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¿Quieres ser un profesor así?

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¿Quieres ser un profesor así?

Escribe Javier Tourón.


Hace unos meses, por razones que no son del caso ahora, prologué un libro de homenaje que su familia hacía a una profesora excepcional. Lo escribí de corrido, lo he leído varias veces y he pensado, otras tantas, que a mí me gustaría ser un profesor así, que fuese recordado por sus alumnos como esta profesora lo es. Entiendo que compartirlo con todos vosotros es una idea magnífica. A ella no le parece mal, a mí tampoco.

Elogio al profesor que, seguro, todos quisiéramos ser

“Se dice, me parece que con acierto, que se educa más por lo que se es que por lo que se dice; se educa sobre todo si lo que se es y lo que se dice conviven en razonable armonía.

Un profesor no es una persona que dicta lecciones, es una persona que educa con su presencia, con su porte, con su talante, con su modo de estar y de conducirse ante sus alumnos.

Un profesor es alguien que transmite humanidad, que trasluce una concepción de cómo entender el mundo y la existencia. Por eso nunca puede ser reemplazado por una máquina digital, ni por una realidad virtual, porque a la postre la educación se resuelve en un encuentro entre personas.

Cuando un profesor tiene un don, como el caso que nos ocupa, se produce una suerte de magnetismo entre él y sus educandos, una especie de simbiosis que enseña sin enseñar, muestra sin mostrar, enamora sin imponer.

Un profesor así es una rara avis que deja una huella indeleble en quienes han compartido juntos la aventura de aprender, que no se desvanece con el tiempo, no se borra; quizá se matiza y adquiere nuevos destellos a medida que el educando va creciendo y madurando en su propia educación.

Se educa por lo que se es, en particular en la enseñanza, cuando se es buen profesional, es decir, cuando se es competente en lo que se hace, cuando se tieneauctoritas. Pero es preciso algo más que la competencia profesional, condición primera, pero en modo alguno única. Hace falta algo más que un saber técnico bien administrado para promover una auténtica educación.

Es preciso el don de sí mismo en la tarea compartida entre el educador y el educando. Es necesario que el educando se sienta amado por quien le educa.

Pero, ¿es posible un profesor así? Las páginas que siguen [los escritos de los alumnos sobre este profesor que aquí, naturalmente, se omiten] son un testimonio y una demostración libre y espontánea de que sí, de que es posible, si bien excepcional, que el magnetismo que es necesario para que la educación brote, como si de un milagro se tratase, se da en algunas personas.

Este es el caso de [nuestro profesor homenajeado] , una de esas personas que hacen que la aventura de aprender se convierta en la aventura de vivir, en la aventura de ser mejor cada día, porque enseñó a muchos alumnos, con autenticidad, que vivir y aprender son una aventura que merecen la pena.

Yo he querido, como a hurtadillas, promover el pequeño testimonio de estas páginas, para que sean ejemplo de bien hacer y de bien vivir para los que tenemos la suerte de (…) conocer profesores así.

[Dedicatoria]

Cizur Menor, 31 de Enero de 2015, fiesta de San Juan Bosco.

¡Yo quisiera ser un profesor así!


Tomado de Javier Tourón “Talento, educación y tecnología”

LOS MALOS ALUMNOS NO EXISTEN; LAS MALAS ESCUELAS, SÍ

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LOS MALOS ALUMNOS NO EXISTEN; LAS MALAS ESCUELAS, SÍ

400 GOLPES 14

Siempre he sentido predilección por los “malos alumnos”. Algunos eran mucho más creativos e inteligentes que sus compañeros, con notas más brillantes y actitudes más previsibles. Conservo un recuerdo particularmente afectuoso de Damián. Era un chico delgado, más bien bajito, con el pelo rizado y un corrector dental. Se pasaba las clases escribiendo cuentos, que ilustraba con unos dibujos originales y creativos. No le preocupaba suspender. Era educado y respetuoso, pero se aburría y prefería dar rienda suelta a su imaginación. Sus relatos reflejaban sus lecturas: Poe, Tolkien, Lovecraft. Hablar con él resultaba agradable, pues era apasionado, reflexivo y soñador. Vivía en un mundo diferente al de los demás. Sus compañeros le consideraban un bicho raro y le hacían el vacío. Suspendía cinco o seis materias cada trimestre, pero aprobaba las recuperaciones y, a duras penas, pasaba de curso. Los profesores lamentaban su escasa motivación. Le consideraban un vago y un irresponsable. Por supuesto, ninguno se planteaba que el problema no era Damián, sino el sistema educativo, cuyo objetivo real no es enseñar, sino vigilar, clasificar y castigar. Pienso que los alumnos como Damián inspiran miedo, pues rompen o cuestionan el discurso de la enseñanza tradicional. Son chicos con inquietudes, con un temperamento artístico y una curiosidad inagotable. No se adaptan a la rutina de escuchar pasivamente, memorizar y aprobar mediante exámenes que sólo miden el grado de adaptación al sistema. Muchos escritores han sido pésimos estudiantes. En Memorias de un loco, Gustave Flaubert escribe: “Llevado a un colegio desde la edad de diez años, pronto fui ofendido en todas mis inclinaciones: en clase, por mis ideas; en el recreo, por mi tendencia a una recelosa soledad. Viví solo y aburrido, atormentado por mis maestros y escarnecido por mis compañeros. Tenía un carácter mordaz e independiente y mi cínica ironía no perdonaba ni los caprichos de uno solo ni el despotismo de todos”.
Tal vez Flaubert emplea un tono excesivamente airado, que refleja resentimiento, pero nos es fácil mostrarse templado cuando has sufrido el autoritarismo de los profesores y la incomprensión de tus compañeros. Muchas veces, Damián y yo hablábamos en el patio, sin disimular nuestro entusiasmo por Los crímenes de la calle Morgue o Los mitos de Cthulhu. Creo que me sentía identificado con él. Yo fui un estudiante de características similares, pero en un colegio de los Sagrados Corazones, donde al tedio de las clases magistrales se sumaban los castigos físicos y las vejaciones. Yo era profundamente desdichado en la escuela, pero entonces se consideraba que la felicidad no era un objetivo pedagógico. Los que hoy hablan de “cultura del esfuerzo” reproducen la visión pedagógica de mis curas. Ya no se dice que “la letra con sangre entra”, pero se presupone que el estudio se basa en la abnegación, el sacrificio y la disciplina. ¿Cuándo ha sido divertido estudiar gramática o aprender la física de Newton? Fui tan mal alumno como Damián, pero aprobé las oposiciones de profesor de filosofía de la Comunidad de Madrid con el número uno. ¿Sacrificio, esfuerzo, abnegación? No. Infinitas horas de lectura que me enseñaron a amar las distintas formas de conocimiento. Con dieciséis años, leí Crimen y Castigo, de Dostoievski. Me fascinó la historia, a medio camino entre la novela policíaca y el ensayo filosófico. De inmediato, quise saber más, conocer la filosofía nietzscheana del superhombre, coartada teórica de Raskólnikov para hundirle un hacha en la cabeza a una usurera. No me resultaba menos atractiva la figura del autor, confinado en Siberia y sometido a un simulacro de fusilamiento por conspirar contra el zar Nicolás I. Seguí tirando del hilo y acabé leyendo sobre el nihilismo, las utopías, las revoluciones, el pacifismo, las crisis de fe y la historia de Rusia. Incluso investigué un poco sobre la epilepsia y la ludopatía, dos graves patologías que complicaron la vida de Dostoievski, causándole infinidad de disgustos. Sin darme cuenta, había demolido las asignaturas convencionales, estableciendo un diálogo interdisciplinar entre el todo y las partes. Ese fue mi punto de partida para una “segunda navegación”, que me ha permitido mantener despierto mi afán de aprender hasta hoy. Por supuesto que es divertido aprender, pero hace falta una motivación que encienda el deseo de saber más.
Durante dos décadas he trabajado como profesor de filosofía en institutos de enseñanza pública de la Comunidad de Madrid. Nunca he creído en las clases magistrales, los libros de texto y los exámenes. De hecho, son los tres pilares de una filosofía autoritaria y profundamente antipedagógica. Durante mucho tiempo, la escuela ha desempeñado un papel semejante al de los manicomios y las cárceles. Su función era adocenar, reprimir, normalizar. O dicho de otro modo: imponer un modelo de sociedad basado en la desigualdad y el principio de autoridad. Este propósito era evidente en las escuelas decimonónicas, donde los pupitres copiaban la organización del trabajo en las fábricas, con sus oficiales supervisando la producción en cadena. En Alemania, se llamaba a los profesores “apaleadores”, pues se consideraba que su atributo distintivo no era un libro, sino una vara dura y flexible. La tarima, que aún existe en muchas aulas, dejaba muy clara la asimetría entre el maestro y los alumnos. Mientras estudiaba filosofía en la universidad, conocí las ideas de Rousseau sobre la educación, la pedagogía libertaria de Tólstoi y Ferrer Guardia, el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza, el método Montessori, la Educación en el Hogar teorizada por John Holt, la antipedagogía de Alice Miller, el carácter asambleario y horizontal de la Escuela de Summerhill. Por supuesto, no adquirí esos conocimientos en las aulas universitarias, sino en los libros. Sólo dos o tres profesores se apartaban de la enseñanza tradicional, evaluando por trabajos y proyectos. En los años noventa, empecé a dar clases en institutos de la periferia de Madrid. En esa época, se intentaba implantar la LOGSE, con la oposición de la mayoría de los docentes, que no aceptaban la idea de ser educadores y reivindicaban su condición de especialistas de una materia. Por primera vez, se hablaba de integración, materias transversales, diversificación y adaptaciones curriculares. Sin una financiación adecuada, la reforma fracasó y no tardó en aparecer la contrarreforma, con sus controles de calidad y sus criterios excluyentes.
Aunque se afirme retóricamente que el sentido de la escuela es formar hombres y mujeres libres, con las herramientas necesarias para desarrollar su potencial humano e intelectual, la realidad es que la enseñanza tradicional mata la curiosidad y la creatividad, suprimiendo la diversidad entre los alumnos y fomentando su uniformidad, de acuerdo con un patrón cultural apolillado y que ni siquiera se corresponde con las necesidades del siglo XXI, donde el saber no es un adorno social, sino una fuente de riqueza y prosperidad. La escuela decimonónica es un atavismo inútil en una sociedad cuya economía ya no descansa sobre las grandes fábricas, sino en la capacidad de innovación y en la flexibilidad para adaptarse a los cambios. El profesor no puede estar maniatado por programaciones oficiales y criterios fijos de evaluación, pues cada clase es un grupo con una personalidad propia. Nunca olvidaré la experiencia de un compañero de instituto, un profesor de dibujo que se enfrentó a un grupo de 1º de ESO con una motivación inexistente y escasa autoestima. Eran chicos y chicas de doce años con un bajísimo rendimiento y una sensación generalizada de fracaso personal. Casi todos habían pasado por Primaria cosechando calificaciones mediocres. Desanimado, mi compañero me contaba que no atendían, que le entregaban los ejercicios en blanco, que respondían con desgana a sus preguntas. De acuerdo con el programa, les enseñaba los trazados geométricos básicos, los polígonos, la simetría, el color, el espacio, la luz, la forma humana. “Lo más desesperante”, me confesó, “es que dibujan garabatos mientras explico”. Después de un primer trimestre catastrófico, cambió de estrategia. Se olvidó de los apuntes y el libro de texto, encargándoles que dibujaran un cómic. No sería un trabajo individual, sino por grupos y supervisaría sus avances y dudas, ayudándoles a terminar el proyecto. Al principio, los alumnos se desconcertaron, pero enseguida cambiaron de actitud, entusiasmándose con la idea. En menos de dos semanas, la desidia se convirtió en frenética actividad. Se elaboraron guiones y se distribuyeron las viñetas. Casi todas las historias se ambientaron en zonas urbanas. Otros escogieron escenarios fantásticos, como fortalezas, castillos o aldeas medievales. Eso les obligó a realizar trazados geométricos, cuidar la simetría, dibujar polígonos, distribuir el espacio, manejar la luz, emplear el color y dibujar la figura humana desde distintos ángulos y perspectivas. El resultado fue increíble. Mi compañero me enseñó los cómics, donde se notaba su talento para inspirar, coordinar y motivar. Todos los grupos se habían esmerado, sin descuidar ningún detalle. Pude comprobarlo, pues hice varias guardias en el aula y aprecié el cambio, que tampoco pasó desapercibido para el resto de los profesores. Incluso se produjeron progresos en otras asignaturas, pues los alumnos habían mejorado su autoestima y confiaban más en sus posibilidades para afrontar cualquier reto. Le sugerí a mi compañero que presentara su experiencia a algún certamen educativo, pero me dijo que no quería problemas, pues había actuado a su aire, sin consultar con la inspección y no quería exponerse a una sanción.
Se considera que Emilio, o de la educación, publicado por Jean-Jacques Rousseau en 1762, es el primer tratado sobre filosofía de la educación en la cultura occidental. Quemado en París y Ginebra, inspiró el nuevo sistema educativo propuesto por la Revolución francesa. Rousseau señaló que la curiosidad es un impulso natural del niño y que el aprendizaje es tan inevitable como la respiración. El conocimiento se adquiere mediante el juego, el contacto físico, la especulación sin trabas. Si el niño se limita a escuchar a un adulto, perderá su capacidad innata de razonar. Y de disfrutar. Como libro de referencia, Rousseau no recomienda un tratado filosófico, sino el Robinson Crusoe, de Daniel Defoe. Las autoridades educativos no le ha hecho mucho caso a Rousseau, pero su influencia nunca se ha extinguido. A principios del siglo XX, María Montessori afirma que “el niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros”. Los niños son esponjas con una capacidad de absorción infinita. Su inconsciente asimila las lecciones del entorno. El profesor debe estar a su servicio, creando espacios luminosos y acogedores, que propicien el encuentro con el lenguaje, la música, las matemáticas, las plantas y el arte. En los años 60, John Holt cuestiona la escolarización forzosa, afirmando que afecta negativamente al aprendizaje, pues en un ambiente de competitividad y ansiedad por las notas muchos niños se retraen, temiendo ser castigados y humillados. Holt se hace eco de la pedagogía anarquista de Lev Tolstói, que creó una escuela libre, popular y abierta en Yásnia Poliana, una propiedad situada al suroeste de Tula, Rusia. Tolstói rechaza los exámenes, la asistencia obligatoria y cualquier idea preconcebida, pues el papel del profesor no es imponer, sino adaptarse al alumno, avivando su curiosidad por las artes y las ciencias. La Escuela de Summerhill, fundada en 1923 por Alexander Sutherland Neill en el sur de Inglaterra, sigue las mismas pautas, combatiendo la represión sexual que inhibe en el niño una relación espontánea y natural con su propio cuerpo y el de los demás.
En nuestro país, cada vez hay más escuelas libres y algunos centros educativos oficiales han relajado su metodología, permitiendo ciertas innovaciones. No soy optimista, pues la escuela es el reflejo de la sociedad y nuestra sociedad es competitiva, insolidaria e individualista. Sin embargo, algo se mueve. Muchos padres quieren una educación diferente para sus hijos y se rebelan contra las evaluaciones externas, que sólo miden el cumplimiento de los objetivos establecidos por las programaciones oficiales. Los “malos alumnos” como Damián encarnan la rebeldía del ser humano, que opone su creatividad a la productividad, el ingenio a la repetición, la evocación a la memorización, el sentido lúdico a la rutina. Sin “malos alumnos”, el mundo se parecería a Un mundo feliz, 1984 o Farenheit 451. Quizás el primer paso para conjurar ese riesgo sea reconocer que no hay “malos alumnos”, sino malas escuelas.

RAFAEL NARBONA

Publicado en Mente Sana, nº 118, octubre 2015. pp. 66-69

Mensaje para todos los que sientan maltratados

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En alguna ocasión tengo que afrontar situaciones de bullying y maltratro entre iguales. Son situaciones complicadas de tratar, pero sobre todo tristes.

Hoy quiero dejar un mensaje a todos esos niños y jóvenes, incluso mayores, que se sienten ofendidos, a veces ultrajados, por sus compañeros. Un mensaje de optimismo y de coraje.

 

Visto en: SOY CHILE

Muchos niños han sufrido o sufren de bullying en el colegio, lo que los hace sufrir tanto a ellos como a sus familias. Pero hay palabras que tienen más poder que el apodo “nerd”.

Durante una conferencia de prensa, una niña le preguntó al actor y escritor Wil Wheaton, conocido por su rol en Star Trek y The Big Bang Theory, si en el colegio le decían nerd y, de ser así, cómo lidiaba con eso.

La respuesta del actor fue una lección de vida para todos los niños y también para los adultos.

Otra educación es posible

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Uno de mis ídolos, Richard Gerver, dando su opinión sobre el sistema educativo (sic) español :

«El sistema educativo español está anclado en la era industrial»

Día 13/03/2014 – 13.05h

Richard Gerver, considerado una de las personas más influyentes en el ámbito educativo, explica cómo deben ser las escuelas del futuro

El británico Richard Gerver es profesor y está considerado uno de los líderes educativos más innovadores e inspiradores de nuestro tiempo. Su mayor logro fue convertir la Grange Primary School, uno de los peores centros de Gran Bretaña, en uno de los colegios más innovadores del mundo, lo que le ha hecho merecedor de grandes reconocimientos. Fue asesor de política educativa del Gobierno británico de Tony Blair y Premio Nacional de Enseñanza en el Reino Unido. El autor del libro «Crear hoy la escuela del mañana», entre otros, recibió a ABC momentos antes de impartir su conferencia «El reto de educar en el siglo XXI. Nuevas necesidades. Nuevas formas» en los Encuentros Savia, organizados por la Fundación SM.

—¿Qué requisitos debe reunir una gran escuela?

—Si las escuelas tienen pasión y confianza por lo que hacen, pueden desarrollar el sistema que más se ajuste a sus necesidades. No hay un único método. Aunque compartan algunas características, cada país es único y diferente y debe encontrar lo que funciona para él. Lo que ya no funciona es el sistema educativo que entrena para aprobar exámenes.

—¿Cuáles son las capacidades que tendrán que desarrollar los niños para el futuro?

—No se trata solo de adquirir conocimientos. Es absolutamente necesario que aprendan a resolver problemas, a pensar por sí mismos, a colaborar, a trabajar en equipo, a saber adaptarse a los cambios de forma permanente. Y, sobre todo, a no sentarse a escuchar, sino a seguir aprendiendo conceptos por su cuenta. Las capacidades más importantes que un joven puede tener son las habilidades personales.

El papel del profesor

—¿Qué papel desempeñará de ahora en adelante el profesor en las aulas?

—Los maestros son, a mi juicio, una de las figuras más importantes de la sociedad. Necesitamos a los mejores. Si no hay educación, no hay futuro. Pero si los profesores quieren respeto, y obtener reconocimiento (social y salarial), tendrán que actuar como profesionales que son. Tendrán que demostrar su coraje. No vamos a ningún lado si solo nos quejamos, tenemos que actuar. Empezar el cambio por nosotros mismos.

—Algunos profesores deseosos de realizar un cambio aseguran tener más miedo a los inspectores del Ministerio de Educación que al director o al alumno conflictivo.

—En Inglaterra también existe la figura del inspector en el aula. Pero un profesor que crea que trabaja para el inspector, y no para enseñar al alumno, no es un buen docente.

—Usted es muy crítico con los exámenes, pero de alguna forma hay que medir los conocimientos del alumno.

—Los exámenes son una manera muy vaga de medir el conocimiento. Es mucho más complicado. Se puede conocer cuánto saben mediante una conversación con ellos, viendo la forma en la que trabajan, observando cómo producen…

—¿Qué le parecen los deberes?

—Mi pregunta es… ¿para qué existen los deberes? Nadie me sabe responder con certeza. Si los niños quieren investigar, o jugar… que lo hagan. Son niños, aprenderán de cualquier manera, pero no sentados en una mesa en su cuarto.

El sistema español

—¿Cree que el informe PISA es un buen método para evaluar el sistema educativo de cada país?

—PISA es un suicidio, que ha hecho más daño a la educación que ninguna otra cosa. Sus resultados, además, están falseados. En algunos países, como China, ahora a la cabeza del ranking mundial, los niños con necesidades especiales no acudieron al colegio el día que se realizaron estos exámenes. En Shanghái, las autoridades tienen derecho de veto sobre determinadas preguntas. Y Finlandia, en cambio, ahora está en la posición duodécima. ¿Por qué? Porque preparan al niño de una forma integral, no para aprobar exámenes.

—¿Qué percepción tiene del sistema educativo español?

—Está caduco. De hecho, está anclado en la era industrial. No es efectivo para el mundo de hoy, donde se necesitan empleados creativos y capaces de pensar por ellos mismos. El sistema español, donde solo se enseña y se controla, no tiene sentido.

—¿Por dónde deberíamos empezar a cambiar?

—Deberían empezar por tener una visión clara del tipo de profesionales jóvenes que les gustaría tener en el futuro. La realidad es que lo que se ve son políticos que anteponen sus intereses por delante de la educación. Piensan que hay que crear el modelo educativo, que luego vendrán los profesionales, cuando el planteamiento es al revés.

—¿Está la clave en un Pacto de Estado por la Educación?

—Hay que poner la educación por encima de la política, aunque cambien los políticos cada cuatro años. Finlandia ha tenido éxito en su modelo educativo gracias a que consiguió separar educación y política. Y funcionó.

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ENTREVISTA DE RICHARD GERVER Y EDUARD PUNSET:

Crear hoy las escuelas de mañana

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  • Nunca había sido tan marcado el abismo entre dos generaciones.
  • Richard Gerver cree en devolver la pasión por la enseñanza a los profesores y el placer del aprendizaje a los alumnos.
Ampliar foto Richard Gerver, educador y asesor en sistemas educativosRichard Gerver, educador y asesor en sistemas educativosRedes

Ciencia para todos

Redes ha logrado demostrar que ciencia y entretenimiento se pueden unir para que en este tercer milenio la ciencia, por fin, irrumpa en la cultura popular.

El programa se emite en La 2, todos los domingos, a las 21:30 horas; y en el Canal 24 horas, según el siguiente horario:

  • Los jueves, a las 15:00 horas
  • Los viernes, a las 21:00 horas
  • Los sábados, a las 10:30 horas

EDUARD PUNSET (REDES)EDUARD PUNSET (REDES) 13.12.2010 

Los niños de hoy son probablemente
la generación más sofisticada que jamás haya existido.
Richard Gerver
Eduard Punset:
Richard, nos has convencido de que los niños de hoy en día no se parecen a los que fuimos nosotros, y que el mayor reto de la educación es asumir este cambio de la sociedad, ¿no? ¿En qué sentido son distintos?
Richard Gerver:
Creo que al nacer somos esencialmente iguales, siempre hemos nacido igual. Pero las condiciones y el entorno donde crecen ahora han cambiado y, por eso, los niños cambian como personas a medida que van madurando. Y me parece que la diferencia más importante radica en que, como los medios de comunicación tienen un alcance increíble en la actualidad, gracias a Internet, a la televisión, a las conexiones vía satélite… están expuestos a problemas y oportunidades para entender y conocer y aprender y experimentar cosas que, cuando nosotros éramos niños, no estaban ahí. Nosotros crecimos y nos criamos en comunidades pequeñas. Aprendimos mucho de nuestros padres, de nuestros profesores y de las personas que vivían en la misma comunidad que nosotros…
Eduard Punset:
…y de los libros.


Richard Gerver:
Exacto, ¡y de los libros! Teníamos experiencias bastante limitadas, y además nos costaba bastante tiempo irlas forjando. En cambio, a los niños de hoy se los bombardea con experiencias, conocimiento e información. Creo que saben más cosas, pero que no necesariamente son más sabios. No se han vuelto más sabios, pero sí están expuestos a más cosas y eso ha cambiado su perspectiva del mundo.
 
Eduard Punset:
¿Y qué hace que una experiencia sea una fuente de aprendizaje? Es decir, ¿crees que hoy en día los niños tienen que ser más resistentes o más interactivos o… qué es lo que hace que los niños actuales puedan ser más listos?
Richard Gerver:
Creo que la clave está en el término empoderamiento. Creo que los jóvenes de hoy se sienten cada vez más desconectados de la sociedad. Y creo que esto sucede porque la cultura y el mundo han cambiado muchísimo en una sola generación. El mundo siempre ha ido cambiando, pero últimamente ha cambiado exponencialmente, a una velocidad sin parangón. Esto ha abierto una brecha generacional realmente grande entre la juventud de hoy y los ciudadanos adultos. Me parece que de ahí viene este alejamiento cada vez mayor, y creo que los jóvenes tienen mucho que decir sobre lo que quieren del mundo y lo que creen que el mundo debería ser, pero también creo que no están seguros de cuál es su lugar, ni están seguros de cómo pueden influir positivamente en la sociedad que les rodea. Y me parece que nosotros, como generación adulta, sentimos lo mismo: nos sentimos amenazados por lo que saben los jóvenes y por cómo viven la vida, tal vez más que antes. Lo que deberíamos hacer (y es el mayor reto que tenemos por delante) es cerrar esta brecha, y asegurarnos de potenciar las capacidades de nuestros hijos para que sientan que pueden ocupar un lugar positivo y constructivo en el mundo y que pueden volverse ciudadanos activos para desarrollar el futuro.
 
Eduard Punset:
Es curioso… ¿sabes? He estudiado mucho desde una perspectiva científica las dimensiones de la felicidad… Y, en lo referente a la felicidad, hay algo que hemos aprendido, y es que no importa tanto la felicidad en sí misma, sino que decimos que la felicidad se encuentra en la sala de espera de la felicidad. Y, en tus libros, mencionas algo muy parecido sobre la educación: dices que, en la educación, lo que importa no es la meta del viaje, sino lo que se hace durante el recorrido. ¿Nos lo puedes explicar?
Richard Gerver:
¡Claro! Creo que la educación siempre se ha basado en enseñarles a los niños cosas que condujeran a resultados. Siempre nos hemos centrado en el producto final. Y, por supuesto, en la mayoría de los sistemas educativos el producto final equivalía tradicionalmente a las calificaciones académicas.
Eduard Punset:
¡Eso es!
 
Richard Gerver:
Por tanto, el sistema se ha diseñado para garantizar que todos los niños consiguieran los mismos objetivos académicos durante su trayectoria escolar, y los profesores se han obsesionado con preparar a los niños para esas metas.
Eduard Punset:
…para estas certezas.
Richard Gerver:
Sí, exacto. Como consecuencia de eso, en cierto modo hemos olvidado que lo bueno de la educación está en realidad en la experiencia, en el momento, en la alegría de descubrir algo, en la satisfacción de tener una pregunta y poder buscar una respuesta, y no necesariamente en la propia respuesta. Creo que muchos niños y muchos profesores en el sistema educativo se sienten frustrados porque, por culpa de las presiones y la obsesión por los resultados, la magia del viaje se ha disipado. Me parece que éste es el motivo por el que cada vez hay más niños que abandonan los estudios enseguida que pueden, porque no ven en ellos ninguna pasión, ninguna emoción, y es a raíz de esta fijación con el destino final que ignora la alegría de lo que pasa por el camino.
Eduard Punset:
He escuchado la palabra pasión repetidamente en tus conferencias, en tus libros. ¿Cómo relacionas la pasión con los profesores?
Richard Gerver:
¡Lo primero que tenemos que preguntarnos es por qué los profesores deciden ser profesores! Los profesores eligen dedicarse a la docencia porque les apasiona hacer algo por los niños, por los jóvenes. Por eso se dice a menudo que la docencia es una vocación, un llamamiento, casi como el deseo de hacerse cura. Y nace de una pasión, brota del corazón, surge de la convicción de que, como persona, uno tiene la responsabilidad de hacer algo para cambiar las cosas, para tomar a los jóvenes de la mano y conducirlos a un lugar mejor.
En mi experiencia, todos los jóvenes que deciden hacerse profesores lo hacen por esta pasión. Desgraciadamente, lo que ocurre después es que el sistema está tan ordenado, tan reglamentado, tan centrado en los resultados específicos que, en cierto modo, perdemos la pasión por culpa de la presión. Y esto provoca que la pasión no se les transmita a los niños ni revierta en su experiencia de aprendizaje. En mi opinión, es vital mantener la pasión de los profesores para que puedan vivir esa vocación, ese deseo de capacitar y guiar y ayudar a los jóvenes de un modo expansivo. Si lo logramos, ¡entonces los niños también sentirán esa pasión! ¡Y de veras que así debe ser!
No en vano la mayoría de los que hemos consagrado nuestra vida a la educación lo hemos hecho porque nos encanta el viaje, nos encanta el descubrimiento, nos encanta investigar y descubrir cosas nuevas.
Eduard Punset:
Te has convertido en una especie de gurú mundial en el tema de la educación, especialmente porque fuiste el director de una célebre escuela que se convirtió en un proyecto conocido en todo el mundo. Me refiero a Grangeton…
Richard Gerver:
Grange. Sí.
Eduard Punset:
Grange, el proyecto Grange. ¿Qué tenía de especial?
Richard Gerver:
Bueno, siempre he creído que los niños necesitan entender por qué están aprendiendo. Y no solamente tienen que saber que aprender es importante para su futuro a largo plazo, sino que es necesario que se den cuenta de que aprender puede cambiarles (para bien) la vida ahora. Además, especialmente con los más pequeños, es importante que entiendan el contexto, ¿sabes? Si le dices a un niño de seis años: “esfuérzate mucho en la escuela porque algún día eso te ayudará a encontrar un buen trabajo”… qué quieres que te diga, ¡para la mayoría eso está demasiado lejos!
Así que para mí se trataba de asegurarme de poder decirles a los niños de seis años: «¡mira hasta qué punto estudiar puede mejorarte la vida ahora!» y también de ayudarles a estar implicados durante todo el proceso. Grangeton fue una manera de hacerlo, porque se basaba en eso… Cuando observamos a los niños que todavía no son suficientemente mayores como para ir a la escuela y miramos cómo aprenden, vemos que aprenden mediante la acción, mediante el juego, la experimentación. Por ejemplo, los niños fingen ser médicos, o enfermeras, o profesores. ¡Aprenden muchísimo de esto! Realmente conectan con el juego y les aporta mucho.
Eduard Punset:
Y a veces… perdona que te interrumpa, pero a veces te he escuchado decir que es mejor, en lugar de enseñar una asignatura concreta, formular una pregunta bonita. Como la de la tortuga, por ejemplo.
Richard Gerver:
¡Exacto!
Eduard Punset:
¿Cuál era el ejemplo?
Richard Gerver:
El ejemplo lo encontré cuando tuve la suerte de seguir a un niño en clase mientras trabajaba con su profesora. La profesora había decidido, en lugar de enseñar las asignaturas que tocaban esa semana, hacer algo distinto: se le ocurrió que lo que haría con los niños esa semana sería estudiar el concepto de empatía. Y es que, por supuesto, los grandes profesores parten de conceptos difíciles (como la empatía) y los traducen en algo que entiendan los niños. Pues bien, ella me contó que esa semana les había hecho a los niños una pregunta el lunes por la mañana. La pregunta era: ¿cómo crees que sería tu vida si fueras una tortuga?
Eduard Punset:
Una tortuga…


Richard Gerver:
Una tortuga. No sé por qué eligió la tortuga, pero se trataba de que los niños entendieran lo que se sentía al ser diferente, supongo. Luego la profesora centró el aprendizaje de toda la semana en responder a esta pregunta. Los niños seguían teniendo que estudiar matemáticas y lenguaje y ciencia y geografía… pero lo hacían con un propósito real, que era descubrir la respuesta a esa gran pregunta.
Eduard Punset:
Si la pregunta hubiera sido: «dime en qué consiste la empatía»…
Richard Gerver:
¡Buf! ¡No!¡Los niños habrían pasado de eso por completo! Habrían pensado: “¡esto será un palo!”
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Y para terminar (por ahora) un vídeo en el que habla de la EDUCACIÓN DEL MAÑANA:

Nivel educativo de los gobiernos mundiales

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Infografia muestra el nivel educativo de los mandatarios del mundo

Tutorías privadas para la monarquía, carreras militares para la mayoría de los mandatarios africanos y un par de artistas aquí y allá conforman el mapa educativo de los líderes mundiales que rigen los destinos del planeta.

Por: pijamasurf – 10/02/2014 a las 06:02:50

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El nivel educativo de los gobernantes de un país no es sólo reflejo del nivel general que la educación tiene en determinado país, sino la referencia que explica en muchos casos las desigualdades y las visiones de mundo predominantes en la política local.

Economía, leyes o ciencias políticas son las carreras más socorridas en el curriculum de los dirigentes mundiales, según un increíble mapa posteado en el thread MapPorn de Reddit.

David Cameron, primer ministro del Reino Unido, y Tony Abbott, primer ministro de Australia, son los líderes mundiales con mayores grados universitarios, compaginando la triada interdisciplinaria de política, filosofía y economía (curiosamente ambos otorgados por la Universidad de Oxford).

El color del país indica el nivel educativo del mandatari@ en turno más alto en el gobierno correspondiente (poder ejecutivo); el triángulo, el nivel de la cabeza del Estado (poder simbólico), como la reina de Inglaterra.

Puedes seguir la larga discusión sobre los códigos del mapa (que a veces pueden ser un poco ambiguos) aquí. Da click en el mapa para verlo en tamaño completo.

¿Qué entendemos por innovar?

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Hoy me mandan el artículo que os dejo a continuación. La compañera que me lo ha enviado estaba entusiasmada:

–  si hacemos esto seremos innovadores – me dice

– yo lo hago, desde hace tiempo, en los centros dónde me dejan hacerlo, que no son todos… pero para mi esto no es innovar  – he contestado.

Para mi innovar es preparar a los alumnos para el SXXI, y con las herramientas propias de su época, no de la herencia escolástica en la que nos han formado y llevamos formando durante siglos

¿Y para ti? ¿Qué es innovar?

Os dejo con el artículo:

 

 

 

INNOVAR es una de las palabras más utilizadas de los últimos tiempos. Un concepto que se ha convertido en el “leitmotiv” de todos los sectores profesionales, industriales e institucionales, y que utilizamos todos aquellos que nos sentimos implicados en una etapa de cambio necesaria e inevitable.

En Educación, hablamos y “twitteamos” continuamente esta palabra, algunos haciendo referencia a innovación tecnológica, otros a cambios de paradigma, otros a nuevas pedagogías…

Para mí, INNOVAR en educación  es tener una actitud abierta hacia un cambio, y mediante una postura constructiva, utilizar la creatividad para diseñar nuevos escenarios de enseñanza y  aprendizaje, utilizando para ello las herramientas útiles que tenemos y desechando las que ya no nos sirven.

¿Qué hace falta para innovar?

Para innovar en educación, son importantes las inversiones económicas, en tecnología,en formación y en asesoramiento a las instituciones educativas. Pero también comparto la idea de que  para innovar en el día a día, no hacen falta grandes cantidades de dinero, sólo es necesario cambiar el foco de atención, “cambiar la mirada”: del profesor al alumno, de la formación cognitiva a la formación “integral”, de lo exclusivamente teórico a lo más práctico posible, de lo memorístico a lo experiencial, de la competitividad a la colaboración.

Y es que, una motivación  vale más ,muchas veces, que una gran inversión:

Steve Jobs

Actividades gratuitas para innovar en las aulas

Algunas propuestas sencillas para llevar a cabo en el aula y  que siguen los principios pedagógicos que las escuelas calificadas como “más innovadoras” del mundo aplican en su práctica diaria son:

1.Si eres un maestr@  inquiet@: Sal del aula habitual donde impartes tus clases.

 El patio de recreo, la biblioteca, el parque más cercano, la plaza del pueblo…Y si te lo puedes permitir, sé flexible alguna vez con el horario de la clase, haciendo que dure lo que tus alumnos y tú decidáis. Si la actividad está resultando muy interesante ¿por qué no ampliarla un poco más?

PRINCIPIO INNOVADOR: los nuevos conceptos sobre el espacio y el tiempo de aprendizaje rompen con el esquema “Sólo se aprende en clase sentado en la silla y mirando al profesor”. El aprendizaje es cada vez más  un proceso abierto y continuo, que se da en cualquier momento y en cualquier lugar.

2. Si eres un maestr@ “sherpa“: Diseña tus clases en forma de proyecto a realizar por los alumnos.

En un mismo proyecto se pueden trabajar contenidos de la clase de literatura, de historia, de cine, de inglés y hasta de matemáticas, así como objetivos actitudinales y transversales. En la vida real los niños no se van a encontrar con “asuntos de lengua”, “asuntos de inglés”, “asuntos de geometría”…Van a tener que aplicar su conocimiento de un modo global e interactuando con situaciones y con personas.

PRINCIPIO INNOVADOR: el aprendizaje basado en proyectos es un conjunto de tareas programadas basadas en la resolución de preguntas o problemas a través de la implicación del alumno en procesos de investigación de manera relativamente autónoma, con guía del profesor, y que culmina con la presentación de un resultado.

3. Si eres un maestr@ flexible: Adáptate a tus alumnos, a su nivel de aprendizaje y conocimiento.

Invierte más tiempo en  conocer y comprender el ritmo de cada uno y marcar sus propios objetivos que en preparar contenidos masivos para todos por igual. Más vale que cada alumno  afiance contenidos de “calidad” en mayor o menor medida según sus capacidades, que no producir y transmitir  datos y datos que algunos alumnos no serán capaces de asimilar.

PRINCIPIO INNOVADOR:  la enseñanza individualizada es un método pedagógico dirigido hacia el alumno, donde se tienen en cuenta sus fortalezas y debilidades, que se trabajan a partir de un plan personalizado donde se establecen las metas educativas a lograr por cada niño. En algunos colegios realizan lo que llaman “Planes Individuales de Desarrollo” que son seguidos por la escuela y por la familia conjuntamente.

4. Si eres un maestr@ curios@: Da una clase en el entorno cotidiano más cercano al colegio.

Una clase de ciencias en un parque o jardín, donde los niños puedan ver, oír, oler, tocar y sentir aquellos seres vivos o elementos naturales de las que les hablan en los libros; o una clase de matemáticas en la calle, donde puedan observar, medir, cuantificar y analizar figuras y formas geométricas, calcular distancias…, de un modo real y directo, basado en la experiencia.

PRINCIPIO INNOVADOR: el aprendizaje basado en la experiencia y en el contacto con la vida cotidiana supone animar a los niños a descubrir  por sí mismos los principios en que se basan el  funcionamiento de sistemas y procesos, a través de la experimentación directa y de la exploración. Este tipo de aprendizaje promueve una construcción más profunda del conocimiento, y se vincula con el aumento de la motivación y la mejora en el uso de las estrategias de aprendizaje.

5. Si eres un maestro@ tecnológic@: Crea un “Blog de la clase”, o un “grupo” en una red social.

Lo que te va a permitir introducir el uso de las TIC en todas las actividades. Como profesor puedes “colgar” recursos didácticos que apoyen lo trabajado en clase, puedes comunicarte con tus alumnos de un modo alternativo al espacio/tiempo del aula, proponer actividades tipo “clase invertida”, donde los contenidos se ven en casa y las actividades o “deberes” se hacen en el horario de clase… Los alumnos pueden realizar multitud de actividades audiovisuales que trabajen los contenidos de la clase y  que posteriormente deberán subir al espacio virtual del aula (investigaciones,presentaciones, dibujos, cómics, videos informativos, artículos temáticos… ).

PRINCIPIO INNOVADOR:  el uso de las TIC como herramienta al servicio de una metodología de aprendizaje activa y participativa, centrada en fomentar el aprendizaje activo,  autónomo y significativo en el alumno, así como potenciar el pensamiento crítico.

 

las 10 razones por las que la educación no va a mejorar en 2014

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10razonesLos finales de año dan para dos tipos de situaciones personales: aquellos que piden un deseo y creen que lo que vendrá será mejor que lo que ha pasado y aquellos, muy criticados, que sólo ven las pegas a un futuro que se avecina bastante peor que lo que está sucediendo. Lamentablemente, si somos medianamente objetivos hemos de concluir que para el 2014 (al menos en el ámbito educativo) las perspectivas no son nada halagüeñas. No hay visos de mejora y, por mucho que conjuremos el mal de ojo echado sobre el sistema educativo desde hace muchos años, la realidad es mejor afrontarla que esconderla bajo una tupida alfombra.

En este artículo voy a intentar exponer las causas por las que creo que este 2014 nos va a deparar muy pocas sorpresas agradables en el ámbito educativo. Sorpresas que, en caso de existir, van a estar siempre supeditadas a un desastre global. ¿Cuáles son esos puntos que me hacen temer y afirmar que la Educación no va a mejorar en 2014?

1. Una ley educativa redactada al margen de los actores del sistema. No tiene mucho sentido aprobar un articulado legislativo, que va a ser de aplicación a partir del curso 2014-2015, con la oposición de gran parte de la comunidad educativa. Tampoco tiene demasiado sentido que, una vez aprobada, sea toda la oposición quien plantee volver a hacer otro redactado una vez desalojen a los que mandan de sus sillas y los envíen a algún cargo dentro de las compañías eléctricas o sanitarias.

2. Las TIC. Sí, las TIC son un gran hándicap para la mejora educativa. Unas TIC que lo único que han servido en la mayoría de casos ha sido para reproducir las prácticas de siempre en la mayoría de sus usuarios no tiene visos de mejorar nada. Además, para este nuevo año se calcula que la formación docente, a nivel de partida presupuestaria, va a quedar reducida a migajas. Unas migajas que, como siempre sucede, se van a repartir los cuatro de siempre.

3. El Ministro y los/las Consejeros/Consejeras de Educación de las diferentes Comunidades Autónomas. No puede haber ningún atisbo de mejora educativa cuando los que dirigen la Educación en las distintas partes de nuestro territorio lo único que hacen es poner a sus amigos a asesorarles. Es curioso observar la gran cantidad de asesores no docentes que hay en las Consejerías educativas relacionados mediante amistades o parentesco con esos cargos políticos.

4. Los MOOC. Los MOOC (cursos abiertos, masivos y online) son otro de los lastres de la mejora del sistema. Aquí todos hacen sus cursos y los distribuyen por la red. Eso sí, casi siempre en una plataforma cerrada (léase Moodle) o de una forma poco personalizable. El fast food educativo encarnado por los MOOC que van a difundirse aún más este próximo año no creo que sirva para mejorar nada. Bueno, en los casos que los certificados los expida alguna Universidad/Centro educativo será una forma de mejorar la financiación de esos centros.

5. Los libros de texto. Los libros de texto, en cualquiera de sus formatos, usados por más del 90% de los docentes (en uno u otro encapsulado porque no olvidemos que un Moodle donde sólo se cuelga la teoría es exactamente lo mismo) en sus clases es un elemento de desprofesionalización docente muy habitual. No hay visos de cambio tampoco en este sentido más allá de contadas excepciones.

6. Los dispositivos electrónicos. Centrar el discurso de mejora educativa, como está sucediendo los últimos años, en el tipo de dispositivo electrónico que tienen que usar nuestros alumnos es algo que tampoco sirve para esperar unos resultados mejores.

7. Las pruebas PISA y los exámenes estandarizados. Cada vez las administraciones educativas están apostando más por enseñar para superar unas determinadas pruebas. Una mentalidad que también se está difundiendo en algunos centros de nuestro país. La Educación y el pasar tests tiene muy poco que ver.

8. El recorte salarial de los docentes y el empeoramiento de sus condiciones laborales. Este próximo año no hay expectativas de recuperación salarial ni de mejora de las condiciones laborales. Es por ello que, un colectivo tan tocado como el docente, tiene difícil mejorar su estado de ánimo. Con unos docentes bajos de moral poco se puede hacer para mejorar el sistema educativo.

9. Las empresas privadas que están desembarcando en el sistema educativo y a las cuales se permite expedir titulaciones homologadas (oficiales). Desde el momento que se permite que determinados grupos editoriales, tecnológicos o religiosos estén detrás de la expedición de títulos (sea por la compra o creación de centros educativos) hay pocas esperanzas de revalorizar esos papeles. Unos papeles que, teniendo dinero, todos pueden comprar (y, este año, con la profusión de nuevos centros educativos/chiringuitos que van a montar algunas de esas multinacionales… perspectivas nada halagüeñas).

10. El bilingüismo. Se está demostrando que la introducción de más horas de lengua extranjera (sea para dar alguna asignatura en inglés o aumentar horas del idioma) está siendo un auténtico desastre. Los resultados de esos centros, más allá del filtro socioeconómico de alumnado que tienen, están cayendo en picado. Y, la administración, en lugar de frenar el experimento, cada vez lo está instalando en más centros. Difundir una mala experiencia da lugar a resultados previsibles (poco buenos, por cierto).

Son sólo diez razones, a las cuales podríamos añadir muchas más, que hacen albergar pocas esperanzas de mejora educativa para este año que empieza en breve. Unas esperanzas que, por bonitas que sean en estas fechas, no deben subjetivarnos una realidad de futuro cada vez más negra. Una realidad que, más allá que el sistema se derrumbara completamente, tiene unas expectativas muy negativas. Ojalá me equivoque.