Agresividad en la infancia

¿CÓMO DISMINUIR LA CONDUCTA AGRESIVA? Agresividad en la infancia

agresividad

  1. ¿Cuándo podemos hablar de agresividad en el mundo infantil?, ¿por qué aparece la conducta agresiva? Componentes de la agresividad.

Hablamos de agresividad cuando el niño muestra tendencia a causar daño físico o psicológico (burla, abuso verbal) a otros.

La agresividad propiamente dicha no es igual que la violencia; cuando hablamos de agresividad nos referimos a una forma de ser  que puede derivar en reacciones violentas, mientras que la violencia implica causar directamente daño al otro.

La etapa de la agresividad es difícil pero pasajera, hay que sobrellevarla con cariño y mucha paciencia puesto que es importante para el desarrollo de la personalidad del niño. Cuidado con las excesivas prohibiciones, es importante buscar un equilibrio y que el niño se sienta cada vez más autónomo.

Cuando hablamos de agresividad en la infancia, nos referimos en multitud de ocasiones a conductas agresivas debidas a frustraciones. Los componentes agresivos suelen caracterizarse por la combatividad, destructividad, irritabilidad, desafío a la autoridad y necesidad de llamar la atención. El daño se causa a una persona u objeto de manera física o verbal y este comportamiento aparece alrededor de los 4 años.

2. Causas de la agresividad, aspectos a tener en cuenta.

La agresividad puede aparecer por causas muy variadas:

-Poca tolerancia a la frustración si los deseos no están cubiertos, derivada en muchos casos de sobreprotección

-Temperamento innato e hereditario

-Disciplina exagerada y severa con castigos no justificados coherentemente

-Existencia insegura: Separación de los padres, cambios de domicilio, cambios de colegio…

-Afectividad poco desarrollada: Celos, separaciones familiares, poca dedicación a los niños…

-Falta de límites: Rabietas, aprendizajes inadecuados…

Es importante tener en cuenta que la agresividad puede aprenderse en el ámbito familiar. Si reñimos al niño porque pega y lo hacemos dándole un azote se quedará confuso y hará lo mismo. Los niños interiorizan este tipo de comportamientos y los reproducen; si los padres son menos cariñosos y tolerantes pero se comportan con más  agresividad, ellos tenderán a hacer lo mismo. Socialmente tampoco existen muchas referencias positivas, dado que las prisas, la tensión, el estrés, la ansiedad, la educación basada en la competitividad…, favorecen las conductas agresivas. La televisión, los videojuegos… desempeñan un papel importantísimo en la sociedad actual, por lo que es necesaria una educación correcta para utilizar los medios audiovisuales de manera adecuada  y que no se conviertan en “los canguros” de los niños ni obtengan con comportamientos violentos atenciones que, de otra forma, no reciben.

3. ¿Cuándo podemos hablar de “agresividad patológica”?

Si las manifestaciones agresivas requieren la intervención de un especialista estamos entrando en “agresividad patológica”. Las formas más frecuentes de este trastorno son las siguientes:

-La agresividad contra sí mismo

-La obsesión porque cualquier acto o mensaje de los otros es una provocación hacia la propia persona

-La manifestación de la agresividad de forma explosiva y sin control

Ante estas tendencias actuaremos retirando al niño a un lugar aislado permitiéndole que se desahogue, reforzando todas sus conductas positivas, haciéndole ver que con una rabieta no va a conseguir nada o canalizando su agresividad con algún juego o deporte. No debemos permitir que se salga con la suya concediéndole caprichos, es importante crear un ambiente en el que se sienta querido, aceptado, sin excesiva protección y con autoridad adecuada, exaltando sus logros y sus actuaciones positivas.

Es importante mencionar una serie de trastornos que pueden favorecer la agresividad o predisponer al niño para la aparición de conductas agresivas:

-Trastorno de déficit de atención con hiperactividad

-Trastorno de oposición o desafiante

-Trastorno de conducta

4. El control de la agresividad: La técnica de “la Tortuga” y la técnica del “Oso Arturo”.

La técnica de “la Tortuga” (El manual de la tortuga, M.R. Schneider y A. Robin)

tortugaLa técnica de la “tortuga” fue diseñada por M. Schneider (1974) como un método muy eficaz para el autocontrol de la conducta impulsiva en el aula, revelándose muy útil en situaciones de descontrol por carga emocional. Resulta de mucha utilidad en niños preescolares y hasta los 7 años de edad. A partir de esta edad, la escenificación de la tortuga se utiliza como planteamiento lúdico de una técnica de relajación y autocontrol.

El procedimiento será el siguiente:

  • Leer al niño la historia de la tortuga.
  • Con la imagen mental que provoca el cuento, se invitará al niño a dramatizar la sensación de frustración de la tortuga, su rabia contenida y intento de introducirse en el caparazón. Cuando la tortuga se introduce en el caparazón para vencer los sentimientos de rabia y furia, el niño escenificará esta actitud pegando la barbilla al pecho, colocando los brazos a lo largo del cuerpo y presionando fuertemente barbilla, brazos y puños cerrados, mientras cuenta hasta diez. La distensión posterior provocará una relajación inmediata.
  • Esta sesión concluye invitando al niño a realizar “la tortuga” en aquellos momentos en los que el enfado o la agresividad le desborde.
  • Para motivar la aplicación de esta técnica, se propone al niño un refuerzo: una tortuguita de verdad. Si aplica la técnica de la tortuga obtendrá puntos para la tortuga de verdad.
  • Se dibujará una tortuga grande en cartulina. El caparazón de la tortuga estará cubierto de “escamas”-casillas, que serán los puntos a conseguir (se empezará poniendo un número reducido de casillas para completar los puntos necesarios para  una primera tortuga; posteriormente puede continuarse la técnica, si procede, dibujando una segunda tortuga con más casillas).
  • El niño podrá tachar o colorear una de las “escamas” en dos ocasiones: 1) si ha conseguido hacer la tortuga en un momento difícil o 2) si ha recordado a otro niño que lo hiciera cuando ha visto que se iba a descontrolar.
  • Se reforzarán los avances en el cartel de la tortuga con algún elogio o premio.

La técnica del “Oso Arturo” (Habilidades Cognitivas y Sociales en la infancia: Piensa en voz Alta. Un programa de resolución de problemas para niños de Camps y Bash)

El niño conocerá al Oso Arturo y con él aprenderá que en cualquier situación y para cualquier actividad, tarea, juego o problema tendrá que hacerse 4 preguntas en voz alta y contestarlas, aprendiendo a controlar su conducta mediante autoinstrucciones (Meichenbaum, 1977):

-¿Cuál es mi problema?

-¿Cuál va a ser mi plan para solucionarlo?

-¿Estoy aplicando mi plan?

-¿Cómo lo he hecho?

El Oso Arturo presenta en los 4 pasos, que pueden estar representados con dibujos, la manera de solucionar los problemas.

La importancia de las normas

La Importancia de las Normas y los Límites

En este artículo sobre guarderías y escuelas infantiles las profesoras de nuestros equipo de Educación Infantil han debatido la importancia de las normas y los límites y sus beneficios.

Poner límites a un niño es lo mismo que decirle: “Esto no se puede hacer y esto otro sí”. Ponemos límites cuando establecemos un horario y lo cumplimos, pero también cuando les prohibimos salir solos a la calle o poner los pies encima del sofá.

Los límites se traducen en normas que establecen un orden de funcionamiento. Asimilar y tener límites y normas es necesario para que sepan adaptarse y convivir en sociedad. Hacer de un niño un ser feliz implica que se sienta seguro y protegido, y para ello es preciso que tenga ciertos límites.

Mantener las normas implica decir “ NO”. Esto genera conflicto con los niños y este conflicto hay que afrontarle. Como padres debemos hacer lo que sea mejor para ellos.

Un límite le dice al niño : “Hasta aquí puedes llegar. Más allá no”.

La norma es la forma en que se traducen los límites en la práctica.

Los límites proporcionan seguridad al niño para enfrentarse al mundo.

Las normas marcan la organización para que una familia, colegio etc..funcionen.

A través de las normas los niño aprenden qué está permitido y cuál es su límite de actuación. Eso sí, es importante que los niños sepan el por qué de los límites.

Algunos de los beneficios de los límites se enumeran a continuación:

1. Los límites dan seguridad. El simple hecho de establecer límites y normas permite que los niño se sientan seguro y protegido porque saben que hay un adulto al mando con quién puede contar para que les guie en su aprendizaje.

2. Los límites también aportan seguridad emocional, porque lo nuevo les desconcierta.

3. Los límites enseñan cuales son las conductas adecuadas. Cuando los límites están claros y no cambian constantemente, los niños saben si la conducta que practican es la adecuada o no y, también, qué consecuencias tiene el incumplimiento de una norma

4. Los límites son un aprendizaje fundamental para la vida adulta. Si los límites y sus consecuencias (tanto del cumplimiento como del incumplimiento) están bien definidos, los niños aprenden a tomar decisiones según su propio criterio.

Esperamos que os haya gustado esta entrada sobre guarderías y escuelas infantiles y, si así fue, que nos ayudéis a difundirlos en las redes sociales.

Muchas Gracias!!

Beatriz Ávila

Equipo de Ed. Infantil

Colegio Liceo Sorolla

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El juego que da un parque infantil

PARQUES INFANTILES: MUCHO MÁS QUE UN JUEGO

La instalación de parques infantiles en los centros educativos se ha convertido ya en algo tan natural como los pupitres o las pizarras en las aulas. Para los más pequeños es- sin duda- durante su momento de esparcimiento, el rincón preferido. La dirección del colegio El Valle Valdebernardo nos enseña cómo son y qué puede aprender un niño gracias a estos parques infantiles. Desde Singladura te invitamos a descubrir todo su potencial.
Las sujeciones deben estar perfectamente hechas para cuando vengan los niños (ver siguiente foto)
 
Aunque el verano ya ha llegado a su fin, para los más pequeños ni el frío (y casi ni la lluvia) supone un handicap para encaramarse y trepar a los parques infantiles. ¿Por qué decidió el colegio EL VALLE adquirir estos elementos infantiles?
Se ha querido dotar y mejorar las instalaciones proporcionando a nuestros alumnos un número mayor de posibilidades para la diversión en los momentos lúdicos como son los recreos.
Los alumnos deben tener un número mayor de posibilidades y, como todo lo que se hace en el colegio, debe ser formativo ya que es también un momento excelente para aprender a respetar el turno, para ayudarse, etc.
Los parques infantiles desde hace años no sólo son más coloridos, sino que además tienen una estructura que aporta más seguridad para el niño. Explícanos cómo son los parques infantiles que cuenta el grupo EL VALLE.
Por supuesto, además de mejorar la estética de los patios y areneros, hemos elegido diferentes modelos que cumplen todas las normativas de seguridad. Todos los parques han sido elegidos de manera que se adecuen a cada espacio y edad.
 

Producto testeado por los más exigentes “profesionales”: los niños.
Puesto que estamos ante estructuras donde quizás haya varios niños subidos a la vez, la seguridad debe primar por encima de todo. ¿Cómo fue el proceso de instalación?
El proceso de instalación fue sencillo: puesto que  algunos de ellos van fijados al suelo, por ello, hubo que elegir el sitio exacto respetando las distancias de seguridad.
Las personas que hicieron la instalación -además de conocer la normativa vigente- también nos facilitaron la experiencia de otros parques ya en uso.
Para nosotros la seguridad pasa por una modificación en los turnos de cuidado de recreo ya que ahora siempre tenemos un profesor responsable del parque en el que está para evitar posibles problemas de uso.
¿Disponer de un parque infantil en un colegio es una opción más o, por el contrario, algo necesario y diferenciador frente a la competencia?
Por supuesto: son unos elementos diferenciadores. Además, se han elegido parques de gran volumen intentando que sean atractivos y novedosos para los más pequeños.
Ahora que ya están en el colegio, vemos las múltiples posibilidades. Por ejemplo, observamos que son espacios que hemos dotado no solo para recreo y juego, sino que son también dotaciones para realizar actividades psicomotrices de una manera natural y sin esfuerzo, donde los alumnos mejoran ciertas habilidades que en un circuito son más difíciles de realizar, para trabajar educación en valores, etc.
¿Por qué escogisteis a Singladura como proveedor para este tipo de mobiliario? ¿En qué se diferencia del resto de proveedores? 
Para nosotros -desde el inicio- es la empresa con la que trabajamos y la que además nos orienta con su experiencia, escucha nuestras necesidades y nos ofrece los productos que mejor encajan con nuestro proyecto pedagógico.

 

 ¿Qué garantía ofrece Singladura en esta clase de productos?
Nosotros sabemos que la cercanía que tenemos y el trato con ellos hacen que para nosotros sea la mejor garantía; además de las garantías propias de los productos.
Desde el punto de vista empresarial, para el colegio EL VALLE, ¿la adquisición de este tipo de mobiliario supone una diferenciación? ¿Las familias con niños en infantil lo ven como un plus altamente diferenciador?
La verdad es que ha sido sorprendente y agradable escuchar a las familias sobre esta novedad para los colegios “El Valle”; y las familias nos han hecho saber que es algo a tener muy en cuenta, más allá de lo que nosotros habíamos pensado en un primer momento.
¿Qué tipo de mantenimiento precisa un parque infantil?
No hay que olvidar que son unos mobiliarios muy sufridos, ya que están en el exterior, muchos de ellos están en areneros y estas dos situaciones puede hacer que pierdan color, se arañen o se deterioren. Los parques de los colegios El Valle son de materiales muy resistentes y la elección se ha hecho pensando tanto en la seguridad de los más pequeños como en la durabilidad.
Por supuesto, además los sometemos a ciertas revisiones periódicas, necesarias, de tornillos, anclajes, etc.
 

Ocio y actividad psicomotriz se unen en un juego.

 

Al ser un mobiliario que se usa de septiembre a junio, ¿es quizás una de las inversiones más rentables que puede hacer un colegio?

Son unos elementos que creemos que son necesarios para que los alumnos se diviertan en sus horas de recreo.

La responsabilidad en el niño y el adolescente

La responsabilidad en el niño y el adolescente

La responsabilidad es un hábito muy valorado en las escuelas, y también constituye un objetivo a lograr. Este tema está relacionado con el de los límites ¿Cómo contribuir a formar un sentido de ellos? ¿Cuál es el significado de las recompensas? ¿Cómo se lleva a cabo el aprendizaje de la responsabildad?
 

Enseñar a los niños a ser responsables requiere un ambiente especial en el hogar y en la escuela. Se trata de conseguir un ambiente que les ofrezca información sobre las opciones entre las que deben escoger y las consecuencias de cada una de ellas, y que les proporcione también los recursos necesarios para elegir bien.
La responsabilidad es la habilidad para responder; se trata de la capacidad para decidir apropiadamente y con eficacia, es decir, dentro de los límites de las normas sociales y de las expectativas comúnmente aceptadas. Por otro lado, una respuesta se considera efectiva cuando permite al niño conseguir sus objetivos que reforzarán sus sentimientos de autoestima.
La responsabilidad conlleva, en cierta forma, ser autosuficiente y saber defenderse. Estas son dotes propias de poder personal que, según Gloria Marsellach Umbert en su artículo “La autoestima en niños y adolescentes”, significa tener seguridad y confianza en uno mismo y para ello es necesario ser responsable además de saber elegir, llegar a conocerse a uno mismo y adquirir y utilizar el poder en las propias relaciones y en la vida.
Para un niño es normal tener cierto temor a los límites, temor que desaparece conforme el niño va comprobando que límites y consecuencias se integran en un sistema coherente. Padres y educadores pueden contribuir a conformar el sentido de los límites de diferentes maneras:
·      Sabiendo claramente ellos mismos lo que esperan de los niños.
·      Exponiendo sus expectativas de manera que los niños las entiendan, incluyendo la asignación de responsabilidad acerca de tareas y deberes.
·      Averiguando si el niño entiende estas expectativas, bien haciéndolas repetir o bien guiándole mientras las cumple.
·      Estableciendo claramente los límites de tiempo razonables para realizar tareas o debes escolares, sin ambigüedades.
·      Explicando al niño las consecuencias de no hacer las cosas. Estas consecuencias deben aplicarse coherentemente, sin sentimientos de culpabilidad o remordimientos y sin hacer sufrir al niño. La coherencia es más importante que la severidad.
·      Redactando y colocando un cartel con todas las reglas y las obligaciones, de modo que no pueda alegarse como excusa “el olvido”
·      Participando padres y madres (cuando sea posible) en la explicación de las reglas al niño. Así sabrá que ambos las apoyan y mantienen.
·      Consiguiendo que todos los niños de la familia o de la clase tengan responsabilidades equiparables, con los ajustes necesarios en función de su edad y de sus habilidades particulares.
Un niño es responsable cuando sus actos coordinan, de forma creativa, sus propios objetivos con las necesidades de los demás. Para ello, los adultos tienen que ayudar al niño a obtener este equilibrio, a definir sus propios valores y a resolver las dificultades en función de sus propios sentimientos.
El niño que posea sentido de la responsabilidad cosechará éxitos cada vez con mayor frecuencia, y se beneficiará de las consecuencias positivas de esos éxitos.
Muchos padres creen que las recompensas por buen comportamiento son una especie de “soborno”, pero las recompensas de orden material (dinero, juguetes…) sólo se convierten en sobornos si son la única técnica que se utiliza para motivar a un niño.
Recompensas son aquellas cosas que el niño valora, cosas que desea o que necesita. Existen también recompensas que no son materiales que conviene recordar:
·      Hágale saber al niño, de palabra, mediante elogios, qué cosas ha hecho bien: “has limpiado tu armario estupendamente”
·      Proporciónele ese reconocimiento de forma espontánea, periódicamente, relacionándolo con los logros del niño: “¿Qué te parecería ir a comprarte un helado? La verdad es que has hecho un trabajo muy duro limpiando el cuarto de baño”
·      Apoye al niño cuando lo necesite: “Como me ayudaste ayer a limpiar el jardín, bien puedo yo ahora ayudarte a hacer los deberes”
·      Muestre interés por lo que hace el niño y anímele: “Ya que tienes que ir a una reunión de los boyscouts esta noche, yo me ocupo de lavar los platos”
·      Comparta con el niño algunas tareas de tanto en tanto, como reconocimiento a sus esfuerzos: “La verdad es que ayer dejaste tu habitación limpísima: ¿qué te parece si te ayudo a limpiarla hoy?
En ocasiones las responsabilidades de los niños producirán cierta incomodidad a los adultos. Los niños necesitan que los adultos sean pacientes y tolerantes.
El aprendizaje de la responsabilidad
A los niños que no sean considerados responsables de sus actos les será más difícil aprender de sus experiencias. Enseñar a los niños a ser responsables no quiere decir enseñarles a sentirse culpables. Los que tengan sentido de la responsabilidad poseerán los medios, las actitudes y los recursos necesarios para valorar con eficacia las diferentes situaciones y decidir de forma consecuente para ellos y para los que se encuentran a su alrededor.
Uno de los aspectos básicos de la enseñanza de responsabilidad a los niños es la cuestión: “¿Quién es el responsable de acordarse de las cosas?” Los niños pueden saber hacer las cosas y desear agradar a los padres pero si no han tomado sobre sí la responsabilidad de acordarse, no pueden ser responsables. Hay algunos artificios que estimulan al niño a recordar, tretas que pueden abandonarse conforme el niño crece y va siendo capaz de asumir mayores responsabilidades:
1.         Escriba las cosas y colóquelas en lugar visible.
2.         No les recuerde las cosas a los niños una vez esté seguro de que le han escuchado y entendido. Recordar las cosas a los niños se convierte en una mala costumbre de la cual los niños pasan a depender.
3.         Establezca costumbres lo más regulares posible. Cuando las cosas ocurren de forma predecible y regular, se incrementa la capacidad de recordar de los niños.
4.         No le dé miedo castigar al niño que se “olvida”.
5.         Acuérdese de lo que usted ha dicho. Si los padres lo olvidan, están otorgando al niño, tácitamente, permiso para hacer lo mismo.
Una vez que a los niños se les ha asignado ciertas obligaciones, los padres no deben confundirles ni fomentar la irresponsabilidad volviéndose a hacer cargo de las tareas encomendadas. Los padres relevan a sus hijos de sus responsabilidades si…
 …les recuerdan las cosas cuando ellos “se olvidan”
 …lo hacen ellos mismos porque “es más sencillo”
 …subestiman la capacidad de los hijos.
 …aceptan que los niños se califiquen a sí mismos de incompetentes o irresponsables.
 … hacen cosas por sus hijos para que ellos les quieran o para que no les hieran en sus sentimientos.
 …creen que sólo los padres que trabajan duramente y hacen un montón de cosas por los hijos son “buenos” padres.
¿Cómo enseñar a los niños a ser responsables?
Para enseñar a los niños a ser responsables tiene que existir un programa claro de recompensas y alabanzas que ofrezca respuesta a su comportamiento (aspecto este al que hemos hecho referencia anteriormente). Por otro lado, el niño seguirá siendo irresponsable si la respuesta que obtiene es la crítica excesiva, la exposición al ridículo o a la vergüenza. Los niños a los que se recompensa por ser responsables van desarrollando gradualmente la conciencia de que la responsabilidad y los buenos sentimientos están relacionados; y, con el tiempo, disminuye su necesidad de recompensas externas.
Las siguientes pautas nos pueden ayudar a responder la pregunta planteada en este apartado:
1.         Desarrolle la sensación de poder del niño.
Cuando se tiene sensación de poder se poseen los recursos, oportunidades y capacidades necesarias para influir sobre las circunstancias de la propia vida. Enseñar a los niños a ser responsables incrementa su sensación de poder.
2.         Ayude a los niños a tomar decisiones.
Los niños que han aprendido a ser responsables toman mejores decisiones que los que no han aprendido a serlo. Podemos contribuir a aumentar la capacidad del niño para tomar decisiones si ayudamos a:
• Resolver los problemas que crea la necesidad de tomar una decisión.
• Buscar otras soluciones.
• Seleccionar una de las alternativas mediante la valoración de sus consecuencias.
• Valorar la eficacia de las decisiones por medio de una discusión posterior.
3.         Establezca normas y límites.
4.         Utilice tareas y obligaciones para crear responsabilidad.
Tareas y obligaciones son cosas concretas: se puede especificar cómo, cuándo y quién debe hacerlas. Esto ayuda a desarrollar la capacidad de organización y manejar los propios recursos.
5.         Sea coherente.
Es la mejor forma de indicar al niño que los adultos dicen las cosas en serio. Los adultos coherentes ayudan a los niños a sentirse seguros. Cuando no existen normas claras y evidentes, no hay manera de ser coherente.
6.         No sea arbitrario.
Ser arbitrario significa hacer algo diferente de lo que se había dicho o hacer algo sobre lo que no se había advertido. Para evitar ser arbitrarios debemos aclarar lo que queremos, comunicar estas expectativas de forma sencilla y directa, y concretar cuáles son las consecuencias esperables si el niño actúa en consonancia o no con esas expectativas.
7.         Dé recompensas por ser responsable.
Un niño es responsable si
 …realiza sus tareas normales sin que haya que recordárselo en todo momento.
 …puede razonar lo que hace.
 …no echa la culpa a los demás sistemáticamente.
 …es capaz de escoger entre diferentes alternativas.
 …puede jugar y trabajar a solas sin angustia.
 …puede tomar decisiones que difieran de las que otros toman en el grupo en que se mueve (amigos, pandilla, familia, etc.)
 …posee diferentes objetivos e intereses que pueden absorber su atención.
 …respeta y reconoce los límites impuestos por los padres sin discusiones inútiles o gratuitas.
 …puede concentrar su atención en tareas complicadas (dependiendo de su edad) durante cierto tiempo, sin llegar a situaciones de frustración.
 …lleva a cabo lo que dice que va a hacer.
 …reconoce sus errores.
Fuente
Escuela de Padres
MEC
Ministerio de Educación de España

La muerte en el aula

La muerte en el aula |

Visto en:

Nuevas tecnologías aplicadas a la educación | Educa con TIC.

 

La muerte en el aula

 

La muerte, como la vida, son parte esencial de nuestro paso por este mundo. Sin embargo, desde hace tiempo la muerte ha pasado a ser un tema tabú en nuestra sociedad occidental, que la esconde de la vida cotidiana.  Paradójicamente, la muerte está más presente que nunca en los medios de comunicación, eso sí, en forma de sucesos. En el artículo de hoy voy a mostrar algunos recursos para poder abordar la muerte en el aula, uno de los hechos incuestionables de la vida cuya comprensión es necesaria para poder vivir felices.

 

La muerte en el aula

 

¿Cuántas veces nos preguntamos a lo largo de nuestra vida por el sentido de la muerte? ¿Cuántas veces hemos vivido de cerca la muerte de un ser querido? Como orientador educativo, he tenido que enfrentarme en diversas ocasiones a muertes de familiares de alumnos, especialmente de padres. Estos acontecimientos son un reto para el profesorado, en general, porque no sabemos abordar educativamente este hecho. En ocasiones, encontré que las respuestas culturales habituales no eran suficientes para responder a las necesidades e inquietudes de los alumnos ya que la forma de vivir la muerte de los niños y adolescentes es totalmente distinta a la de los adultos. Por lo tanto, es necesario abordar la muerte desde una forma distinta a la que los adultos la abordamos. Desgraciadamente, muchas de las palabras de alivio que los adultos tenemos cuando fallece un ser querido no suelen funcionar con los alumnos, mucho menos cuando hablamos de niños. Bien sea por desconocimiento de qué es el duelo y cómo se afronta, bien sea por continuar tradiciones culturales, cuando acontece una muerte en el entorno educativo solemos salir del apuro si abordar de forma adecuada las implicaciones emocionales.

 

Algunos mitos sobre la muerte

 

Nos encontramos con muchos mitos sobre la muerte que dificultan que su comprensión y aceptación por parte de nuestros alumnos. En el libro de Poch y Herrero, La muerte y el duelo en el contexto educativo, podemos encontrar los siguientes mitos y los argumentos que los rebaten:

 

  • Los niños no se dan cuenta de lo que sucede tras una pérdida. Falso, ellos se dan cuenta de que algo ha sucedido y necesitan saber qué ha pasado.
  • Los niños y adolescentes no elaboran el duelo. Sí lo elaboran, por tanto es necesario trabajarlo con ellos.
  • Los niños y adolescentes no atribuyen significado a los acontecimientos. No sólo atribuyen significado sino que además necesitan hacerlo para integrarlo en su vida.
  • Los adultos debemos protegerles en la medida de lo posible del dolor y el sufrimiento, por lo que es mejor no incorporarles en los rituales. Les protegemos mejor si les incorporamos en los procesos familiares y les hacemos partícipes en la medida que su edad se adecúe a ellos.
  • No comprenden los rituales, por lo que es mejor que no asistan a ellos. Podemos ayudarles a comprender los rituales y permitir que participen en ellos en la medida de lo posible.

 

Por tanto, sabemos que para ellos la vivencia de la muerte es sumamente importante y es necesario que podamos contextualizar el hecho dentro de las situaciones de la vida. 

 

Pautas para trabajar en el aula

 

En el blog de la Fundación Mario Losantos del Campo encontramos algunas pautas muy interesantes para trabajar en el aula el tema de la muerte para que sea asumida como algo natural. Son éstas:

  • Organizar un taller de tarjetas de despedida en el día de Todos los Santos.
  • Celebrar Halloween eligiendo disfraces relacionados con la muerte y los muertos.
  • Explicar la caída de los dientes y lo que implica esa pérdida.
  • Analizar las estaciones a través de la caída de hojas, el crecimiento de las flores, la sequía estival, etc.
  • Trabajar el ciclo de la vida en los animales.
  • Hacer un análisis transcultural de la muerte.

Además, en las clases debemos abordar la muerte cuando ésta se presenta y afecta a nuestros alumnos. Cuando muere un familiar querido pero que no son los padres, los abuelos, es un momento ideal. Hablaremos del tema dejando que afloren las emociones de nuestros alumnos y las nuestras. Es necesario, crear un espacio emocional adecuado, solemne, que permita a todos expresarse con libertad, sin tapujos, sin censuras y permitir la manifestación espontánea del cariño o del afecto. Recuerdo el curso pasado cómo abrazaban los compañeros a uno de mis alumnos que había perdido a su madre y cómo llorábamos todos cuando hablaba de lo que había supuesto la pérdida.

El cine y la muerte

El cine es, tradicionalmente, un recurso excelente para trabajar el tema en el aula. La serie Polseres Bermelles, de Albert Espinosa, estrenada en Cataluña y posteriormente emitida como Pulseras rojas en Antena 3, ha sido un buen ejemplo de cómo abordar la enfermedad y la muerte sin alarmismos, desde el punto de vista de los adolescentes. Una serie excelente de la que os dejo la canción original.

Os dejo otras películas que considero útiles para trabajar en el aula, aunque estoy seguro de que muchos tenéis otros títulos en la cabeza:

La invención de Hugo
Dir.: Martin Scorsese

Hugo es un niño de 12 años que vive con su padre en París a principios del siglo pasado. El padre de Hugo es maestro relojero, pero muere en un incendio y el chico tendrá que sobrevivir entre los muros de una ajetreada estación de trenes sin que nadie conozca su existencia.

Mar adentro
Dir.: Alejandro Amenabar

Ramon lleva casi treinta años postrado en su cama desde que sufrió un accidente y su único deseo es que le ayuden a morir dignamente. Su mundo se ve alterado por la llegada de dos mujeres.

PLANTA 4ª
Dir.: Antonio Mercero

Un grupo de adolescentes conviven en un hospital donde luchan contra el cáncer que padecen. Conscientes de su enfermedad, lo afrontan con muchas ganas de vivir y un gran sentido del humor.

EL NIÑO QUE QUERÍA SER UN OSO
Dir.: Jannik Hastrup

Inspirado en un cuento clásico escandinavo, el filme cuenta la historia de una osa que ha perdido su cachorro y decide adoptar un bebé humano. El chico, educado en medio de la naturaleza, no conseguirá integrarse de nuevo a la sociedad.

Profesor Lazhar

Dir.: Philippe Falardeau

Bachir Lazhar, un humilde maestro de primaria de origen argelino de 55 años, es contratado en un colegio de Montreal para sustituir a un profesor que ha fallecido trágicamente. Allí en la escuela entrará entonces en contacto con un grupo de adolescentes que, dado el terrible suceso y la pérdida de su maestro anterior, están obsesionados por el misterio de la muerte

 

Podéis encontrar 101 películas educativas sobre el tema en el blog didáctica de la muerte.

Recursos útiles

Guías

Dos guías útiles y prácticas de la Fundación Mario Losantos del Campo:

– Guía Explícame qué ha pasado, para padres y profesores.

Guía para niños sobre el duelo.

– Revista Aula de Infantil. Reflexionemos sobre el tabú de la muerte. 2003. Excelente guía con actividades de aula.

 

Libros

 

Estos son mis libros de cabecera para trabajar el tema en los centros educativos. Los dos primeros, más teóricos, fundamentan la intervención educativa del duelo. Los dos segundos, más prácticos, siendo el de Baum para pequeños (3-7 años) y el de Kroen para niños y adolescentes. Ambos contienen actividades y estrategias para trabajar el tema en el aula.

 

KÜBLER-ROSS, Elisabeth; 40ª ed. La muerte:un amanecer.Barcelona: Luciérnaga, 2008. 119 p. ISBN 978-84-89957-94-7

POCH, Concepció. y HERRERO, Olga. La muerte y el duelo en el contexto educativo. Barcelona: Paidós, 2003. 207 p. ISBN 84-493-1401-1

BAUM, Heike. ¿Está la abuelita en el cielo? Cómo tratar la muerte y la tristeza. Barcelona: Oniro, 2003. 47 p. ISBN 84-9754-057-3

KROEN, William. Cómo ayudar a los niños a afrontar la pérdida de un ser querido. Barcelona: Oniro, 2002. 119p. ISBN 84-9754-004-2

Imagen: Snapshot of my soul bajo Licencia CC

Guías contra grroming (acoso sexual por internet)

Cómo evitar que los menores sufran grooming (acoso sexual por Internet)

06/11/2013

Internet puede entrañar riesgos para los jóvenes. Uno de ellos es el grooming, el acoso sobre un menor a través de la red con un objetivo sexual. Dales herramientas para que hagan un uso eficaz de Internet y eviten cualquier contacto con posibles acosadores.

¿Qué es el grooming?

El grooming es el conjunto de acciones que realiza una persona sobre un menor a través de las nuevas tecnologías con una finalidad sexual.

El objetivo puede ir desde la obtención de imágenes en situaciones sexuales hasta el intento de establecer un encuentro con el menor para abusar de él.

¿Quién puede sufrirlo?

Cualquier usuario de Internet puede sufrir acoso sexual, pero a más conocimiento sobre este tema y sobre cómo actuar mayor es la seguridad. Es importante concienciar a los menores sobre el riesgo que entraña compartir en Internet o enviar por móvil imágenes íntimas o comprometidas, ya que puede tener consecuencias no deseadas y dañinas y pueden llegar a difundirse entre los amigos, familiares, profesores, etc. y circular por Internet por mucho tiempo.

Tipos de acosadores:

  • Acosador directo. Participa en chats, foros y redes sociales para identificar a menores y establecer contacto. Cuando lo ha hecho, les realiza propuestas de “sexo virtual”, les pide imágenes o presiona para que conecten la cámara web.
  • Acosador oportunista. Elige a sus víctimas por las fotos con contenido sexual que encuentra a través de Internet y las convierte en su objeto de acoso. Realiza un fuerte chantaje sobre el menor, con la amenaza de difundir las imágenes o vídeos en la red o incluso con sus amigos y familiares.
  • Acosador específico. Su objetivo es obtener imágenes sexuales del menor y establecer contacto sexual con él. Se trata de un pedófilo que dedica tiempo a una primera fase de acercamiento, para ganarse progresivamente la confianza del menor.

Dado que los acosadores específicos son los más difíciles de identificar, a continuación se ofrece información sobre las fases que llevan a cabo para acosar a los menores (aunque hay que tener en cuenta que no todos los acosadores las siguen exactamente).

Fases del acoso:

  • Enganche: en esta primera fase el acosador hará preguntas sobre la edad y localización, e intentará conocer sus gustos para adaptarse a ellos y generar identificación (aportando información falsa sobre aficiones, edad, etc.). Su objetivo es ganarse la confianza del menor.
  • Fidelización: en esta fase el acosador querrá asegurarse que el menor quiere seguir hablando con él. Conversará sobre temas de interés de la víctima, intentará que ésta le hable de su situación familiar, relaciones… para convertirse en su “confidente”.
  • Seducción: el acosador utiliza toda la información para seducir y manipular. Aparecerá el sexo en las conversaciones, las fotos, la cámara web… Posiblemente enviará fotos de otros menores haciéndose pasar por ellos para provocar un sentimiento de culpa si el menor no hace lo mismo.
  • Acoso: el acosador ya dispone de información (gustos, preocupaciones, situación familiar, fotografías…) con la que chantajear, amenazar y manipular al menor para establecer una relación sexual (física o virtual).

El chantaje es común en todos los casos de acoso: cuando el acosador tenga imágenes comprometidas, amenazará y manipulará con su difusión para conseguir sus objetivos.

El Centro de Seguridad en Internet para los menores –integrado en el Safer Internet Program de la Comisión Europea-  ha creado la línea de ayuda “Que no te la den” para la prevención del acoso sexual de menores.

Consejos para prevenir el grooming

La organización PROTEGELES proporciona a las víctimas abogados y psicólogos para acompañarlas, ayudarlas y asesorarlas, y ha elaborado el siguiente decálogo de consejos para prevenir el grooming:

  1. Rechaza los mensajes de tipo sexual o pornográfico. Exige respeto.
  2. No debes publicar fotos tuyas o de tus amigos/as en sitios públicos.
  3. Utiliza perfiles privados en las redes sociales.
  4. Cuando subas una foto en tu red social asegúrate de que no tiene un componente sexual. Piensa si estás dispuesto/a a que esa foto pueda llegar a verla todo el mundo y para siempre.
  5. No aceptes en tu red social a personas que no hayas visto físicamente y a las que no conozcas bien. Si tienes 200, 300 o 500 amigos estás aceptando a personas que realmente no son amigos ni familiares tuyos.
  6. Respeta tus propios derechos y los de tus amigos/as. Tienes derecho a la privacidad de tus datos personales y de tu imagen: no los publiques ni hagas públicos los de otros.
  7. Mantén tu equipo seguro: utiliza programas para proteger tu ordenador contra el software malintencionado.
  8. Utiliza contraseñas realmente privadas y complejas. No incluyas en tus nicks e identificativos datos como tu edad, etc.
  9. Si se ha producido una situación de acoso guarda todas las pruebas que puedas: conversaciones, mensajes, capturas de pantalla…
  10. Si se ha producido una situación de acoso NO cedas ante el chantaje. Ponlo en conocimiento de tus padres, pide ayuda al Centro de Seguridad en Internet para los menores.

Referencia bibliográfica:

Que no te la den. Helpline para la prevención del grooming o acoso sexual”. Protegeles,2013. [acceso 15 de octubre de 2013].

Webs recomendadas

Manual

 
 

Guía de actuación contra el ciberacoso.  Padres y educadores

 
VV.AA.
 
Instituto Nacional de las Tecnologías de la Información. 

Ministerio de Industria, Energía y Turismo, 2013


 
Guía S.O.S contra el Grooming. Padres y educadores.
 
VV.AA.
 
Instituto Nacional de las Tecnologías de la Información. Ministerio de Industria, Energía y Turismo.