CÓMO HABLAR A TUS HIJOS DE UN SUCESO TRÁGICO

Mi compañera EVA ha subido hoy esta entrada a su blog:

 

CÓMO HABLAR A TUS HIJOS DE UN SUCESO TRÁGICO

Atentados, catástrofes naturales, accidentes aéreos… A lo largo de la vida, es inevitable pasar por momentos difíciles y complicados y es importante saber afrontarlos para poder seguir adelante a pesar del dolor. Es tarea de los padres explicar a los/as hijos/as este tipo de sucesos para que sepan que en su camino pueden encontrarse con situaciones inesperadas y dolorosas que pueden cambiar su perspectiva sobre el mundo en que vivimos.
            A continuación os ofrecemos unas pautas para hablar con vuestros/as hijos/as sobre este tipo de situaciones:

EXPLICAD EL SUCESO

Es importante dar una explicación adaptada a la edad del/a niño/a sobre lo que ha sucedido. Hacedlo con la mayor calma de la que seáis capaces y procurad transmitir cercanía y seguridad con vuestras palabras.

NO MINTÁIS

No cambiéis la realidad de lo que ha sucedido con la intención de protegerle. Es importante que le contéis la verdad, pero sin añadir dramatismo ni entrar en detalles que puedan dañar su sensibilidad.

CONTROLAD VUESTRAS EMOCIONES, PERO NO LAS REPRIMAIS

En el momento en que estéis hablando con vuestro/a hijo/a, tratad de manteneros lo más serenos/as posible, pero no reprimáis vuestros sentimientos de tristeza y dolor. No pasa nada por mostrarse triste ante un suceso doloroso porque eso demostrará a vuestros/as hijos/as que sois humanos, pero es importante tratar de no desbordaros. Esto le ayudará también a él/ella a no reprimir los suyos y a mostrarse seguro haciéndolo.

AYUDADLE A IDENTIFICAR SUS EMOCIONES PONIENDO NOMBRE A LAS VUESTRAS

Cuando hablamos sobre un suceso trágico o una catástrofe con nuestros/as hijos/as, es inevitable hablar de tristeza, dolor, rabia, impotencia… pero sin dejarse llevar por estos sentimientos. Esto ayudará a vuestro/a hijo/a a identificar cómo se siente él/ella y ponerle nombre. De esta manera aprenderá a identificar sus emociones y sentimientos y a manejarlos para que no sean éstos quienes le manejen a él/ella.

ES IMPORTANTE TRANSMITIR LA IDEA DE NO OMNIPOTENCIA DEL SER HUMANO

Cuando ocurren situaciones catastróficas e inesperadas es cuando nos damos cuenta que el ser humano es limitado y vulnerable. Sin embargo, tenemos la capacidad de remontar los momentos difíciles y seguir adelante a pesar de la tristeza y el dolor. Explicadle esto a vuestro/a hijo/a para que entienda que los seres humanos,  a pesar de nuestras limitaciones, somos capaces de superar las adversidades y continuar nuestro camino.

MOSTRAOS  ABIERTOS ANTE LAS PREGUNTAS QUE PUEDA HACEROS VUESTRO HIJO/A

Es posible que en un primer momento, cuando estéis hablando con ellos de lo que ha sucedido, no se les ocurran preguntas que pueden haceros más tarde, cuando hayan pensado sobre vuestra conversación. Mostraos entonces abiertos a responder sus dudas, tratando de ofrecer cuanta información tengáis a vuestro alcance adaptándola a su nivel de madurez.

HABLADLE DE LA SOLIDARIDAD COLECTIVA

En momentos en los que se ha producido una catástrofe colectiva, es importante hablar de lo necesario que es que las personas, afectados directamente o no, estemos unidas para apoyar a aquellos que lo necesitan dentro de nuestras posibilidades y según nuestros recursos. De esta manera también estás transmitiendo valores positivos como la solidaridad y la empatía.

HABLAD CON VUESTROS/AS HIJOS/AS SOBRE LA DIVERSIDAD HUMANA

Existen distintas creencias, religiones y valores que llevan al ser humano a actuar de una u otra manera. Todas las creencias son válidas a excepción de las que generan dolor en las personas. Sin embargo, a pesar que haya personas que buscan hacer daño, somos mayoría quienes buscamos la paz colectiva.

ESTAD PENDIENTES EN LOS DÍAS POSTERIORES AL SUCESO

Cada niño/a puede tener sus propias reacciones ante un mismo suceso. Por eso es importante que los padres estéis pendientes de ellos/as en los días posteriores a hablar de la noticia para poder canalizar adecuadamente sus reacciones.

PÍDENOS AYUDA SI LA NECESITAS

Si te surgen dudas respecto a las cuestiones que hemos planteado, puedes comunicarte con nosotros a través de nuestro servicio de Email ANAR, accediendo al mismo a través de nuestra página web (ww.anar.org), o bien llamando al Teléfono ANAR del Adulto y la Familia 600 50 51 52.
También puedes decirle a tus hijos/as que, si lo desean, se pueden comunicar con nosotros a través del Teléfono ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes 900 20 20 10, que es gratuito, y del Email ANAR.
Todos nuestros servicios son confidenciales, funcionan 24 horas, todos los días de la semana y están atendidos por un equipo de profesionales (psicólogos, trabajadores sociales y abogados).
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Decálogo para educar en un mundo computarizado (Familia + Escuela)

Decálogo para educar en un mundo computarizado (Familia + Escuela)

Otra interesante publicación de Enrique Dans en su blog:

http://www.enriquedans.com/2015/10/ninos-y-tecnologia-un-pequeno-decalogo.html
Voy a tomar algunas frases y resaltar algunas partes del decálogo y al final encontrarán el link al artículo completo.
“¿Para qué educamos a nuestros hijos? Sencillamente, para que sean capaces de desarrollar una vida óptima en un contexto determinado. ¿Debe, por tanto, evolucionar la forma de educar a medida que cambia el contexto? Si alguien no lo piensa así, si alguien cree que es mejor mantener a sus hijos en una burbuja aislada de ese contexto social, es que tiene un problema. Problema que, además, está dispuesto a transmitir a sus hijos.”
“¿Qué elementos debemos, por tanto, tener en cuenta a la hora de educar a nuestros hijos en relación con el desarrollo tecnológico?” 
Y ahora el decálogo:

  1. La incorporación de las tecnologías a la vida cotidiana es imparable, responde a una aceleración constante del propio progreso y desarrollo tecnológico, y no responde a ningún tipo de moda o de fenómeno pasajero. Declararse de alguna manera “objetor” a la tecnología es un acto banal, absurdo y sin sentido, que supone una renuncia a disfrutar de ese progreso. Como opción personal, discutible, aunque obviamente incluida dentro del libre albedrío. Como opción en la educación de los hijos, completamente irresponsable. Tan irresponsable es criar a tus hijos en una “burbuja sin tecnología” como pretender renunciar a su escolarización.
  2. No existe una supuesta “edad adecuada” para acceder a la tecnología. El acceso a la tecnología debe ser algo natural, una simple interacción progresiva con un elemento presente en el entorno. ¿Cuándo debe tener acceso el niño a un smartphone? En cuanto sea capaz de no llevárselo a la boca. Toda familiarización del niño con las interfaces de los elementos tecnológicos presentes en su entorno es positiva.
  3. La idea de que los niños está más preparados para el uso de la tecnología por haber nacido en un año determinado o pertenecer a una generación determinada es completamente absurda. Los nativos digitales no existen. Lo único que existe es la capacidad para incorporar mejor los elementos tecnológicos si (y solo si) se ha llevado a cabo un proceso natural de inmersión en esos elementos tecnológicos. Los niños no manejan la tecnología ni saben más de tecnología que sus padres, salvo que estén más expuestos naturalmente a ellas mientras sus padres llevan a cabo un proceso voluntario de exclusión. El sentido común necesario para manejarse en un entorno determinado por elementos tecnológicos se desarrolla con la experiencia, y por tanto, los padres están mucho más preparados para desarrollarlo y transmitirlo. La idea de que los niños son de alguna manera nativos digitales y de que los padres, por saber supuestamente menos, deben inhibirse en su educación, es completamente irresponsable, y lleva a la aparición de huérfanos digitales.
  4. Los niños, sin supervisión en el uso de la tecnología, la utilizan simplemente para unos pocos usos, determinados generalmente por la interacción social, pero no profundizan en su entendimiento. La curiosidad, el interés, el razonamiento, la deducción, la conciencia, la razón y, en último término, la inteligencia, deben ser necesariamente estimuladas. La idea del “buen salvaje” que aprende todo por sí mismo es completamente absurda e irresponsable. Los padres deben estar ahí en esa labor educativa de estimulación, y no llevar a cabo una dejación de su responsabilidad bajo ningún concepto. El ordenador o el smartphone no son un baby-sitter ni un apaga-niños: los padres deben necesariamente interesarse por lo que sus hijos hacen en la red, del mismo modo que se interesan por lo que hacen cuando están en el colegio, en casa de un amigo o en la calle, y proveer las adecuadas normas que regulen la conducta en cada uno de esos entornos.
  5. Los filtros parentales son una mala idea. Su uso crea una burbuja supuestamente exenta de peligro en el entorno de la red. Eso genera dos efectos: por un lado,una inhibición de los padres, que creen “haber cumplido” con la instalación del filtro, y que tienden a renunciar a una ulterior supervisión. Por otro, una falta de preparación en el niño, que se evidencia en el inevitable momento en que tiene la oportunidad de acceder a una pantalla sin ese filtro parental, y afronta de repente una serie de contenidos para los que no está preparado, que ejercen un potente efecto llamada, y que además, han pasado a tener el atractivo de lo desconocido o incluso de lo prohibido. No, no todos los contenidos en la red son obviamente adecuados para los niños de cualquier edad, y no tiene sentido buscar esos contenidos o renunciar a su control. Pero ese control no debe ser llevado a cabo mediante un elemento tecnológico, sino mediante una supervisión consciente, atenta y preparada para proporcionar explicaciones. Si de verdad crees que es adecuado explicar y alimentar durante algunos años en tus hijos en la creencia de que vinieron de debajo de una col o que los trajo una cigüeña desde París, de verdad… tienes un problema.
  6. Lo más importante de la tecnología no es su uso, sino el entendimiento de lo que tiene detrás. Usar un ordenador o una app es sencillo y las barreras de entrada al aprendizaje no han hecho más que disminuir a lo largo del tiempo. Entender por qué el ordenador funciona no lo es tanto. Es exactamente igual que la Física: entender que u objeto cae cuando lo soltamos es fácil, pero entender por qué cae no lo es tanto. La tecnología y las ciencias de la computación son ya una ciencia al mismo nivel que la Física, la Biología o las Matemáticas. No enseñamos Física a un niño para que se convierta en físico, sino para que entienda que vive en un mundo gobernado por las leyes de la Física. Del mismo modo, debemos enseñar Ciencias de la Computación a niños que están necesariamente destinados a vivir rodeados de objetos programables. La tecnología no puede ser una asignatura accesoria, extraescolar o “que no entra en la media”. Tratar de elegir, en la medida de lo posible, colegios en los que el desarrollo de esas habilidades sea considerado importante es una buena métrica de tu responsabilidad. La educación ha cambiado una barbaridad, la memorización y los libros de texto dejan paso a metodologías apoyadas en la cualificación de la información, en la comprensión activa, en el contraste de fuentes, en los proyectos y en la interacción con el entorno. Si el colegio de tus hijos no va por ese camino, es muy posible que tengas a tus hijos en el colegio equivocado.
  7. La incorporación de juegos que potencian el aprendizaje de la tecnología es fundamental para que los niños desarrollen habilidades en ese sentido, del mismo modo que lo son el mecano, los bloques, o los puzzles. Jugar con tus hijos a iluminar LEDs, a hacer un robot o a programarlo es una tarea que potencia los vínculos familiares y contribuye en gran medida al desarrollo de esas habilidades. Pensar que ese tipo de contenidos o esa parte fundamental de su educación se desarrolla únicamente en el colegio es absurdo e irresponsable.
  8. El control es fundamental. Del mismo modo que nunca se permitió a los niños jugar durante todo el día, no se les puede permitir que no se desconecten a ninguna hora, o que renuncien a otros modos de interacción por estar frente al smartphone o la pantalla. La imagen del niño usando su smartphone sentado a la mesa durante la comida o la cena es aberrante, del mismo modo que la idea de que “no se le puede controlar o reprimir en su uso porque se le puede provocar algún tipo de trauma” es completamente absurda (y obviamente implica que los padres deben ejercer un efecto de demostración y de responsabilidad en ese mismo sentido). La tecnología genera estímulos potentes y gratificaciones instantáneas, y necesita de un cierto nivel de control – como lo necesita prácticamente cualquier otra actividad. Existen juegos muy adecuados para desarrollar numerosas habilidades, pero eso no quiere decir que los niños deban pasar horas sin salir de ellos. El sentido común es fundamental.
  9. Todo cambia. La labor de vigilancia y monitorización tecnológica de los padres debe adecuarse a la evolución de los usos y costumbres de la sociedad, de manera que se vaya exponiendo a los niños a aquellos desarrollos que van surgiendo y van siendo adoptados por ella. No, haber comprado un juego no debería llevarte a pensar que “ya has cumplido”. La educación es un proceso largo, con requerimientos importantes en términos de atención, que no puede ser subcontratado en su integridad, y que debe ser llevado a cabo con responsabilidad. Todo tiene peligros, desde salir a la calle hasta usar un bolígrafo, pero caer en la paranoia y en la idea de que debemos alejar a nuestros hijos de todo posible peligro es una barbaridad. Si haces caso de todo lo que te dicen que es peligroso en la red, te dedicarás a alejar a tus hijos sistemáticamente de ella… y eso es un grave error. No, la Wikipedia no es una fuente de mentiras, no hay un hacker colgado de cada poste de teléfonos, y la red no nos está volviendo idiotas ni atrofiando nuestros cerebros. No te preocupes. Todo va a ir bien.
  10. Una persona que voluntariamente se excluye del progreso tecnológico está renunciando a transmitir a sus hijos una educación que los prepare para un futuro adecuado en una sociedad cada vez más determinada por el desarrollo tecnológico. La educación de los hijos comienza por nuestra propia educación, el desarrollo de habilidades importante para su futuro desarrollo empieza por nuestro propio desarrollo. No, no puedes decir eso de “mis hijos saben más que yo”, por mucho que te enorgullezca ver lo que saben hacer en tal o cual juego.  Su cerebro es más plástico que el tuyo y la incorporación de determinadas habilidades se puede desarrollar más rápido o de manera más natural, pero en sentido común y en desarrollo de experiencia deberías llevarles ventaja – o eso se supone, salvo que hayas renunciado expresamente a ello. Algunas habilidades, como la gestión de información, el filtrado y acceso a fuentes, la verificación, la búsqueda, etc. son FUNDAMENTALES para el futuro de tus hijos. Si eres de los que creen que algo “es verdad porque lo vi en internet” o que “se queda con el primer resultado de Google”, no estás preparado para transmitir a tus hijos valores fundamentales de cara a su desarrollo futuro. Ponte las pilas. Aprende.
Y para reflexionar, nos deja esta frase final:
 
“La tecnología no es un “accidente” ni una “moda”, está aquí para quedarse y forma parte del entorno como lo forman muchas otras cosas. Preparar a nuestros hijos para ese entorno es simplemente una cuestión de responsabilidad.”
Fuente:
Dans, E. (2015, Octubre 3). Niños y tecnología: Un pequeño decálogo. Recuperado Octubre 23, 2015, de http://www.enriquedans.com/2015/10/ninos-y-tecnologia-un-pequeno-decalogo.html

Predictores familiares de la violencia filio-parental.

  1. Ibabe

Anales de psicología, vol. 31, nº 2, 2015

“En la presente investigación el estudio de la relación entre la disciplina familiar y la violencia filio-parental es una cuestión interesante. Es posible que las estrategias de disciplina familiar de tipo coercitivo tengan un efecto negativo en las conductas violentas de los hijos, pero también podría ser que cuando los padres se encuentran ante conductas inadecuadas de los hijos adolescentes, éstos traten de reconducir la situación utilizando estrategias coercitivas. Por este motivo se probaron dos modelos alternativos: a) si la utilización de estrategias coercitivas por parte de los padres predice las conductas violentas de los hijos o b) si las conductas violentas de hijos a padres induce a la utilización de estrategias coercitivas”

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visto en SERVICIO DE INFORMACIÓN MENORES ARAGÓN

Ocho reglas fundamentales a la hora de estudiar en casa

Ocho reglas fundamentales a la hora de estudiar en casa

Publicado pororientacionandujar

Hoy os presentamos una nueva colaboración de nuestros amigos de aulaplaneta y superpadres, realizan un trabajo impresionante, innovador y a partir de ahora los tendrás en exclusiva en orientación andujar. No os olvidéis de visitar su fanpage y darle a me gusta para estar al día de sus novedades.

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Unos buenos hábitos de estudio son esenciales para consolidar el aprendizaje y afrontar con éxito las evaluaciones. Sin embargo, desarrollarlos no es fácil. Requiere constancia y disciplina. El apoyo de los padres es también fundamental, ya que sobre ellos recae la responsabilidad de supervisar el estudio y ayudar a los hijos en todo lo que puedan. Por eso, te ofrecemos ocho reglas básicas para enseñarles a estudiar a diario de manera correcta.
INFOGRAFÍA

8_Reglas fundamentales para estudiar en casa

OCHO REGLAS BÁSICAS PARA CONSOLIDAR LOS HÁBITOS DE ESTUDIO

1. Estudiar siempre a la misma hora y en el mismo lugar. Fijar una hora determinada para estudiar ayudará a tus hijos a consolidar su hábito, mientras que hacerlo en el mismo lugar, favorecerá su concentración. El sitio de estudio, además, debe estar bien iluminado y ventilado, mantenerse alejado de distracciones y contar con una silla y una mesa adecuadas, donde el alumno pueda estudiar correctamente.
2. Estudiar todos los días. Es importante dedicar un tiempo al estudio cada día entre semana. Este hábito ayudará a tus hijos a fijar sus conocimientos, y evitará situaciones como el atracón del día después antes de un examen.
3. Planificarse. Antes de comenzar a estudiar, es importante que revisen las tareas que hay que hacer y los contenidos que van a repasar, y que pongan orden. ¿Qué van a hacer primero? ¿Qué dejarán para el final?
4. Establecer una hora. Ellos mismos deben fijarse una hora para ponerse a estudiar, y no esperar a que tú se lo digas. Lo habitual es hacerlo después de la merienda y antes de jugar o ver la televisión. No obstante, lo mejor es ser flexible y dejarles que ellos elijan cuál es el momento que más se ajusta a sus necesidades y preferencias.
5. Dedicar en torno a una hora al estudio. Si tus hijos están en Primaria, no deben dedicar más de 50 minutos a realizar sus tareas y estudiar. En cambio, si están en Secundaria, lo habitual es que dediquen entre media hora y una hora a las tareas, y de tres cuartos a una hora para estudiar.
6. Hacer más de una actividad. Realizar ejercicios y actividades ayudará a tus hijos a comprobar y consolidar lo estudiado. Especialmente a la hora de repasar antes de un examen.
7. Hacer una pequeña pausa entre actividad y actividad. Sobre todo en las más complejas. En cambio, durante el tiempo dedicado al estudio, deben perseverar al menos durante 45 minutos sentados para no perder la concentración.
8. Comenzar a estudiar por lo difícil, y acabar por lo fácil. Lo ideal es abordar primero las actividades o contenidos de dificultad media. Después, cuando su nivel de concentración esté en su punto más álgido, pasar a lo más difícil, y dejar lo más fácil para el final, cuando ya están cansados.