Agresividad en la infancia

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¿CÓMO DISMINUIR LA CONDUCTA AGRESIVA? Agresividad en la infancia

agresividad

  1. ¿Cuándo podemos hablar de agresividad en el mundo infantil?, ¿por qué aparece la conducta agresiva? Componentes de la agresividad.

Hablamos de agresividad cuando el niño muestra tendencia a causar daño físico o psicológico (burla, abuso verbal) a otros.

La agresividad propiamente dicha no es igual que la violencia; cuando hablamos de agresividad nos referimos a una forma de ser  que puede derivar en reacciones violentas, mientras que la violencia implica causar directamente daño al otro.

La etapa de la agresividad es difícil pero pasajera, hay que sobrellevarla con cariño y mucha paciencia puesto que es importante para el desarrollo de la personalidad del niño. Cuidado con las excesivas prohibiciones, es importante buscar un equilibrio y que el niño se sienta cada vez más autónomo.

Cuando hablamos de agresividad en la infancia, nos referimos en multitud de ocasiones a conductas agresivas debidas a frustraciones. Los componentes agresivos suelen caracterizarse por la combatividad, destructividad, irritabilidad, desafío a la autoridad y necesidad de llamar la atención. El daño se causa a una persona u objeto de manera física o verbal y este comportamiento aparece alrededor de los 4 años.

2. Causas de la agresividad, aspectos a tener en cuenta.

La agresividad puede aparecer por causas muy variadas:

-Poca tolerancia a la frustración si los deseos no están cubiertos, derivada en muchos casos de sobreprotección

-Temperamento innato e hereditario

-Disciplina exagerada y severa con castigos no justificados coherentemente

-Existencia insegura: Separación de los padres, cambios de domicilio, cambios de colegio…

-Afectividad poco desarrollada: Celos, separaciones familiares, poca dedicación a los niños…

-Falta de límites: Rabietas, aprendizajes inadecuados…

Es importante tener en cuenta que la agresividad puede aprenderse en el ámbito familiar. Si reñimos al niño porque pega y lo hacemos dándole un azote se quedará confuso y hará lo mismo. Los niños interiorizan este tipo de comportamientos y los reproducen; si los padres son menos cariñosos y tolerantes pero se comportan con más  agresividad, ellos tenderán a hacer lo mismo. Socialmente tampoco existen muchas referencias positivas, dado que las prisas, la tensión, el estrés, la ansiedad, la educación basada en la competitividad…, favorecen las conductas agresivas. La televisión, los videojuegos… desempeñan un papel importantísimo en la sociedad actual, por lo que es necesaria una educación correcta para utilizar los medios audiovisuales de manera adecuada  y que no se conviertan en “los canguros” de los niños ni obtengan con comportamientos violentos atenciones que, de otra forma, no reciben.

3. ¿Cuándo podemos hablar de “agresividad patológica”?

Si las manifestaciones agresivas requieren la intervención de un especialista estamos entrando en “agresividad patológica”. Las formas más frecuentes de este trastorno son las siguientes:

-La agresividad contra sí mismo

-La obsesión porque cualquier acto o mensaje de los otros es una provocación hacia la propia persona

-La manifestación de la agresividad de forma explosiva y sin control

Ante estas tendencias actuaremos retirando al niño a un lugar aislado permitiéndole que se desahogue, reforzando todas sus conductas positivas, haciéndole ver que con una rabieta no va a conseguir nada o canalizando su agresividad con algún juego o deporte. No debemos permitir que se salga con la suya concediéndole caprichos, es importante crear un ambiente en el que se sienta querido, aceptado, sin excesiva protección y con autoridad adecuada, exaltando sus logros y sus actuaciones positivas.

Es importante mencionar una serie de trastornos que pueden favorecer la agresividad o predisponer al niño para la aparición de conductas agresivas:

-Trastorno de déficit de atención con hiperactividad

-Trastorno de oposición o desafiante

-Trastorno de conducta

4. El control de la agresividad: La técnica de “la Tortuga” y la técnica del “Oso Arturo”.

La técnica de “la Tortuga” (El manual de la tortuga, M.R. Schneider y A. Robin)

tortugaLa técnica de la “tortuga” fue diseñada por M. Schneider (1974) como un método muy eficaz para el autocontrol de la conducta impulsiva en el aula, revelándose muy útil en situaciones de descontrol por carga emocional. Resulta de mucha utilidad en niños preescolares y hasta los 7 años de edad. A partir de esta edad, la escenificación de la tortuga se utiliza como planteamiento lúdico de una técnica de relajación y autocontrol.

El procedimiento será el siguiente:

  • Leer al niño la historia de la tortuga.
  • Con la imagen mental que provoca el cuento, se invitará al niño a dramatizar la sensación de frustración de la tortuga, su rabia contenida y intento de introducirse en el caparazón. Cuando la tortuga se introduce en el caparazón para vencer los sentimientos de rabia y furia, el niño escenificará esta actitud pegando la barbilla al pecho, colocando los brazos a lo largo del cuerpo y presionando fuertemente barbilla, brazos y puños cerrados, mientras cuenta hasta diez. La distensión posterior provocará una relajación inmediata.
  • Esta sesión concluye invitando al niño a realizar “la tortuga” en aquellos momentos en los que el enfado o la agresividad le desborde.
  • Para motivar la aplicación de esta técnica, se propone al niño un refuerzo: una tortuguita de verdad. Si aplica la técnica de la tortuga obtendrá puntos para la tortuga de verdad.
  • Se dibujará una tortuga grande en cartulina. El caparazón de la tortuga estará cubierto de “escamas”-casillas, que serán los puntos a conseguir (se empezará poniendo un número reducido de casillas para completar los puntos necesarios para  una primera tortuga; posteriormente puede continuarse la técnica, si procede, dibujando una segunda tortuga con más casillas).
  • El niño podrá tachar o colorear una de las “escamas” en dos ocasiones: 1) si ha conseguido hacer la tortuga en un momento difícil o 2) si ha recordado a otro niño que lo hiciera cuando ha visto que se iba a descontrolar.
  • Se reforzarán los avances en el cartel de la tortuga con algún elogio o premio.

La técnica del “Oso Arturo” (Habilidades Cognitivas y Sociales en la infancia: Piensa en voz Alta. Un programa de resolución de problemas para niños de Camps y Bash)

El niño conocerá al Oso Arturo y con él aprenderá que en cualquier situación y para cualquier actividad, tarea, juego o problema tendrá que hacerse 4 preguntas en voz alta y contestarlas, aprendiendo a controlar su conducta mediante autoinstrucciones (Meichenbaum, 1977):

-¿Cuál es mi problema?

-¿Cuál va a ser mi plan para solucionarlo?

-¿Estoy aplicando mi plan?

-¿Cómo lo he hecho?

El Oso Arturo presenta en los 4 pasos, que pueden estar representados con dibujos, la manera de solucionar los problemas.

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