Rasgos del profesor que tiene éxito ante la indisciplina

1) Cuidar el ejemplo.
2) Explicar bien los contenidos de los temas (que los comprendan).
3) Mejorar el ethos del aula (que es una comunidad moral), para encarnar esto:
4) Que se vivan las virtudes humanas como una experiencia. La suma de lo anterior ocasionará
5) un procurar la excelencia de cada alumno.
6) Pero, si los profesores no lo proyectamos. Es decir: el docente es guía, modelo y mentor.
7) Establecer en positivo las normas y la disciplina moral.
8) Organizar un clima democrático-participativo, manteniendo las relaciones verticales.
9) Promover los valores mediante la enseñanza del currículo.
10) uso de procedimientosd, como el aprendizaje cooperativo, que no es incompatible con la enseñanza y aprendizaje en equipos.
11) Para esto el docente ha de tener conciencia de la teoría de la educación.
12) Insertar la reflexión moral, no sólo en tutorías.
13) Introducir en las actividades la manera de resolver conflictos.

Autoridad docente por calidad de las enseñanzas
ANÁLISIS ·SALVADOR PEIRÓ I GREGÒRI,  UNIVERSIDAD DE ALICANTE. GRUPO DE ESTUDIOS DE ACTUALIDAD

VALENCIA, 21.10.2009 -(LAS PROVINCIAS)
Por los datos que disponemos, las cifras de los comportamientos educacionales inadecuados se reflejan en la adolescencia, principalmente. No obstante, ya hay muchas preocupaciones de exabruptos en los niveles correspondientes al segundo ciclo de primaria y hechos raros en el primero de los ciclos. Así mismo, las manifestaciones de indisciplina e interrupciones ya se distribuyen por todos los cursos. Habrá, pues, que tomar el asunto por la edad más crítica, sin dejar de escribir propuestas que valgan para todas las edades.

Consideramos que la adolescencia sigue siendo un proceso en donde los cambios biológicos (su cuerpo adquiere su máximo exponente anatómico), psíquico (descubrimiento de la intimidad, fruto de complejas y sucesivas interacciones), socialización y emparejamientos (relaciones de pertenencia, de acuerdo o no con los mandatos socio familiares), introducción en el pensamiento abstracto (elabora unos cuantos valores y enjuicia todo sólo desde su perspectiva: egocentrismo), visión trascendente del mundo y la vida (religión, filosofía), caracterizan este periodo como una etapa singularmente crítica.

Ante la debilitación de la personalidad y de las costumbres, ¿qué hacer situados en una clase escolar con un grupo de hombretones y ellas, con dos o más años de madurez encima? Un psicólogo de la educación (Child, 1983) reflexiona sobre qué tipo de autoridad hay que ofrecer en las aulas de la ESO. ¿Deberíamos los docentes adolentizarnos o mantener los roles diferenciados? Sobre esto, en principio consideramos que la relación adulto-adolescente debe ser clara y con componentes explícitos, ya que los adultos a lo largo de la historia de la humanidad han socializado a las jóvenes generaciones a través de ese proceso los valores y las actitudes que se esperan de ellos. Hay que señalar que es correcto e incorrecto claramente.

Una relación educativa en donde los roles de docente y discente se diluyen o desconfiguran (permisividad o dejar-hacer) es una relación por lo menos irregular y ajena a la tarea que se encomienda al IES en una sociedad compleja como la nuestra. Es falsa la horizontalidad. La enseñanza comienza cuando el docente planifica los objetivos y prevé los medios para lograrlos. Sin embargo se concreta tanto en el aula, como en una excursión, o en un gimnasio, en cualquier momento y lugar, en que los alumnos realizan actividades y experiencias con la orientación del educador y con la finalidad de alcanzar los objetivos previamente fijados.

Además, se ha comprobado (Uhl, 1997) que la enseñanza permisiva es sólo apropiada para una minoría de alumnos. Se suele decir que el mejor modelo no es autoritario ni permisivo. ¿Qué significa esto? Se debe conocer que el centrado en la norfma, con su control y sanciones no es la única meta educativa, tan sólo es un límite que enseña lo que no está permitido, pero no invita a hacer más de lo mínimo. Podríamos decir que doma, pero no promueve el autocontrol pleno. No obstante, es mejor esto que el dejar-hacer.

Con el fin de generar un proceso responsabilizante, se recomienda, primero, recuperar el sentido de la responsabilidad. Esto no significa que sólo respondan de sus conductas, sino prevenirlas mediante la formación de su carácter en hábitos como puntualidad, obediencia, respeto, orden, laboriosidad (si existiera la palabra “estudiosidad”), etc. A la vez, mejorar las pantallas de la infracultura como serían lso esfuerzos por evitar factores sociopatológicos ( TV, videojuegos, ahigiénicos.). Por supuesto, parar el descenso del rendimiento de los alumnos (la lacra del fracaso escolar y la deserción de los estudiantes). Y, convergentemente con esto, cortar el auge de las interrupciones y la indisciplina, que es caldo de cultivo para que haya acoso y violencia en las aulas.

Un estudio (Castro, 2004) considera que es un error descansar sólo en un sistema basado en reglamento, faltas y sanciones, como medio para enseñar “para mañana la lección siguiente” del libro (instruccionismo). La razón es que las normas no suelen prevenir, sólo controlan. No obstante, como estamos, también, en un proceso de socialización, hay que conjugarlas con la instrucción y formación. Sería utópico, ucrónico y anormal pretender ser sociedad sin normas. Así no llegaríamos a ser autónomos. Lo que si se espera es que las suplementemos y las ordenemos dentro de lo que educativo.

El programa Arora, de1994, lo efectuó mediante los valores del proyecto educativo del centro. Para ello implicó a los padres, alumnos con responsabilidad para decidir, implicando también a otras instituciones. Pero, no se trataba de valores a modo de temas, familiarizaron la vida colegial mediante relaciones humanas; a la vez, concienciaron para que se denunciaran los hechos que atentaran contra la convivencia. Dentro de la mejora del contexto, señalaron la incidencia de la televisión y tenerla en cuenta globalmente.

Con el fin de concretar un tanto más la función docente, cientos de institiuciones educativas de USA (Lickona, T.; Berret, D.; Ryan, K. y otros) subrayan los rasgos del profesor que tiene éxito ante la indisciplina. 1) Cuidar el ejemplo. 2) Explicar bien los contenidos de los temas (que los comprendan). 3) Mejorar el ethos del aula (que es una comunidad moral), para encarnar esto: 4) Que se vivan las virtudes humanas como una experiencia. La suma de lo anterior ocasionará 5) un procurar la excelencia de cada alumno. 6) Pero, si los profesores no lo proyectamos [sic]. Es decir: el docente es guía, modelo y mentor. 7) Establecer en positivo las normas y la disciplina moral. 8) Organizar un clima democrático-participativo, manteniendo las relaciones verticales. 9) Promover los valores mediante la enseñanza del currículo. 10) uso de procedimientosd, como el aprendizaje cooperativo, que no es incompatible con la enseñanza y aprendizaje en equipos. 11) Para esto el docente ha de tener conciencia de la teoría de la educación. 12) Insertar la reflexión moral, no sólo en tutorías. 13) Introducir en las actividades la manera de resolver conflictos.

Por otra parte, sobre los problemas de convivencia, Wynne (1991) sintetiza lo antedicho definiendo una corercta cultura escolar. Esta se compone de un ethos exigente, más buena enseñanza, con un ejemplo positivo del profesor, mantener la disciplina, exigir rendimiento sin bajar el listón en los exámenes, la institución docente ha de abrirse siendo comunidad educativa, y establecer servicios que suplementen las tareas del centro docente. Al aplicar esto, se ha comprobado que las faltas injustificadas, vandalismo e indisciplinas no suceden (Sparks, 1991).
LP

* Salvador Peiró i Gregori es profesor titular de la Universidad de Alicante, Dpto. de Sociología y teoría de la Educación »www.dste.ua.es/profesorado/peiro/

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La autoridad del profesor 3

Lo que dije en en el primer post: !es el debate de moda!

Atención al comentario de un lector del diario “Público”:

Hace dos meses un alumno de mi hermano (es profesor de medias) le robó una PDA que usaba en el trabajo, confundiendola con una consola de juegos. Al nene lo trancaron, porque había una camara de seguridad. Sólo cuando vio las imágenes lo reconoció. Su mami vino con él y trató de justificar el robo porque según afirmaba ‘’su hijo pensaba que era una consola de juegos” !!!??? (¿que justificación es esa?). Cuando se le dijo que se le iba a expulsar por cierto periodo de tiempo, la madre afirmó que eso era inadmisible porque el robo se había perpetrado en el recreo, Y TECNICAMENTE NO ERAN HORAS LECTIVAS. Entonces mi hermano (que es más listo que el hambre) le dijo, que entonces lo que técnicamente correspondía era una denuncia en el cuartel de la policía nacional por hurto, con el video como prueba y la intervención de los servicios sociales. Así, de mala gana terminaron aceptando la expulsión del centro. Finalmente y como colofón se supo QUE EL PAPI YA LE HABIA COMPRADO EL CARGADOR DE LA PDA (la misma tarde del robo).

Seguro que el nene estará ahora jugando en casa, y su papi y mami diciéndole lo injusto que ha sido el mundo con él, y que él en el fondo tenía razón y que el cabrón de mi hermano no tenía motivos para ponerse así.

¿Que ley puede luchar contra esto?. Mientras sigamos criando una generación de niños mimados y consentidos a los que toleramos todos y disculpamos todas sus chorizadas, no hay nada que hacer. Mientras pensemos que nuestros hijos son unos colegas que vienen a dormir a casa y con los que compartimos la tele y el ADSL, y que la responsabilidad de su educación está en el estado, no hay nada que hacer.

Un lector de Público.es en los comentarios

Y la continuación de la historia:

Por: Ignacio Escolar sobre Estrategias oblicuas

La anécdota la cuenta un lector en la web de Público. Un alumno roba una agenda electrónica al profesor. Lo pillan gracias a una cámara de seguridad. La madre primero lo niega y después argumenta que “su hijo pensaba que era un videojuego”. Ante la amenaza de expulsión, la madre alega que, como el robo fue en el recreo, “no eran horas lectivas”. Como colofón y colmo, el profesor descubre que el padre de la criatura ya le había comprado un cargador para la agenda robada.

Antes de que se suban a repartir reglazos desde la tarima, como propone Esperanza Aguirre, les recomiendo leer un interesantísimo estudio sobre España y el informe PISA del catedrático de Sociología de la Complutense Julio Carabaña. El sociólogo explica con datos que, a pesar de lo que todo el mundo cree –porque así se repite a diario en las tertulias de la tele y de la radio–, los tres informes PISA no dejan en mal lugar a la educación española, que está en la media europea. “La prensa no aireó la proximidad de los resultados españoles a la media sino el orden de España entre los 31 países. Pero la proximidad entre los países es tan grande que el orden carece de importancia, se parece mucho a la llegada de un pelotón en una carrera ciclista”, escribe Carabaña.

Otra de las conclusiones del sociólogo, a partir de los datos de PISA, es que el factor que más influye en el nivel de cada alumno no es el modelo educativo, sus reformas o ni siquiera la inversión por estudiante, dentro de unos márgenes. Lo más determinante es el nivel sociocultural de sus padres. Y eso, en un país que salió de la pobreza hace apenas unas décadas, es algo que no se arregla de un día para otro.

Y esto no pasa sólo en los periódicos: gran parte de los blogs educativos y de docentes también se hacen eco. LBARROSO nos deja en sub log esta joya:

Cómo colocar la tarima para que surta efecto PDF Imprimir E-Mail
Escrito por lbarroso
sábado, 19 de septiembre de 2009
He estado dándole vueltas a cómo las tarimas pueden acabar con la indisciplina en las aulas. Tengo claro que representan un signo de autoridad, que suponen un barrera y un riesgo, para quienes como yo, vamos y venimos por los pasillos de aula para ver que están haciendo los chicos (me refiero a ver qué están haciendo en sus cuadernos 1, no en vista panorámica), o mientras deambulo si estoy explicando algo (soy de las que sube a la red cuando juega el partido).

Después de mucho pensar por fin he encontrado la solución para colocar las tarimas de modo que consigan que nadie se mueva de su sitio.

tarimas.png
Imagen manipulada de : Pedro X Molina

La autoridad del profesor 2

Julianus me ha dejado un comentario en el post sobre “la autoridad del profesor” que reproduzco aquí y al que doy respuesta en esta segunda parte de ese hilo:

JULIANUS DIJO:

Estamos listos, Aguirre abre el debate sobre la autoridad del profesor en las aulas; pero ¿ y la autoridad de los padres en las famílias?, y ¿ la autoridad de la policía en la calle?, no , ella va siempre a lo más fácil, demonizar a padres y alumnos es una insensatez; puede que algunos profesores hayan perdido su autoridad, quizá es que nunca la tuvieron, o a lo mejor se la quitaron sus ropios jefes de filas, es casi lo más seguro, pero esto no se resuelve con leyes blandas, el problema es consecuencia del propio sistema educativo que está totalmente viciado; por ahí es por donde hay que empezar

MI RESPUESTA:

Hola Julianus…

No creo que la causa del problema se único. Cómo apuntaba en mi post creo que el problema es global, de todda la sociedad. De una sociedad que en 30 años ha sufrido unos cambios estructurales tan rápidos que son difíciles de digerir, y por lo tanto de aceptar. Mucho menos de interiorizar: se crea, nos crean, nos creamos necesidades superfluas que sólo podemos satisfacer con jornadas laborales extenuantes, aunque sólo en parte. Por lo que nos vemos obligados a vivir en extrarradios que alargan más nuestra ya larga jornada laboral con el tiempo de desplazamientos de casa al trabajo.

Y eso conlleva que los centros educativos se convierten en “aparcamientos” de niños y jóvenes: aula matinal desde las 7:00, jornada intensiva de 9:00 a 14:00, comedor escolar (antes los que ofrecían este servicio al menos tenían cocina, ahora vienen en “catering”), actividades extraescolares hasta las 18:00,… y si la ciudad de residencia lo permite: más deporte, más idiomas, más música, más… y no sólo porque busquemos lo mejor para nuestros hijos, porque les queramos dar unas oportunidades que nosotros no tuvimos, que era el discurso de nuestros padres hacia nosotros, sino porque los padres no llegamos a casa hasta bien entrada la tarde, si no la noche…

El rato que compartimos con los hijos se centra solo en un ratito antes de la cena: ¿cómo vamos a discutir con ellos por no comerse el pescado, o vamos a repasar tareas y lecturas a las 21:00?

Y claro, aparecen los problemas de disciplina porque los chavales se sienten solos, sin control ninguno, ni nadie que se lo pueda poner. Pero también desorientados, perdidos.

Hace unos años apareció lo que algunos dimos en llamar “niños llave”: niños que con 4 ó 5 años ya llevaban la llave de casa colgada al cuello en una bonita cinta. Despertaban la admiración de los profes porque “eran muy maduros para su edad”, “porque se calentaban solitos el desayuno en el microhondas”, “porque se vestían y aseaban solos”. Esos mismos niños con 12 años y un retraso escolar más que evidente prefieren quedarse en casa, que en algunos casos está mejor equipada tecnológicamente que los colegios, o en la calle, con los mismos niños un poco más mayores que ya no entran por la puerta del instituto.

Llamas a las familias para intercambiar información y se sienten amenazadas; les quieres dar pautas y se ponene a la defensiva; les pides colaboración y te contestan que “ya se levantan a las 6:00 todos los días para ir a currar, y que no llegan a casa hasta las 21:00 para que no les falta de nada”.

No les falta razón.

¿Aún pensamos que el problema se reduce a profesores poco motivados y/o desautorizados? ¿a falta de medios y recursos? ¿a tener cinco leyes orgánicas de educación en 30 años por la ineficacia y egoismos de los partidos políticos que defienden sus intereses y no los del pueblo que dicen representar?

No… el problema es multivariable y global.

¿Y las soluciones?: compromiso de todas y cada una de las partes afectadas, un pacto político por la estabilidad del sistema educativo, aumento de recursos “útiles” en los centros y mayor estabilidad y formación de las plantillas docentes, y RESPETO: entre familias, alumnos, profesores… sin RESPETO, ¿CÓMO PUEDE HABER EDUCACIÓN?

La autoridad del profesor

Después de que la comunidad de madrid dote de la categoría de “autoridad” a los profesores se ha organizado un debate en todos los medios y en algunos blogs de docentes.

Yo dejo aquí algunos enlaces:

Antonio Orejudo en “Público”

J.A. Aunión en “El País”

ABC

José Antich en “La Vanguardia”

La razón

Manolo Saco en “20 minutos”

agencia EFE para “ADN”

Europapress para “El Mundo”

Las Provincias

La Verdad

Diario de Navarra

El periódico de Aragón

Cinco días

Libertad digital

RTVE

El comercio digital

Cope

La Mirada de Jokin

Podría poner muchos más… pero lo que está claro después de leer estos artículos y muchos más es que LA AUTORIDAD es un paso posterior al RESPETO.

Si un alumno no respeta a sus padres, difícilmente respetarán al profesor.

Si las familias no respetan a los profesores, ¿cómo los van a respetar sus hijos?

No creo que sea un problema de falta de medios ni de formación… si no de un cambio mucho más profundo que afecta a la sociedad en su conjunto.