Adolescentes en crisis

Seguiendo con la serie de post que me he propuesto subir estas fechas hablando del abuso, o lo que es lo mismo, del exceso de consumo, hoy le toca a las drogas:

Por: SobreDrogues


Article de Vicente Carrión Arregui.
Font: El País. 21 de desembre de 2009.
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  • No debemos permitir que que la vida virtual del joven adicto le desconecte
  • La experiencia compartida es fundamental para fijar justificar los límites

Cuando hablamos de los adolescentes tendemos a oscilar entre dos extremos. Uno, el análisis adulto y riguroso que intenta comprender racionalmente lo incomprensible ignorando la empatía mínima -adultos que reflexionan como si nunca hubieran sido jóvenes-; y otro, el buenismo cómplice que busca acercarse al adolescente desde una comprensividad que en nada le beneficia.

Entre ambas perspectivas se echan en falta, especialmente en el tema de las adicciones, las intervenciones derivadas de las experiencias vividas, las de quienes han conocido, querido y disfrutado de la noche, el alcohol y los porros y hablan así de ello con conocimiento de causa para justificar los límites; esos límites que permitieron al educador comprender qué cantidad de minas explosivas se ocultaban en el camino de la fiesta sin freno.

Creo que la credibilidad personal de las experiencias compartidas posibilita una mayor empatía a la hora de hacer comprender a los jóvenes cómo casi nunca funciona el “cuanto más, mejor”, que es muy falsa la idea que asocia la libertad con la ausencia de límites. Límites, sí, más que prohibiciones absolutas que fomentan conductas reactivas. En la búsqueda de nuevas experiencias hay un elemento de curiosidad, pasión, entusiasmo, etc., que no deberíamos sofocar. El exceso puede ser nocivo pero la emoción que lo provoca puede ser una energía muy positiva, constructiva y creadora. Una búsqueda de sentido que no encuentra cauces espirituales en nuestras sociedades agnósticas, una búsqueda de comunicación, afecto y sexo que no deberíamos reprimir sin más, sino ayudar a encauzar de un modo más saludable.

Esa labor de ayuda al joven, que como educadores nos sentimos obligados a realizar, no creo que sea muy efectiva si la planteamos desde un punto de vista moral o coercitivo. Si no conviene prohibir tajantemente que el joven salga, conduzca, fume, beba a tenga relaciones sexuales, tendríamos que apostar por tener la confianza suficiente para conocer qué límites se marca a sí mismo, y eso sólo es posible si mantenemos un grado de presencia que nos permita enterarnos de lo que hace (…).

Límites y presencia, sí, pero sobre todo voluntad. El problema principal de las adicciones estriba en ello, en la poca fuerza que el sujeto acumula para distanciarse del atractivo de lo inmediato. Sólo ayudándole a cultivar esa fuerza interior podemos aspirar a que el adolescente no se deje envolver por la dulce indolencia de la noche, los tragos, el ordenador, la tele, los porros, las chuches o las relaciones indeseables. No se trata tanto de pelear contra los riesgos sino conseguir ilusionarse por otras actividades más satisfactorias. En muchas ocasiones, las adicciones juveniles no son sino una manera de combatir el aburrimiento, el tedio, el abandono y la sordidez existencial. Si tanto desde el ámbito familiar y escolar como desde las instancias municipales se potenciaran más actividades juveniles orientadas al fomento de un tiempo libre más creativo, quizás pudiéramos achicar un poco el creciente espacio del botellón, los porros y el desmadre. El aprendizaje musical, el deporte, la lectura, las manualidades, la buena alimentación, etc., sólo producen satisfacciones cuando se cultiva la voluntad y se crean hábitos, rutinas y procesos completamente incompatibles con la dejadez característica de quien flota por la vida sin interesarse por nada, de juerga en juerga porque nadie le exige responsabilidades ni económicas ni horarias ni académicas.

Porque el atractivo de las experiencias estupefactas es muy intenso e innegable. Sin esfuerzo alguno uno accede a estados de ánimos y sentimientos extraordinariamente placenteros que parecen desmentir el reiterado mensaje adulto de que las cosas se consiguen con mucho esfuerzo y al que algo quiere, algo le cuesta. Gracias al alcohol o a los porros, por centrarme en las drogas más comunes, uno se siente más ingenioso o atrevido para ligar, hablar, comunicarse o expresarse. Esa timidez que atenaza a los jóvenes frente al otro sexo o frente a los adultos parece desaparecer y uno se vuelve más fuerte, listo y poderoso, como si hubiera encontrado dentro de sí recursos con los que no contaba. Ese “poder del ahora” del que habla Eckhart Tolle y buena parte de las tradiciones místicas parece alcanzarse sin las tediosas sesiones de meditación, ayuno o paciencia que recomiendan los entendidos. Si a ello añadimos que tal inmersión en lo inmediato parece liberarnos del peso de los malos rollos de la vida diaria o nos ayuda a proyectar la culpa de nuestros problemas en los otros, sean quienes sean, porque mientras bebemos o fumamos “somos cojonudos”, se entenderá qué difícil es que nuestros jóvenes atiendan las recomendaciones y consejos de padres y profesores, especialmente si éstos reconocen que no beben ni fuman ni se colocan y ya no recuerdan de qué va una noche loca. Menos mal que la resaca, la irritabilidad que sucede al colocón, la distorsión en la idea de sí mismo, de su ego, o la tendencia a considerar que la vida auténtica es la que se oculta a padres y profesores nos dan la pista de la adicción (…).

La experiencia de doble vida puede ser necesaria para determinados individuos que necesitan fraguar en solitario sus aficiones, criterios y actitudes vitales. Hemos de respetarles, muchas veces muy a nuestro pesar, porque hemos de intentar que por mucho que se tense el hilo jamás llegue a romperse, que siempre quede entreabierta la puerta hacia sus padres y educadores, que siempre haya algún adulto dispuesto a prestarle atención, paciente al escuchar sus disculpas, excusas o mentirijillas. Es nuestra obligación no dar a nadie por perdido, no permitir que la vida virtual del joven adicto le desconecte completamente del día a día y tanto la escuela como la familia son los escenarios principales para que la reconexión sea posible. De algún profesor escuché comentarios del tipo: “mientras no ronque no me importa que duerma” y yo creo que no, que no podemos dejar a nadie en el limbo porque a los profesores nos pagan para ejercer de despertadores a jornada completa: en clase, en el patio, en el pasillo y a la puerta del instituto si hace falta.
Vicente Carrión Arregui es profesor de instituto. Este artículo es un resumen de la ponencia que presentó en el congreso Adolescentes en tiempos de crisis, celebrado en Portugalete.

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Rompecabezas (Proyecto Hombre)

ROMPECABEZAS

El programa de prevención selectiva “ROMPECABEZAS” va dirigido a grupos susceptibles de encontrarse en riesgo; más concretamente, a un colectivo que generalmente ha fracasado en los circuitos escolares habituales, o bien no se ha integrado en la educación reglada y que el propio sistema deriva a otras alternativas educativas como son:

  • Formación ocupacional/pre-laboral (casas de oficio, escuelas taller)
  • Garantía social
  • Educación de adultos

Destinatarios
Jóvenes entre 16 y 21 años prioritariamente, que participan en los programas de formación o pre-laborales, con las siguientes características:

  • Dificultades de adaptación en el ámbito educativo y/o con experiencias anteriores de fracaso escolar.
  • Con frecuencia provenientes de familias con un importante grado de desestructuración.
  • Dificultades de integración en el mercado laboral.
  • Consumidores de drogas legales sin llegar al criterio de abuso según el DSM-IV y que inicien la experimentación de drogas ilegales.
  • Que estén en situación de riesgo por tener amigos consumidores, el tipo de ocio, etc.
  • Con déficits en habilidades sociales.

Equipos docentes, educadores, monitores y todos los profesionales de la educación que trabajen en la Formación ocupacional y pre-laboral.

Objetivo
El objetivo que nos planteamos en el programa es el de Prevenir y/o reducir el consumo problemático de sustancias en jóvenes, principalmente entre los 16 y 20 años de edad, a través de dos líneas de actuación:

  • Una primera, dirigida a todo el claustro (educadores), que facilita la información y la formación  para el abordaje de los primeros consumos de jóvenes en riesgo. Para ello hemos elaborado una « guía de abordaje de primeros consumos » y un curso de formación que capacite al profesorado para dicho abordaje.
  • Una segunda línea, dirigida al educador para que aplique directamente a todo el grupo clase. El material elaborado para este fin es una  « guía de actividades », que desarrolla varios temas relacionados con el consumo de drogas en la adolescencia y un curso de formación para su aplicación.

Las actividades que presentamos en esta guía están agrupadas en seis módulos, que son las temáticas que proponemos trabajar en el aula:

  • Drogas
  • Afectividad y sexualidad
  • Aficiones
  • Desarrollo personal
  • Interacción social
  • Responsabilidad en el trabajo

FAMILIAS DE LOS ADOLESCENTES
El trabajo con las familias resulta esencial. A los centros de Proyecto Hombre acuden solicitando información y respuestas, a las dudas y preguntas que les genera una realidad que desconocen. El programa también les permite contrastar aspectos fundamentales para la educación de sus hijos.

Destinatarios

  • Padres y/o madres de adolescentes que detectan en sus hijos situaciones de consumo habituales.
  • Personas que requieren pautas para abordar estas situaciones.

Objetivos

  • Informar y serenar a los padres.
  • Reforzar su acción educativa.
  • Ayudar a la pareja, como núcleo fundamental responsable del sistema familiar, a revisarse y resituarse.
  • Potenciar estilos de vida saludables.

Metodología básica

  • Grupos temáticos.
  • Reuniones de grupo.
  • Seminarios informativos.
  • Grupos familiares.
  • Coloquios individualizados.
  • Escuela de padres.

ENTRE TODOS
“Entre Todos” es un programa de prevención en donde la familia actúa como agente preventivo y participa junto a los profesores y profesionales de Proyecto Hombre. Consta de varios manuales.

Destinatarios

  • Niños de 5º y 6º de primaria y jóvenes de 1º, 2º, 3º y 4º de ESO.
  • Familiares de los alumnos.
  • Profesorado

Objetivo
Realizar prevención en el ámbito escolar y familiar.

Metodología

  • Sesiones profesorado-alumno.
  • Sesiones familiares
  • Trabajo sobre diferentes áreas: autoestima, habilidades sociales… a través de distintas actividades.

Este programa se evalúa periódicamente por expertos externos, y se modifica introduciendo las mejoras sugeridas por sus resultados

A TIEMPO
Es el primer programa de prevención selectiva elaborado en españa.

La familia es uno de los ámbitos que mejor puede y debe colaborar a la hora de frenar el consumo, pero a la vez es una tarea que sobrepasa a muchos padres:

  • Por el desconocimiento y desinformación sobre drogas.
  • Por la dificultad para relacionarse con sus hijos.

Este programa consta de un manual para el formador y otro para la familia.

Objetivo
Formación de aquellas familias preocupadas por el consumo de alcohol y otras drogas de sus hijos aportando los instrumentos, herramientas, conocimientos y habilidades para manejar estas situaciones.

Destinatarios
Familiares de jóvenes con el siguiente perfil:

  • Menores de edad que consumen drogas legales sin llegar al criterio de abuso del DSM IV.
  • Que inicien la experimentación de sustancias ilegales.
  • Estén en situación de riesgo.
  • Integrados en grupos de amigos que presenten signos de consumo de drogas.
  • Que realicen actividades de ocio cercanas al consumo.
  • Muestren baja motivación y rendimiento escolar.

Metodología
7 unidades didácticas para realizar sesiones formador-familia.

Niños y niñas en centros de protección terapéuticos en España: víctimas de un círculo de exclusión, abusos y desprotección: Amnistía Internacional España – Derechos Humanos

Niños y niñas en centros de protección terapéuticos en España: víctimas de un círculo de exclusión, abusos y desprotección: Amnistía Internacional España – Derechos Humanos.

Niños y Adolescentes en el Ciberespacio

GIJÓN27-28 de octubre
Más de 500 profesionales participan en el congreso sobre el uso infantil de la red
Arranca el primer  congreso internacional  «Educando para una Internet más segura»sobre menores y nuevas tecnologías de la Información, organizado por la Fundación CTIC, y que tendrá lugar  en el Palacio de Congresos de Gijón.
Trataremos el tema desde el punto de vista más jurídico, hablaremos de las tipologías de proyectos que se están desarrollando en diferentes comunidades autónomas, medidas que se están llevando desde el sector y la industria, y vamos a tener también experiencias de Grecia, Polonia, la República Dominicana, Estados Unidos y Reino Unido. 

>menoresenlastic.fundacionctic.org
El objetivo es promover el empleo seguro de las nuevas tecnologías · El personaje Fantastic Nikä será el encargado de los talleres para los niños ·  Cinco mesas redondas y cuatro conferencias abordarán los temas durante dos días

«Los adultos sólo lo usamos, en cambio los menores ” viven” en internet»
ENTREVISTA· PACO PRIETO DÍEZ, Director de Sociedad de la Información en la Fundación CTIC
— «En la red existen riesgos potenciales que hay que conocer; las familias deben interesarse por lo que hacen sus hijos ante el ordenador, igual que por el día a día» · Más de 29 expertos
—  «Hay que saber que todo lo que se publica en la web queda grabado»

BARCELONA
Dos tercios de adolescentes españoles, usuarios de redes sociales de Internet
Dos tercios de los adolescentes españoles son usuarios de algún tipo de red social, blog o fotoblog que opera por Internet, entre los que destacan Tuenti y Facebook, mientras que algo menos de la mitad juega habitualmente con videojuegos.
Estos son algunos de los resultados de un estudio sobre el uso de las tecnologías digitales en el ocio de los adolescentes de 12 a 18 años en España que ha realizado la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), en base a encuestas a 2.054 menores de estas edades.

Se disparan las sanciones por delitos que cometen los menores en internet
Unos 1.500 euros de multa por captar imágenes de una persona en la vía pública y publicarla en You Tube. El arrepentimiento y el hecho de que no mediara intención de lucro con esta «chiquillada» no fue suficiente para evitar la sanción. Un estudio de la firma de servicios de seguridad Norton Symantec revela que el veinte por ciento de los niños ha realizado actividades en internet que sus padres no aprobarían. El informe apunta igualmente que uno de cada cinco padres dice haber reprendido a sus hijos por tener conductas «on line» impropias. Además, casi una cuarta parte del alumnado de Secundaria, concretamente un 23,5 por ciento, afirma haber sido insultado a través de páginas web, por lo menos «una o dos veces».

Menores indefensos y sin formación en la jungla de internet
Editorial · LA RAZÓN
El acceso a las tecnologías de información y comunicación como internet tiene en los niños y adolescentes a sus usuarios más vulnerables, como es notorio. Según ha publicado LA RAZÓN, uno de cada tres menores ofrece sus datos personales por la Red, entre ellos su teléfono, dirección y fotografías. Y las denuncias por «ciberbullying» (acoso escolar por internet) han dejado de ser una excepción, ya que se han multiplicado por 20 en 2009. A eso hay que añadir que el acoso sexual crece a un ritmo del 10% anual. Son datos que causan preocupación y que revelan la necesidad de prestar más atención y más esfuerzos materiales y humanos por parte de los poderes públicos, empezando por el Gobierno. Grooming al acecho.No se trata de demonizar una herramienta cuya utilidad educativa y social es notable siempre que sus contenidos se sepan gestionar con rigor y prudencia. Tanto los padres como los educadores y las instituciones tienen que emprender una labor didáctica para aleccionar a los menores sobre el uso responsable de internet y prevenirlos de los riesgos de colgar sus datos personales. Urge una campaña de concienciación, además de activar todos los mecanismos legales que eviten estas situaciones, que están vulnerando la intimidad de nuestros menores sin necesidad de salir del hogar.

DISEÑO y RECOPILACIÓN © argijokin<•>

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CC-nc : Quién copia o altera una imagen u obra de tu propiedad lo puede hacer sin solicitar tu permiso pero no puede obtener ganancias a partir de ellas.

Suspenso en Educación

Nadie se levantó de su asiento. Cuando el abuelo entró en el vagón del metro llevando en brazos un niño de pocos meses de edad, nadie hizo ademán de cederle el sitio.  Había chicos y chicas jóvenes, pero también personas de mediana edad, que fijaban la vista en el libro que llevaban entre las manos, que escuchaban música mirando al techo o que se hacían los despistados. Finalmente, un hombre de unos 50 años, que portaba varias bolsas, les ofreció su asiento. Y lo hizo recriminando en voz alta la actitud de quienes viajaban con él. ¿Cómo era posible que, siendo de las personas de mayor edad que viajaba en el vagón y estando cargado con bolsas, hubiera tenido que ser él quien se levantase? ¿Por qué nadie más tuvo la educación de hacerlo?

Se trata de una anécdota real que se repite con cierta frecuencia en nuestra sociedad, donde los comportamientos corteses y la atención para con los demás no son ya la regla sino la excepción.  El sociólogo Javier Elzo entiende que se trata de un tema recurrente que se manifiesta en las más diversas situaciones. Una  de las más frecuentes es la del uso del «tú»: “hemos llegado a un mal tuteo: no se trata del tuteo sueco, sino de una falta de respeto a los mayores. Y eso se nota especialmente con los profesores de primaria y de secundaria, a los que los alumnos tratan como si fueran un amiguete más”.

Vivimos, pues, ante una pérdida de los códigos de respeto intergeneracionales que Aquilino Polaino, catedrático de psicopatología del CEU, vincula muy directamente con una sociedad cada vez más individualista en la que “el compromiso entre personas es moneda de poca circulación, la palabra empeñada sirve de muy poco, hay una tendencia al hedonismo generalizada y  donde se reclaman los derechos y se olvidan los deberes”.

Elzo abunda en ese sentido al señalar cómo ese individualismo exacerbado ha fragilizado enormemente los lazos sociales. Y sin ellos, estas actitudes que desprecian las normas de educación acaban generalizándose. Elzo entiende que la primera responsabilidad, en este sentido, es de los medios de comunicación. “Cuando uno ve los programas que ocupan gran parte del horario televisivo, como son los de corazón, y se da cuenta lo de horteras y ordinarios que son, no puedes pretender que la gente se comporte de manera cortés en la vida cotidiana: simplemente están imitando lo que ven”.

Pero más allá de quiénes sean los causantes, y de que los programas televisivos influyan decisivamente o no en las prácticas sociales, lo cierto es que estamos inmersos, dicen los expertos, en una epidemia de preocupante individualismo que se caracteriza por su completo desinterés por los demás. Como dice Elzo, “la gente va a su bola (por utilizar los términos que ellos emplean) y le da igual quién tenga al lado”. Y, al final, el otro sólo es importante cuando nos sirve de algo. Así, asegura la psicóloga clínica y escritora Lola López Mondéjar “no vemos al otro como un semejante sino como alguien meramente funcional. El otro nos interesa en la medida en que nos es útil. En ese sentido, nos comportamos como si hubiéramos sustituido las normas éticas por las leyes mercantiles. Si vales algo, te respetan; si no, te conviertes en invisible”.

Polaino coincide en esta utilización instrumental de los demás como comportamiento en alza de de nuestra sociedad. “O se pasa de los demás o se les manipula para conseguir algo de ellos”. Y eso, que para el catedrático constituye la esencia del individualismo, da como resultado una comunidad “donde la relación entre las personas es cada día más liviana, y donde cada uno se blinda en su yo. Estamos en un mundo lleno de narcisismo, y así no hay manera de hacer sociedad”.

“O se pasa de los demás o se les manipula para conseguir algo de ellos. La relación entre las personas es cada día más liviana, y donde cada uno se blinda en su yo. Estamos en un mundo lleno de narcisismo, y así no hay manera de hacer sociedad” .

Una situación que sufren especialmente, avisa López Mondéjar, quienes no tienen nada que ofrecer en ese juego utilitario. Es decir, aquellos que están en situación de necesidad. “Este ideal igualitario que pretende hacernos tratarnos a todos del mismo modo es algo que no se puede consentir porque el débil siempre necesita más apoyo. Esa falta de cuidado que hoy percibimos con los ancianos, las mujeres etc., es señal de que hemos perdido importantes valores sociales”.  Algo que se deja sentir especialmente en contextos, como el de los negocios o el del trabajo, donde  ayudar a alguien que está pasando una mala época o que ha caído en desgracia es visto como un notable signo de debilidad. “Estamos en el mercado y tenemos que ser fuertes y competitivos, porque nadie quiere un producto defectuoso. Por eso, como se nos exige que tengamos la apariencia de un producto óptimo, alejamos de nosotros la debilidad: la negamos siempre que podemos”.

Y los jóvenes son el colectivo que más ha interiorizado esta ilusión de fortaleza. Como cuenta López Mondéjar, es muy llamativo que los jóvenes no sólo traten de aparentar rudeza y que, por tanto, no se atrevan a mostrarse en situaciones en las que quedan expuestos, sino que “ni siquiera se permiten hablar entre ellos de debilidad. El que lo hace es visto como un bicho raro”.

Para Polaino, estas actitudes de los jóvenes tienen que ver con la imitación de los comportamientos que ven en su vida cotidiana, pero avisa de que no es infrecuente que estos fenómenos circulen en doble dirección y que los adultos acaben por copiar actitudes adolescentes: “también los mayores imitan a los jóvenes y tratan de seguir su mismo itinerario. Del mismo modo que cada vez vemos más cuarentañeros que tienen su movida los viernes por la noche (solteros, casados, de todo), también vemos más adultos que no toman en cuenta las normas de educación. Cuando la insolidaridad se hace carne termina por afectar a todo el mundo”. Con consecuencias en todos los estratos sociales y en todas las capas de edad, por tanto: “hoy no se atiende a las personas de la tercera edad con la misma educación con que se las trataba en  buena parte del siglo XX pero tampoco los mayores saben dar a los jóvenes lo que necesitan.  Cuando a un joven se le concede tiempo y se le enseña, responde muy bien. Porque los jóvenes también tienen ganas de ser generosos de apoyarse en los demás y de crecer, y es algo que esta sociedad individualista no puede bloquear”.

Los jóvenes SÍ leen

 

Por Rebeca Yanke, tomado de El Mundo, España

Si los jóvenes leen o no leen, qué leen y qué deberían leer es “la piedra de la locura” de todos aquellos que trabajan para que la literatura se convierta en parte del día a día de la juventud, soñando con que esto continúe en su edad adulta. Este curso pinta bien, porque España comienza a aproximarse a los parámetros de la Unión Europea.

Según los datos que se desprenden del índice de lectura de libros, son precisamente los niños los que más leen: el 83% de los menores entre 10 y 13 años se declara lector. Pero son los que tienen entre 14 y 24 años los más enganchados a la letra. Eso sí, las mujeres más que los hombres.

Mientras, las editoriales especializadas en literatura juvenil insisten en lo de siempre: la importancia de fomentar la lectura en la edad temprana, aunque cada una tiene sus prioridades. Para Ofelia Grande y Michi Strausfeld, directora de la Editorial Siruela y del área infantil y juvenil respectivamente, es fundamental que “los chicos tengan libros para ellos y el mercado no esté orientado de una forma tan sesgada a las chicas cuyos índices de lectura son considerablemente superiores”.

Siruela, por ejemplo, acaba de publicar dos nuevos títulos en su Colección Escolar, una en la sección de Filosofía –El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad– y otra en la de Literatura –Historia de Aladino o la lámpara maravillosa, de Antoine Galland–. Los libros de este catálogo, además, incluyen una invitación a la lectura que sugiere a los profesores cómo vender el libro a los alumnos. “Es importante ofrecer libros de los cinco continentes, para globalizar las mentes e invitar a descubrir nuevos horizontes”, explican desde Siruela.

También en esta editorial se acaba de publicar una novela de Jordi Sierra i Fabra (mítico de la literatura juvenil): La isla del poeta. Mientras, en SM saca novela otro tótem: Care Santos. Esta vez se adentra no sólo en la unión de la literatura y la Música sino que también el argumento es valiente. El título es Bel, amor más allá de la muerte. “De la muerte conviene hablar siempre”, dice la autora. Y añade: “A los niños, a los jóvenes, a los adultos y a los ancianos, pero no de la misma manera, claro”.

Elsa Aguiar, responsable de las decisiones editoriales juveniles del Grupo SM, explica que tratan de “unir las aficiones” de los jóvenes. “La novela va acompañada de un CD con una canción del grupo Mc Fly, I`ll be OK“, añade.

Desde SM también corroboran que “son las chicas adolescentes el sector más lector de la sociedad”. “Son también los mayores consumidores de cine, música, deportes, y los que más navegan por internet, es decir, los jóvenes lectores son los más curiosos, los que tienen más interés por el mundo y por la cultura”.

La conclusión es una buena noticia: “Muy probablemente estos jóvenes lectores no van a dejar de serlo a medida que crezcan, así que podemos suponer que en los próximos años habrá un paulatino crecimiento de la tasa de lectura en España, como viene ocurriendo en los últimos años”.

Lo importante es que se puede decir, con la boca bien grande, que hay que “olvidar el tópico de que los jóvenes no leen”, afirma Elsa Aguiar. “El género estrella para los jóvenes es, sin duda, la novela, la narrativa. Según nuestros estudios las chicas declaran que su género favorito es la novela romántica y la de aventuras. Los chicos se decantan por las aventuras y el terror”.