólo entendía 20 palabras, la mayor parte de las cuales eran cortas y negativas, como “stop it” (para ya), “no more” (ya no más) y “no”.

Los demás habitantes de la casa no vivían de manera muy diferente, pues debían permanecer cautivos (aunque a ellos se les permitía salir de vez en cuando). Cuando se les permitía salir, el padre se sentaba con una pistola cargada a observarlos. También les estaba terminantemente prohibido dirigir palabra alguna a Genie.

La casa estaba completamente a oscuras. Todas las ventanas estaban tapadas y no habían juguetes o indumentaria, nada que hiciera pensar que un niño de cualquier edad hubiese vivido ahí.

 

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Casa de la familia Wiley

En la habitación de Genie, a pesar de estar sellada y con las ventanas tapadas, había un pequeño hueco en la parte superior del cristal de éstas, con lo que Genie posiblemente haya escuchado la música de piano que un vecino solía poner y los aviones que pasaban por el lugar. Su vista del mundo se reducía a 5 centímetros de cielo y parte de la casa de dicho vecino.

Descubrimiento

En algún punto a mediados de 1970, cansada de los abusos y las palizas, Irene Oglesby logró escapar, llevándose a sus hijos y huyendo con su madre. Debido a que la situación económica era precaria, por decir lo menos, no disponía de dinero para operarse y recuperar la vista. Por tal motivo, el 4 de noviembre de 1970 acudió a una oficina de beneficencia en Temple City a buscar apoyo del Estado de California. La trabajadora social que la atendió notó de inmediato que la niña que iba con ella usaba pañales, miraba puntos indefinidos en el espacio y sostenía sus manos como si estuviera apoyada en una barandilla imaginaria, mientras hacía ruidos infantiles. Pensó que era autista, y que no tendría más de siete años de edad. Al descubrir que en realidad tenía trece, llamó a su supervisor, quien dio aviso a la Policía. Inmediatamente la niña fue puesta en custodia y los padres acusados de negligencia y maltrato infantil. Quedó claro, sin embargo, que Irene tendría más posibilidades de defensa considerando además el hecho de que era una víctima de violencia doméstica. Con esto en mente, poco antes de comenzar el juicio, Clark se suicidó, dejando una nota que decía que “el mundo nunca lo entendería”.

 

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Clak Wiley

 

Tratamiento

La niña fue llevada al Children’s Hospital de Los Ángeles. Se entrevistó a la madre, y lo que vieron y oyeron hizo que llamasen a la policía. Los informes de las entrevistas no eran fiables, ya que se descubrió que la madre a menudo contestaba en función de lo que ella pensaba que el entrevistador quería oír. Además, se contradecía a menudo de una entrevista para otra. Sólo a través de la observación del comportamiento de Genie podrían descubrir algunos detalles de su terrible pasado, motivo por el cual tomaron a Genie bajo su custodia.

Genie sería admitida en el hospital por su extrema malnutrición. Genie daba pena. Como casi nunca había llevado ropa, no reaccionaba a la temperatura, fuese frío o calor. Nunca había comido nada sólido, por lo que no sabía masticar y le costaba mucho tragar. Por haber estado tanto tiempo atada a la «silla-orinal», Genie no tenía fuerza en las piernas, por lo que no podía correr, subir escaleras, agacharse…, de hecho, sólo podía andar y con mucha dificultad. Como nunca había mirado a una distancia mayor de tres metros, tenía gran dificultad para enfocar a mayores distancias. Como le pegaban por hacer ruido, había aprendido a suprimir cualquier tipo de vocalización. Padecía enuresis y encopresis, tenía el pelo descuidado y estropeado, salivaba copiosamente y escupía sobre cualquier cosa que tuviese a mano. Genie utilizaba su cuerpo y objetos para hacer ruido y ayudarse a expresar su frenesí: arañaba el suelo con una silla, sus dedos rascaban los globos, volcaba los muebles, lanzaba objetos y los golpeaba, arrastraba los pies. Casi no emitía sonidos y se dedicaba a buscar objetos con los que intentaba masturbarse regularmente, sin importar el lugar donde se hallase o las personas que estuviesen a su alrededor.

Los especialistas que la estudiaban no estaban de acuerdo sobre los avances que se lograrían en el comportamiento y en el lenguaje de Genie. Unos médicos opinaban que el lenguaje no es producto de la civilización sino que es innato en el ser humano y que, por tanto, podría aprenderlo. Otros, sostenían que hay cierto umbral del desarrollo en que el cerebro puede aprender tareas como el lenguaje. Cuando se supera ese tiempo, no es posible enseñarlo. Carecía de socialización alguna, era primitiva y casi inhumana. Genie se vio enfrentada a la tarea de aprender a hablar. Aunque fuesen verdad las declaraciones de su madre de que había aprendido vocabulario siendo un bebé, era evidente que su entorno no le proporcionó suficientes signos lingüísticos. Sin embargo, era necesario determinar si su cerebro estaba dañado y tenía el necesario desarrollo cognitivo como para adquirir el lenguaje.

Dada su dificultad para hablar, al principio de su aprendizaje, usaba más a menudo expresiones faciales o corporales para comunicarse, inventando su propio repertorio de vocabulario gestual. En octubre de 1971, se evidenciaba que Genie empezaba a ser receptiva a las diversas situaciones lingüísticas de su entorno. En enero de 1972, Genie comenzó a utilizar el lenguaje por primera vez para referirse a un acontecimiento pasado. No obstante, no lograba vocalizar correctamente por haber estado tantos años reprimida de hacerlo. Genie progresaba física y mentalmente, sin embargo, su dominio del lenguaje nunca progresó más allá del de un niño de tres o cuatro años.

Sin embargo, cuando los médicos del hospital lograron enseñarle a vestirse por sí misma y a responder algunas preguntas comenzaron a tener mayor confianza en que la niña podría tener un nivel de desarrollo aceptable.

Los médicos, se dice, vieron la película L’Enfant Sauvage de François Truffaut, curiosamente estrenada ese mismo año de 1970, en la que se contaba el caso de Víctor de Aveyron, un niño hallado en estado salvaje a finales del siglo XVIII en Francia. En opinión de los primeros terapeutas, James Kent y Susan Curtiss, jamás se había dado un caso de abuso infantil de semejantes proporciones.

Los investigadores que trabajaron con Genie

Pero la pesadilla de la pequeña Genie aún no había terminado. Varios investigadores se interesaron por su caso y creyeron ver en ella una oportunidad para avanzar en sus estudios sobre el lenguaje y el cerebro humano.

Con esto en mente y dada la oportunidad de estudiar uno de los casos de niños salvajes más susceptibles de ser documentados y medidos, el gobierno de los Estados Unidos asignó recursos especiales a la investigación de Genie.

Durante largos meses Genie fue sometida a decenas de pruebas, con un valor más experimental que terapéutico, mientras los investigadores se peleaban por ver quién se quedaba con su caso.

 

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La Dra. Jeanne Butler fue la asignada para llevarse a Genie , casi por accidente, y, según su versión de los hechos, trató de brindarle a Genie un medio ambiente tan doméstico como le fuera posible, por lo que trató de llevar a cabo la investigación casi por su cuenta, y no permitía visitas de parte del equipo originalmente ocupado de Genie. La doctora Jeanne Butler presumía que aquel caso iba a hacerle famosa y en su propia casa, la grababa durante horas mientras realizaba con ella todo tipo de pruebas de dudoso valor científico. Las actitudes de la Dra. Butler han sido controvertidas hasta hoy. Sus detractores citan una frase que solía decir: «Voy a ser la próxima Anne Sullivan» (la mentora de Hellen Keller), para apoyar la tesis de que sólo era una buscadora de fama a costa de la niña. Ella se defiende argumentando que su interés por Genie era genuino. Como sea, su petición para adoptarla legalmente fue rechazada y la niña volvió al hospital. No mejoró de esta manera la situación de la pobre Genie, que volvió a estar rodeada de un equipo de terapeutas que la consideraban más un objeto de estudio que un ser humano.

David Rigler y su esposa Marilyn, otra pareja de científicos que siguieron con los experimentos. Se hicieron cargo de Genie, convirtiéndose en padres adoptivos. Los Rigler se enfocaron ante todo en enseñarle cosas prácticas más que la observación de sus hábitos. David Rigler, decia que Genie tenía una cualidad innata donde conectaba con la gente mediante la mirada .A pesar de que hubo algunos progresos, las pruebas incluían actividades contradictorias para la niña, como obligarle a recordar lo que le hacía su padre o permitir que se arañara la cara como forma de expresar su rabia. Después de comprobar las irregularidades, y la ausencia de un plan científico, la Asociación de Salud Mental de los Estados Unidos retiró el apoyo económico a la investigación y los Rigler perdieron el interés por la niña. Citan el caso de cuando Genie pudo hablar acerca de sus años de maltrato:

– Marilyn Rigler: ¿Dónde te quedabas cuando estabas en casa? ¿Dónde vivías? ¿Dónde dormías?

– Genie: Orinal

– Marilyn Rigler: ¿Dormías en el orinal?

– Genie: “Mmm, mmm orinal”.

Durante los cuatro años que permaneció con el matrimonio, aprendió los fundamentos del lenguaje de señas, algunas frases cortas, aprendió a sonreír y, si no había otra forma de expresarse, hacía pequeños dibujos.

Susan Curtiss: Profesora de idiomas y lingüista. Su trabajo lo lleva a cabo de la siguiente manera, primero estudiando a la niña en base de su desarrollo gramatical y también estudiaba las razones de que la diferenciaban de un niño con un desarrollo normal.

James Kent: era el psicólogo responsable del proceso de adaptación de Genie. Creía que Genie mejoraría si se le permitía establecer relaciones y se le animaba al hacerlo. Poco a poco se dio cuenta de que Genie estaba sintiendo cariño hacia él y demostraba sus emociones. Estudiaba el desarrollo emocional. Según este, Genie mejoraría al permitirle adaptarse a las relaciones sociales, porque Genie no respondía a ningún saludo pero cuando el doctor se despidió, su expresión cambió sintiendo tristeza. Este fue el primer indicio donde se destacó que si podía entablar una relación. Sus primeras palabras fueron Doctor.

Jay Shurley: Es un psiquiatra que estudia principalmente a la gente que ha sido aislada de la sociedad. Evaluó mediante ondas sonoras el pasado de Genie, encontrando un llamado uso del sueño ¿realmente era retrasada o el cerebro estaba dañado por los abusos del padre?

Jen Butle: es una educadora diferencial y también profesora del hospital infantil de los Ángeles le enseño atar sus zapatos y la quiso adoptar y cuidar llevándola a su casa para alejarla de los especialistas, pero su petición fue rechazada.

Los años posteriores

Por si el desbarajuste era pequeño, un tribunal devolvió la custodia a la madre, que interpuso una demanda contra todo el equipo de investigación y el hospital infantil de Los Ángeles por haberla sometido a “excesivas e insoportables” pruebas. Finalmente, la madre después de unos meses se dio cuenta de que hacerse cargo de Genie era una tarea muy complicada, no siendo capaz de cuidar de Genie.

Debido a que los términos legales del juicio establecían que los médicos del equipo original de Genie no tenían derecho a acercársela, la mujer tomó las decisiones que creyó pertinentes, sin consultar a nadie. Eventualmente, Genie vivió en seis hogares adoptivos, en algunos de los cuales fue nuevamente maltratada y experimentó regresiones, sobre todo después de cierto incidente en uno de ellos, donde, después de ser severamente castigada (no se sabe exactamente de qué manera) por vomitar, adquirió nuevamente el miedo a abrir la boca, con lo que nuevamente dejó de hablar.

Genie en la actualidad

Debido a la orden judicial, se sabe poco de Genie en la actualidad de manera pública. Lo único que se sabe es que su madre falleció alrededor del año 2002, que su hermano John asistió a la preparatoria por lo menos un año, que sigue vivo y que ella, después de una vida miserable y sin haber superado ninguno de sus problemas, está en una institución de cuidados para adultos ubicada cerca de California llamada San Gabriel/Pomona Valleys Foundation, que se dedica al cuidado de adultos con retraso mental, autismo, parálisis cerebral o epilepsia. Jamás se sabrá el grado de desarrollo que hubiese podido alcanzar de haber seguido con su terapia cognitiva.

Sobre la dramática y triste historia de esta niña, Russ Rymer ha escrito tres libros titulados: “Genie: A Scientific Tragedy”, “Genie: An Abused Child’s Flight from Silence” y “Genie: Escape from a Silent Childhood”. Otro libro (“Savage Girls and Wild Boys: A History of Feral Children” de Michael Newton) dedicado a los niños ferales le dedica a Genie un capítulo.

También se hizo una película en 2001 llamada Mockingbird Don’t Sing basada en la historia de Genie (sin mencionar explícitamente su nombre, por temor a problemas legales), así como una canción del grupo indie Killjoy Confetti llamada Crooked Teeth.

PELÍCULA:

Procesos de aprendizaje de Genie

Genie constituye un claro ejemplo de los efectos del aislamiento severo en la fase de desarrollo. Una vez creado el grupo de investigación, los científicos integrantes comenzaron a instruirla y a aplicarle toda clase de pruebas relacionadas con el aprendizaje. Al tercer día de ser internada en el Hospital Infantil de Los Angeles comenzó a intentar vestirse sola y usar el servicio, y mostraba gran interés en nombrar los objetos que captaban su atención, a los que señalaba hasta que alguien pronunciaba su nombre.

Adquirió rápidamente un vocabulario de unos cientos de palabras, pero apenas hablaba, y cuando lo hacía emitía las palabras en tonos agudos y cortos, sin variación en el tono, de manera que resultaban difíciles de comprender. Ya que sus padres la castigaban cuando hacía ruido, era imposible determinar si su falta de expresión oral se debía a un retraso de nacimiento o al abuso y confinamiento sufridos, ya que a Genie no sólo se impidieron la formación de interacciones sociales, sino que los movimientos corporales estaban muy restringidos, en un entorno muy pobre en cuanto a estímulos nuevos se refiere.

Los niños aprenden a construir frases progresivamente, empezando con secuencias de palabras sin orden establecido hasta la formación de oraciones con sintaxis correcta, a través de escuchar a otros, de preguntar y ensayar. Es de destacar que este proceso ocurre sin una instrucción específica, por iniciativa del niño. En el caso de Genie, sin embargo, el proceso había quedado estancado en la primera fase; sólo era capaz de emitir palabras sin un orden lógico, pese a que estaba siendo expresamente educada para ello.

Los investigadores decidieron que no es posible desarrollar el lenguaje si no existían interacciones y lazos afectivos con otras personas, así que Genie fue hospedada en una casa de acogida con el jefe de investigación.

Procesos Cognitivos

Dejando a un lado la imposibilidad de Genie para desarrollar una sintaxis, la evaluación de los tests referentes a las demás habilidades eran muy satisfactorios. Cuando no era capaz de comunicar algo verbalmente, expresaba sus pensamientos y emociones a base de trazos sobre el papel, de una complejidad y expresividad notables.

También destacaba en tareas lógicas y discriminación de patrones a partir de muestras aparentemente caóticas. Los ejercicios de memoria espacial, como reconstruir estructuras con segmentos de diferentes colores de memoria, daban a Genie una puntuación normal en adultos.

Finalmente queda destacar que el comportamiento de Genie al explorar objetos nuevos era propio de los niños de 18 a 20 meses. Al estudiar un objeto, lo palpaba con los dedos, la boca y áreas adyacentes de la cara. Su vista no había adquirido la predominancia sobre los demás sentidos, como ocurre normalmente

Consideraciones Neurológicas.

Para aportar algo de luz a esta incógnita, se aplicaron pruebas neurológicas a Genie en las que era posible apreciar la actividad en la corteza cerebral. Habitualmente las personas utilizamos ambos hemisferios del cerebro al llevar a cabo una tarea, aunque más intensamente en un lado u otro según el tipo de procesamiento implicado. Por ejemplo, el hemisferio derecho está especializado en el procesamiento visuoespacial entre otros, y el izquierdo en el lenguaje, el análisis y la lógica.

En el caso de Genie se descubrió que el hemisferio izquierdo era casi inactivo, y los resultados en sus pruebas de habilidad eran las propias de una persona con el hemisferio izquierdo extirpado. Se desconoce si esta situación es producto de la falta de estimulación adecuada durante el desarrollo o bien de una deficiencia de nacimiento.

Adquisición del lenguaje

Se conoce que los niños de apenas cuatro semanas de edad, diferencian unas cuarenta consonantes. Esto se ha comprobado midiendo los cambios de ritmo de la succión y latidos de corazón al escuchar las consonantes, lo que refleja que el cerebro las diferencia de manera involuntaria. A los seis años de edad, la habilidad para diferenciar consonantes a las que no han sido expuestos se ha reducido enormemente. Estos datos casan perfectamente con el hecho indiscutible de que tras la pubertad no es posible aprender una segunda lengua de manera natural. La lengua materna es aprendida sin esfuerzo y se domina perfectamente, mientras que una segunda lengua requiere de mucho esfuerzo y no se pronuncia, ni siquiera con décadas de uso, de forma enteramente natural.

Parece que el ser humano viene equipado de manera innata de la capacidad de distinguir un gran número de sonidos específicos para el habla, de los cuales sólo sobreviven y se desarrollan aquellos que son percibidos en el periodo preadolescente. Este periodo, llamado “período crítico”, es fundamental para el desarrollo de distintas capacidades cognitivas, entre las que se encuentra el lenguaje articulado, debido a la gran plasticidad sináptica del cerebro.

Gracias a la facilidad para la creación y destrucción de conexiones neuronales, aquellas vías que reciben estimulación adecuada son fortalecidas y “eliminan” a las que no resultan tan útiles. Este modelo de desarrollo cognitivo implica necesariamente la formación previa, anterior a toda experiencia, de unos circuitos neurales básicos sobre los que se realizará el “ahuecado” que dará lugar al sistema de procesamiento maduro.

Esto nos lleva a recordar a dos lingüistas del siglo XX que basan sus investigaciones en el principio de la base biológica del lenguaje humano.

Lenneberg : defendió la idea del periodo crítico para el desarrollo y adquisición del lenguaje, situándolo entre los dos años de edad y que terminaba en la pubertad debido a la terminación de la lateralización hemisférica y de la plasticidad cerebral. . Un periodo crítico es una fase en el ciclo de la vida cuando un organismo tiene un nivel más alto de sensibilidad a estímulos exógenos que son obligatorios para el desarrollo de una habilidad particular. Si el organismo no recibe el estímulo adecuado durante este “periodo crítico”, puede ser difícil o incluso imposible, desarrollar algunas de las funciones más adelante en la vida. Según él, antes el cerebro es demasiado inmaduro y después carece de la suficiente plasticidad. Según explica Lenneberg (1967:125-178) en un capítulo titulado “Language in the Context of Growth and Maturation”, desde el nacimiento, el hemisferio cerebral dominante se va especializando progresivamente en el lenguaje hasta que, en la pubertad, todas las funciones lingüísticas se concentran en esa parte del cerebro. Para Lenneberg, la falta de plasticidad cerebral que conlleva la lateralización hemisférica es responsable de las diferencias entre niños y adultos en la adquisición de una lengua extranjera. De esta teoría de condicionamiento biológico se infiere que el momento óptimo para aprender una lengua es la niñez, dada la plasticidad cerebral y la falta de especialización cortical que caracterizan esta etapa de la vida: a medida que maduramos y la organización del cerebro se hace más especializada, nuestra capacidad para aprender un idioma tiende a decrecer.

La teoría de Noam Chomsky es una teoría formal del lenguaje según la cual el lenguaje se genera a partir de unas estructuras innatas; por eso su teoría se conoce como “Gramática generativa”. Chomsky establece dos grandes principios. El principio de autonomía según el cual el lenguaje es independiente de otras funciones y los procesos del desarrollo del lenguaje también son independientes de otros procesos de desarrollo. El segundo principio es el principio de innatismo según el cual el lenguaje es un conjunto de elementos y reglas formales; es decir, es una gramática que no puede aprenderse asociativamente en virtud de la asociación de estímulo con respuesta, por lo tanto, es innato.

Noam Chomsky, consideraba la sintaxis como una función biológica del cerebro, innata más que aprendida de otras personas. Tal vez Genie había perdido la oportunidad de desarrollar dicha área del cerebro en el periodo adecuado (la infancia, hacia los 3 años). Está convencido de que la gramática del lenguaje articulado (la estructura lógica que permite establecer relaciones entre conceptos expresados verbalmente, y formar así enunciados complejos) está alojada en un área cerebral específica, que necesita de exposición estimular para desarrollarse. Esta área es independiente del resto de capacidades cognitivas y contradiciendo a Piaget, no emerge de ellas, sino de forma paralela. Actualmente se ha popularizado este enfoque, que además viene reforzado por numerosos descubrimientos.

Hemos visto anteriormente que la actividad de los hemisferios de Genie se limitaba en su mayor parte al derecho, encargado de la percepción espacial y visual fundamentalmente. Así, obtenía resultados excepcionales en la identificación de caras, entre otras pruebas visuales. También su lenguaje se veía inclinado hacia el aspecto visual: cuando la mayor parte de los niños emplean sus palabras para describir acciones y relaciones entre personas y objetos, Genie las utilizaba para recalcar aspectos visuales de objetos, como “zapato negro” y “mucho pan”. A causa de estas peculiaridades, Susan Curtiss, la investigadora que trabajó con Genie durante varios años, llegó a pensar que tal vez la especialización del hemisferio izquierdo sólo puede producirse con el del lenguaje.

Esta especialización está sin duda relacionada con el gran interés que mostraba por explorar el entorno durante sus paseos con sus cuidadores, así como con la falta de iniciativa para hacer preguntas por sí sola. Pese a que nunca ha aprendido a distinguir entre pronombres, ni utiliza oraciones compuestas, sorprendió más de una vez a sus interlocutores refiriéndose a una acción del pasado: “Padre pega brazo. Madera grande. Genie llora,”, o bien describiendo sus emociones: “Genie feliz”.

 

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El caso de Genie tiene una implicación directa con la hipótesis de la existencia de un «periodo crítico» para la adquisición del lenguaje. El «periodo crítico» para el desarrollo del lenguaje humano que va desde los dos años hasta la pubertad. Este periodo crítico necesita dos condiciones: tener un cerebro humano (lo que implica socialización, comunicación y afectividad desde el nacimiento) y una estimulación lingüística.

Como resumen de su historial en el Hospital, se puede decir que el equipo de investigación no consiguió definir una línea de investigación coherente para Genie, primando a Genie como objeto de investigación y no como ser humano (de hecho, algunos investigadores la adoptaron con fines partidistas). El caso acabó siendo denunciado, a través de la madre, las subvenciones a la investigación retiradas y todos los principales investigadores encausados.

En cualquier caso, los controvertidos experimentos de los investigadores, y pese a los avances realizados en la educación tardía de Genie, las grandes preguntas sobre el origen del lenguaje y su relación con el resto de capacidades cognitivas están aún abiertas

Fue imposible determinar si su falta de expresión oral se debía a un retraso de nacimiento o al abuso y confinamiento sufridos. ¿Poseía la niña una discapacidad mental o esta fue a causa de la poca estimulación que obtuvo desde pequeña (período crítico)?.

El desarrollo de Genie no llegó nunca a alcanzar la plenitud a la que puede llegar un individuo cuyo ambiente social y cognitivo sea el adecuado durante su crecimiento

En Genie estos tipos de abusos y abandonos fueron crónicos, viviendo con ellos hasta el inicio de la adolescencia en el contexto familiar, y posteriormente en alguna forma de abuso emocional activo en el hospital, con los miembros del equipo investigador, o, inclusive, en casa de alguno de ellos. El comportamiento poco ético de los científicos en el caso de Genie que solo se acercaban a ella para conseguir fama o algún tipo de reconocimiento científico, los que dieron prioridad al resultado de una investigación frente al bienestar de una niña de solo 13 años , me lleva a formular estas  preguntas: ¿Era necesario que Genie pasara por esto? ¿Tenían los investigadores derecho a investigar a costa de ella en beneficio de la ciencia?. Respóndanse ustedes mismos…..

María Teresa Vallejo Laso

 

Referencias Bibliográficas

Bronfenbrenner, U.: La Ecología del desarrollo humano. Paidós, Barcelona, 1979.

Curtiss, S.: ApsycholinguisticstudyofaModern-Day “WildChild. Academic Press, New York, 1977.

De Anda, D. & Becerra, R. (eds.): Violence. Diverse populations and communities. The Harworth Press, New York, 2000. 

De Paúl Ochotorena, J. (dir.): Maltrato y abandono infantil. Factores de riesgo. Servicio de Publicaciones del gobierno vasco, Vitoria-Gasteiz, 1988. 

Itard, J.: Memoria e informe sobre el niño salvaje del Aveyron. Comentarios de Rafael Sánchez Ferlosio. Alianza, Madrid, 1982.

About Learning. University of California, Berkeley CA 94720: Lawrence Hall of Science.

Rymer, Russ (1999). Genie: a Scientific Tragedy. Harper Paperbacks; Reprint edition (January 12, 1994).

Moñivas Lázaro, A.; San Carrión, C.; Rodríguez Fernández, M.C. Genie: La niña salvaje. El experimento prohibido (Un caso de maltrato familiar y Profesional).

 

 

TESIS DOCTORAL

visto en Información Servicio Menores Aragón

 
Autoría: L. Martínez Sevilla.
Dirección: D. Manga Rodríguez
Departamento de psicología, sociología y filosofía. 
Facultad de educación.
Universidad de León, 2012.

Registro de conductas

¡Ays! ¡Modificar conductas! Qué difícil, ¿verdad?

Salvando las distancias: desde los entrenadores de perros a los hermanos mayores y supernanis todo gira en torno a modificar la conducta de los seres que nos rodean.

Y sí. A veces es necesario.

Os dejo un tabla de registro que os puede ayudar como padres. Sólo tienes que clickar sobre el enlace:

http://www.orientacionandujar.es/wp-content/uploads/2014/02/actividad-de-conducta-Actitudes-buenas-y-malas-me-evaluo.pdf