Tutorias con adolescentes de protección

Tutorías con adolescentes de protección.


L. A. Suárez González

http://www.mpazm.es/TERA.pdf

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El ejemplo sueco

(publicado por Eduardo Robredo Zugasti en http://www.revolucionnaturalista.com/)

The Guardian, sobre la política educativa en Suecia:

Demandar que las escuelas musulmanas, judías y católicas dejen de enseñar sus propias religiones comos si fueran verdaderas, que es esencialmente la posición sueca, parece una tarea imposible para el gobierno británico. Pero también pienso que debe ser una tarea necesaria. Ciertamente es el único modo de descubrir si los padres de tales escuelas realmente quieren el “ethos” o las creencias pseudo-factuales.

Lo que persigue la legislación sueca no es eliminar la religión, sino impedir que sea enseñada como si fuera ciencia, bloqueando la penetración de la superstición y el misticismo pseudocientífico en las escuelas públicas o privadas bajo la cobertura de la “libertad religiosa”. Ésta es una ley radical y necesaria, incluso para creyentes. Pocos, en un contexto donde la “laicidad positiva” es políticamente correcta, se han atrevido a criticar la cobertura que dispensan muchos religiosos liberales o “moderados” a los fundamentalistas.

Andrew Brown considera que Gran Bretaña debería seguir el ejemplo sueco. Más difícil de imaginar es que una iniciativa semejante prospere en España, donde lo “progresista” en política religiosa ha llegado a identificarse no con el recorte, sino con la ampliación de privilegios religiosos.

El uso de Internet en niños y adolescentes

(publicado por EROSKI)

Usadas de forma adecuada, las nuevas tecnologías pueden mejorar los resultados escolares y las habilidades sociales de niños y adolescentes

En la Red como en la calle

La teoría de fondo es que la Red no es distinta de la calle, y ningún padre deja solos a sus hijos en una gran ciudad de buenas a primeras

La teoría de fondo es que la Red no es distinta de la calle. Y ningún padre deja solos a sus hijos en una gran ciudad de buenas a primeras. Lo normal es acompañarle y protegerle, hasta que tiene una edad en la que empieza a ser autosuficiente. Entonces, se le permite poco a poco ampliar sus espacios de independencia, al tiempo que se le proporcionan consejos útiles para evitar los posibles riesgos. Con Internet pasa lo mismo. Y las mejores armas para proteger a los niños en la Red son siempre la educación y la información. A tal efecto, ya hay numerosas herramientas para que los padres puedan tomar decisiones sobre los contenidos a los que acceden sus hijos.

Ahora bien, es cierto que en Internet no todos los padres están suficientemente preparados. El problema es que, como explica la psicóloga María José Mayorgas, “en general son los padres los que intentan adaptarse al ritmo de sus hijos”. Es la ventaja que tienen los “nativos digitales”, es decir los que ya han nacido inmersos en un mundo con ordenadores, móviles y videoconsolas.

Guste o no, los menores van muy por delante. Conocen todos los avances y los manejan con soltura. En comparación, la mayoría de los adultos hacen un uso bastante más limitado de lo que es la Red y de las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.

Un buen entorno de socialización

Por otro lado, la salud social de los nativos digitales parece estar en general más que garantizada. El estudio Cómo usan Internet los jóvenes: hábitos, riesgos y control parental”, codirigido por el profesor de la Universidad del País Vasco Carmelo Garitaonaindia, concluye que la actividad social de los adolescentes no termina en el colegio ni en las discotecas, sino que se prolonga en la Red. También el doctor Juan Alberto Estallo Martí, experto en psicología de las nuevas tecnologías, asegura que “Internet puede servir de ayuda a las personas con pocas habilidades sociales”.

Carmelo Garitaonaindía: “Los adolescentes valoran que sus padres se fíen de ellos y les parece normal la preocupación, el control y el interés”

Además, dicha actividad social se hace más intensa con las herramientas multimedia. Es decir, los jóvenes se comunican mejor gracias a Internet. En esto, las redes sociales como Facebook, MySpace o Tuenti tienen mucho ver. Garitaonaindia asegura que “los más jóvenes suelen entrar en el mundo digital a través de los padres o del hermano mayor, y luego la relación se invierte”. Es decir, ellos tienen que guiar posteriormente a sus mayores por un mundo que manejan mejor.

Por otro lado, los expertos aseguran que el control parental es bien recibido por los menores, que incluso lo agradecen como una muestra de interés por ellos. “En el estudio hemos constatado que los adolescentes valoran que sus padres se fíen de ellos y les parece normal la preocupación, el control y el interés de sus padres”, explica el profesor Garitaonaindia.

¿Qué pasa en El Congo? ¿Qué es el “coltán”?

Os dejo aquí una serie de artículos y entrevistas aparecidas en diferentes medios sobre la situación agónica y trágica que se vive en la República Democrática del Congo.

(Actualizo esta entrada el 16 de abril de 2009 con un artículo sobre la situación en GUINEA)

Cómo ya sabéis el conflicto de República Democrática del Congo se ha agudizado todavía más en la última semana. Respondiendo al objetivo de sensibilizar, difundir e incidir en la realidad de los países del África Negra os remito un artículo de UMOYA.

El artículo explica de una manera muy sencilla lo que está ocurriendo y hemos confirmado la información con nuestros contactos en destino y lo cierto es que las cifras del desastre se multiplican.

Estar informados es uno de los deberes que tenemos si queremos hacer de este mundo un mundo más justo y humano.

Gracias por vuestra atención y difundirlo lo más posible.

Patricia

¿A QUIÉN BENEFICIA LA NUEVA GUERRA EN EL CONGO?

Dos años después de celebradas unas elecciones libres, democráticas y trasparentes en la República Democrática del Congo (RDC), el pueblo congoleño de las provincias del este del país, Kivu-Norte y Kivu-Sur, sigue viviendo una pesadilla de violencia, inseguridad y violación permanente de los Derechos Humanos. Los asesinatos, violaciones, saqueos, batallas, huída de la población, resurgen de nuevo y se multiplican, alejándose así toda esperanza de restauración de la paz, condición necesaria para comenzar a mejorar las condiciones de vida de una población sumida por décadas en la pobreza y la inseguridad.

El artífice de tanto sufrimiento es Laurent Nkunda, tutsi congoleño, dirigente de la guerrilla que asola esta zona de la RDC. Nkunda y sus hombres están apoyados claramente por el gobierno de Ruanda que, a su vez sirve los intereses de grandes potencias del Norte (Estados Unidos, Reino Unido, Bélgica, Holanda).

Pero ¿por qué se interesan estas grandes potencias por el este de la RDC? La respuesta es evidente: En esa zona existen importantes minas de coltán, casiterita, diamantes, wolframita…, minerales que salen del país en camiones y helicópteros, vía Ruanda, y terminan en las manos de las multinacionales de occidente.

En estos últimos días la situación se ha agravado. Dos batallones ruandeses han penetrado en territorio congoleño. El lunes, 26 de octubre, un numeroso contingente del ejército ruandés atacó la base congoleña de Rumangabo quedando a las puertas de Goma, capital del Kivu-Norte; se teme una gran ofensiva bélica ruandesa, con devastadoras consecuencias para la población. La preparación de esta acción de Ruanda fue denunciada la semana anterior en la ONU por el presidente congoleño, Joseph Kabila, quien se reunió también con la Asociación de países del Cono Sur africano (SADC). Estos le prometieron ayuda en caso de una invasión de Ruanda.

Lo que hasta hace poco era sólo una sospecha o parecían hechos aislados, ha ido tomando cuerpo gracias a las numerosas denuncias de la sociedad civil: la MONUC, (Misión de la Organización de Naciones Unidas), con 17.000 cascos azules en la región, no está cumpliendo con los objetivos de su misión de paz y de protección a la población. Fuentes fidedignas sobre el terreno acusan a estas “fuerzas de paz” de trasladar soldados ruandeses en sus helicópteros, entregarles uniformes de la MONUC, permitir el paso de la frontera a militares ruandeses y trasladarlos a los lugares donde están las guerrillas de Nkunda; les acusan, de permanecer inactivos cuando atacan las guerrillas, de no dar su apoyo al ejército gubernamental cuando éste más lo necesita… Ante todo esto se comprende que la población se haya manifestado estos últimos días contra las fuerzas de la MONUC acusándolas de apoyar al enemigo y pidiéndoles que se marchen de la RDC. La misma Colette Braeckman, en un artículo aparecido el martes, 28 en “le soir.be”, escribe: “¿Para qué sirve esta misión que absorbe mil millones de dólares al año? Dos batallones suplementarios ¿mejorarían las cosas? ¿No habría que ir pensando, urgentemente, en un relevo de la MONUC por una fuerza europea de disuasión o, por lo menos, una fuerza policial compuesta por observadores neutrales y creíbles?…”

Esta situación no ha sido ajena a la reciente dimisión del Jefe de la MONUC, Gral. Vicente Díaz de Villegas y Herrerías, después de apenas dos meses en su cargo. Si bien el Gral. Villegas alegó motivos personales parecen cada vez más verosímiles las sospechas que relacionan esta dimisión con la incapacidad o falta de voluntad política de la MONUC para cumplir su mandato originario en el Kivu.

Deberíamos preguntarnos cómo es posible que esta Misión de Naciones Unidas, que pagamos entre todos, esté actuando siguiendo las directrices del todavía presidente de los EEUU. ¿No tendremos que arrepentirnos –demasiado tarde- de haber permitido esta nueva guerra de agresión y saqueo? Sin embargo, la prensa occidental se limita a informar de la crisis humanitaria silenciando el nombre y los motivos de los verdaderos agresores. Los políticos y la ONU expresan su “gran preocupación por el aumento de la violencia en el Este de la RDC” y luego miran hacia otro lado… seguramente hacia los tablones de la Bolsa o los Bancos en apuros. Lo que les ocurra al más de un millón de refugiados que ya se agolpan sin medios para sobrevivir les parece “lamentable”, pero siguen apoyando o no ponen obstáculos a Ruanda en su afán por anexionarse esa riquísima zona del Congo.

¿Qué le está pasando a la Comunidad Internacional ? ¿Cuántos muertos más serán necesarios para que actúe?

Federación de Comités de Solidaridad con África Negra

29 de octubre 2008


«Cada kilo de coltán que se extrae les cuesta la vida a dos niños»

ENTREVISTA · VÁZQUEZ FIGUEROA, Novelista, periodista y submarinista
Mueren víctimas de horribles desprendimientos de tierra
Sus pequeños cuerpos quedan allí enterrados
· A las empresas no les interesaba que se dijera eso, porque el problema ahí son los niños que trabajan como semiesclavos

MADRID 12 Nov 2008 (ABC)

-El coltán es el petróleo del siglo XXI. ¿Por qué medio mundo pelea por él en ese laboratorio infernal del Congo y en el otro medio asistimos impasibles a la catástrofe?

-Porque es un mineral mágico, el 80 por ciento del cual se encuentra allí, compuesto de columbita y tantalio, con una conductividad hasta 80 veces más que el cobre. Quien domine el coltán dominará el mundo, nuestras vidas y las comunicaciones: es básico, esencial, para móviles, ordenadores, videoconsolas, televisores, GPS de aviones, armas teledirigidas, satélites artificiales…

-Los niños, como en todo devenir de la Historia, son las víctimas de la lucha por el coltán, seres terriblemente explotados, de entre siete y diez años, y a los que se les «paga» con 25 céntimos de euro al día. ¿Estamos ante la esclavitud del siglo XXI?

-Cada kilo de coltán que se extrae les cuesta la vida a dos niños, a dos seres inocentes. Son datos terroríficos. El coltán lo extraen niños porque se encuentra en yacimientos a muy baja profundidad, y con sus pequeños cuerpos son los que caben mejor por los recovecos.

-Muchos de estos niños mueren víctimas de horribles desprendimientos de tierra.

-Y se quedan allí enterrados. Lo que no han querido las empresas que fabrican esos aparatos es que eso se supiera. Yo he vivido dos décadas en África y algo había oído. Hay fotos de esa barbaridad: niños semiesclavos respirando polvo mientras llueve a mares o se los lleva la riada. Eso es un infierno. Han llegado cientos de miles de refugiados y aquello es un desastre. Hace un año una empresa retrasó la salida de su videojuego porque no tenía suficiente coltán.

-¿Qué podemos hacer ante tan miserable explotación de menores?

-Yo me pregunto: ¿cómo en el siglo XXI toda nuestra tecnología depende de que haya un niño allí dando martillazos a una piedra y a un pedazo de tierra que se le viene encima? ¡Esto es de locos!

-¿Quién ha derribado el tabú?

-Se hablaba de guerra entre tutsis y hutus, pero los medios sí hablan ahora de la lucha por el coltán del Congo. Naciones Unidas siempre la ha reconocido.

-¿Esa crisis humana es ya carne?

-Todos recordamos a tutsis y hutus matándose a machetazos, no olvidamos las iglesias quemadas con toda la gente dentro, ni a los niños perseguidos, con los brazos y narices cercenados. 700.000 desplazados y ya casi cinco millones de muertos… ¡por el maldito coltán y porque tengamos una vida más cómoda!

-¿Qué futuro ve a la guerra del coltán?

-La experiencia no sirve para nada. ¿Quién iba a profetizar el desastre de la crisis que estamos padeciendo? Si alguien lo dice hace unos años se le habría tachado de loco, soñador, alucinado. -¿Por qué no paramos la guerra?

-Porque las grandes empresas y Gobiernos no quieren que se pare. Si se paraliza no se hace negocio con el coltán, lo sería para el Congo. Quien controle el coltán controlará nuestra vida.

-¿Y por qué le llaman guerra étnica cuando es una despiadada lucha por el coltán?

-Hace años que está esa guerra, que ya va para los cinco millones de muertos, según Naciones Unidas. Antes se mantenía como una especie de secreto. A las empresas no les interesaba que se dijera eso, ni a los fabricantes de todos los ordenadores y teléfonos móviles, porque el problema ahí son los niños que trabajan como semiesclavos, y mueren de fatiga y enterrados por esa tierra. Se meten en las minas, y si se les cae encima, allí los dejan muertos. Terrible.

-¿Hay algún rescoldo para la esperanza?

-Hay que buscar alternativas inmediatamente. El único mineral que podría hacerle la competencia al coltán es el paladium, pero es igual de caro o más, muy escaso, y las minas están en Rusia y en África. Hay una cosa que nos enseña la historia: cuando se depende de un solo producto viene la ruina.
ABC

Coltán, la riqueza maldita del Congo

EDUARDO S. MOLANO
19-10-2008 10:12:46

La ciudad de Bukavu, en la frontera entre el Congo y Ruanda, es como una vieja ex modelo a la que su adicción a la heroína le ha arrebatado su dignidad y sobrevive a base de recuerdos. Si a principios del siglo XX era considerada la ciudad más bella de África, ahora es sólo polvo y cenizas. Una decadencia absoluta que contrasta con su actual papel como principal centro de distribución mundial del coltán.

Asentada a orillas del lago Kivu, la panorámica de la ciudad podría evocar una pintoresca villa de los Alpes suizos. Sus casas, decoradas en estilo art decó, evocan el recuerdo de una gloria pasada. Pero, en cuanto uno se adentra en sus calles, el espejismo se desvanece. La primera sensación que se percibe al adentrarse en las entrañas de la ciudad es que el tiempo se ha detenido en la más absoluta tristeza. Con una población de casi 200.000 personas, aquí no es nada fácil encontrar la risueña alegría que reina en otras ciudades de África como Kampala o Luanda.

«En Bukavu sólo es posible sobrevivir si renuncias a sonreír», señala Claude Ndong, taxista. Una sorprendente realidad, porque en el Congo se encuentran un 80% de las reservas de coltán, un preciado mineral estratégico empleado en ordenadores y teléfonos móviles. Un negocio millonario que, de hecho, ya ha servido para financiar a más de un bando en la segunda guerra del Congo. Un gran negocio que, en su faceta más sombría, ha planteado dilemas morales parecidos a los suscitados por los diamantes de guerra. Lo que no se entiende, desde luego, es este decadente aspecto del centro financiero de Bukavu.

Olive Depot, la principal distribuidora de coltán del mundo, es fiel reflejo de esta contradicción. Sus pequeños dos pisos de oficinas se parecen más al supermercado del barrio que a un presunto Wall Street del coltán. Sólo las barreras de espino que rodean a esta compañía belga y sus guardias de seguridad -en proporción de dos a uno con respecto a sus trabajadores- nos recuerdan el comercio millonario que representa.

Músculos y puntualidad

A la entrada, nos sorprende la esquiva respuesta de «Madame» Mapendu, directora comercial de la empresa: «Desde hace 5 años no exportamos ese mineral, ahora nos dedicamos a la bauxita». Parece que no tiene ganas de hablarnos del coltán. Pero, como hasta en el infierno los dólares compran milagros, uno de sus capataces accede a enseñarnos las instalaciones apenas se cierran las puertas de su despacho.

La política para la selección del personal de Olive Depot no puede resultar más mundana: músculos y puntualidad. Al amanecer, decenas de jóvenes se agolpan para obtener un contrato laboral con fecha de caducidad de un solo día. No parece gran cosa. Pero sólo lo conseguirán media docena, y sus esfuerzos serán recompensados con apenas un dólar de premio. Descalzos y en las más miserables condiciones higiénicas, cada uno de ellos separa el coltán del resto de metales mientras el polvo se acumula en sus caras. Un martilleo acompasado en el que ningún miembro de esta elegíaca orquesta emite la menor queja. El capataz sonríe ante la escena. «Estos son mis chicos». Nadie le devuelve la sonrisa. Sólo su camisa vale más que el sueldo de un mes de todos ellos juntos. Y con tan «discreta» vestimenta ya extraña menos su defensa a ultranza de Olive Depot.

«Se dicen tantas mentiras de nuestro trabajo -señala-. Nosotros sólo somos una compañía intermediaria para que ustedes, los europeos, puedan disfrutar de las comodidades de nuestro tiempo». La mayor parte del coltán que se distribuye desde aquí procede de las minas de Mushangi, situadas a apenas 90 kilómetros de Bukavu, donde decenas de menores trabajan en condiciones de esclavitud.

Comentamos la penosa situación de esos chiquillos al capataz, quien intenta convencernos de que todo lo hacen por nuestro bien: «Si nosotros renunciamos a utilizar niños para extraer el mineral, ustedes deberán renunciar a sus teléfonos móviles y computadoras. El precio del progreso siempre fue alto».

La conexión china

No menos inquietante es la visita que hacemos a continuación a Jianya Metal Technology (JMT), otra compañía intermediaria, con sede oficial en la ciudad china de Guangzhou. A la entrada de un pequeño chalé fortificado que sirve de centro de operaciones nos recibe Mister Dang Hui, jefe de proyectos de la empresa, quien dice no haber salido a la calle en dos meses por «miedo a ser secuestrado». Sus dos guardaespaldas se encargan de proporcionarle lo necesario para mantenerle con vida en esta jaula de oro improvisada.

«JMT es una gran compañía -asegura este ciudadano asiático que roza la cuarentena-. Cada semana compramos 20 toneladas de coltán a 9 dólares el kilo y los vendemos a Europa a 48». Unas cifras espléndidas que contrastan con los apenas 100 dólares al mes que percibe su encargado congoleño, Jacques Baraka. «He visto a muchos amigos morir en las minas. El mío es el único trabajo digno que uno puede hacer en Bukavu», se disculpa Baraka.

Una relajada política aduanera en la que la ilegalidad está a la orden del día permite que decenas de camiones cargados con coltán viajen cada mañana desde Bukavu a la vecina Ruanda sin ningún control. Después, buena parte del coltán <MC1>exportado desde Olive Depot y JMT va a parar a Bélgica como primer destino.

Como explica Muhindo Kulwamurhonyi, director de exportaciones de Muyeye Byaboshi, tercera gran compañía del sector: «Nuestra misión es enviar cada día camiones al aeropuerto de Kigali. Lo que Bélgica haga después con esa mercancía es algo que debe investigar la Unión Europea».

Al otro lado de las alambradas de espino de estas empresas, de sus intrincados negocios y sus varias corruptelas, en las entrañas de Bukavu sobrevive toda una generación de jóvenes cuya vida ha sido arruinada por el coltán. «Durante años estuve en la mina, y era como un infierno en vida», nos cuenta Patrick, un muchacho de 19 años que sueña con estudiar informática, pero que tampoco descarta volver a la mina ya que «es la única oportunidad para los que nacimos en una ciudad de perdedores».

Inversores extranjeros y esclavizados trabajadores locales para un negocio que, como lamenta Patrick, ha sumergido a la ciudad en la miseria. «Tuvimos todos los ases en la mano, y perdimos la partida ¿Futuro? En Bukavu no hay futuro. Nuestras esperanzas hace años que se las llevó el Coltan»

El Descontrol no se soluciona con más Control

(publicado por DANIEL MARTINEZ ZAMPA en www.mediacioneducativa.com.ar)

El descontrol no se soluciona sólo con más control

ANÁLISIS· DANIEL MARTINEZ ZAMPA, Abogado y Mediador- Mag. en Adm. y Res. De conflictos.

RESISTENCIA (Chaco), Argentina- Noviembre de 2008 (ww.mediacioneducativa.com.ar)
A diario vemos signos del descontrol que existe en los diferentes ámbitos de la sociedad.
Vemos descontrol en el tránsito, en las salidas de los jóvenes, en los lugares de trabajo, en la falta de respeto de las normas elementales que son necesarias para la convivencia.

Discépolo de manera genial en Cambalache describió la sociedad actual:  ”Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador. ¡Todo es igual, nada es mejor,lo mismo un burro que un gran profesor!… Siglo veinte, cambalache, problemático y febril, el que no llora no mama y el que no roba es un gil…”

Frente a este “cambalache” en el que estamos inmersos la única respuesta parece ser “aumentar los controles”.

Es así que, en las calles de nuestras ciudades proliferan los llamados lomos de burro en cada esquina para “obligar” a los conductores a disminuir la velocidad o periódicamente se realizan operativos para controlar a quienes no respetan los semáforos, en especial los ciclistas. “Operativos” que duran unos días y luego todo vuelve a la “normalidad”.

En otras esferas se busca controlar a los jóvenes, en particular los fines de semana.
También , cuando ocurren hechos de violencia se aumentan los controles con presencia policial en ciertos sectores , se reclama “bajar la edad de la imputabilidad”, se prometen políticas de “tolerancia cero”, etc., etc..

En algunas oficinas públicas se establecen mecanismos para “controlar” el horario de entrada y salida, sin importar qué se hace “durante” el horario de trabajo, si ese tiempo se dedicó efectivamente a desempeñar alguna tarea o a “navegar” por Internet , leer el diario o destinarlo a la “compra-venta” de los más variados productos.

”En las instituciones educativas también se reclaman más controles hacia los alumnos, docentes, etc.
Pareciera ser que la UNICA respuesta que tiene el sistema ante el “descontrol que existe es aumentar los “controles” , sin ver esta realidad “descontrolada” como un síntoma de algo más profundo. Es como creer que combatiendo la fiebre se combate la enfermedad.

Detrás del control subyace la concepción de ver al otro como “sospechoso” o “incapaz de autogobernarse”.

Vemos que estos “controles” muchas veces no se realizan por convicción sino por el impacto que el tema tiene en la opinión pública, basta el ejemplo de los controles policiales en ciertos sectores mientras que en otros, por acción u omisión aún la ley no puede ser cumplida, incluso quienes tienen la obligación de hacerla cumplir como los jueces o fiscales quedan impotentes por falta de apoyo. Los medios de comunicación nos dan diarios ejemplos de ello.

Los controles son necesarios, ahora, cuando estos son la UNICA respuesta del sistema, lleva a una espiral de requerir cada vez más controles, hasta que llegamos a un punto que nos preguntamos ¿Hasta cuándo se pueden sostener los controles? ¿Quién “controla” al que controla?

En la sociedad de hoy se hallan en crisis las instituciones que representan la autoridad, desde la familia, la escuela hasta la justicia. En lugar de preguntarnos por los motivos de esta crisis sólo se respondemos aumentando los controles sin hacer nada por “educar para la libertad y la responsabilidad”.Nos quedamos en el “sintoma” sin ver las causas.

En ocasiones el mismo mecanismo de control genera una espiral que lleva a la escalada de violencia y requerir “mayores”• controles.

Para ello se lanzan “operativos”, “planes”, “programas”, etc, etc… que prometen “erradicar” determinada problemática, pero sólo se centran en generar mayores “controles”.que dan la sensación que “algo” se está haciendo. “Controles” que duran un tiempo mientras se pueden sostener o hasta que la gente encuentra la forma de evadirlos.

El control no debe ser la única respuesta frente al descontrol , debe trabajarse en forma paralela en los espacios para que los sujetos vuelvan a asumir el protagonismo, con la participación y el compromiso ciudadano. Requerimos volver a creer en la capacidad de las personas para ser constructoras de su propio destino en el marco del respeto a los demás y la convivencia.

Debemos  “Educar para la libertad” como lo sostenía Paulo Freire, y ello implica perder el miedo a ser libres. Este miedo a la libertad- sostiene Freire- se encuentra tanto en opresores como en oprimidos, aunque mientras para los oprimidos significa el miedo a asumirla, para los opresores significa el miedo a perder la libertad de oprimir. Aumentar los controles también es una forma de construir una falsa autoridad.

Educando para la libertad lograremos que el descontrol se encamine hacia una sociedad donde la regla pase a ser el cumplimiento de la norma y podamos cambiar esta sociedad de hoy que Discépolo describió en Cambalache.

Esto requiere dejar de buscar •culpables y pensar en la responsabilidad de cada uno de nosotros como miembros de la sociedad, y del ESTADO, generando políticas públicas activas que promuevan la construcción de consensos y la real participación ciudadana. Parte esencial de esas políticas deben partir desde la Educación.

Pero debemos “educar” desde el ejemplo y no desde el discurso. Nuestros jóvenes manifiestan su hartazgo sobre el doble discurso de los adultos.

Si bien estas políticas pueden no tener “rédito” político inmediato, se hace necesario que, de una vez por todas se tome la decisión de trabajar en serio, terminado con los “parches” que a diario vemos a los que se recurre como manotazo de ahogado para demostrar que “algo se está haciendo” ante una realidad que cada día se presenta más compleja.

DANIEL MARTINEZ ZAMPA
www.mediacioneducativa.com.ar
info@mediacioneducativa.com.ar

Equipo Interdisciplinario Capacitador
en Mediación Educativa – E.I.Ca.M.E
CENTRO DE ABORDAJE DE LOS CONFLICTOS
Avenida Italia 745
3500 – Resistencia
Chaco – Argentina

Manual de intervención psicosocial con menores inmigrantes

Manual de intervención psicosocial con menores inmigrantes. A. Martínez Soriano, A. Sanahuja Morales, V. Santonja Pérez.
Cuadernos de investigación, nº 1, 2007

http://www.cop-cv.org/db/docu/Cuaderno_1.pdf

20N: Derechos del Niñ@

El próximo 20 de noviembre se celebra el Día Internacional de los Derechos del Niño en memoria de la firma de La Convención de los Derechos del Niño.

Esta Convención es un conjunto de normas acordadas que deben respetar todos los países que la firmaron y ratificaron. Fue adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989.

En este vídeo, se enumeran los Derechos del Niño


Aquí os dejo algunos de los derechos del niño que han sido reconocidos en forma creciente: