Conductas Disruptivas


Conductas disruptivas en el aula: qué son y cómo abordarlas desde una perspectiva psicopedagógica

Conductas disruptivas: qué son, ejemplos y estrategias

Las conductas disruptivas son aquellas conductas de un niño asociadas a la desobediencia, el desconocimiento de los límites y el incumplimiento de normas y/o reglas establecidas. Estas conductas se pueden presentar de manera ocasional, sin embargo, cuando se presentan con una frecuencia constante, podría tratarse de un trastorno, como el TND (Trastorno Negativista Desafiante) o el TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

En cualquier caso, es fundamental actuar para poder brindarle toda la ayuda necesaria al niño que está presentando conductas disruptivas. La desobediencia puede generar múltiples problemas, y es por ello que a los padres les resulta tan preocupante cuando sus hijos muestran este tipo de conductas.

Por otro lado, en las aulas de clase, los profesores también se encuentran con niños que presentan conductas disruptivas. Debido a esto, es esencial que tanto padres como profesores sepan cómo actuar frente a esta situación y cómo pueden ayudar a los niños disruptivos.Conductas disruptivas: qué son, ejemplos y estrategiasocultar 1 Ejemplos de conductas disruptivas 1.1 10 Ejemplos de conductas disruptivas 2 ¿Cuál es el tratamiento de las conductas disruptivas? 2.1 Entrenamiento para los padres 2.2 Comunicación 2.3 Escuchar 3 Conducta disruptiva en el aula de clase 3.1 Observar y analizar al niño disruptivo 3.2 Hallar las razones de su conducta 4 Estrategias para ayudar al niño disruptivo en el aula 4.1 Cognitivas 4.2 Conductuales 4.3 Emocionales 4.4 Vínculo 4.5 Muro emocional 4.6 Competitividad asertiva 4.7 Comunicación en el aula

Ejemplos de conductas disruptivas

Es importante destacar que las conductas disruptivas se presentan en cada una de las etapas evolutivas. Esto no significa que no se deba hacer nada al respecto, ya que como adultos es nuestra responsabilidad establecerles límites a los niños, pues esto les ayudará en sus demás etapas.

Ahora bien, durante la infancia, este tipo de conductas suelen aparecer en un principio por la dificultad del niño para diferenciar lo que está bien y lo que está mal. Asimismo, las conductas disruptivas también se presentan cuando el niño desea saber hasta dónde puede llegar, es por ello que es tan importante que los adultos (padres, tutores, educadores) definan bien los límites del niño.

En cuanto a los adolescentes, estos pueden tener conductas disruptivas debido a la falta de límites durante la infancia y el desconocimiento de las consecuencias que acarrea rebasar dichos límites. Cuando esto sucede, el adolescente buscará explorar más aún hasta dónde puede llegar, pudiendo caer en malos hábitos.

Otro motivo por el cual se pueden presentar este tipo de conductas es la presencia de un trastorno o síndrome. Usualmente, las conductas disruptivas se asocian con el TDAH, el TND, el TC (Trastorno de Conducta) e incluso el síndrome de Asperger.

10 Ejemplos de conductas disruptivas

  • Actitud pasivo-agresiva.
  • Actitud hostil
  • Se enfada con facilidad.
  • Negación constante a lo que se le pide.
  • No deja que otros hablen.
  • Da la espalda a una persona mientras habla.
  • Intimida a los demás, puede empujarlos, insultarlos e incluso golpearlos.
  • Actitud vengativa.
  • Puede robar o esconderle los objetos a las otras personas.
  • Se niega a hacer contacto visual.

¿Cuál es el tratamiento de las conductas disruptivas?

En el caso de que estas conductas se presenten de manera ocasional, es fundamental que los padres aprendan ciertas técnicas que le ayudarán a comprender mejor a sus hijos. La atención y el esmero de los padres y/o tutores frente a las conductas disruptivas es esencial para tratarlas.

Entrenamiento para los padres

El entrenamiento para los padres consiste principalmente en la comunicación y la atención que se le presta al niño o adolescente. Los padres deben seguir las siguientes pautas para lograr ayudar a su hijo:

  • Deben aprender nuevas formas de comunicación con el niño o adolescente.
  • Deben procurar ser más asertivos.
  • Es importante que le brinden espacio para que se sienta cómodo y se exprese mejor.
  • Deben ayudarle a identificar y nombrar las emociones que experimenta.
  • Eviten las discusiones y manténganse firmes ante las reglas y normas que han establecido.

Comunicación

Es de suma importancia que se cuide la comunicación con el niño o adolescente. En muchas ocasiones, durante un momento de gran tensión, ambas partes pueden reaccionar de forma defensiva e impulsiva y emplear palabras que pueden lastimar. Por este motivo, es esencial que se cuide la comunicación y que usemos las palabras más adecuadas para expresar lo que deseamos.

Escuchar

Además de la comunicación, es fundamental que como padres escuchemos lo que nuestros hijos tienen para decir. Tras una conducta disruptiva no debemos reaccionar de forma impulsiva e inmediatamente castigarles, sino permitirles expresarse y escucharles con atención. De este modo, aprenderán a detenerse, argumentar y mucho más.

Conducta disruptiva en el aula de clase

En cuanto a las conductas disruptivas en el aula de clase, los profesores deben prepararse bien para afrontar este tipo de situaciones. Por ello, a continuación se proporcionará las estrategias y recomendaciones más apropiadas para afrontar las conductas disruptivas en clase.

Observar y analizar al niño disruptivo

Lo primero será observar bien al niño disruptivo para tratar de comprender las razones de sus conductas disruptivas. Al hacer esto, se debe realizar un análisis para posteriormente conversar con el niño o adolescente, teniendo en cuenta diversos factores (social, madurez, entre otros) y hablando de forma asertiva.

Hallar las razones de su conducta

Cabe mencionar que las razones de una conducta disruptiva pueden ser muy variadas. La presencia de este tipo de conductas puede deberse simplemente al desarrollo evolutivo, o bien, a la presencia de un trastorno que impida que tengan buenas habilidades sociales, como en el caso del síndrome de Asperger, o que le provoque reaccionar de forma impulsiva, como en el TDAH.

Otra de las razones, y una de las más frecuentes, es el mal aprendizaje de las relaciones sociales durante el desarrollo evolutivo. En estos casos, los niños se acostumbran a poner a prueba los límites de las otras personas y creen que es normal relacionarse con los demás de una forma agresiva.

Habitualmente, los niños disruptivos pueden sentir y creer fervientemente que los demás les están provocando pese a que esto no sea así en realidad. En el aula de clase es común que los niños disruptivos presenten estas conductas por la provocación de uno de sus compañeros. Debido a esto, es necesario que el profesor esté atento para evitar los comentarios que puedan alentar la conducta disruptiva.

Estrategias para ayudar al niño disruptivo en el aula

Para mejorar la convivencia del niño disruptivo en el aula de clase se pueden llevar a cabo múltiples estrategias. Al emplear estas estrategias, es muy probable que el niño presente mal comportamiento, por lo que se debe estar preparado ante esta posibilidad. Por último, es fundamental que se mantenga una buena comunicación con el estudiante para poder aplicar las estrategias.

Cognitivas

Antes de comenzar un juego con el estudiante disruptivo y el resto de la clase, es importante que se prepare bien. Se deben establecer las reglas del juego al igual que las normas de comportamiento y hacer una especie de ensayo previo al juego. De este modo, el niño podrá interactuar brevemente con sus compañeros, lo que reducirá sus conductas disruptivas.

Conductuales

El manejo de contingencias y el tiempo fuera son muy buenas estrategias conductuales.  Por un lado, el manejo de contingencias escolar nos permitirá controlar qué sucede antes y después de las conductas disruptivas, mientras que el tiempo fuera nos ayudará a conseguir un espacio en el que se pueda gestionar la frustración del niño disruptivo al no obtener lo que esperaba.

Emocionales

En cuanto a las estrategias emocionales, entre estas se hallan el vínculo, el muro emocional y la competitividad asertiva:

Vínculo

Es esencial crear y fortalecer un vínculo con el niño, para ello, debe ser el adulto el que se acerque a este, siempre antes de una conducta disruptiva. Para lograrlo, el profesor puede interactuar con el pequeño preguntándole cómo se siente, cuáles son sus aficiones y demás.

Muro emocional

Tiene como objetivo crear un contrapeso emocional. Como adultos, tendremos que procurar cambiar las rutinas con el propósito de ayudar al pequeño a que se conecte de forma asertiva con su realidad. Para ello, tendremos que evitar reforzar las conductas que se han estado reforzando y facilitarle la convivencia por medio del aprendizaje de otras estrategias de afrontamiento más adaptativas.

Competitividad asertiva

Para lograr mantener al niño disruptivo motivado, se puede emplear como estrategia la competitividad asertiva:

  • Proponer pequeños y atractivos retos; una vez superados, reforzarle.
  • Realizar comparaciones únicamente con el propio niño.
  • Ayudarle a integrar sus logros como un proceso madurativo y de desarrollo emocional propio.

Comunicación en el aula

Por último, es fundamental que la comunicación en el aula con el niño disruptivo se base en la transparencia, para ello:

  • Transmitir de forma asertiva y sincera nuestros sentimientos y pensamientos.
  • Hacerle saber al niño las emociones que nos genera.
  • Aceptar las emociones tal y como se presentan.
  • Enseñarle explícitamente cómo son las normas sociales básicas.
  • Explicarle a través de experiencias propias que reflejen su situación para ayudarle.
  • Demostrarle que al hablar puede solventar muchos de los problemas que se presentan en el aula con sus compañeros.

Referencias bibliográficas:

Ison, M. S. (2004). Características familiares y habilidades socio-cognitivas en niños con conductas disruptivas.

Nerín, N. F., Nieto, M. Á. P., & de Dios Pérez, M. J. (2014). Relación entre los estilos de crianza parental y el desarrollo de ansiedad y conductas disruptivas en niños de 3 a 6 años. Revista de Psicología Clínica con niños y adolescentes1(2), 149-156.

Pérez, M. R. (2015). Tratamiento cognitivo-conductual de conductas disruptivas en un niño con TDAH y trastorno negativista desafiante. Revista de Psicología Clínica con niños y adolescentes2(1), 45-54.

UNIR Revista

Si quieres aprender a abordar las conductas disruptivas en el aula, no te pierdas estas pautas para una correcta intervención durante tus clases.

“No para de hablar mientras explico”, “Molesta a su compañero constantemente”, “Desafía mi autoridad…” Estas son algunas de las quejas más frecuentes de los docentes sobre su alumnado; y una de las que más dificultan su labor pedagógica diaria en los últimos años. El primer paso es definir qué son las conductas disruptivas y valorar cómo abordarlas desde una perspectiva psicopedagógica. Si quieres aprender a abordar las conductas disruptivas en el aula, no te pierdas estas pautas para una correcta intervención durante tus clases.

Casos habituales de conductas disruptivas en el aula

La conducta disruptiva es aquella que “entorpece el orden y la disciplina en la escuela y el bienestar educativo de los alumnos escolarizados” (Sanders y Hendry, 1997). Se puede manifestar de muy diversas maneras:

Interrumpir intencionadamente durante las explicaciones del maestro o en el tiempo dedicados para las tareas escolares.

–Emitir conductas de provocación hacia el profesor.

Desobedecer las normas del aula.

–Iniciar peleas.

–Generar ruidos molestos, repetitivos…

Llegar tarde a clase, no traer el material escolar, descuidar el mobiliario del centro, etc.

Para abordar este tipo de comportamientos, es conveniente tratar de descubrir cuáles son las causas, así como su intencionalidad. A veces son meras llamadas de atención por parte del alumno con el único objetivo de interferir en el buen clima dentro centro escolar. Sin embargo, en otros casos, las conductas disruptivas son producto de un trastorno de déficit de atención o de hiperactividad.

El porqué de las conductas disruptivas

Los trastornos de conducta no responden a una sola causa. De ahí, la necesidad de valorar todas las variables que pueden afectar al desarrollo de dichos comportamientos disruptivos: los posibles conflictos personales del alumno, la ausencia de rutinas y normas en el ambiente familiar, sus mermadas capacidades sociales y de comunicación o su falta de motivación ante el estudio.

Su incidencia en el resultado académico es sin duda determinante, y es por ello que hoy se ha convertido en uno de los grandes retos de la Psicopedagogía dentro del escenario escolar. Hablamos de conseguir la atmósfera y la predisposición frente al aprendizaje, y ya no sólo en términos académicos, sino también en términos sociales, es el resultado de la tan deseada convivencia escolar.

Estrategias aplicadas al alumno con conductas disruptivas

Para entender qué patrones rigen la conducta disruptiva del alumno, se aconseja que el profesor se reúna con la familia para comprender y analizar su entorno; y que lleve a cabo un registro diario de dichas conductas, anotando tanto los antecedentes inmediatos y consecuentes, a lo largo de la jornada escolar.

Además, se recomienda poner en práctica programas de actuación en base a los principios neuropsicológicos y educativos actuales. Por ejemplo:

–1) Trabajar las emociones y el control de impulsos, así como la autobservación por parte del propio alumno. El objetivo es que aprenda a detectar su comportamiento disruptivo y que sea capaz de inhibir el impulso por sí mismo en el futuro.

–2) Fomentar la empatía. El reconocimiento de los deseos y estados de ánimo en los otros ayuda al alumno a: identificar los suyos propios y mejorar tanto sus habilidades sociales como comunicativas.

–3) Mostrarle técnicas para reducir la ansiedad durante el proceso de aprendizaje.

–4) Crear un ambiente relajado dentro del aula o cambiar a métodos visuales de enseñanza para captar la atención del alumno.

–5) Entrenar las funciones ejecutivas del niño, procesos claves para que el alumno aprenda y ejecute relaciones interpersonales adecuadas.

–6) Hacerle partícipe de la elaboración de las normas del aula y asignarles tareas de responsabilidad social en el centro.

–7) También potenciar el trabajo colaborativo con iguales y, como ya se ha indicado, el refuerzo de los talentos y logros del alumno son claves para minimizar las conductas disruptivas en el aula.

La perspectiva y formación psicopedagógica facilita la incorporación de estrategias y herramientas para abordar conductas disruptivas en el aula. El objetivo es tanto revertir la situación como integrar al alumno para que pueda descubrir sus aptitudes y competencias fuertes y minimizar sus problemas de actitud en clase.

Conductas disruptivas. La asertividad, una competencia docente primordial.

Las conductas disruptivas son acciones perturbadoras o agresivas que rompen la disciplina y alteran la armonía del grupo dificultando el proceso de enseñanza-aprendizaje y la atención en el aula.

Durante el transcurso de la etapa escolar algunos niños pueden presentar en ocasiones, conductas disruptivas en el aula, causando reacciones que pueden resultar negativas también para el propio niño, por ejemplo, el rechazo por parte de sus compañeros y maestros, aislamiento social, así como un incremento del mismo comportamiento inapropiado.

Algunos ejemplos de estas conductas en el aula son:

  • Desafiar activamente a los profesores.
  • Iniciar peleas.
  • Molestar deliberadamente a otras personas.
  • Actitudes de desobediencia.
  • Dificultad para esperar y para seguir instrucciones.
  • Hablar cuando interviene el profesor.
  • Levantarse frecuentemente de su asiento.
  • Llegar tarde a clase.
  • No traer material, desordenar mobiliario
  • entre otras.

La familia como modelo. Educar es una tarea ambiciosa ¿por dónde se empieza?

El primer y más importante referente de virtud y carácter que puede tener un niño es el adulto que se ocupa de él. Las relaciones de los padres con los hijos están fundamentadas en las normas educativas que regulan la convivencia entre todos los miembros que la componen.  Así, por ejemplo, las normas de horarios que deben cumplirse, la colaboración en las tareas domésticas, las exigencias de los padres hacia los hijos para que asuman sus responsabilidades, el estilo de vida que la familia lleva, los límites de lo que les está permitido y no permitido hacer, etc, son las primeras lecciones que los hijos aprenden sobre lo que “está bien” y lo que “está mal”.

Aprender estas lecciones puede resultar fácil para algunos niños y presentar dificultades para otros, según cómo asuman el no ver sus necesidades satisfechas inmediatamente, la capacidad de esfuerzo, el sentimiento de responsabilidad personal, etc.

Por lo cual, la adaptación de los niños con conductas disruptivas depende de tres variables:

  • Las características del niño: seguro de sí mismo o pasivo, extrovertido o introvertido, triste o alegre, tranquilo o inquieto, tímido o audaz…
  • Si presenta dificultades de aprendizaje, desarrollo, emocional y/o comportamental, y si estas han sido detectadas y tratadas o no.
  • El estilo educativo que reciben en el hogar:  Los padres siempre queremos lo mejor para nuestros hijos, y con ese objetivo llevamos a cabo nuestras tareas educativas lo mejor que sabemos. Pero no todo lo que se hace por los hijos resulta adecuado para su educación. Por ejemplo, el autoritarismo o la excesiva permisión en las normas de disciplina resultan perjudiciales para el niño.

La coordinación con el colegio

La acción educativa que lleva a cabo la familia debe complementarse con la que desarrolla el colegio. El niño no debe percibir al colegio como algo enfrentado a la propia familia que actúa de modo diferente. Por ello, los padres debemos mostrarles nuestro interés educativo acudiendo a las citas o reuniones del colegio, entrevistas con el tutor, hablando de manera positiva acerca de los profesores, en definitiva, colaborando y estrechando la relación con los que desean el mismo fin que nosotros.

Si usted es padre o madre o educador, reconozca que ese es su más importante, exigente y gratificador desafío. Lo que usted haga cada día, lo que diga y la manera como actúe, influirá en la conformación del futuro de nuestra sociedad más que cualquier otro factor”. Marion Wrght Edelman

Algunas recomendaciones para prevenir conductas disruptivas en el aula

  • Llega al aula relajadamente, si es posible, antes de que llegue el alumnado.
  • No es recomendable comenzar la clase pidiendo silencio, es preferible mantenerse en un lugar visible hasta que el ambiente se vaya calmando y empezar a hablar con naturalidad.
  • Planifica cuidadosamente las clases, evitando dar apariencia de desorganización. Comienza recordando brevemente lo que se hizo y las conclusiones de la clase anterior, para reenganchar contenidos y dar continuidad a los temas tratados.
  • Es recomendable tratar en primer lugar temas de interés para el alumnado, preguntándoles acerca de ellos y relacionándolos con lo que se va a ver.
  • Favorece la participación, escuchando a los alumnos, ofreciendo la posibilidad de dar opiniones y sugerencias para la clase, asignando responsabilidades, etc.
  • Utiliza tu creatividad y el elemento sorpresa para captar la atención y prevenir el aburrimiento.
  • Es aconsejable moverse por la clase con cierta frecuencia, llevando a cabo una supervisión activa de la tarea y ayudando al alumnado.
  • Es importante cumplir lo pactado. Esto genera en tus alumnos, sentimientos de confianza y de seguridad.
  • Evita considerar la conducta como una agresión personal. Es muy positivo mostrar control de las emociones, una actitud relajada y de confianza en uno mismo a la hora de restablecer el orden.
  • Practica la asertividad.

(Extraído del estudio realizado por la Dirección General de Personal Docente Servicio de Salud y Riesgos Laborales de Centros Educativo de la Junta de Extremadura).

La aportación de dide en la identificación temprana de dificultades del aprendizaje, desarrollo, de comportamiento y emocionales

Conviene subrayar la importancia de identificar a los alumnos con determinados problemas o dificultades que aumentan el riesgo de conductas disruptivas.  Por ejemplo:

  1. Ausencia de habilidades de procesamiento de la información
  2. Falta de control voluntario de su cuerpo
  3. Desadaptación familiar y/o escolar
  4. Desadaptación social
  5. Baja tolerancia a la frustración
  6. Dificultad para gestionar la ira
  7. Conducta dominante, exigente y egocéntrica
  8. Desobediencia
  9. Nuevas tecnologías y su uso desadaptativo
  10. Atención e impulsividad
  11. Estado de ánimo ansioso
  12. Inflexibilidad social, mental, comportamental
  13. Incluso altas capacidades
  14. Ver más indicadores

Estas situaciones requieren una detección e intervención especializada por parte del equipo de orientación educativa y psicopedagógica.

La herramienta díde facilita la recogida automática de información relevante procedente del entorno del niño (sus padres y profesores responden a los cuestionarios) para determinar los factores que están influyendo en estas conductas. La detección temprana evita frustraciones, baja autoestima y fracaso escolar.

No podemos meter a todos los niños con conductas disruptivas en el mismo “saco”. Podemos y debemos identificar el origen de esas conductas para que el profesional educativo pueda ofrecer a cada niño la atención y tratamiento adecuado y a tiempo. Con las herramientas a nuestro alcance, ¿por qué esperar a que sea demasiado tarde?

El clima de convivencia como factor de éxito y mejores resultados académicos

Existen programas, como el de la asociación GINSO  con la que DIDE colabora, que buscan garantizar una buena convivencia escolar en el centro para prevenir los conflictos escolares, el acoso escolar y el ciberacoso. Todo esto desde la formación en valores, el desarrollo emocional, habilidades sociales, empatía, etc

Estilos de respuesta del profesor ante las conductas disruptivas en el aula

Dependiendo de las reacciones de los profesores ante estas conductas, los niños con mal comportamiento en clase las aprovechan para relacionarse con él.

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