La problemática adolescencia

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La problemática adolescencia

Juventud

Los padres, educadores y la sociedad en general cometemos una serie de errores que provocan, aún más, el que los jóvenes sean capaces de poder salir de ese “mar de dudas” que padecen en su etapa de adolescencia. Son muchos los problemas que tienen los jóvenes españoles y europeos en esa complicada etapa de su vida que se denomina adolescencia. Pero antes de señalar algunos de esos problemas quiero señalar, en primer lugar, lo que se entiende por adolescente.
La adolescencia es un periodo de la vida que transcurre entre la infancia y la edad adulta. Lo que caracteriza fundamentalmente a este periodo son los profundos cambios físicos, psicológicos, sexuales y sociales que tienen lugar entre los 12 a 18 años y que correspondería a la etapa educativa de ESO y BACHILLERATO.

Algunas de las dificultades de esta complicada etapa que todos hemos padecido son innatas a la naturaleza humana como las transformaciones corporales pero otras depende de los padres y educadores el que puedan superar la adolescencia con el menor trauma posible. Comentaré, de forma sucinta, las más importantes:

   LA FORMACIÓN CORPORAL E IMAGEN CORPORAL.

En la edad adolescente el cuerpo de las chicas y chicos se transforma radicalmente respecto del cuerpo del niño o de la niña. A las niñas les aumenta las mamas y entra en la etapa menstrual. Tanto a los chicos como a las chicas les crece el órgano sexual y se empieza a activar su organismo reproductor, así como también les sale el vello entorno a sus órganos sexuales y en determina das partes del cuerpo; aumentan de altura y peso y cambia el tono de voz, entre otras signos destacables a esta edad. Estas serían algunas de las características que el sujeto adolescente contrasta continuamente con sus pares, esto en aras de lograr una identificación, unos parámetros de “normalidad” en el desarrollo físico, como ejercicio continuo que le servirá para integrar a su identidad, su esquema corporal.

Por otra parte la imagen corporal solo se logra en la continua comparación y contraste con los otros. El sujeto en edad infantil experimenta observando y tocando el cuerpo de otros niños tanto del mismo sexo, como del sexo opuesto; el individuo adolescente se compara continuamente con sus pares. Las características sexuales secundarias brindadas por el paso biológico de la pubertad son de continua comparación y semejanza entre ellos.

Forjar una imagen corporal positiva y saludable, es una tarea muy impor tante para el adolescente, puesto que repercutirá tanto en su autoestima como en la confianza que tendrá en sí mismo.

   LA SEXUALIDAD.

En nuestra cultura consumista, las actitudes y las conductas sexuales de los jóvenes adolescentes han cambiado radicalmente. Los adolescentes cada vez tienen actitudes más liberales y se atribuyen, con más frecuencia y convicción, el derecho a tener relaciones sexuales. De hecho, en la actualidad, ponen me nos condiciones para acceder a las relaciones sexuales, limitándose, en nume rosos casos, a decir que basta que ambos quieran. Hay, en todo caso,un grupo importante que considera que es necesario el afecto, especialmente en las chicas.Y otro,mucho más pequeño,que pone como condición que estén compro metidos.

Además, un número importante de adolescentes acceden cada vez más pron to, en relación con el pasado inmediato, a las relaciones sexuales coitales. Aproximadamente la mitad de los adolescentes españoles han tenido al menos una relación sexual, antes de los 16-18 años.

Estas relaciones sexuales, en la primera etapa adolescente, puede generar una serie de problemas como: embarazos no deseados, enfermedades venéreas, desviación de los objetivos prioritarios, desengaños amorosos que pueden terminar en que los adolescentes deriven en el consumo de drogas, etc.

   LA SOBREPROTECCIÓN.

Cuando las familias españolas eran numerosas, es decir, constituidas por el padre, la madre y cuatro o cinco hijos, los padres no podían dedicar excesivo tiempo en el cuidado individual de cada uno de ellos. Hoy en día el índice de fecundidad de España está en 1,3 hijos por mujer, lo que supone uno de los índices más bajos del mundo.

El que muchas familias tengan solo un hijo provoca en los cónyuges una excesiva sobreprotección de su hijo que, para no perderlo, lo miman y cuidan en exceso, creyendo todo lo que les diga y culpando al centro o a los educado res de los fracasos escolares que pueda tener. En caso de tener éxito en sus estudios ello se debe a que es un hijo modélico, inteligente y estudioso.

Si ambos padres trabajan su único hijo se quedará casi todo el día en el colegio (de 8 a 6 de la tarde, incluyendo la hora de comedor) y será éste el culpable del posible fracaso escolar. Los abuelos suplantarán a los padres en su labor educativa que, como todos sabemos, difícilmente podrán con su nieto y para tenerlo “contento” le permitirán que estudie poco, vea la televisión o juegue por Internet.

Los padres y abuelos procurarán resolverle todos los problemas sin que el adolescente tenga que preocuparse por nada e incluso le permitirán todo tipo de caprichos al igual que el vecino de enfrente.

Las consecuencias de la sobreprotección son fundamentalmente cuatro:

Retrasa el inicio de la adolescencia.

Acobarda al adolescente ya que llega mal entrenado por el hecho de que no conoce las propias limitaciones.

Acentúa su dependencia respecto de un entorno de amigos en el cual busca la sustitución de las sobreprotección familiar.

Dificulta la llegada a la madurez autónoma que define la identidad sólida con que el adolescente debería llegar a la juventud.

   EL EXCESO DE ESTÍMULOS.

Podemos afirmar que un estímulo es aquello que posee un impacto o influencia sobre un HYPERLINK “http://definicion.de/sistema” \t “_blank”sistema. En los seres vivos, el estímulo es aquello que origina una res puesta o una reacción del cuerpo. La noción de estímulo está vinculada al verbo estimular, que significa provocar la concreción de algo o dar inicio a una actividad, labor, operación o HYPERLINK “http://definicion.de/funcion/” \t “_blank”función.

Indudablemente se debe estimular al adolescente, más por el esfuerzo que ha empleado que por el resultado obtenido. Es necesario conseguir que la aprobación de sus padres tenga para él más importancia que una entrada al cine o a un concierto. El adolescente aprecia gustoso el esfuerzo cuando le va le nuestra aprobación. Hay impulsos que son más bien tímidos deseos, impul sos que no saldrían de ese estado si no fueran auxiliados por las personas de alrededor. Un aplauso oportuno da valor y confianza a quienes dudan. Una de las cosas que más animan al joven es decirle cuando ha realizado algo bueno: “Sí, tienes razón”, y recordárselo hábilmente si hay ocasión: “como tú acabas de decir” o “como decías antes”. Reconocerle al adolescente sus progresos es animarlo a hacer otros nuevos.

Hay casos en que los padres o educadores hemos de utilizar el amor propio del joven; por ejemplo: “Intenta hacer tal esfuerzo; es difícil, pero creo que tú si podrás conseguirlo.”

En todo caso debemos evitar hacer elogios que conduzcan al joven a creerse mejor que los demás. Lo mejor es demostrarle los progresos que ha hecho so bre sí mismo, dándole a entender que puede hacer más todavía.

Debe evitarse el alabar sin reserva al joven.El alabarle un poco es a veces ne cesario. Démosle testimonio de nuestra estima: “He creído siempre que eras capaz de eso y de mucho más.” Animémosle; pero no le tratemos como si fuera una perfección confirmada en gracia. El adolescente a quién se le dice sin tino y sin medida todo lo bueno que de él se piensa, corre el peligro de engreírse y llegar a ser un “pavo real”, fatuo y orgulloso.

Puede traducirse el estímulo a un joven en una recompensa material: entrada a un concierto, dinero o comprarle algún juego de ordenador. Pero no abusemos: es una solución fácil. Uno de los peligros de este método es el de mercantilizar y materializar los esfuerzos de orden moral que deben encontrar su sanción fundamentalmente en la aprobación de las personas que le rodean y en la satis facción de la propia conciencia.

El exceso de estímulos entre los adolescentes y la pérdida de referencias inter nas o externas llevan al individuo a estados de disociación, fragmentación y sentimientos de pérdida del control de la realidad, es decir, a fantasías imposi bles de llevar a la práctica.

   LA FALTA DE VALORES.

El mundo de los valores es amplio, complejo y en constante transformación. En cada época aparecen nuevos valores o los viejos valores cambian de nombre. Todos somos libres, además, de escoger nuestros valores y darles el orden y la importancia que creamos correctos de acuerdo a nuestra manera de ser y de pensar.

Los jóvenes de la actualidad en ocasiones toman el “relajo” como falta de serie dad o desorden HYPERLINK “http://www.monografias.com/trabajos11/fuper/fuper.shtml”personal. Tenemos que tomar HYPERLINK “http://www.monografias.com/trabajos11/estacon/estacon.shtml”conciencia y darnos cuenta que un momento de “relax” es bueno, pero debe ser en su momento y no relajarse por un tiempo excesivamente largo olvidándose de los deberes contraídos.

A los jóvenes de la actualidad no les gusta sentirse solos y por eso siempre buscan a otros, por eso aman las fiestas y las reuniones públicas.Se ha compro bado que la diversión es buena para la salud, para evitar el estrés, HYPERLINK “http://www.monografias.com/trabajos13/depre/depre.shtml”depresión, ansiedad, siempre y cuando sea llevada con respeto, libertad y sobre todo responsabilidad en el actuar durante la fiesta o diversión.

Hay valores universales que se deben de tener en cuenta y que, parece ser, que los jóvenes de hoy en día no valoran lo suficiente o no los tienen en cuenta. Ninguno debemos de estar exento de estos valores, tales como: res- ponsabilidad, libertad, igualdad, respeto, tolerancia, humildad, prudencia, etc. Estos valores son fundamentales para llegar a alcanzar una vida en plenitud.

La carencia de esta escala de valores, yo diría que fundamentales, junto con la cultura del ocio, que veremos a continuación, pueden arrastrar a muchos adolescentes a un excesivo consumismo, egoísmo, alto grado de insolidaridad y consumo de todo tipo de drogas.

Algunos jóvenes adolescentes creen que todo es válido que el fin justifica los medios y que su libertad es total, sin darse cuenta que su libertad ha de ir pareja a la de los demás, respetando a sus propios compañeros, vecinos y personas mayores que no son una carga sino un “pozo de sabiduría” del que todos deberíamos acercarnos a beber. Si no es así, si los jóvenes desprecian a los mayores, a las personas que no comparten nuestras ideas, a los inmigrantes caerán en posturas autoritarias y racistas, como podemos comprobar en algunas ciudades españolas y europeas en estos últimos años.

La tradicional escala de valores cristianos se han intentado suplantar por otros valores laicos o éticos y pienso que hemos quedado a medio camino, de tal forma que los principios cristianos cada vez son seguidos por un menor número de jóvenes y los principios éticos tampoco han arraigado en exceso por lo que estamos en una etapa en la que los jóvenes no saben a qué valores ajustarse. Los cristianos los han rechazado y los ético morales no han sabido suplantar, al menos totalmente, a los anteriores. Lo peor para el adolescente es esta especie de “anarquía moral” que provoca reacciones violentas espontáneamente, máxime cuando la crisis económica se ceba en ellos fundamentalmente.

   LA CULTURA DEL OCIO.

Actualmente la relevancia del disfrute del tiempo libre es tal que la práctica del ocio es considerada como un derecho fundamental y una forma de expresión de la libertad de todo persona. Así, la Declaración Internacional de Derechos Humanos (Artículo 24) lo incluye como uno de los derechos básicos de las personas (Naciones Unidas, 1948), y como tal, en nuestro país se halla protegido constitucionalmente (Constitución Española, Artículo 123, IV). Es por tanto equiparable al resto de derechos que nos amparan, como por ejemplo: el derecho a la salud; a la libertad; a un trabajo digno, remunerado y socialmente útil; etc. Entre otros, este aspecto básico queda igualmente recogido en los do cumentos de referencia internacional en este ámbito y que han sido consen suados en el seno de la –Asociación Mundial de Ocio y Recreación-(World Leisure & Recreation Association, 1993 y 2000).

En la definición de ocio ofrecida por la Real Academia Española de la Lengua (RAE), se incorpora tanto el sentido romano otium (que enfatiza el concepto no productivo), como: 1.“Cesación del trabajo, inacción o total omisión de la activi dad”,como en el griego (que enfatiza el concepto de expansión del espíritu). 3. “Diversión u ocupación reposada, especialmente en obras de ingenio, porque estas se toman regularmente por descanso de otras tareas”.

La importancia del grupo de iguales como instrumento clave de experimentaci ón y desarrollo de la propia identidad, de conductas y de identificación con unos valores determinados, ha sido suficiente y ampliamente descrita por toda la literatura científica del último medio siglo, tanto por la psicología evolutiva,co mo por la psicología social. En este marco, no constituye sorpresa alguna cons tatar que, de acuerdo a los datos del Injuve, salir/reunirse con los amigos, junto con escuchar música, aparezcan como las dos actividades más prevalentes en todos los años estudiados entre los adolescentes españoles alcanzando, en 2007, al 92% del total.

En lo referido al ordenador, una amplia mayoría de adolescentes dispone de un ordenador para uso personal. En un estudio reciente realizado en una muestra representativa de jóvenes entre 15 y 25 años residentes en las Comunidades Autónomas de Andalucía y Madrid, puede observarse que el 69,15% dispone de conexión a Internet desde el ordenador de su casa, y un 43% puede conectarse desde su propia habitación (Rubio Gil, 2009).

Existen algunas conductas relacionadas con el ocio que, objetivamente conlle van un incremento de la probabilidad de exposición a situaciones indeseadas. Las conductas relacionadas con el ocio son el resultado de la interacción de múltiples factores de carácter psicológico, familiar, económico, social y cultural, entre otros. Es en este complejo contexto donde aparecen, algunas veces y de forma experimental, ciertas conductas de riesgo vinculadas al ejercicio del ocio. En el contexto lúdico, la percepción de peligro en relación a estas situaciones puede disminuir debido a la presencia y asistencia del grupo de referencia (Camacho et al., 2001) y pueden asociar con atributos positivos.

Se pueden dar comportamientos entre grupos de adolescentes que, conllevan potenciales consecuencias negativas para la salud, la seguridad o el desarrollo personal, de los adolescentes.En este marco, el riesgo asumido durante la ado lescencia y la temprana juventud que puede desarrollarse en contextos de ocio, además de ser en sí mismo relevante, conlleva la posibilidad de que las conduc tas o situaciones de riesgo que se producen en edades tempranas, incremen ten la probabilidad de exposición a:

A)Daños a corto plazo:por ejemplo discapacidad o mortalidad prematura relacio nada con accidentes de tráfico en los que interviene el consumo de alcohol y/u otras drogas.

B)Situaciones vitales no pretendidas: por ejemplo sufrir una intoxicación aguda por ingesta desmedida de alcohol o consumo de otras drogas; involucrarse en un episodio de violencia no pretendido; o tener que afrontar un embarazo no deseado.

C)Desarrollo de problemas de salud o dependencia a medio o largo plazo: por ejemplo un problema de adicción al alcohol u otras drogas, o alguna enferme dad relacionada con el abuso de drogas.

Cualquiera de estas situaciones puede afectar, disminuir o poner en peligro a corto, medio o largo plazo, tanto las potencialidades de una persona, como su bienestar y su salud, así como dañar o perjudicar a quienes tiene a su alrede dor. Se sabe de muchos adolescentes drogadictos que son capaces de pegar a sus propios padres para sacarles dinero y comprar unas rallas de cocaína.

Entre los riesgos más prevalentes destacan, por su impacto en la morbilidad y mortalidad de los grupos más jóvenes, determinadas conductas potencialmente asociadas al ocio y en especial al ocio nocturno, como pueden ser: el consumo de drogas y la accidentabilidad vial relacionada con dicho consumo, así como la incidencia de relaciones sexuales de riesgo.

Por otro los jóvenes, españoles y europeos,enfrascados en la cultura del ocio, creen que no es necesario la memorización y el aprendizaje meticuloso y pre tenden, ilusamente, llegar a adquirir un buen nivel cultural con el mínimo esfu erzo posible aprendiendo los conceptos de forma rápida y superficial utilizando las nuevas tecnologías de las que dispone. Ello supone el pronto olvido de los conocimientos adquiridos y el no saber, muchas veces, el discernir las fuentes apropiadas para llegar a conclusiones válidas.

Los adolescentes de hoy en día, pretenden conseguir el éxito lo más rápida mente posible y con el menor esfuerzo. La sociedad consumista hace ver a los jóvenes un mundo ilusorio que, mediante el juego, sorteos y programas de televisión se pueden enriquecer, en cuestión de minutos y para toda la vida, sin darse cuenta que esos casos son uno entre un millón y que lo más lógico es que acaben en el paro (más del 55% lo están actualmente en España) o traba jen en condiciones precarias por 500 euros al mes e incluso por menos.

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Autor: Benedicto Cuervo Álvarez. 2-X-2013
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Jóvenes y adolescentes. Algunas claves del problema (I)

Jóvenes y adolescentes. Algunas claves del problema (II)

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