Erasmus de Las 3.000

Espero que algún día esto no sea noticia… de momento es encomiable el trabajo que ha hecho y sigue haciendo el profesarado de ese barrio de Sevilla

 

Los primeros Erasmus de Las 3.000 Viviendas

FOTOGRAFÍAS: ANTHONY COYLE

Encarni, Diego y Juan Antonio son tres de los 14 alumnos del Instituto Antonio Domínguez de Sevilla que viajarán este mes a países de la UE como Grecia, Italia y Polonia

Su experiencia forma parte del programa Erasmus+, que busca ayudar a zonas desfavorecidas como este barrio sevillano. Muchos cogerán el avión por primera vez.

Tres chavales sonrientes huyen del despacho, ignorando con sorna los manotazos al aire. «No os lo digo más veces: ¡Qué os vayáis!», les grita Manuel Gotor, de barba espesa y una imponente presencia que evidencia quién es aquí el director del IES Antonio Domínguez (Sevilla). En su mesa, varios rayajos tapan el nombre en una pareja. En su lugar, un «Lolito y Carmen. Te amo. 31/12/2014» que alguien esculpió en alguno de esos momentos en que Gotor, con 59 años y a punto de prejubilarse, aparcó el cargo para ejercer de padre, confesor o gestor familiar. Horas en las que su despacho se convierte en un salón de casa, en un soportal donde pasar el rato o hasta de poner paz entre dos clanes gitanos: además de grande y cercano, Manuel Gotor es un funcionario multitarea.

-Director, ¿tienes folios?-, interrumpe otro niño sin siquiera llamar a la puerta.

Y así todo el rato. Todos los días.

Cunde la confianza. Algo que incide, quizás, en que los alumnos sigan yendo a clase y no abandonen los estudios. Porque no estamos en un instituto al uso, sino en uno de los cuatro centros de educación secundaria del Polígono Sur de Sevilla, más conocido como Las 3.000 Viviendas. Un «gueto dentro del gueto», como lo llama Gotor, donde el 99% del alumnado es de etnia gitana (la prevalencia en el barrio es del 25%) y la tasa de estudiantes que no pasan al Bachillerato ha llegado a rozar el 80% en la peor época. En los últimos años ha ido mejorando. Poco a poco y muy lentamente, según matizan algunos profesores, pero con alegrías como la que se avecina en unos días: un grupo de 14 chicos y chicas va de viaje a Grecia, Polonia o Italia.

Tienen la miel en los labios desde que, hace un par de cursos, el centro puso en marcha tres vertientes del programa Erasmus+, todas enfocadas a lugares de gran marginalidad con proyectos de participación familiar, estrategias contra el abandono escolar temprano y trabajos científicos. Algunos profesores ya disfrutaron de intercambios europeos y este año es el turno de adolescentes como Juan Antonio Jiménez, El Nani. A sus 17 años saldrá de España por primera vez para conocer Poznan. Solo ha cogido aviones con destino a Tenerife y Gran Canaria. Nunca Polonia, país del que no sabe nada. «Solo que Hitler mató muchos polacos», suelta. Viendo esa inclinación por el nazismo y preguntado por el cruel legado de Auschwitz, El Nani suspira. «Ya miraré más cosas cuando se acerque la fecha», ríe.

«Vamos a juntarnos en una residencia y a visitar sitios. Todos los días hay actividades», añaden a su lado Diego Gandul, de 19 años, y Encarni Moreno, de 17. Van a la isla griega Quíos. «Hace la misma temperatura que aquí y hablaremos en inglés», cuentan con entusiasmo. «Lo llevo medio bien, me defiendo, aunque si me dicen tres frases seguidas me pierdo», confiesa Diego.

Sergio Otón, murciano de 28 años encargado de impartir inglés, se sirve de fichas nemotécnicas basadas en dibujos y juegos de palabras («Pegar es hit: HIT-ler le pegaba a sus soldados»). Así consigue que retengan un mínimo cuando lo habitual es que no le vean salida a un nuevo idioma si su futuro va a ser el mercadillo o la chatarra. «Aquí no aprendes a enseñar, sino a educar», reflexiona este recién licenciado cuyo primer destino como profesor interino ha sido el Polígono Sur. Lleva sólo cinco meses para hacerse respetar y ya asegura sentirse «mucho más fuerte mentalmente».

No queda alternativa. Tradicional foco de marginación y menudeo, Las 3.000 Viviendas es ahora un lugar que lucha por librarse de estigmas pasados. Y no es una batalla sencilla. Siguen el miedo a pasear de noche por ciertas calles, la basura en las aceras, los edificios pelados de los que sólo quedan raspas de hormigón donde cabalga el caballo o las horas al sol sin que el pan llame a la puerta. Siguen los corros de gente en el descampado, los guardias de la droga en las esquinas o la postal de casas clonadas repartidas en bloques desteñidos. Surgido a mediados de los 60, el Polígono Sur comprende seis barriadas -Paz y Amistad, La Oliva, Antonio Machado, Martínez Montañés, Las Letanías y Murillo-, aloja a unas 50.000 personas y suma una tasa de paro del 46%, según el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía.

«Esto es una Sicilia en plan cutre», analiza Manuel Gotor. «La mayoría son buenas familias, el problema es la marginalidad», arguye el director, que asegura ver a diario «el llanto de madres que no tienen para comer» o peleas entre bandas de capos. El logro de que los alumnos quieran seguir estudiando se forja a través de una atención individualizada y de un plan concreto para cada materia, que se aproxima a sus intereses.

Los 35 profesores y los 248 alumnos mantienen una relación que se escapa a la meramente pedagógica. «Hay que estar muy encima. Se viene a este colegio por un programa concreto de la administración, unas bolsas específicas de empleo, porque si no lo fácil es dejarlo al rato. Pero una vez que estás aquí crea adicción, porque son muy cariñosos», narra Gotor, que ha visto cómo cuando llegó, en 2013, de 78 alumnos que empezaban en Primero de ESO quedaban 12 en Cuarto. Según cálculos internos, hoy el absentismo permanente ha bajado del 29% al 17%. «No venía nadie, y los que venían se creían que esto era el colegio de la alegría».

Palmeos, taconeos y mucha guasa. Más o menos lo que se ve en el barrio a cualquier hora, pero dentro del aula. Y en los pasillos o el patio, donde varios grupos revolotean o se encienden un pitillo para acompañar al Red Bull. Por ahí para, entre murales con frases contra el machismo, Félix Vicente, de 16 años. Va a Potenza, al sur de Italia, gracias a un trabajo de Física. «Pidieron voluntarios y me ofrecí. Al principio estaba un poco asustado, pero me apoyaron mucho en casa y tengo ganas», rememora. Sabe que la localidad donde se reunirá con otros chavales de su edad está cerca de Nápoles: «Menudas pizzas me voy a comer», exclama.

La resistencia de padres y madres a que sus vástagos salgan de Erasmus reside, en muchas ocasiones, en el desdén a la educación. También en lo que les supone para el bolsillo a unos vecinos cuya renta neta media es de 13.180 euros por persona al año (la mitad que en la media de la ciudad, de 27.755, según el INE en 2017). «Sacarles de las cuatro paredes de casa ya es todo un reto», sostiene la jefa de estudios, que prefiere no dar su nombre.

«Que salgan es fenomenal, sobre todo porque rompen estereotipos», explica el veterano Antonio Morales, que ha empeñado 23 de sus 59 años en el instituto. «Siempre ha sido imposible hacer cualquier intercambio. No quieren irse ni gratis. Llaman pueblerinos a los que no son de Sevilla, pero ellos no han visto ni el río. Fuera del barrio se sienten muy inseguros, porque salir es reconocer las carencias que tienen», sintetiza Morales, partícipe de un cambio metodológico «radical».

«Como en la Logse entraron todos, los que querían estudiar y los que no, hubo un efecto llamada para tenerles hasta los 16», comenta. «Lo que ha pasado en estos últimos cursos es que hemos tratado a los alumnos según sus cualidades». Promueven los hábitos de estudio, la dualidad de docentes en las aulas, la exigencia «relativamente baja» para que nadie se desmotive y tire la toalla.

El pasado junio, tres personas aprobaron la selectividad. De nuevo: un logro pensando en un barrio que -aun con 427 alumnos en infantil, 1.215 en primaria y 767 en secundaria- tiene zonas donde un 12% de niños está sin escolarizar. «Nos pasamos la semana aquí. Clases por la mañana y biblioteca por la tarde», apunta Encarni Moreno, a la que después de su paso por Grecia le gustaría vivir en Londres. «Se nos acusa a los gitanos de ser muy tradicionales. Todo el mundo se cree que nos casamos, tenemos hijos y vendemos por ahí», replica Antonio Borja, de 20 años, que cursa Segundo de Bachillerato. «Pero que nos guste mantener nuestras costumbres no quiere decir que no queramos prosperar», zanja en chándal y mostrando un anillo de oro: ya está pedido.

Como Sinaí Nieves o Esperanza Jiménez. Ambas calzan 17 años, compromiso oficial con «un muchacho del barrio» y el ímpetu púber de marcar el terreno donde pisan. «Nos discriminan por ser de esta zona, pero aquí todo el mundo quiere que estudies, porque han visto lo que hay y desean otra cosa para sus hijos», pontifican. «Y eso que vienen unas generaciones peores, que han perdido la inocencia», razona Aitana Roa, de la misma edad, madre gitana y padre colombiano. «Vienen fuerte, sin respetar. Pero en Las 3.000 dominan las buenas personas y el compañerismo», defiende, con un poso de envidia por sus compañeros Erasmus.

Los primeros que podrán comparar tales atributos de camaradería y solidaridad en otros países de Europa. Que no se preocupe Aitana: al volver le contarán todo lo que han aprendido. Puede que lo hagan en el despacho del director donde ahora no hay jarana sino refriega a un chaval esquivo. «Ha hecho unas cosas muy malas y ha estado expulsado», justifica Gotor. «Pero ya se acabó, ¿no?», le inquiere. «Venga, dame un abrazo y vete».

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La escuela española recula en la integración de los alumnos inmigrantes

La OCDE publica un informe que refleja cómo se ha ampliado la brecha entre estudiantes foráneos y autóctonos

Los expertos proponen crear servicios de asistencia lingüística permanentes, similares a la antiguas aulas de acogida

Inmigrantes escuela

Un grupo de niñas, dos de ellas con Hiyab, salen de la escuela Milà i Fontanals de Ciutat Vella. / LAURA GUERRERO

Cuando la ‘consellera’ de Ensenyament, Irene Rigau, señaló hacia los estudiantes de origen extranjero como una de las principales causas por las que Catalunya había salido tan mal parada en el último informe PISA en diciembre del 2013, en seguida hubo pedagogos que le recordaron el efecto nocivo que los recortes aplicados por la Generalitat en las escuelas estaban teniendo sobre los alumnos más pobres, muchas veces hijos de familias inmigrantes. Estos, según constató Xavier Bonal, sociólogo especializado en educación, tienen seis veces más riesgo de fracaso que los estudiantes con más recursos económicos, ya que, entre otras cosas, sus padres no pueden pagar clases de refuerzo o actividades extraescolares. Aunque Rigau aclaró luego que ella se refería a cómo afecta la alta presencia de inmigrantes al hecho de que las aulas catalanas sean más diversas y heterogéneas que las de, por ejemplo, Castilla y León, (“con una población más clásica y homogénea”, dijo), sus argumentos no acabaron de convencer.

El último estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), hecho público este jueves, confirma lo que decían los expertos: el retroceso -pequeño, pero retroceso-, que se ha registrado estos últimos años en materia de integración escolar de los inmigrantes. España es, según este informe, uno de los países donde en la última década ha aumentado la diferencia entre los resultados en Matemáticas que obtienen los alumnos autóctonos y los que sacan los extranjeros. Solo Italia, Francia, Islandia y curiosamente también Finlandia experimentaron entre el 2003 y el 2012 una caída mayor que la española.

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El estudio, titulado ‘Estudiantes inmigrantes en el colegio: allanando el camino hacia la integración’, se ha elaborado a partir de datos del programa PISA de la OCDE y pretende ser, según indica el director del área de Educación del organismo, Andreas Schleicher, un documento de trabajo para conocer si las escuelas de los países occidentales están preparadas ante la inminente (o no tan inminente) llegada de refugiados. En el informe se confirma que, efectivamente, los colegios con mayores tasas de niños inmigrantes suelen estar localizados en vecindarios pobres. Esa es, a ojos de la OCDE, la clave de sus malos resultados escolares.

“El sistema educativo no está consiguiendo neutralizar las diferencias sociales y económicas entre los alumnos ricos y pobres y distribuir los resultados académicos de los alumnos con independencia de su origen familiar”, lamentaba recientemente Bonal, profesor de Sociología de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Valga decir, como atenuante, constata el estudio de la OCDE, que la presencia de estudiantes de 15 años inmigrantes de primera generación (es decir, jóvenes nacidos en el extranjero y cuyos padres también son inmigrantes) ha crecido 5,5 puntos porcentuales en España cuando el promedio de los países de la OCDE es de solo 0,4 puntos porcentuales.

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El estudio hace énfasis en la importancia que tienen “las políticas educativas a la hora de complementar las políticas sociales hacia la integración”, si bien reconoce que, pese a todo, el “desarrollo de políticas de educación para responder a las necesidades de los estudiantes extranjeros no es fácil”, sobre todo si no se da prioridad al refuerzo lingüístico.

¿CÓMO MEJORARLO?

Por eso, los expertos de la OCDE proponen, entre otras alternativas para asegurar la integración escolar de los escolares inmigrantes, la creación de servicios de asistencia lingüística permanentes “tan pronto como sea posible” en la escuela, un servicio que en Catalunya ha funcionado en las aulas de acogida desde hace más de una década y que en la actualidad está siendo objeto de reforma. El organismo internacional recomienda también a los estados que alienten a los padres inmigrantes a matricular a sus hijos pequeños en parvularios y escuelas de primera infancia para que se inicien en el contacto con la lengua local desde los primeros años.

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Es muy importante, agrega la OCDE, evitar la concentración de los alumnos de origen inmigrante en colegios desfavorecidos, con la consiguiente aparición de guetos. Y estimular, a cualquier edad, la multiculturalidad y el aprendizaje de valores y cultura ciudadana, insiste la OCDE.

La importancia de sentirse uno más

Uno de los mejores indicadores del éxito de la integración de los alumnos inmigrantes en su nueva comunidad es su sentido de pertenencia al nuevo entorno, un elemento muy importante, por otra parte, para cualquier joven de 15 años (que es la edad que tienen los estudiantes que participan en los informes PISA). ¿Cómo se sienten en la escuela?¿Tienen amigos entre sus compañeros de clase?¿Quedan con ellos fuera del instituto? Estas y preguntas del mismo estilo fueron incluidas en la parte final del PISA en su edición del 2012, de manera que los investigadores pudieran obtener algunas pistas sobre cómo se está haciendo la integración. No solo importaba saber qué piensan los recién llegados, los conocidos como estudiantes de porimera generación (los chicos que han llegado al país cuando ya habían empezado la escuela en sus lugares de origen), sino que también se incluyó a los de la denominada segunda generación, es decir alumnos nacidos en el país pero que, al ser hijos de familias extranjeras, en sus casas hablan lenguas distintas a las de la escuela.

Con todo, una buena integración no equivale a unos buenos resultados académicos, advierte el informe. Y pone ejemplos: los alumnos inmigrantes de países árabes tienen más éxito en los Países Bajos que en Finlandia en términos de rendimiento escolar, pero en cambio indican un sentido de pertenencia más fuerte en Finlandia que los Países Bajos. En España, dice el estudio, la integración está teniendo un carácter progresivo, en el que aún ha camino por recorrer.

Promover Comunidad y Diversidad Simultáneamente

La paradoja de la intervención comunitaria La cohesión comunitaria y el respeto de la diversidad cultural son dos de los valores centrales en la psicología comunitaria. Sin embargo, promover un fuerte sentido psicológico de comunidad puede entrar en contradicción con la promoción de la diversidad comunitaria. Son dos principios-guía que están en tensión entre sí. […]

a través de ¿Se pueden promover comunidad y diversidad simultáneamente? — E-Voluntas

Manuel para Mediadores Sociales

Visto en:

INFORMACION DESDE EL SERVICIO DE MENORES DE ARAGON:

Manual de formación de mediadores sociales.


VV.AA. Direcc. J.M. Torrecilla Jiménez.

Instituto de Adicciones de Madrid Salud y Servicios Profesionales Sociales S.A. 

Colecc. Documentos técnicos del Instituto de Adicciones de Madrid Salud nº 8, 2006.

Aprender con Rumba

Hoy estaba comiendo antes de ir al insti, y me he encontrado con una noticia preciosa en el telediario de la sexta: un grupo de profesores han creado un método de lectoescritura, adaptado a la comunidad gitana, y que no sólo consigue que los niños aprendan disfrutando, además se ha reducido significativamente el absentismo escolar.

He buscado más información  y esto es lo que tienen publicado en página web:

http://cprsozar.educa.aragon.es/

, además he encontrado varios artículos en la prensa:

EL HERALDO DE ARAGÓN:

Lolailo enseña la lección

CHEMA R. MORAIS. ZARAGOZA 25/11/2010

El colegio Ramiro Soláns de Zaragoza presentó ayer su método para enseñar a leer y escribir: ‘Aprendo por rumbas’.

Los alumnos del centro acompañaron a los coros y a las palmas la presentación del material. En ese momento, se enseñaba la letra 'i'..VíCTOR LAX

Los alumnos del centro acompañaron a los coros y a las palmas la presentación del material. En ese momento, se enseñaba la letra ‘i’..VíCTOR LAX

El que afirma que Peret o El Pescaílla son unos maestros no anda desencaminado. Por lo menos, en el colegio Ramiro Soláns de Zaragoza, donde la rumba no es materia de estudio, sino el eje sobre el que se explica todo lo demás. Con guitarra y deje flamenco aprenden los pequeños de infantil a leer y escribir. Y la experiencia ha tenido tanta repercusión que han desarrollado un método de trabajo, de nombre ‘Aprendo por rumbas’, que ayer se presentó en el Auditorio Eduardo del Pueyo.

¿A quién se le ocurre? Pues a Pilar Martínez, maestra del centro hoy ya jubilada, que vio que sus alumnos, de mayoría gitana y de 19 nacionalidades distintas, tenían alguna dificultad a la hora de quedarse con las letras. “Me ponía a cantar canciones incidiendo en palabras con la misma letra. Y uno de los niños, Lolo, las repetía luego pasándolas al flamenco”, contó.

Así, la docente comenzó a desarrollar el personaje de Lolailo: un gitano que, junto al resto de su familia, vive mil y una aventuras, sobre las que se basan las enseñanzas en el aula. Por ejemplo, para empezar a escribir y aplicar la grafía correcta, se les enseña: “Lolailo es largo, también es delgado, de arriba abajo lo he dibujado”. Y, con la forma de su bastón, los pequeños comienzan a emborronar sus primeras emes, enes o eñes.

Pero faltaba la música. Y, para tal fin, Pilar logró convencer a uno de sus colegas, que se encargó de crear esta peculiar banda sonora. Armando Carmona aceptó, consciente de la buena acogida de este proyecto. “Vimos que con las canciones se motivaban bastante y, como soy compositor, decidimos crear una letra y una partitura para cada vocal y consonante”, informó el educador. “Aunque yo no soy especialmente aficionado a la rumba -confesó-, la respuesta fue buenísima”. Y siguieron con la iniciativa hasta desarrollar un método que creen exportable a colegios de todo el país, y que no solo se aplica para interiorizar el abecedario. “Las historias de Lolailo sirven para fomentar el respeto a otras culturas, la igualdad de sexos, además de ayudar a romper con los roles de la comunidad gitana: su padre cose, su madre y su hermana tocan la guitarra?”, apuntó.

La directora del Ramiro Soláns, Rosario Blanco, creyó en la iniciativa y la integró dentro de su programa global para el centro. “Es una idea original, que apoya nuestro proyecto de convivencia -apuntó-, con el que queremos erradicar el absentismo, alcanzar las competencias básicas y abrir el centro a las familias”.

Ayer, de momento, lo que lograron abrir fueron las puertas del Conservatorio Superior de Zaragoza, donde la música sonó de la mano de dos rumberos: Nacho Estévez ‘El niño’ y Daniel Jiménez, que ofrecieron toda una lección: de guitarra y cante, por supuesto, pero también de la letra ‘i’. “Delgada y un punto encima / era cuando yo la vi / si queremos pronunciarla / debemos sonreír. Indio, iguana, iglesia, invierno, iglú”, entonaron, para delicia de los alumnos del colegio, que les acompañaron a las palmas.

Y ESTE ES OTRO ARTÍCULO PUBLICADO EN EL IDEAL:

Los alumnos de un colegio público de Zaragoza aprenden “por rumbas”

Noticias EFE
Zaragoza, 24 nov (EFE).- Los alumnos del colegio público Ramiro Soláns de Zaragoza, con el 60 por ciento de niños de etnia gitana, aprenderán “por rumbas”, gracias a un proyecto educativo que tiene como objetivo aumentar sus competencias lingüística, cultural y artística, además de la social y la ciudadana.
El proyecto “Aprendo por rumbas”, de lectura y escritura, que ha sido presentado hoy por el director general de Política Educativa del Gobierno aragonés, Manuel Pinos, en el auditorio Eduardo del Pueyo del Conservatorio Superior de Música de Aragón, utiliza el personaje de Lolailo para mostrar, a través de cuentos, distintos aspectos de la vida y la cultura gitana.
La iniciativa tiene como objetivo aumentar las competencias de los alumnos, especialmente la lingüística, cultural y artística, pero sin dejar de lado otras como la social y ciudadana, el conocimiento e interacción con el mundo físico o la autonomía e iniciativa personal, ha informado el Ejecutivo autonómico.
El proyecto parte de un punto de interés para el alumnado, de unas situaciones que se dan dentro del entorno sociocultural en el que viven, dado que el 60 por ciento del alumnado de este centro es de etnia gitana y el 38 por ciento son niños inmigrantes.
El personaje dinamizador es Lolailo, un niño de etnia gitana que muestra, por medio de cuentos e ilustraciones distintos aspectos de su vida y de su cultura.
Y TAMBIÉN EN YAHOO NOTICIAS:

Los alumnos de un colegio público de Zaragoza aprenden “por rumbas”

miércoles, 24 de noviembre,

    Zaragoza, 24 nov (EFE).- Los alumnos del colegio público Ramiro Soláns de Zaragoza, con el 60 por ciento de niños de etnia gitana, aprenderán “por rumbas”, gracias a un proyecto educativo que tiene como objetivo aumentar sus competencias lingüística, cultural y artística, además de la social y la ciudadana. Seguir leyendo el arículo

    El proyecto “Aprendo por rumbas”, de lectura y escritura, que ha sido presentado hoy por el director general de Política Educativa del Gobierno aragonés, Manuel Pinos, utiliza el personaje de Lolailo para mostrar, a través de cuentos, distintos aspectos de la vida y la cultura gitanas.

    La iniciativa tiene como objetivo aumentar las competencias de los alumnos, especialmente la lingüística, cultural y artística, pero sin dejar de lado otras como la social y ciudadana, el conocimiento e interacción con el mundo físico o la autonomía e iniciativa personal, ha informado el Ejecutivo autonómico.

    El proyecto parte de un punto de interés para el alumnado, de unas situaciones que se dan dentro del entorno sociocultural en el que viven, dado que el 60 por ciento del alumnado de este centro es de etnia gitana y el 38 por ciento son niños inmigrantes.

    El personaje dinamizador es Lolailo, un niño de etnia gitana que muestra, por medio de cuentos e ilustraciones distintos aspectos de su vida y de su cultura.

    Los materiales fomentan valores positivos como el respeto a las personas, a las culturas, a los animales y al medio ambiente, así como hábitos de higiene, y se utiliza la música como elemento innovador para poder realizar las pregrafías y conocer las vocales y las consonantes.

    Asimismo, el proyecto incluye recursos atractivos y motivadores como los dibujos, los juegos y los cuentos y hace uso de las nuevas tecnologías a través de un CD interactivo.

    Y EN EL DIARIO PÚBLICO:

    Los alumnos de un colegio público de Zaragoza aprenden “por rumbas”

    EFE Zaragoza 24/11/2010

    Niños gitanos en un curso de informática. EFE/Archivo 

    Niños gitanos en un curso de informática. EFE/ArchivoEFE

    Los alumnos del colegio público Ramiro Soláns de Zaragoza, con el 60 por ciento de niños de etnia gitana, aprenderán “por rumbas”, gracias a un proyecto educativo que tiene como objetivo aumentar sus competencias lingüística, cultural y artística, además de la social y la ciudadana.

    El proyecto “Aprendo por rumbas”, de lectura y escritura, que ha sido presentado hoy por el director general de Política Educativa del Gobierno aragonés, Manuel Pinos, utiliza el personaje de Lolailo para mostrar, a través de cuentos, distintos aspectos de la vida y la cultura gitanas.

    La iniciativa tiene como objetivo aumentar las competencias de los alumnos, especialmente la lingüística, cultural y artística, pero sin dejar de lado otras como la social y ciudadana, el conocimiento e interacción con el mundo físico o la autonomía e iniciativa personal, ha informado el Ejecutivo autonómico.

    El proyecto parte de un punto de interés para el alumnado, de unas situaciones que se dan dentro del entorno sociocultural en el que viven, dado que el 60 por ciento del alumnado de este centro es de etnia gitana y el 38 por ciento son niños inmigrantes.

    El personaje dinamizador es Lolailo, un niño de etnia gitana que muestra, por medio de cuentos e ilustraciones distintos aspectos de su vida y de su cultura.

    Los materiales fomentan valores positivos como el respeto a las personas, a las culturas, a los animales y al medio ambiente, así como hábitos de higiene, y se utiliza la música como elemento innovador para poder realizar las pregrafías y conocer las vocales y las consonantes.

    Asimismo, el proyecto incluye recursos atractivos y motivadores como los dibujos, los juegos y los cuentos y hace uso de las nuevas tecnologías a través de un CD interactivo.

    Decálogo de buenas prácticas en Integración Escolar

    Me escriben del PROYECTO INTEGRA, sobre esta iniciativa:

    Decálogo de buenas prácticas en integración escolar

    ‘Anímese y aporte sus ideas para elaborar un Decálogo de buenas prácticas en integración escolar’

    Actualizado viernes 03/09/2010 02:31

    Administrador Proyecto Integra

    Realice su aportación en el decálogo de buenas prácticas en integración escolar

    DECÁLOGO DE BUENAS PRÁCTICAS EN INTEGRACIÓN ESCOLAR

    Con motivo del nombramiento de este año 2010 como “Año Europeo de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social” por la Unión Europea, integra se suma a esta iniciativa y a sus objetivos y para ello pedimos la colaboración de todos/as los/as participantes en Integra para crear en común el “Decálogo de Buenas Prácticas en Integración Escolar” y presentarlo como propuesta de actividad a la Unión Europea.

    Este decálogo consiste en la recopilación de normas o consejos que son básicos para fomentar la integración escolar.

    Usted, profesor/a, puede colaborar en la elaboración de este decálogo, inluyendo sus ideas, a través del foro de participación del Programa Integra. Aquellos/as participantes que indiquen en sus mensajes del foro su nombre serán incluidos/as en la lista de colaboradores en el Decálogo y nombrados/as como tal en sus publicaciones y envíos.

    ¡Anímese y participe! Necesitamos su colaboración para poder hacer posible este proyecto.

    Realice su aportación añadiendo un mensaje en la siguiente línea de discusión del foro Integra.

    Marcela Adriana Marchesano, Charo Cobo Fernández, Salomón Rivero López y Carmen Delia Suárez ya han realizado su aportación ¿y usted?, le esperamos.

    Muchas Gracias a todos/as por su colaboración.