Analistas Fatalistas


Analistas Fatalistas:

Por Javier Caso Iglesias

[…]


Toda construcción necesita de buenos cimientos; buenos cimientos que no pueden ser otros que nuestro sistema educativo.

– Vuelves al tema, al sis-tema educativo.
– Es necesario, es la clave; ahí se encuentra la metodología y la solución a todo. Como digo en un comentario que he quedado recientemente en el blog amigo: el sistema judicial, el sistema policial existen en la medida en la que no sabemos educar. Si supiéramos educar y hacer aprehender no serían necesarias los sistemas y las medidas coactivas.

Resalta el profesor de universidad Tiberio Feliz que la educación ha tomado cotas de protagonismo impensables en otras épocas. Ha ganado en peso, se ha enriquecido en formas y ha diversificado los contextos de intervención; ha crecido la demanda de asesoramiento y organización técnica; ha provocado un desarrollo sin igual de la investigación y la construcción teórica.

No obstante, nuestro querido profesor se hace una pregunta a modo de reflexión orientativa:

¿por qué este aumento de conocimiento teórico y científico parece tener tan pocas repercusiones sobre la práctica del día a día educativo?

Una de las claves a este interrogante la podemos encontrar, nos dice Tiberio Feliz, en la metodología implícita que se manifiesta en la práctica educativa actual, sus rasgos se podrían resumir en los siguientes:

1.- Marcado formalismo académico, basado esencialmente en sistemas de planificación abiertos en los niveles de concreción más generales, pero muy poco flexibles en la práctica del día a día que peca de una evidente dependencia del libro de texto (saber libresco) como recurso básico sin el cual los docentes no se entiende la formación.

2.- Acentuación de la transmisión de conocimientos sobre otros aspectos y posibilidades formativas, generando paralelamente sistemas de evaluación fundamentalmente escritos y finales, que distorsionan la finalidad misma de los sistemas educativos convirtiendo la propia evaluación en un fin en sí misma.

3.- Evidente disociación entre la cultura escolar y su propio contexto socio-cultural, así como la práctica educativa y su dimensión reflexivo-teórica, llegando a contradicciones evidentes entre el contenido formativo y la realidad envolvente, así como entre la orientación de la práctica y las indicaciones de la teoría.

En resumen, que hemos de superar -como nos recomendara Erasmo de Rotterdam- el mero conocimiento basado en libros en favor de la necesidad de buscarlo en las cosas mismas. O expresado con palabras del gran Séneca: “Non scholae sed vitae discimus”, que traducido es: “No aprendamos para la escuela sino para la vida”.

También podemos redondear este resumen citando a Jesús de Nazaret que ante la pregunta: “¿Cómo podemos leer las leyes de Dios en algún lugar, de no ser en las Escrituras?”, respondía: “No busquéis la ley en vuestras escrituras, pues la Ley es la Vida, mientras que lo escrito está muerto”.

Formación libresca y clase magistral deberían ser conceptos y prácticas del pasado, ubicados ya en el cubo de basura de la historia. Mientras esto no sea así el currículo implícito, el currículo oculto de malas prácticas se impondrá al explícito y oficial. Mientras esto no sea así estaremos sobrados de analistas ejerciendo, como ahora, de fatalistas.

Autor: victormcoach

Profesor. Coach. Asesor Editorial

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