Violencia machista entre adolescentes

‘La historia de Pepe y Pepa’ sirve para detectar la violencia machista entre adolescentes

“Es habitual ver miradas y codazos mientras la cuento, porque siempre hay aludidos”, cuenta su autora

 

Carmen Ruiz Repullo es una socióloga cordobesa que ha trabajado para el Instituto de la Mujer de Andalucía e impartiendo charlas sobre la violencia de género en los jóvenes. En ellas utiliza un cuento llamado La historia de Pepe y Pepa, con el que intenta ayudar a los adolescentes a detectar posibles situaciones de maltrato al verse reflejados en ellas. Un vídeo en el que Ruiz cuenta la historia, publicado el pasado 14 de noviembre en Facebook, ha superado el millón de reproducciones en menos de dos semanas.

En La historia de Pepe y Pepa [puedes leer la versión escrita al completo abajo], la socióloga representa la violencia de género en una escalera en la que los dos protagonistas, adolescentes que acaban de comenzar una relación, van subiendo peldaños. En cada escalón, Pepe controla un poco más a Pepa. “Llevo utilizando esta historia más de quince años y está basada en hechos reales, en lo que las jóvenes me cuentan en las charlas y talleres”, explica Ruiz por teléfono a Verne. “En algunos casos el orden de los peldaños varía, y cada año, por desgracia, hay que actualizarla porque hay más escalones”.

En el primer peldaño, Pepa se aleja de sus amistades para ver más a Pepe porque este le dice cosas como que “parece que salimos con los demás, y yo quiero estar contigo a solas, cuenta Ruiz en el vídeo”. En el segundo, llega el control telefónico –”‘si quieres estar conmigo, te quitas de estos grupos de WhatsApp, que hay mucho tonteo y muchos nenes”–. Después, los escalones ascienden hacia el abandono de aficiones, el control de redes sociales y la forma de vestir…

En los siguientes peldaños, Pepa cambia incluso su forma de ser porque a Pepe no le gusta:

Pepa cada vez está más triste, se junta menos con sus amistades. Un día va andando con Pepe y están todas las amistades tomando algo en la plaza. Sus amigas empiezan a gritarle y saludarla Pepa también las saluda y ve que Pepe no se acerca. Se pregunta: “¿Se ha rallado?”. Y le dice a las amigas: “Oye, no me voy a parar que a este le pasa algo y no se ha acercado, tendrá prisa o lo que sea”. […] Él le contesta: “Es que parecéis gilipollas cuando os ponéis así”. Pues la próxima vez que Pepa vea a sus amigas no las va a saludar de la misma manera”.

Finalmente, Pepa deja de hacer cosas que le apetecerían solo porque teme que a Pepe no le gusten. Un simple “tú verás” es suficiente para que se eche atrás. En el sexo, al contrario: hace cosas que no quiere hacer solo porque él la chantajea. “Si me quisieras, lo harías. ¿Pepa lo hace? Sí”.

Ruiz lleva años utilizando este cuento en sus charlas y ponencias, aunque este vídeo en concreto se grabó en 2015. Es el fragmento de una ponencia titulada “Graduando violencias cotidianas. La construcción social de las relaciones amorosas y sexuales en la adolescencia”, impartida en el Centro de Profesorado de Orcera, en Jaén. En Youtube puede verse al completo:

El efecto de La historia de Pepe y Pepa en los jóvenes

Según cuenta Ruiz, siempre hay aludidos cuando cuenta la historia a jóvenes. “Hoy mismo lo he contado en un taller en Burlada (Navarra), y tres chicas han reconocido ser Pepas“, explica. “Es habitual ver miradas y codazos mientras la cuento, porque siempre hay aludidos”.

Para la socióloga, los jóvenes solo suelen asocian violencia de género con golpear, y agresión sexual con violar. “¿Qué tenemos que hacer en la labor docente, que es fundamental?”, se pregunta en el vídeo.  “Visibilizar la base, porque esto se llama violencia de género desde el primer escalón”.

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Escalera cíclica de la violencia de género en los adolescentes, del estudio ‘Voces tras los datos: una mirada cualitativa a la violencia de género en adolescentes’, de Carmen Ruiz Repullo y el Instituto Andaluz de la Mujer. Haz clic en la imagen para ampliar

En el vídeo, Ruiz utiliza otra historia además de la de Pepe y Pepa: la del experimento de la rana. La utiliza para explicar a los jóvenes el victing blaming (culpabilizar a la víctima), cuando le dicen que “la tonta es Pepa”, por subir los escalones. Es sencilla: se intenta meter a una rana viva en una olla de agua muy caliente, el animal huirá al instante. Si se mete con el agua a temperatura ambiente y se calienta poco a poco, la rana estará demasiado débil para huir cuando el agua vaya a hervir. “Aquí hay que apoyar a Pepa y poner la mano para que salte”, afirma la socióloga. “O agarrarla, y sacarla”.

Además de en vídeo y en Charlas, Ruiz también ha dejado por escrito La historia de Pepa y Pepe: está incluido en su estudio Voces tras los datos, una mirada cualitativa a la violencia de género en adolescentes, publicado por el Instituto de la Mujer de Andalucía. Puedes leerlo al completo a continuación:

La historia de Pepe y Pepa

Carmen Ruiz

Pepa y Pepe son una pareja de dieciséis años que lleva dos semanas saliendo. Se han conocido a través de un grupo de whatsapp de amistades comunes. Tanto ella como él están estudiando y por ahora se ven los fines de semana pero mantienen contacto por el móvil. Pepe le manda cada vez más whatsapp a Pepa, pero estos mensajes son cada vez menos amorosos y más controladores: “¿dónde estás?, ¿qué haces?, ¿con quién estás?, ¿a qué hora nos vemos?”. Una amiga de Pepa le dice que Pepe está muy pesado pero Pepa piensa que es porque la quiere y está muy pendiente de ella. Un día Pepe se enfada con Pepa porque dice que no le contesta los whatsapp en el momento estando ella en línea, le dice que él sí que está pendiente de ella pero que ella no, que si es porque está hablando con otros chicos o es porque ya no lo quiere. Pepa le dice que eso es mentira y que ella lo quiere mucho, así que desde ese momento no tarda en contestarle a sus mensajes para demostrarle su amor.

Otro día estando en el parque Pepe le dice que le preste un momento su móvil para ver una cosa en instagram. Cuando está mirando el móvil le llega a Pepa un whatsapp de un grupo de amistades del instituto y es un chico. Pepe se molesta y comienza a invadirla a preguntas sobre el chico y sobre su amor hacia él. Pepa le dice que ella lo quiere y no está tonteando con nadie, Pepe no la cree mucho y le dice que si es así que se borre de ese grupo de whatsapp y de otros donde estén chicos. Pepa para demostrarle que no le es infiel acepta y se borra de estos grupos. Como cada día se ven más, Pepe conoce más aspectos de Pepa, aunque aún no le ha dado sus contraseñas de las redes sociales y él desconfía de ella. Una tarde le dice que se las de pero Pepa se niega, él le dice que eso es porque le oculta algo y está hablando con chicos. Pepa para demostrarle que no le engaña le dice: “tómalas para que veas que no te oculto nada”. Pepe en su casa entra con la contraseña de Pepa en sus perfiles sociales y comienza a analizar sus movimientos. Ve que Pepa tiene fotos con amigos que a él no le gustan y que sigue en las redes sociales a muchos chicos, así que comienza a quitar fotos y amistades a Pepa. Ella en un primer momento se enfada pero él le dice que si sigue a estos chicos es porque quiere algo con ellos, así que de nuevo para demostrarle su amor acepta la imposición de Pepe.

A la semana siguiente es el cumpleaños de Pepa y se va de cena con Pepe. Ese día se pone un vestido corto que le han regalado, pero Pepe al verla le dice que la van a mirar todos los chicos y que a él eso no le gusta, que si se lo ha puesto para provocar. Pepa le dice que no, pero él se tira toda la noche enfadado y distante con ella. Esa misma semana cuando quedan después del instituto Pepa lleva puestas unas mallas negras y él le comenta que se le marca todo y que se nota lo que lleva debajo, que no le gusta que se las ponga, así que ella deja de ponerse las mallas.

Un sábado, Pepa sale a comprarse ropa con su familia. Pepe le dice que estando con él no se ponga pantalones cortos de los que se ve el cachete del culo, ella dice que están de moda y le gustan, pero él insiste en que no se los compre. Cuando llega la tarde Pepe le pide que se haga una foto con lo que se va a poner para verla, para comprobar si al final se ha comprado el pantalón corto. Ella le manda una foto con un vaquero y él le dice que le encanta, así que Pepa se lo pone para quedar con él. A partir de este momento Pepe comienza a prohibir a Pepa determinadas prendas de ropa, pero ella piensa que es porque la quiere mucho y no quiere que ningún chico la mire. Y sube el PRIMER ESCALÓN de control.

Un viernes Pepe le manda un whatsapp a Pepa después de comer para preguntarle qué van a hacer el fin de semana. Pepa le dice que sus amigas han quedado sobre las ocho de la tarde para tomar algo. Pepe le dice que a él no le apetece mucho el plan, además hay una amiga suya, Paula, que no lo mira bien y él se siente incómodo. Piensa que Paula le mete ideas en la cabeza a Pepa para que no siga con él. Pepa insiste en quedar con su gente pero Pepe le pide insistentemente quedar los dos solos y así conocerse mejor. Además, a Pepe no le gusta mucho que Pepa vaya sola con sus amigas ya que éstas no tienen pareja y según él, tontean con todos los chicos y eso no le gusta. Pepa después de mucha insistencia acepta y manda un whatsapp al grupo de amistades para decirles que hoy no sale con ellas, que se va con Pepe. La pareja cada vez está más aislada y Pepa lleva tiempo sin quedar con sus amistades, sólo queda con Pepe y va dos días a la semana a inglés, los martes y los jueves.

Un martes él la llama a las 16.30 para decirle qué está haciendo y ella le dice que preparando la mochila para ir a inglés. Pepe le dice que está aburrido y que no sabe qué hacer, ella le dice que si quiere la puede acompañar a inglés y así entretenerse un rato, él acepta y se va para su casa. Van caminando para la academia de inglés y cuando llegan Pepe le dice que quiere hablar con ella, le comenta que él está muy enamorado y que no quiere sufrir, que ve que ella está menos y que no está poniendo en la relación lo mismo que él. Pepa le comenta que ella está muy enamorada y que no sabe a qué vienen sus dudas, que ella se lo demuestra día a día. Pepe insiste y Pepa sigue convenciéndolo de su amor. Cuando mira la hora ya es tarde por lo que decide faltar ese día a inglés. Pepe se aburre todos los martes y jueves por lo que acompaña a Pepa a inglés para verla un rato. Un jueves le dice que se ha peleado con su mejor amigo y que no le deje solo, que no entre a inglés, así que Pepa se queda con él. A las dos semanas le vuelve a comentar que quiere comprarse una chaqueta y no quiere ir sólo y que si puede ir con él, así que de nuevo falta otro día a inglés. Las faltas continuas de ella a la academia hacen que suspenda el examen del trimestre, Pepa está agobiada porque cree que no va a poder sacar el título, así que se borra de inglés y queda todos los martes y jueves con Pepe. Así Pepa sube el SEGUNDO ESCALÓN, aislándose de sus amistades y de sus hobbies.

Este año es el viaje fin de curso de Pepa y se van a Italia de crucero todas las clases de 1º de Bachillerato. En el instituto ya comienzan los preparativos y le dicen a Pepa que si cuentan con ella. Esa tarde Pepa se lo comenta a él pensando que no le importaría, pero Pepe le dice: “Tú verás lo que haces”. Pepa no entiende bien la respuesta pero sabe que ir al viaje le va a traer consecuencias negativas para la relación, así que decide no ir y poner excusas a sus amistades tales como: “Italia está muy lejos”, “en los cruceros me mareo”, “me pilla muy mal la fecha”… Pepe consigue que todo su ocio sea él. Los enfados de Pepe hacia ella cada vez son más comunes, Pepa intenta hacerle ver que no se comporta bien con ella, pero él le echa la culpa de todo lo que le pasa y Pepa sube el TERCER ESCALÓN.

Pepa y Pepe ya llevan cuatro meses de relación y él desde hace tiempo le pide a ella practicar relaciones sexuales. Pepa siempre ha tenido mucho miedo a un embarazo, así que le pedía a él posponer este tema. Aunque ya han realizado algunas prácticas sexuales, Pepe está cansado de lo mismo y quiere hacer más cosas. Un sábado le dice que sus padres se han ido y que si le apetece ver una película en su casa, ella le dice que vale y se ven allí por la tarde. Cuando están en el sofá Pepe comienza a tocar a Pepa y ella le dice que pare, él para un poco pero al rato comienza de nuevo. A ella le incomoda la situación y le para todo el tiempo hasta que Pepe acaba enfadándose y se levanta del sofá muy enojado. Pepa va detrás y le dice que no se enfade, él le dice que ya hace mucho que están y que si lo quisiera se lo demostraría. Ella se siente acorralada y no sabe qué hacer, no está segura pero para contentar a Pepe acepta mantener relaciones sexuales, subiendo el CUARTO ESCALÓN.

A finales de verano Pepa y Pepe van paseando por su ciudad y escuchan una voz de las ami gas de ella que están tomando algo en una cafetería. Pepa se va para allá corriendo porque hace mucho que no las veía, así que comienza a saludarlas de forma muy efusiva. Cuando termina ve que él no se ha acercado ni para saludar, así que le dice a sus amigas que se tiene que ir y que ya se verán otro día. Cuando se reúne de nuevo con él, Pepe le dice que se comporta como una tonta, que parece una gilipollas cuando está con sus amigas y que no lasoporta en esa actitud. Pepa se siente mal, no vuelve a saludar de la misma manera a sus amistades y sube el QUINTO ESCALÓN.

Pepe cada vez que está con Pepa se enfada o se pelea por algo que ella hace o dice y que a él no le gusta. Un día Pepa, cansada de sus enfados le dice que ya no puede más y que tienen que hablar. Pepe se pone muy alterado y comienza a pegar patadas a un banco del parque. Ella se asusta e intenta calmarlo pero Pepe comienza a insultarla de nuevo y se va para su casa. A la semana siguiente Pepa se acerca a casa de Pepe para ver como está, no le ha contestado a los whatsapp y está preocupada. Cuando llega él está solo en casa y comienzan a hablar de lo ocurrido la semana anterior. Pepa vuelve a decirle que tiene que cambiar, que hay cosas que le hacen daño. En ese momento suena el móvil de Pepa y es un amigo suyo para decirle una cosa de clase. Pepe de nuevo se pone muy alterado y coge el móvil de Pepa y lo estrella en la habitación rompiéndolo. Pepa se va corriendo y asustada diciéndole que la relación se ha terminado. Pepe intenta ponerse en contacto con ella pero como no tiene móvil no puede, así que le compra al día siguiente un teléfono nuevo y va a buscarla para convencerla de que siga con él. Pepa está muy dolida pero él le dice que va a cambiar, que tiene otros problemas en casa y está muy alterado. Ella le da otra oportunidad subiendo el SEXTO ESCALÓN.

Tras una semana de tranquilidad, Pepa le comenta a Pepe que el sábado es el cumpleaños de Raquel y le gustaría mucho ir con todas sus amigas. Pepa sabe que a Pepe no le gustan mucho sus amistades pero insiste para ir al cumpleaños. Pepe le dice que no, que no quiere que vaya, que sus amigas lo que quieren es que deje la relación. Pepa lo intenta convencer y le dice que ella va a ir, que hace tiempo que no está con sus amigas. Pepe se enfada mu cho y comienza a insultarla, Pepa le dice que ya no aguanta más y se va.

Cuando llega a laesquina ve que él la está persiguiendo y comienza a correr. Pepe la alcanza y cuando ella se quiere ir de su lado le agarra fuertemente del brazo, Pepa insiste en irse y Pepe para evitarlo le agarra del pelo y le dice que se espere. Pepa le dice que qué está haciendo. Él la suelta y le dice que no puede más, que la quiere mucho y que no puede estar sin ella. Pepa se pone a llorar y comienzan a hablar hasta que Pepe de nuevo la convence para no dejarlo y ella sube el SÉPTIMO ESCALÓN.

Pepa sabe que la relación con Pepe no va bien pero no sabe qué hacer, está confundida y decide contarle a una amiga lo que le ocurre. La amiga le dice que debe dejar la relación, que él no la trata bien y que no puede seguir así. Por la tarde habla con Pepe y le dice que quiere un tiempo, que está agobiada y necesita pensar si quiere seguir con la relación o no. Él comienza a ver peligrar su historia y le dice que no puede estar sin ella, que si lo deja se va a matar, que ella es la única que lo entiende. Al siguiente día por la tarde están en un banco y Pepa saca de nuevo el tema, él se pone a pegarse contra el banco en la cabeza y le dice que él no va a superar eso, que se quita la vida y que por favor, que no lo deje que va a cambiar, haciendo subir a Pepa el OCTAVO ESCALÓN.

Después de una semana en la que no han tenido peleas, Pepe le propone a Pepa pasar el sábado por la noche en su casa. La familia de Pepe está de viaje y se queda solo. A Pepa le parece bien, así que comienzan a hacer planes para el fin de semana. Cuando están en la casa solos, el sábado por la tarde, Pepe y Pepa comienzan a besarse y a mantener relaciones sexuales. En un momento de la relación, Pepe le dice a ella que se dé la vuelta que a él le gusta otra postura, Pepa lo hace pero le duele mucho, no está tranquila y le dice que pare que eso no le gusta. Él sigue y Pepa comienza a llorar diciendo que no siga que le duele. Cuando Pepe termina lo que desea, ella le dice llorando que no le ha gustado, que ha sido muy brusco y que no lo haga más. Pepe no dice nada y hace subir a ella el NOVENO ESCALÓN.

Desde ese día, la situación cada vez es más insoportable para Pepa, llora a cada instante en su cuarto para que no la vean, evade a sus amistades para que no le pregunten y la presionen para dejarlo, pero ya no puede más. Por la tarde le dice a Pepe que definitivamente quiere dejar la relación, que está harta y que la deje en paz. Pepe que ve que ella lo dice en serio se enfada mucho y la agarra fuertemente del pelo, Pepa le dice que la suelte y se va corriendo pero él va detrás de ella y la coge del cuello. Pepa nunca ha visto a Pepe tan alterado y siente mucho miedo de que le haga daño, él comienza a agredirla y la golpea fuertemente en la espalda, así que se coloca en el DÉCIMO ESCALÓN.

Publicado originalmente en Voces tras los datos, una mirada cualitativa a la violencia de género en adolescentes, publicado por el Instituto de la Mujer de Andalucía.

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Historia de la desigualdad social

La: o cómo nos hemos atascado tanto.

Banksy
“Cambiar de respuesta es evolución. Cambiar de pregunta es revolución.”  Jorge Wagensberg, físico.
“La verdadera pregunta no es “¿cuáles son los orígenes de la desigualdad social?”, sino que, habiendo vivido una gran parte de nuestra historia yendo y viniendo por diferentes sistemas políticos, la pregunta es: “¿cómo nos hemos atascado tanto?” 
David Graeber, antropólogo. David Wengrow, arqueólogo.

Fragmentos adaptados del artículo: “Cómo cambiar el curso de la historia humana (al menos, la parte que ya sucedió)” de D. Graeber y D. Wengrow.

“Los seres humanos hemos experimentado conscientemente, en una misma comunidad, con diferentes estructuras sociales. Los antropólogos describen las sociedades de este tipo como poseedores de una “doble morfología”. Marcel Mauss observó que los circumpolares inuit, “y también muchas otras sociedades. . . tienen dos estructuras sociales, una en verano y otra en invierno, y que en paralelo tienen dos sistemas de ley y religión”. En los meses de verano, los inuit se dispersaron en pequeñas bandas patriarcales en busca de peces de agua dulce, caribúes y renos, cada uno bajo la autoridad de un solo anciano varón. La propiedad estaba marcada posesivamente y los patriarcas ejercían un poder coercitivo, a veces incluso tiránico sobre sus parientes. Pero en los largos meses de invierno, cuando las focas y las morsas se congregaban en la costa del Ártico, otra estructura social se apoderó completamente de los inuit reunidos para construir grandes casas de reunión de madera, costillas de ballena y piedra. Dentro de ellos, prevalecieron las virtudes de la igualdad, el altruismo y la vida colectiva; la riqueza era compartida.
Otro ejemplo fueron los cazadores-recolectores indígenas de la costa noroeste de Canadá, para quienes el invierno -no el verano- fue el momento en que la sociedad cristalizó en su forma más desigual. Los palacios, construidos con tablones, cobraban vida a lo largo de las costas de la Columbia Británica, con nobles hereditarios, plebeyos y esclavos, y se presentaban los grandes banquetes conocidos como potlatch. Sin embargo, estas cortes aristocráticas se separaron para el trabajo de verano de la temporada de pesca, volviendo a formaciones de clanes más pequeñas, todavía clasificadas, pero con una estructura completamente diferente y menos formal. En este caso, las personas incluso adoptaban diferentes nombres según si era verano o invierno, literalmente convirtiéndose en otra persona, dependiendo de la época del año.
Tal vez más llamativas, en términos de reversiones políticas, fueron las prácticas estacionales de las confederaciones tribales del siglo XIX en las Grandes Llanuras de América. A fines del verano, bandas pequeñas y altamente móviles de Cheyenne y Lakota se congregarían en grandes asentamientos para realizar preparativos logísticos para la caza del búfalo. En esta época tan delicada del año, designaban una fuerza policial que ejercía plenos poderes coercitivos, incluido el derecho a encarcelar, azotar o multar a cualquier delincuente que pusiera en peligro el proceso. Sin embargo, como observó el antropólogo Robert Lowie, este “autoritarismo inequívoco” funcionó sobre una base estrictamente estacional y temporal, dando paso a formas de organización más “anárquicas” una vez que la temporada de caza y sus rituales colectivos finalizaban.”
Estos ejemplos nos pueden sorprender muchísimo, ¿por qué?.
“Durante siglos, nos hemos estado contando una historia simple sobre los orígenes de la desigualdad social. Que durante la mayor parte de su historia, los humanos vivieron en pequeñas tribus de cazadores-recolectores móviles que varíaban de veinte a cuarenta individuos. Buscaban territorios óptimos para la caza y la alimentación, seguían rebaños y recolectaban frutos secos y bayas. Si los recursos escaseaban o surgían tensiones sociales, respondían moviéndose a otro lugar. La vida de estos humanos primitivos es la infancia de la humanidad, estaba llena de peligros, pero también de posibilidades. Las posesiones materiales eran pocas, pero el mundo era un lugar intacto y acogedor. La mayoría solo trabajaba unas pocas horas al día, y el pequeño tamaño de los grupos sociales les permitía mantener una especie de camaradería fácil, sin estructuras formales de dominación. También se supone que es la única época en que los humanos lograron vivir en sociedades genuinas de iguales, sin clases, castas, líderes hereditarios o gobierno centralizado.
Luego vino la agricultura, comenzando a cultivar sus propias cosechas y a criar sus propias manadas. Los vínculos territoriales y la propiedad privada de la propiedad se vuelven importantes de formas desconocidas hasta ahora, y con ellos, las peleas esporádicas y la guerra. La agricultura otorga un excedente de alimentos, lo que permite a algunos acumular riqueza e influencia más allá de su grupo familiar inmediato. Otros usan su libertad de la búsqueda de alimentos para desarrollar nuevas habilidades, como la invención de armas, herramientas, vehículos y fortificaciones más sofisticadas, o la búsqueda de la política y la religión organizada.
Y así aparece el surgimiento de las ciudades, lo que significó el surgimiento de la civilización. La agricultura asegura un aumento global de los niveles de población. A medida que las personas se mueven en concentraciones cada vez mayores, nuestros antepasados ​​involuntarios dan otro paso irreversible hacia la desigualdad, y hace aproximadamente 6.000 años, aparecen ciudades, y nuestro destino está sellado. Con las ciudades viene la necesidad de un gobierno centralizado. Nuevas clases de burócratas, sacerdotes y políticos guerreros se instalan en oficinas permanentes para mantener el orden y garantizar el flujo fluido de suministros y servicios públicos. Las mujeres, que alguna vez tuvieron un papel destacado en los asuntos humanos, son secuestradas o encarceladas en harenes. Los cautivos de guerra son reducidos a esclavos. La desigualdad en toda regla ha llegado, y no hay forma de deshacerse de ella. La civilización significaba muchas cosas malas (guerras, impuestos, burocracia, patriarcado, esclavitud …) pero también posibilitó la literatura escrita, la ciencia, la filosofía y la mayoría de los otros grandes logros humanos. Ahora podemos simplemente mirar con lástima y celos a las pocas sociedades “tradicionales” o “primitivas” que de alguna manera abandonaron el barco.
Así, las “sociedades tradicionales” se tratan como si fueran ventanas del Paleolítico o del pasado neolítico. El problema es que no son nada de eso. No son fósiles vivientes. Han estado en contacto con estados e imperios agrarios, invasores y comerciantes, durante milenios, y sus instituciones sociales se formaron de manera decisiva a través de intentos de involucrarse con ellos o evitarlos. Solo la arqueología puede decirnos qué tienen, en todo caso, en común con las sociedades prehistóricas.
Casi todos conocen esta historia en sus líneas más generales. La mayoría

©Paulo Whitaker

considera la civilización, y por lo tanto la desigualdad, como una necesidad trágica. Algunos sueñan con volver a una utopía pasada, de encontrar un equivalente industrial al “comunismo primitivo“, o incluso, en casos extremos, de destruirlo todo, y volver a ser forrajeadores de nuevo.

Como resultado, aquellos escritores que reflexionan sobre las “grandes preguntas” de la historia humana -Jared Diamond, Francis Fukuyama, Ian Morris y otros- aún siguen la pregunta de Rousseau (“¿cuál es el origen de la desigualdad social?”) Como si la historia más grande comenzará con algún tipo de caída de la inocencia primordial.
Ese es el mensaje político transmitido sobre una edad imaginaria de inocencia antes de la invención de la desigualdad: que si queremos deshacernos por completo de tales problemas, tendríamos que deshacernos de alguna manera del 99.9% de la población de la Tierra y volver a ser pequeñas bandas forrajeras de nuevo. De lo contrario, lo mejor que podemos esperar es ajustar el tamaño de la bota que pisará nuestras caras, para siempre, o quizás regatear un poco más el espacio de maniobra en el que algunos de nosotros podamos, al menos temporalmente, apartarnos de su camino.
Hay un problema fundamental con esta narración.
 
No es verdad
Nuestra especie, de hecho, no pasó la mayor parte de su historia en pequeñas bandas; la agricultura no marcó un umbral irreversible en la evolución social; las primeras ciudades a menudo eran robustamente igualitarias.
Es cierto, antes del comienzo de lo que se llama el paleolítico superior, realmente no tenemos idea de cómo era la vida social más humana. Las cosas solo comienzan a tener algún tipo de enfoque en el Paleolítico Superior en sí, que comienza hace unos 45,000 años, y abarca el pico de glaciación y enfriamiento global (alrededor de 20,000 años atrás) conocido como el Último Máximo Glacial. A esta última gran Edad de Hielo le siguió el inicio de condiciones más cálidas y el retroceso gradual de las capas de hielo, lo que llevó a nuestra época geológica actual, el Holoceno. Luego, se dieron condiciones más clemente, creando el escenario en el que el Homo sapiens, que ya había colonizado gran parte del Viejo Mundo, completó su marcha hacia el Nuevo, llegando a las costas del sur de las Américas hace unos 15,000 años.
Entonces, ¿qué sabemos realmente sobre este período de la historia humana? Gran parte de las primeras pruebas sustanciales de la organización social humana en el Paleolítico proviene de Europa. El continente estaba dividido en valles y estepas ricos, atravesados ​​estacionalmente por manadas de venados, bisontes y mamuts lanudos migratorios. Los prehistoriadores han señalado que los grupos humanos que habitaban estos entornos no tenían nada en común con esas bandas de cazadores-recolectores, simples e igualitarias, que aún rutinariamente se imaginaban que eran nuestros remotos ancestros.
Para empezar, existe la existencia indiscutible de enterramientos ricos, que se remontan en el tiempo a las profundidades de la Edad de Hielo. Algunos de estos, como las tumbas de Sungir, de 25.000 años de antigüedad, al este de Moscú, como observa Fernández-Armesto, con “impresionantes signos de honor: pulseras de marfil de mamut pulido, una diadema o gorra de dientes de zorro, y casi 3,000 cuentas de marfil laboriosamente talladas y pulidas”. Y a unos pocos pies de distancia, en una tumba idéntica, “yacen dos niños, de unos 10 y 13 años respectivamente, adornados con dádivas similares, incluyendo, en el caso del anciano, unas 5,000 cuentas tan finas como las de un adulto (aunque un poco más pequeño) y una lanza masiva tallada en marfil”. Ya se han atestiguado entierros ricos de refugios rocosos del Paleolítico Superior y asentamientos al aire libre en gran parte del oeste de Eurasia. Entre ellos encontramos, por ejemplo, la “Dama de Saint-Germain-la-Rivière”, de 16.000 años, con adornos hechos con dientes de ciervos jóvenes cazados a 300 km de distancia, en el País Vasco español; y los entierros de la costa de Liguria, incluyendo a ‘Il Principe’, un joven cuyas insignias incluían un cetro de pedernal exótico, porras de cuerno de alce y un adornado tocado de conchas perforadas y dientes de venado.
El Pleistoceno no tiene equivalentes directos en escala a las Pirámides de Giza o al Coliseo romano. Pero sí tiene edificios que, según los estándares de la época, solo podían considerarse obras públicas, lo que implicaba un diseño sofisticado y la coordinación del trabajo en una escala impresionante. Por ejemplo, los templos de piedra de Göbekli Tepe en la frontera turco-siria. Datando de hace alrededor de 11,000 años, al final de la última Edad de Hielo, comprenden al menos veinte recintos megalíticos levantados muy por encima de los ahora estériles costados de la llanura Harran. Cada uno estaba formado por pilares de piedra caliza de más de 5 m de altura y un peso de hasta una tonelada. Casi todos los pilares de Göbekli Tepe son una notable obra de arte, con relieves en relieve de animales amenazadores que se proyectan desde la superficie. Las aves rapaces esculpidas aparecen en combinación con imágenes de cabezas humanas cortadas. Las tallas atestiguan habilidades escultóricas, sin duda perfeccionadas en el medio más flexible de la madera (una vez ampliamente disponible en las estribaciones de las montañas Taurus), antes de ser aplicado a la roca madre del Harran. Y los protagonistas de este espectáculo prehistórico vivían solo de recursos silvestres.
Pero la desigualdad institucional en las sociedades de la Edad de Hielo, ya sea en forma de grandes sepulturas o edificios monumentales, no es más que esporádica.
Se trata de los ritmos estacionales de la vida social prehistórica. La mayoría de
los sitios paleolíticos están asociados a diferentes períodos anuales o bienales, vinculados a las migraciones de manadas de animales de caza, ya sea mamut lanudo, bisonte estepario, reno o (en el caso de Göbekli Tepe) gacela, así como carreras cíclicas de peces y cosechas de nueces. En épocas menos favorables del año, al menos algunos de nuestros ancestros de la Edad de Hielo, sin duda, realmente vivieron y buscaron alimento en pequeñas bandas. Pero hay pruebas contundentes que demuestran que en otros se congregaron en masa dentro del tipo de ‘microciudades’, participando en complejos rituales, en ambicioso proyectos artísticos y comercializando minerales, conchas marinas y pieles de animales a grandes distancias.
Tales patrones cíclicos estacionales de vida social perduraron, mucho después de que se suponía que la ‘invención de la agricultura’ lo había cambiado todo.
La mayoría de los antropólogos entienden que aquellos que viven principalmente de recursos silvestres no estaban, normalmente, restringidos a pequeñas ‘bandas’.
La evidencia arqueológica también sugiere que en la última Edad de Hielo, nuestros antepasados ​​remotos cambiaban de modelos sociales según las estaciones (como los inuit, lakota…), permitiendo el surgimiento de estructuras autoritarias durante ciertas épocas del año con la condición de que no fueran estables; en el entendimiento de que ningún orden social particular fue alguna vez fijo o inmutable. Dentro de una misma población, en ocasiones un individuo podría vivir como una tribu, y en otros periodos, dentro de una sociedad con muchas de las características que ahora identificamos con los estados. Como Claude Lévi-Strauss a menudo señaló, los primeros Homo sapiens no eran solo físicamente iguales a los humanos modernos, sino que también eran nuestros pares intelectuales. De hecho, la mayoría probablemente eran más conscientes del potencial de la sociedad de lo que la gente en general lo es hoy en día, e iban y venían desde diferentes formas de organización socioeconómica-política cada año, limitando la desigualdad a los dramas rituales, construyendo dioses y reinos como lo hicieron con sus monumentos, para luego desensamblarlos alegremente una vez más.
Mujer sentada de Çatalhöyük
Claramente, ya no tiene sentido usar frases como “la revolución agrícola” cuando se trata de milenios después de su inicio. Las personas, desde la Amazonia al Medio Oriente, cambiaban anualmente entre los modos de producción, al igual que cambiaban sus estructuras sociales.  En al menos algunos casos, como en el Medio Oriente, los primeros agricultores organizaron sociedades neolíticas notablemente igualitarias, con el fín de adaptarse a su modo de vida más intensivo en mano de obra. Ésto se ve claramente reflejado en su arte y vida ritual (por ejemplo, en las figurillas femeninas de Jericó o Çatalhöyük)
procesos tan desordenados y complejos. Si bien la agricultura permitió la posibilidad de concentraciones de riqueza más desiguales, en la mayoría de los casos esto comenzó a suceder
Tampoco la ‘civilización’ viene como un paquete. Las primeras ciudades del mundo no surgieron en un puñado de lugares, junto con sistemas de gobierno centralizado y control burocrático. Poco se sabe todavía sobre la distribución y el origen de las primeras ciudades, y sobre la antigüedad de los sistemas de gobierno autoritario y administración letrada que una vez se supusieron necesarios para su fundación. Pero se han descubierto centros ceremoniales de una magnitud sorprendente en el valle del río Supe, en particular en el sitio de Caral: restos enigmáticos de plazas hundidas y plataformas monumentales, cuatro milenios más antiguos que el Imperio Inca. En China, hacia el 2500 aC, ya existían asentamientos de 300 hectáreas o más en los tramos inferiores del río Amarillo, más de mil años antes de la fundación de la dinastía real más antigua (Shang).
Las ciudades igualitarias son históricamente bastante comunes. En los centros más urbanizados – Mesopotamia, el valle del Indo, la cuenca de México – hay una creciente evidencia de que las primeras ciudades se organizaron en líneas autoconscientemente igualitarias, los consejos municipales retuvieron una significativa autonomía del gobierno central. En los primeros dos casos, las ciudades con sofisticadas infraestructuras cívicas florecieron durante más de medio milenio sin rastros de enterramientos reales ni monumentos, ni ejércitos permanentes ni otros medios de coacción a gran escala, ni indicios de control burocrático directo sobre la vida de la mayoría de los ciudadanos.
Simplemente no es cierto que las clases dominantes, una vez establecidas, no puedan ser expulsadas sino por una catástrofe general. Para tomar solo un ejemplo bien documentado: alrededor del 200 DC, la ciudad de Teotihuacan en el Valle de México, con una población de 120,000 (una de las más grandes del mundo en ese momento), parece haber experimentado una profunda transformación, desde los templos de las pirámides y el sacrificio humano, a reconstruirse como una vasta colección de cómodas villas, todas casi del mismo tamaño. Permaneció así durante quizás 400 años. Incluso en los días de Cortés, el centro de México aún albergaba ciudades como Tlaxcala, administradas por un consejo electo cuyos miembros eran azotados periódicamente por sus electores para recordarles quién estaba finalmente a cargo.
De tal flexibilidad institucional viene la capacidad de salir de los límites de cualquier estructura social, y hacer y deshacer los mundos políticos en los que vivimos.
Realmente, lo que debemos entender sobre la desigualdad social es cómo se volvió aceptable para algunos convertir la riqueza en poder, o cómo puede ser que a algunas personas les digan que sus necesidades y vidas no cuentan. Es aquí donde debemos mirar.”
David Graeber, antropólogo. David Wengrow, arqueólogo.

las diferencias en el rendimiento escolar tienen origen en la clase social

El 50% de las diferencias en el rendimiento escolar tienen origen en la clase social

Las dificultades económicas, el nivel de capital cultural de los alumnos y la ausencia de redes de apoyo familiar e institucional son los factores que explican una incidencia tan alta
25 de Septiembre de 2017
Espacio realizado con la colaboración del
Observatorio Social de “la Caixa”.

La exclusión educativa sigue siendo uno de los principales problemas de segregación social en nuestro país. De la misma forma, el sistema educativo continúa teniendo importantes deficiencias a la hora de asegurar las condiciones materiales mínimas que permitan la inclusión social de individuos y familias. Estas son las conclusiones del Comité Español de Unicef en su reciente informe Los factores de la exclusión educativa en España: Mecanismos, perfiles y espacios de intervención. Según la agencia, nuestro sistema educativo “sigue estando marcado por importantes procesos de fragmentación, segmentación y desigualdad”, fenómenos ampliamente influyentes en el desarrollo y movilidad social de determinados grupos de población.

El informe advierte que la tasa de fracaso y abandono escolar de España siguen siendo de las más altas de la UE: en 2015, un 20% de los jóvenes españoles de entre 18 y 24 años estaban registrados dentro de las estadísticas de Abandono Escolar Prematuro (AEP), cifra que contrasta con el 11% de la media de la Europa comunitaria durante ese mismo período. Es decir, un índice de fracaso de casi el doble que, según Unicef, debe ser valorado a través de los datos del gasto público en esta materia. El porcentaje del PIB destinado a educación durante 2012 en España fue del 4,3%, un punto por debajo de la media de la UE (5,3%). Este déficit presupuestario se explica a partir de la diferencia en los recortes en partidas dedicadas al sector educativo en España y el resto de países comunitarios durante la crisis económica. Entre los años 2010 y 2012, el tijeretazo fue del 3% de media en el conjunto de países de la Unión, mientras que en nuestro país alcanzó el 12%.

El informe de Unicef también aborda el fenómeno de la exclusión a partir de otros factores que intervienen en la exclusión educativa en España. Condiciones y dinámicas, principalmente concentradas en el transcurso de la educación secundaria, que a través de un proceso acumulativo desemboca en un acceso desigual a ciertos contenidos, experiencias y aprendizajes en el ámbito escolar.

En este sentido, el informe hace especial hincapié en la “dimensión discursiva de la normalidad”, una concepción que en el plano ideológico establece interpretaciones sobre estándares –por ejemplo, los conceptos éxito y fracaso– que subyacen como fuente de legitimación de muchos de los procesos de exclusión que generan la desigualdad estructural.

Este tipo de simplificaciones favorecen, según el informe, “el establecimiento de una dicotomía que facilita una intervención parcial sobre la exclusión educativa”, de forma que se justifica una actuación centrada en la individualización del fracaso en detrimento de la intervención general sobre el sistema educativo. La individualización parte de la existencia de una supuesta igualdad de oportunidades que determinados alumnos decidirían no aprovechar, y que vincula el “éxito” educativo con el esfuerzo individual aduciendo a una perspectiva muy relacionada con principios de tipo meritocrático.

En este sentido, Unicef reclama un sistema capaz de implementar medidas integrales para deconstruir esta definición de normalidad, la paralización de los procesos de homogeneización en la composición del alumnado a través de la segregación y el establecimiento de mecanismos de inclusión que permitan frenar, por ejemplo, el abandono escolar. Para ello, señala la plataforma, es imprescindible un análisis detallado de los perfiles de exclusión y su relación con las particularidades étnicas, de raza o de género de cada estudiante, así como su pertenencia a determinados colectivos y grupos socioeconómicos.

La clase social sigue siendo el factor con mayor incidencia en el riesgo de abandono escolar, y es atribuible en un 50%. Este porcentaje tiene explicación en cuestiones como las dificultades económicas, pero principalmente sobre “las diferencias en el capital cultural de los alumnos” y en “la ausencia de redes de apoyo familiar e institucional”. La incidencia es notablemente más extendidas entre familias de origen extranjero, en las cuales el déficit cultural y lingüístico supone un factor más relevante. El seguimiento de las medidas de atención a la diversidad por parte de las instituciones, así como el refuerzo del trabajo en los centros a nivel de apoyo extraescolar que permita contrarrestar la responsabilidad de las familias en el proceso educativo son algunas de las medidas a adoptar para paliar la creciente exclusión, concluye Unicef.

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Espacio de información realizado con la colaboración del Observatorio Social de “la Caixa”.

Autor

  • ctxt

Informe “Jóvenes españoles 2010”

El Informe “Jóvenes españoles 2010” aborda a la juventud inmigrante


El informe Jóvenes españoles 2010, de 391 páginas, ha sido realizado por la Fundación SM con cuestionarios a 3.513 chicos y chicas y 503 entrevistas a jóvenes inmigrantes. Los sociólogos que lo han realizado, bajo la dirección de Leoncio Fernández, son Luis Ayuso, autor del capítulo dedicado a Juventud y familia en los comienzos del siglo XX; Juan Mª González-Anleo, sobre Los valores de los jóvenes y su integración socio-política; Gonzalo González, autor de Aproximación a los jóvenes inmigrantes; José Antonio López, sobre Ocio, consumo y medios de comunicación, y Maite Valls Iparraguirre, autora de Las creencias religiosas de los jóvenes.

Título: Jóvenes españoles 2010
Autores: Juan María González-Anleo Sánchez, José Antonio López Ruiz, Maite Valls Iparraguirre, Luis Ayuso Sánchez y Gonzalo González Sanz. Dirección y coordinación: Juan González-Anleo y Pedro González Blasco.
Editorial: Fundación SM
ISBN: 978-84-675-4474-9
PVP: 31,20 euros

La Fundación SM ha presentado en Madrid el informe Jóvenes españoles 2010, un estudio que analiza aspectos como los valores de los jóvenes españoles de entre 15 y 24 años, su integración social y política, la familia, la religión, el ocio, el consumo o los medios de comunicación. Además, como novedad con respecto a ediciones anteriores, recoge un capítulo específico dedicado a los jóvenes y la inmigración, analizando las opiniones de los jovenes de origen inmigrante.

Entre las principales conclusiones generales destacan:

- Los jóvenes consideran “muy importante”, ante todo, su familia, la salud y los amigos y conocidos.

- Casi la mitad de los jóvenes (46,3%) declara su falta de confianza en un futuro prometedor para ellos, independientemente de la crisis económica.

- Disminución de la conciencia ambiental juvenil. Aumenta considerablemente el porcentaje de jóvenes que considera que el equilibrio de la naturaleza resiste el impacto de los países desarrollados o en desarrollo (42%).

- Más del 50% de los jóvenes siente que hay poca integración social ya sea porque no confía en la gente como porque piensan que a la mayoría de la gente le preocupa poco lo que le pasa a los demás.

En relación, con los jovenes de origen inmigrante las conclusiones a destacar son:

- La inmensa mayoría de los jóvenes inmigrantes están de acuerdo con la idea de que quitan el trabajo a los españoles (92%).

- Lo más importante para los jóvenes inmigrantes (98%) son los amigos, la salud y la familia.

- La política es lo que menos interesa a los jóvenes inmigrantes, un 73% de los entrevistados piensa que la política es poco o nada importante en su vida.

- La mayoría de los entrevistados considera que como inmigrantes deben adaptarse a la cultura de los españoles y no al revés (77%)

- La gran mayoría de los entrevistados se siente integrado en España (81%) y cree que su situación en España es mejor que en su país de origen (70%)

- A una ligera mayoría le preocupa que la llegada de más extranjeros le pueda afectar negativamente, a ellos o a su familia, en cobrar menos sueldo (52%) y en encontrar trabajo (52%). No se sienten todavía españoles: la mayoría de los entrevistados se sienten más de su respectiva nacionalidad (59%) que españoles (6%).

- > AQUÍ PUEDES LEER UN RESUMEN MÁS AMPLIO DEL INFORME

Fuente: Toumai.es

La Pirámide de Maslow al revés

La pirámide de Maslow al revés

By LUCA FRANCESCHI on resiliencia

La Pirámide de Maslow es una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow en su obra: Una teoría sobre la motivación humana (en inglés, A Theory of Human Motivation) de 1943, que posteriormente amplió. Maslow formula en su teoría una jerarquía de necesidades humanas y defiende que, conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide). (Fuente Wikipedia).

La Pirámide de Maslow describe la jerarquía de necesidades humanas, desde las más básicas a las más elevadas. (Imagen: Wikipedia).

Creo que esta teoría nos puede venir bien para reflexionar sobre nuestros estados colectivos en estos primeros años del siglo XXI que podríamos también llamar el siglo de la facturación. ¿Quién nos pasa facturas? Aparentemente todos. ¿Quién tiene que pagarlas? Aquí la respuesta es más complicada.

Las facturas a pagar serían, a título de ejemplo no exhaustivo, las siguientes y derivarían directamente de la palabra que llena completamente nuestro celebro: ¡CRISIS! La de los excesos del mercado financiero, la del cambio climático, la de la explosión demográfica, la del agotamiento de muchas materias primas -en primer lugar el petróleo-, la de la mundialización y su desregulación, el desempleo, la del fin de las ideologías, y podríamos seguir así durante un buen rato. Todas estas amenazas influyen mucho sobre nuestra manera de vivir y nuestra capacidad de proyectarnos en el futuro, y a nivel emocional son seguramente generadoras de ansiedad.

Volviendo a la Pirámide de Maslow y siguiendo su lógica, parecería difícil hoy en el contexto Crisis/Facturas a pagar, poder llegar a lo que él define como Autorrealización. Sin embargo, hay muchos ejemplos de personas que poseen rasgos de autorrealización y no han tenido sus necesidades básicas satisfechas. Muchos de los mejores artistas sufrieron pobreza, deficiente crianza, neurosis y depresión. Otros como Victor Frankl nos han descrito cómo han podido sobrevivir física y moralmente en un campo de concentración nazi; otros nos enseñan todos los días cómo convivir con enfermedades físicas…

En definitiva, los humanos tenemos esa gran capacidad de adaptación llamada resiliencia, que a menudo nos permite construir un sentido, cruzar el río, para después hacer el puente o simplemente dar una explicación a lo que nos ocurre. Tenemos la capacidad de reinventarnos, de volver al juego sin ser ni demasiado optimistas o pesimistas, esta forma de trascendencia es nuestra mejor aliada.

Como personas tenemos que hacer como las organizaciones: establecer una visión de nosotros mismos a veinte años, nuestro propio proyecto y luego pelear por ello, adaptándonos, cambiando estrategias si es necesario, y ayudando a los demás, que es otra forma de trascendencia empática, una aliada indispensable. Gandhi decía: “La diferencia entre lo que hacemos y lo que seríamos capaces de hacer bastaría para resolver la mayor parte de los problemas de el mundo”.

Lo que escribo es más una necesidad de compartir y probablemente reconfortar y reconfortarme, sobre algo que intuyo y no sé explicar; la capacidad de entrever en estas crisis la oportunidad de dar los primeros pasos hacia una manera de vivir y convivir diferente. Una red de seres empáticos capaces; con la risa y el buen humor, de los que saben trasformar los dramas en molestias, conscientes del planeta en el que vivimos, de los miles de años de historia que le ha costado a la humanidad llegar hasta aquí, producir la primera evolución planetaria hecha sin necesidad de ningún monopolio, porque ya no tendrá razón de ser.

Entonces, puede ser que en las próximas décadas los científicos escriban sobre una generación que contribuyó a poner: “La pirámide de Maslow al revés”.

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Puntualidad, etnocentrismo y vuvuzelas

No me gusta el fútbol.

Me explico: jugar, a lo que sea, me encanta.

Hacer deporte también, aunque mi cáracter poco competitivo, me haya privado de la profesionalidad, de los grandes triunfos y de estrepitosos fracasos.

Pero lo que no soporto es esa mezcla de poder económico, racismo, xenofobia, que rodea al fútbol. Ni esa acaparación de los medios de comunicación.

Hagan la prueba de cronometrar un telediario o repasar un periódico: ¿Qué tanto por ciento del mismo está dedicado al deporte? ¿Cúanto de lo dedicado al deporte es sólo fútbol? Y de ese espacio futbolero, ¿cúanto dedicado a lo la misma prensa denomina “grandes”? (no quiero citar nombres para evitar suceptibilidades).

Hace ya mucho años, durante la celebración de un concierto asesinaron impunemente a un hombre. Ese aciago hecho hizo que se ¡prohibieran! conciertos y festivales, lo que movilizó de forma pacífica a muchísima gente.

¿Cuántas peleas, agresiones y muertes se producen cada día de partido dentro y en las cercanias de los estadios?

¿Porqué tenemos que pagar la seguridad todos los contribuyentes?

¿Porqué se puede colapsar las arterias principales de una gran ciudad para que los aficionados aparquen sus coches en la vía pública?

Podría seguir, pero prefiero dejaros con un artículo del blog BOULESIS:

Puntualidad, etnocentrismo y vuvuzelas

Visto en:

· Blog de boulesis.com ·

Filosofia, deliberacion y pensamiento.